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La Esposa Fugitiva Del Alfa Millonario

La Esposa Fugitiva Del Alfa Millonario

Status: En proceso
Genre:Embarazada fugitiva / Matrimonio contratado / Omegaverse / CEO
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leiva Silva, Juan Manuel

"Firmaste el contrato, Luna. No hay divorcio que te salve de mí."

Para salvar a su familia, Elena aceptó un matrimonio por contrato de un año con Alexander Vance, el implacable CEO y Alfa más temido de la ciudad. Lo que él ignoraba era que Elena no era una humana sumisa, sino una loba de linaje puro.

Tras un año de desprecios y manipulaciones, la noche en que vence el acuerdo Elena descubre la verdad: está embarazada del Alfa y ha despertado su poder dormido.

Sin rogar por afecto, Elena quema el contrato y desaparece en la noche. Cuatro años después, regresa como la inversionista más poderosa de la industria, acompañada por un niño genio calcado al CEO.

Alexander emprenderá una cacería obsesiva por recuperar a su esposa, pero esta vez ella no es la presa: es la cazadora.

NovelToon tiene autorización de Leiva Silva, Juan Manuel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: El Regreso del Traidor

La nieve caía en silencio sobre el patio, cubriendo todo con un manto blanco que contrastaba con la oscuridad de la noche. Dorian estaba de pie en el centro, con las manos en los bolsillos y una sonrisa torcida en el rostro. Detrás de él, emergiendo de entre las sombras, había una docena de lobos. Grandes. Amenazantes. Con los ojos brillando de una manera que no era del todo natural.

—Dorian —dijo Alexander, con una voz que era puro acero—. ¿Qué haces aquí?

—¿No puedo visitar a mi hermano? —Preguntó Dorian, con una falsa inocencia—. ¿Ver a mi cuñada? ¿Conocer a mi futuro sobrino?

—No eres bienvenido —dije, dando un paso al frente—. Te desterramos. Si tienes algún respeto por tu vida, te irás ahora mismo.

—¿Respeto por mi vida? —Dorian soltó una risa amarga—. Siempre tan dramática, Elena. ¿O debería llamarte Alfa? ¿Luna Plateada? ¿La que cerró el Sello? —Escupió en el suelo—. Todos esos títulos, y sigues siendo la misma mestiza patética que llegó a esta mansión hace meses.

—Basta —gruñó Alexander, dando un paso hacia él—. Has venido a provocar. ¿Por qué? ¿Qué quieres?

—Quiero lo que siempre he querido —dijo Dorian, y su sonrisa desapareció—. El trono de la Sangre de Acero. Pero ya que no puedo tenerlo... —Hizo una pausa, y sus ojos se posaron en mí—. He venido a ofrecer un intercambio.

—¿Qué tipo de intercambio? —Pregunté, con el estómago encogido.

—Tu hijo —dijo Dorian, sin rodeos—. Me entregas a tu hijo nonato, y a cambio, te dejaré vivir. A ti. A Alexander. A toda la manada.

El silencio que siguió fue tan denso que podía oír el latido de mi propio corazón. Sentí cómo la rabia, fría y letal, se encendía en mi pecho. Sentí cómo mi loba, que había estado inquieta desde que Dorian apareció, rugía con una furia que apenas podía contener.

—¿Estás loco? —Pregunté, con una voz que temblaba de rabia—. ¿Crees que te entregaría a mi hijo?

—No creo que tengas elección —dijo Dorian, y chasqueó los dedos.

Los lobos que lo acompañaban avanzaron, formando un semicírculo alrededor de nosotros. Sus ojos rojos brillaban en la oscuridad, y sus gruñidos llenaban el aire. Eran más grandes que los lobos normales. Más oscuros. Más... malvados.

—¿Qué son esas cosas? —Preguntó Freya, que había salido al patio con Kael e Ingrid.

—Sombras —dijo Ingrid, con una voz sombría—. Criaturas de la Noche Eterna. Sirvientes del Primero.

—¿Cómo es posible? —Pregunté—. El Primero fue destruido.

