Un matrimonio que ninguno eligió. Un hombre que no la ama. Y un secreto que cambiará sus vidas para siempre.
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CAPÍTULO 18 — La propuesta
La mañana avanzaba lentamente en la clínica. Aitana continuaba grave y permanecía bajo observación médica.
Alonso seguía pendiente de cada movimiento de los médicos, pero también tenía otra cosa en mente. Había notado cómo Gael reaccionaba cada vez que Alessandro aparecía cerca de Aitana. Su nieto todavía decía que la odiaba, pero sus reacciones comenzaban a contradecirlo.
Cuando Alessandro llegó, Alonso lo recibió en el pasillo. Después de preguntarle por Aitana, Alessandro se acercó a la puerta de la habitación, pero Alonso lo detuvo antes de que entrara. —Alessandro, necesito pedirte un favor. Alessandro lo miró con curiosidad. —¿Qué necesitas?
Alonso bajó la voz y miró discretamente hacia donde estaba Gael. —Ojalá Aitana acepte tu propuesta de pololeo. Alessandro abrió los ojos, sorprendido, y luego comprendió inmediatamente lo que Alonso estaba intentando hacer. —¿Quieres provocarlo? Alonso sonrió. —Exactamente.
Quiero que mi nieto vea lo que puede perder.
Alessandro soltó una pequeña risa. —Alonso, sabes perfectamente que soy gay. —Lo sé —respondió Alonso—. Y justamente por eso confío en ti. No quiero engañar a Aitana ni hacerle daño. Solo necesito que Gael empiece a darse cuenta de que ella puede seguir adelante sin él.
Alessandro miró hacia Gael. El joven permanecía sentado, fingiendo que no prestaba atención, aunque claramente había escuchado parte de la conversación. —Creo que ya tenemos público —murmuró Alessandro.
Alonso sonrió y añadió en voz baja: —Entonces hazlo bien. Cuando Aitana despierte, quiero que seas tú quien esté a su lado. Y si Gael pregunta, no le expliques nada. Déjalo imaginar.
Alessandro negó con la cabeza, divertido. —Eres terrible cuando quieres conseguir algo.
—No estoy intentando conseguir algo para mí —respondió Alonso—. Estoy intentando que mi nieto comprenda que sus decisiones tienen consecuencias.
Alessandro volvió a mirar hacia la habitación. —¿Y si Aitana nunca acepta esa propuesta? Alonso suspiró. —Entonces no pasa nada. Lo importante es que ella se recupere. Esto no se trata de obligarla a nada. Se trata de hacer que Gael deje de creer que puede tratarla como quiera y encontrarla esperándolo después.
Gael se levantó de su asiento al verlos conversar durante tanto tiempo. Caminó hacia ellos con el rostro serio. —¿De qué están hablando?
Alonso respondió tranquilamente: —De Aitana.
Gael miró a Alessandro. —¿Qué tiene que ver él con ella?
Alessandro cruzó los brazos y respondió con calma: —Eso tendrás que preguntárselo a tu abuelo.
Gael volvió la mirada hacia Alonso. —¿Qué estás haciendo?
—Nada que deba preocuparte —contestó Alonso—. A menos que realmente te preocupe.
Gael soltó una risa irónica. —A mí no me importa con quién esté Aitana.
Alonso lo observó fijamente. —Perfecto.
Entonces no tendrás ningún problema cuando Alessandro le haga una propuesta.
Gael dejó de sonreír.
—¿Qué propuesta?
Alonso simplemente caminó hacia la puerta de la habitación.
—Ya lo descubrirás.
Gael se quedó inmóvil. Intentó convencerse de que aquello no significaba nada. Aitana era solo la mujer con la que había sido obligado a casarse. La mujer que, según él, había llegado para arruinarle la vida.
Pero entonces imaginó a Alessandro tomándola de la mano cuando despertara.
Y esa imagen le molestó mucho más de lo que quería admitir.
Mientras tanto, Alonso entró a la habitación para comprobar cómo seguía Aitana.
Alessandro permaneció afuera unos segundos y luego miró a Gael.
—Espero que estés preparado para verla tomar sus propias decisiones.
Gael lo observó con el ceño fruncido.
—Ella no va a aceptar nada de ti.
Alessandro sonrió.
—Eso no lo decides tú.
Y se alejó.
Gael se quedó solo en el pasillo, mirando la puerta de la habitación.
Todavía no estaba enamorado de Aitana.
Todavía decía que la odiaba.
Pero por primera vez, la idea de que otro hombre pudiera ocupar el lugar que él había rechazado comenzó a incomodarlo demasiado.
Y Alonso acababa de encontrar la manera perfecta de hacerlo reaccionar.