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Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Todo comienza con una amistad entre un chico y una chica que son mejores amigos. Ella guarda un secreto: está profundamente enamorada de él, pero él tiene novia. Cada vez que habla de ella, la chica siente celos, aunque intenta disimularlos para no perder su amistad. Él asegura amar a su novia y jamás imagina lo que ocurre en el corazón de su mejor amiga. Sin embargo, pasan cuatro años y sus sentimientos comienzan a cambiar. Poco a poco, descubre que siente algo especial por ella. Cuando finalmente comprende que está enamorado de su mejor amiga, quizá sea demasiado tarde.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 Ni siquiera el alcohol pudo borrarla

La verdad, seguí llorando hasta las dos de la tarde.

No quería comer.

Mi mamá me había llamado varias veces para que bajara a almorzar, pero yo no tenía ganas de nada.

—Steven, mijo, bajá aunque sea a comer un poquito.

—No tengo hambre, ma.

—No podés seguir así.

—Por favor, dejame solo.

No quería levantarme de la cama. Sentía el cuerpo pesado, como si no hubiera dormido en días. Cada vez que cerraba los ojos aparecía la misma imagen.

Valeria acostada en aquella cama.

Los médicos entrando.

El monitor.

Su mano entre las mías.

Y después…

Nada.

Me quedé mirando el techo.

—¿Por qué te fuiste, princesa?

Después de tanto llorar, finalmente me levanté.

Me metí a bañar y dejé que el agua cayera sobre mi cabeza durante varios minutos. No quería pensar. Quería apagar la mente aunque fuera por un rato.

Cuando salí, me puse una camisa de manga corta negra, un pantalón blanco y unas gafas oscuras.

Me miré al espejo.

Parecía otra persona.

No se me notaba todo lo que estaba sintiendo porque las gafas escondían mis ojos.

Bajé las escaleras y encontré a mi papá.

—¿Y vos para dónde vas?

—Voy a salir.

—¿A dónde?

—No sé todavía.

Vi las llaves del carro sobre la mesa.

—Pa, prestame el carro.

Mi papá inmediatamente negó con la cabeza.

—No.

—Por favor.

—Después de lo que hiciste ayer, ni por el carajo.

—Pa, necesito salir.

—Steven, estás pasando por un momento muy duro, pero no podés andar por ahí manejando así.

—Estoy bien.

—No estás bien.

Me quedé callado.

Mi papá me miró durante unos segundos.

—¿Vas al velorio de Valeria?

Bajé la mirada.

—No sé.

—Entonces hablá con tu mamá.

—Después.

Mi papá suspiró.

—Bueno. Tomá.

Me entregó las llaves.

—Pero manejá con cuidado.

—Sí, pa.

Salí de la casa.

Al principio pensé en ir al velorio.

Quería verla.

Quería despedirme.

Quería decirle una última vez que la amaba.

Pero cuando estaba manejando, no pude hacerlo.

Sentía que si entraba a ese lugar iba a volver a verla como la última vez.

Y no quería.

No quería que la última imagen que tuviera de ella fuera la de un ataúd.

Así que terminé tomando otra dirección.

Llegué a un bar.

Entré y me senté solo.

—¿Qué te sirvo?

—Lo que sea.

El hombre me miró.

—¿Seguro?

—Sí.

Empecé a tomar.

Una copa.

Después otra.

Y otra.

No estaba celebrando.

No estaba feliz.

Solo quería dejar de pensar.

Quería borrar aquella habitación.

Quería borrar los sonidos de las máquinas.

Quería borrar la voz de Valeria diciéndome:

"Te amo."

Pero no podía.

Cada vez que cerraba los ojos, volvía a verla.

—Otra —dije.

Seguí tomando hasta perder la cuenta.

En algún momento apoyé la cabeza sobre la mesa.

—No puedo olvidarte…

Las lágrimas volvieron.

—¿Para qué sirve esto entonces?

Miré el vaso.

—Ni siquiera puedo borrarte.

Me quedé ahí durante horas.

Algunas personas entraban, otras salían.

Yo seguía sentado en el mismo lugar.

Mi celular no dejaba de vibrar.

Lo saqué del bolsillo.

Había mensajes de mi mamá.

De mi papá.

De algunos compañeros.

Y nuevamente de Dailyn.

Dailyn:

Steven, por favor hablame. Sé que estás mal.

No respondí.

Guardé el celular.

Volví a mirar el vaso.

Pero entonces entendí algo.

Podía tomar todo lo que quisiera.

Podía intentar escapar.

Podía esconderme detrás de unas gafas oscuras.

Podía evitar el velorio.

Podía fingir que estaba bien.

Pero no podía escapar de mis recuerdos.

Porque el problema no estaba afuera.

Estaba dentro de mí.

Y cada vez que cerraba los ojos, volvía a aquella habitación del hospital.

Volvía a tomar la mano de Valeria.

Volvía a escucharla decir que me amaba.

Y volvía a verla quedarse quieta.

Me pasé las manos por la cara.

—No puedo, Vale…

Mi voz se quebró.

—No puedo olvidarte.

Y por más que había intentado esconderme detrás del alcohol, aquella noche descubrí que ni siquiera eso podía borrar el momento en que vi morir a mi novia.

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Flickr Mary Soly
Que chica boba que no quiere progresar
Luna de plata
❤️
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