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La Reina De Hielo

La Reina De Hielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Giselle Sara

Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.

Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.

En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.

Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.

Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.

Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.

¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?

NovelToon tiene autorización de Giselle Sara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL DESPERTAR DE MARA

El ataúd de hielo dorado llevaba 3 días en el centro del salón del Castillo del Amanecer.

3 días sin moverse. 3 días con Mara adentro, pálida, sin respirar casi, con su vestido verde de Reina de Tierra manchado de sangre verde y blanca del parto, con su marca de pareja verde y vacío negro apagada, gris, sin brillo.

Arian no se había movido en 3 días. Sentado en el suelo frío de hielo dorado, con su espalda contra el ataúd, con su hija recién nacida Lira en brazos, envuelta en una manta verde y blanca que yo misma tejí con mi hielo y su tierra.

Lira no lloraba. Ningún bebé de 3 días no llora. Pero Lira no lloraba porque era muy fuerte. Era una bebé con Tierra de Vida y Vacío Original y Hielo Original dorado. Tan fuerte que casi mata a su madre al nacer. Tan fuerte que con solo respirar hacía crecer flores en el suelo del castillo.

Yo, Abigail, estaba al lado con mi hijo Kael Dorado, mi niño varón de 3 días, con cabello negro con mechón blanco como Kieran, con ojos grises con anillo dorado, con su aura dorada que hacía flotar juguetes. Kael tampoco lloraba. Miraba el ataúd de su tía Mara como si supiera que no estaba muerta.

A las 3 de la mañana del tercer día, cuando la Luna Dorada estaba justo arriba del castillo, el hielo dorado hizo un ruido.

No fue ¡CRACK! como cuando se rompe hielo normal. Fue ¡CRACK! suave, como cuando nace una flor.

Una grieta dorada apareció en el ataúd, justo sobre el pecho de Mara.

De la grieta salió un hilo de tierra blanca. Vivo.

Arian lo sintió y se paró de golpe, con Lira en brazos.

"Mara... ¿Mara?"

El hilo de tierra blanca se movió y tocó la mejilla de Lira. Lira, la bebé de 3 días, abrió sus ojos verdes con anillo negro por primera vez en 3 días, miró el ataúd y estiró su manita verde chiquita hacia la grieta.

De su manita salió otra flor blanca y verde que se metió por la grieta del ataúd.

Y entonces Mara respiró.

Una bocanada enorme, como si hubiera estado 3 días bajo el agua. Verde y blanca y dorada.

Sus ojos verdes se abrieron de golpe. Grandes. Asustados. Buscando.

"¿Mi... mi hija? ¿Dónde... dónde está mi hija?"

Arian cayó de rodillas frente al ataúd abierto, con Lira en brazos, llorando con lágrimas negras, verdes y doradas que quemaban el hielo.

"¡Aquí está! ¡Aquí está nuestra hija, mi Reina! ¡Está viva! ¡Tú estás viva!"

Puso a Lira sobre el pecho de Mara, dentro del ataúd de hielo dorado todavía medio roto.

Mara, con manos temblorosas de 3 días sin moverse, con su marca verde y vacío negro que empezaba a brillar otra vez, verde fuerte, agarró a Lira por primera vez.

La primera vez que una madre agarra a su hija después de casi morir por ella.

Lira, la bebé niña que nació tan fuerte que casi mata a su madre, miró a Mara con sus ojos verdes con anillo negro y por primera vez en 3 días, hizo un sonido.

No fue llanto. Fue una risa. Una risita de bebé de 3 días que hacía que de su boca salieran pétalos verdes y blancos.

Mara la olió. Le olió la cabeza verde con puntas blancas. Le olió su olor a tierra y vacío y vida.

"¿Eres... eres Lira? ¿Mi Lira Tierra?", susurró Mara con voz ronca, con lágrimas verdes cayendo sobre la cabeza de su hija. "¿Mi hija que casi me mata de lo fuerte que eres?"

Lira le agarró el dedo a Mara con su manita y lo apretó fuerte. Y donde la agarró, le curó todas las heridas del parto. La cicatriz de su vientre desapareció y se volvió una marca verde y dorada de madre.