—El Primero fue destruido —dijo Dorian—. Pero su esencia... su poder... quedó en el mundo. Y yo lo he encontrado. Lo he absorbido. —Sonrió, y sus ojos brillaron con una luz roja—. Ahora soy más que un simple lobo. Soy el nuevo Rey de la Noche Eterna.

—Eres un cadáver que aún no lo sabe —dije, con una frialdad que me sorprendió a mí misma.

—Palabras fuertes para alguien que está a punto de perderlo todo —respondió Dorian—. Pero te daré una oportunidad. Entrégame a tu hijo, y te dejaré vivir. Es más de lo que mereces.

—Nunca —dije, sin dudar—. Prefiero morir que entregarte a mi hijo.

—Entonces morirás —dijo Dorian, y levantó la mano—. ¡Acabad con ellos!

Los lobos de sombra se lanzaron hacia nosotros.

Pero no llegaron a tocarnos.

Alexander se interpuso, transformándose en su forma de lobo —una bestia negra y poderosa con ojos plateados— y chocó contra el primer atacante con una fuerza que hizo temblar el suelo. Kael y Freya se transformaron también, y pronto el patio se convirtió en un campo de batalla. Lobos contra lobos. Plata contra sombra. Vida contra muerte.

Y yo... yo no me quedé atrás.

Sentí cómo mi loba emergía, cómo mi cuerpo cambiaba, cómo mis sentidos se agudizaban. En segundos, era una loba plateada, enorme y hermosa, con ojos azules como el hielo y garras como cuchillas. Me lancé contra los atacantes con una ferocidad que nunca había conocido, y cada golpe, cada mordida, cada zarpazo, era una promesa. Una promesa de proteger a mi hijo. A mi familia. A mi manada.

—¡Elena! —Gritó Alexander, mientras luchaba contra tres sombras a la vez—. ¡Detrás de ti!

Me giré justo a tiempo para ver a Dorian, transformado en una bestia horrible —mitad lobo, mitad sombra, con ojos rojos y colmillos como dagas—, lanzándose hacia mí.

—¡Vas a morir! —Rugió—. ¡Y tu hijo morirá conmigo!

Pero no llegó a tocarme.

Una figura se interpuso entre nosotros. Una loba gris, delgada pero feroz, con ojos grises que brillaban como estrellas.

Ingrid.

—¡No tocarás a mi nieto! —Rugió, y se lanzó contra Dorian con una furia que helaba la sangre.

Dorian retrocedió, sorprendido por el ataque. Ingrid no era tan fuerte como él, ni tan rápida. Pero luchaba con la ferocidad de una madre. De una abuela. De una mujer que había perdido demasiado y no estaba dispuesta a perder más.

—¡Madre! —Gritó Alexander, intentando llegar a ella.

—¡No! —Respondió Ingrid, mientras esquivaba un zarpazo de Dorian—. ¡Protege a Elena! ¡Protege a tu hijo!

Alexander dudó un momento. Luego, asintió y corrió hacia mí, interponiéndose entre yo y el resto de las sombras.

—¿Estás bien? —Preguntó, jadeando.

—Sí —dije, con el corazón latiéndome desbocado—. Pero Ingrid...

—Lo sé —dijo Alexander, con una voz quebrada—. Confía en ella.

La batalla continuó durante lo que parecieron horas, aunque en realidad fueron solo minutos. Los lobos de sombra eran feroces, pero nosotros éramos más. Más unidos. Más determinados. Kael luchaba como un demonio, su espada de plata cantando una canción de muerte. Freya se movía entre las sombras como una pantera, sus garras destrozando a todo lo que tocaba. Y Alexander y yo luchábamos juntos, codo con codo, como si fuéramos uno solo.

Finalmente, Dorian quedó solo.

Estaba de pie en el centro del patio, rodeado de los cuerpos de sus sirvientes, con el rostro desencajado por la rabia y el miedo. Ingrid estaba frente a él, herida pero aún en pie, con los colmillos manchados de sangre.

—Esto no ha terminado —dijo Dorian, retrocediendo—. Esto no es más que el principio.

