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La Esposa Invisible

La Esposa Invisible

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Autosuperación / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:617.6k
Nilai: 4.2
nombre de autor: Kamila Fonte

Ella se casa por contrato con un empresario frío (CEO). Él la ignora, la traiciona y la desprecia.
Un día, decide irse sin decir una sola palabra.
Cuando él descubre que ella era la mente detrás de todo lo que hacía crecer la empresa… ya es demasiado tarde.
Su regreso será rápido, triunfal y absolutamente satisfactorio.

NovelToon tiene autorización de Kamila Fonte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Veneno

El hospital estaba más silencioso esa mañana.

Letícia seguía en recuperación. Hugo no se apartaba de su lado. Henrique se dividía entre la empresa y las visitas, visiblemente presionado.

Y Camila… apareció.

Como si nada hubiera pasado.

Entró en la habitación con una expresión ensayada de preocupación.

—¿Cómo está? —preguntó, demasiado dulce.

Lívia observó.

Cada detalle.

Cada respiración.

—Recuperándose —respondió, firme.

Camila asintió y se acercó a la cama, sosteniendo la mano de Letícia por algunos segundos. Una escena perfecta. Si alguien fotografiase, parecería una hermana dedicada.

Pero cuando se giró para salir, encontró a Lívia parada en la puerta.

Esperando.

—¿Podemos hablar? —preguntó Lívia.

Camila sonrió.

—Claro.

Fueron hasta el corredor vacío.

Lívia mantuvo la postura elegante, manos unidas frente al cuerpo.

—Curioso, ¿no crees? —comenzó, suave. —Que el camión haya surgido exactamente en la curva más peligrosa… en el coche que solía ser mío.

Camila inclinó la cabeza levemente.

—¿Estás insinuando algo?

—No. —Lívia sonrió. —Estoy apenas observando coincidencias.

Camila cruzó los brazos.

—Accidentes suceden.

—Especialmente cuando hay llamadas telefónicas horas antes —completó Lívia, aún calmada.

Un segundo.

Apenas un segundo.

Camila casi reaccionó.

Pero era demasiado entrenada para eso.

Descruzó los brazos.

—Si tienes algo que decir, dilo. No me gustan los jueguitos.

Lívia se aproximó un paso.

—A mí tampoco.

Silencio.

Miradas fijas.

Desafío.

Pero Camila no vaciló.

No sudó.

No desvió la mirada.

—Tal vez estés buscando culpables porque necesitas lidiar con la culpa de haber prestado el coche —dijo ella, fría. —¿Eso pesa, no es así?

La frase fue calculada.

Cruel.

Lívia lo sostuvo.

Pero, por dentro, algo vaciló.

¿Y si estuviese viendo enemigos donde no había?

¿Y si el dolor estuviese influenciando su juicio?

Ella dio una leve sonrisa.

—Tal vez esté viendo demasiadas cosas.

Camila tocó el brazo de ella, casi cariñosa.

—Andas estresada, hermana.

Y salió.

Confiada.

Firme.

Como quien venció una batalla invisible.

Pero así que entró en el coche, la expresión cambió.

Frustración.

Rabia.

Lívia estaba más cerca de lo que imaginaba.

Ella cogió el móvil y llamó al informante.

—Esto tiene que acabar. La investigación tiene que ser cerrada oficialmente. Quiero un informe cerrado como accidente. Si esto se sale de control, sabes lo que sucede. La familia Albuquerque no perdona fallos.

Del otro lado, vacilación.

—Estamos trabajando en eso…

—Trabaja más rápido.

Colgó.

Respiró hondo.

Necesitaba reforzar su posición.

Necesitaba distraer.

Necesitaba reafirmar el control.

Entonces llamó a Igor.

—Necesito hablar contigo.

Pero no quería hablar.

Quería apoyo.

Quería admiración.

Quería alguien que la colocase nuevamente en el centro.

Igor acordó encontrarse con ella al final de la tarde.

Camila sonrió al colgar.

Si Henrique comenzase a oscilar, ella tendría alternativas.

Ella siempre tenía.

En el hospital, Lívia permanecía parada en el corredor.

El enfrentamiento había sido elegante.

Pero inconcluso.

Camila no había demostrado nada.

Ningún error.

Ninguna falla.

Tal vez hubiese sido precipitada.

Tal vez el dolor estuviese hablando más alto.

Ella respiró hondo.

Por un instante…

Consideró la posibilidad de estar equivocada.

Pero algo dentro de ella aún decía que no.

Y mientras Camila buscaba distracciones y refuerzos…

Lívia comenzaba a entender que esa guerra no sería vencida con acusaciones.

Sería vencida con pruebas.

Y paciencia.

Y si Camila pensaba que había pasado ilesa…

Mal sabía que estaba siendo observada en más lugares de los que imaginaba.

Porque la elegancia de Lívia no era flaqueza.

Era estrategia.

Y las estrategias… llevan tiempo para aplastar al enemigo.

1
Tere Sanchez
woow que bonita novela..
Sunshine
Como se llama la criatura, Víctor, Victorio, Victoria, que enredo, cuando es niño, se vuelve niña, es aburrido querer decisfrar el contenido de esta novela, cuando crees avanzar, te retrocede, mucho enredo, a aqui la dejo, yo entro a leer para entetenerme, no para enredarme, suficiente con la vida diaria de uno
Neisa Velasco Mina
Más emrredos que ni una trenza en el cabello cuando se deja muchos días
Neisa Velasco Mina
Solo la autora sabe lo que escribe y el porque es cuestión de la imaginación
Adriana Rayos Montelongo
estoy igual como que le entiendo y no pero sigo enganchada🤭🥰
Neisa Velasco Mina
a y con todo eso quiere estar con ese tipejo está no se quiere la verdad
Margarita Ariza
𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐𝒗𝒆𝒍𝒂 𝒕𝒂𝒏 𝒂𝒃𝒖𝒓𝒓𝒊𝒅𝒂
Irma Badillo
hasta el nombre d la historia nada k ver la esposa invisible no al caso creo k no voy a seguir leyendo ya me enfadr
Cliente anónimo
Si no tiene paciencia no les
Juany Ayora
me gustó 👏
Tatiana Eljaiek
de acuerdo
katrina
va interesante la novela👏
Angelina Cabezas Cid
no puede ser , después que ella sabía que se juntaban en el hotel y después de haberla invitado a salir y ella bajando lista y el le dijera que no podía salir con ella porque tenía algo urgente, para solo salir a juntarse con Camila y dejarla plantada y ella sabiendo , aún así lo acepta como si nunca él le falló y bien feo
Mirna Lobo
me gustó mucho felicidades , hay que entender que la manipulación y la obsesión de algunas personas sólo hay que encararlas con inteligencia y eso fué lo que hizo Livia 😊
Mirna Lobo
pareciera que les importara más el sexo del bebé que otra cosa, lo repito es error de traducción /Grimace/
Mirna Lobo
pienso que lo del sexo del bebé es un error de traducción y todos los seres humanos tienen derechos a segundas oportunidades /Smug/
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Felicidades autora es una buena historia que ya la he compartido
Mirna Lobo
y de seguro él hijo es del juez /Smug/
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Como dicen España le ha montado más cuernos que un toro de miura jajaja ses imbécil se va Enterar
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Está buenísima madre mía
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