Yo me acerqué con Kael Dorado en brazos, llorando con lágrimas doradas de cuñada.

"Mara, cuñada, estás viva. Mi hielo te guardó 3 días."

Mara me miró, con su hija Lira en su pecho desnudo dentro del ataúd de hielo dorado, con Arian abrazándolas a las dos, y me dijo lo que me partió el corazón más que su muerte falsa.

"Abigail... cuñada... mi Reina Blanca... por favor... finjan que yo estoy muerta."

Me quedé helada. Con mi hijo Kael en brazos.

"¿Qué dices, Mara? ¿Por qué?"

"Acabo de ver a mi hija por primera vez, cuñada. La acabo de tener en brazos por primera vez. Y ya sé que si el mundo sabe que estoy viva, me la van a quitar."

"¿Quién te la va a quitar?"

"Los jueces malos que quedan, cuñada. Los que no vinieron cuando les quitaste el poder a los 100. Cuando estaba desmayada en tu hielo, entre la vida y la muerte, vi el futuro. Vi que vienen a buscar bebés fuertes como Kael y Lira. Porque Kael y Lira son los primeros bebés con Hielo Original dorado y Tierra de Vida. Son más fuertes que tú y Arian cuando nacieron. Y los jueces quieren absorberlos para volver a tener poder."

Mara abrazó más fuerte a Lira, con miedo de madre que acaba de volver de la muerte.

"Si saben que estoy viva, van a saber que Lira está viva. Y van a venir a cazarla. Pero si creen que yo morí en el parto... van a creer que Lira murió conmigo. Porque es lo que pasa cuando una Reina de Tierra plateada tiene una bebé tan fuerte: la madre muere y la bebé muere con ella. Es la ley que ellos mismos escribieron. Y si creen que Lira murió conmigo, no la van a buscar. La van a dejar en paz."

Arian negó con la cabeza, llorando.

"No, Mara, no puedo fingir que estás muerta. Eres mi pareja destinada. Mi marca verde y vacío negro brilla por ti. Si finges que estás muerta, mi marca se va a apagar otra vez y me voy a morir de tristeza."

Mara lo besó, con su marca verde brillando.

"Arian, mi Rey Blanco, mi pareja, mi amor... no voy a estar muerta de verdad. Voy a estar escondida. En el sótano de tu Torre del Rey Blanco, donde solo tú y Abigail saben que hay tierra blanca viva. Voy a vivir ahí, escondida, y cada noche, cuando todos duerman, me vas a traer a Lira para que la amamante, para que la vea, para que la cure con mi tierra. Pero para el mundo, para los 10,000 del Sexto Reino, para Kieran y su Imperio, para los jueces malos... Mara murió hace 3 días en el parto y su hija Lira murió con ella."

Me miró a mí, con Kael Dorado y Lira en medio de las dos, primos mellizos, niño y niña, nacidos el mismo día.

"Cuñada Abigail, tú que eres Reina Blanca y puedes despertar poderes... ¿puedes hacer que el mundo crea que estoy muerta? ¿Puedes ponerle a mi ataúd hielo dorado para siempre y decir que adentro estoy yo y mi hija muertas? ¿Y criar a mi Lira como si fuera tu hija, como hermana melliza de Kael, para que nadie sospeche?"

Toqué la cabeza verde de Lira y la cabeza negra con mechón blanco de Kael. Mis dos bebés. Uno mío y uno de mi cuñada.

"Sí, Mara. Voy a fingir que estás muerta. Para salvar a Lira."

Mara sonrió por primera vez después de despertar, con su hija viva en brazos, sabiendo que tenía que morir para que su hija viviera.

"Gracias, cuñada."

Esa tarde, cerramos el ataúd de hielo dorado con tierra blanca adentro, vacío, y dijimos que adentro estaban Mara y Lira muertas. Y Arian lloró de verdad, porque su pareja tenía que esconderse muerta.

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Kim ji sa-ra
está muy buena me gusta mucho
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