—No —dije, dando un paso hacia él—. Esto es el final. Para ti.

Dorian me miró, y por un momento, vi algo en sus ojos que no esperaba. Miedo. Miedo real. Miedo visceral.

—No puedes matarme —dijo, con una voz que temblaba—. Soy inmortal. Soy eterno. Soy...

—Eres nada —dije, con una voz que resonó en todo el patio—. Eres un error. Un error que vamos a corregir. Ahora.

Extendí mi mano, y el poder fluyó a través de mí. No era mi poder. Era el poder de mi linaje. El poder de todos los Alfas que habían luchado por proteger a sus manadas. El poder de la luna misma.

—No —susurró Dorian, mientras la luz plateada lo envolvía—. No puedes...

—Sí puedo —dije—. Y lo hago.

La luz se intensificó, y Dorian gritó. Un grito de dolor y de rabia, que resonó en todo el valle. Su forma comenzó a desintegrarse, a desmoronarse, a desvanecerse. La oscuridad que lo había consumido se disipó, y por un momento, vi al hombre que había sido. Al niño que había sido. Al hermano que Alexander había amado.

Y luego, desapareció.

El silencio que siguió fue absoluto.

Me desplomé en el suelo, agotada, con el cuerpo temblando y el corazón latiéndome desbocado. Alexander cayó a mi lado, tan exhausto como yo.

—¿Lo hemos logrado? —Preguntó, con la voz ronca.

—Creo que sí —jadeé—. Creo que... creo que lo hemos logrado.

—Elena —dijo una voz desde atrás.

Me giré y vi a Ingrid, de pie junto a nosotros, con el rostro manchado de sangre y los ojos brillantes de lágrimas.

—Madre —dijo Alexander, levantándose—. Estás herida.

—Estoy bien —dijo Ingrid, con una sonrisa triste—. Las heridas curan. Lo importante es que estáis vivos. Todos.

—Gracias —dije, tomando su mano—. Gracias por protegernos.

—No tienes que agradecerme —dijo Ingrid—. Eres mi familia. Mi hija. Mi manada.

Esa noche, mientras todos dormían, me senté en el balcón de mi habitación y contemplé la nieve.

La luna brillaba en el cielo, plateada y hermosa, como si nada hubiera pasado. Como si el mundo no hubiera estado a punto de terminar. Como si mi hijo no hubiera estado a punto de ser arrebatado de mis brazos.

Pero lo había estado. Y yo lo había protegido. Como una madre. Como una Alfa. Como una mujer que había descubierto que no había nada en el mundo que no haría por su familia.

Alexander se acercó por detrás y me rodeó con sus brazos.

—No estás sola —dijo, sin más.

—Lo sé —respondí, apoyando la cabeza en su hombro—. Pero a veces... a veces siento que el mundo entero quiere arrebatarme lo que más amo.

—Nadie va a arrebatarte nada —dijo Alexander, con una firmeza que me ancló a la realidad—. Mientras yo respire.

—¿Y si no es suficiente? —Pregunté.

—Entonces lucharemos —dijo—. Hasta el final.

Nos quedamos allí, en silencio, contemplando la nieve. No hacían falta más palabras.

Pero mientras estábamos allí, no pude evitar sentir algo. Algo frío. Algo oscuro. Algo que venía del norte.

Y en algún lugar de las montañas, alguien abrió los ojos.

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Lisa Michi
me encanta 😊
Derlys Capurro
me encantó esta historia 😁
DOMENICA Capurro
excelente historia
Martha
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Lupe
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mimi
sube más capítulos porfa😭
Sury Lupita
me encanta el niñito
Sury Lupita
está interesante
laura123
podrías subir más capítulos, está super interesante
dana lopez
me encanta mucho esta novela , podrías subir más capítulos
Carola Ortiz Macías
me encantó ☺️
Carola Ortiz Macías
exelente novela
Carola Ortiz Macías
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Carolina Gutiérrez
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Amelia Macias cruz
Me encanta /Smile/
Esther Capurro
me encantó mucho esta novela
mimi
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Mamc
Excelente novela me encanta ☺️
Lupe
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Martha
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