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La Esposa Invisible

La Esposa Invisible

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Autosuperación / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:773.7k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Kamila Fonte

Ella se casa por contrato con un empresario frío (CEO). Él la ignora, la traiciona y la desprecia.
Un día, decide irse sin decir una sola palabra.
Cuando él descubre que ella era la mente detrás de todo lo que hacía crecer la empresa… ya es demasiado tarde.
Su regreso será rápido, triunfal y absolutamente satisfactorio.

NovelToon tiene autorización de Kamila Fonte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Veneno

El hospital estaba más silencioso esa mañana.

Letícia seguía en recuperación. Hugo no se apartaba de su lado. Henrique se dividía entre la empresa y las visitas, visiblemente presionado.

Y Camila… apareció.

Como si nada hubiera pasado.

Entró en la habitación con una expresión ensayada de preocupación.

—¿Cómo está? —preguntó, demasiado dulce.

Lívia observó.

Cada detalle.

Cada respiración.

—Recuperándose —respondió, firme.

Camila asintió y se acercó a la cama, sosteniendo la mano de Letícia por algunos segundos. Una escena perfecta. Si alguien fotografiase, parecería una hermana dedicada.

Pero cuando se giró para salir, encontró a Lívia parada en la puerta.

Esperando.

—¿Podemos hablar? —preguntó Lívia.

Camila sonrió.

—Claro.

Fueron hasta el corredor vacío.

Lívia mantuvo la postura elegante, manos unidas frente al cuerpo.

—Curioso, ¿no crees? —comenzó, suave. —Que el camión haya surgido exactamente en la curva más peligrosa… en el coche que solía ser mío.

Camila inclinó la cabeza levemente.

—¿Estás insinuando algo?

—No. —Lívia sonrió. —Estoy apenas observando coincidencias.

Camila cruzó los brazos.

—Accidentes suceden.

—Especialmente cuando hay llamadas telefónicas horas antes —completó Lívia, aún calmada.

Un segundo.

Apenas un segundo.

Camila casi reaccionó.

Pero era demasiado entrenada para eso.

Descruzó los brazos.

—Si tienes algo que decir, dilo. No me gustan los jueguitos.

Lívia se aproximó un paso.

—A mí tampoco.

Silencio.

Miradas fijas.

Desafío.

Pero Camila no vaciló.

No sudó.

No desvió la mirada.

—Tal vez estés buscando culpables porque necesitas lidiar con la culpa de haber prestado el coche —dijo ella, fría. —¿Eso pesa, no es así?

La frase fue calculada.

Cruel.

Lívia lo sostuvo.

Pero, por dentro, algo vaciló.

¿Y si estuviese viendo enemigos donde no había?

¿Y si el dolor estuviese influenciando su juicio?

Ella dio una leve sonrisa.

—Tal vez esté viendo demasiadas cosas.

Camila tocó el brazo de ella, casi cariñosa.

—Andas estresada, hermana.

Y salió.

Confiada.

Firme.

Como quien venció una batalla invisible.

Pero así que entró en el coche, la expresión cambió.

Frustración.

Rabia.

Lívia estaba más cerca de lo que imaginaba.

Ella cogió el móvil y llamó al informante.

—Esto tiene que acabar. La investigación tiene que ser cerrada oficialmente. Quiero un informe cerrado como accidente. Si esto se sale de control, sabes lo que sucede. La familia Albuquerque no perdona fallos.

Del otro lado, vacilación.

—Estamos trabajando en eso…

—Trabaja más rápido.

Colgó.

Respiró hondo.

Necesitaba reforzar su posición.

Necesitaba distraer.

Necesitaba reafirmar el control.

Entonces llamó a Igor.

—Necesito hablar contigo.

Pero no quería hablar.

Quería apoyo.

Quería admiración.

Quería alguien que la colocase nuevamente en el centro.

Igor acordó encontrarse con ella al final de la tarde.

Camila sonrió al colgar.

Si Henrique comenzase a oscilar, ella tendría alternativas.

Ella siempre tenía.

En el hospital, Lívia permanecía parada en el corredor.

El enfrentamiento había sido elegante.

Pero inconcluso.

Camila no había demostrado nada.

Ningún error.

Ninguna falla.

Tal vez hubiese sido precipitada.

Tal vez el dolor estuviese hablando más alto.

Ella respiró hondo.

Por un instante…

Consideró la posibilidad de estar equivocada.

Pero algo dentro de ella aún decía que no.

Y mientras Camila buscaba distracciones y refuerzos…

Lívia comenzaba a entender que esa guerra no sería vencida con acusaciones.

Sería vencida con pruebas.

Y paciencia.

Y si Camila pensaba que había pasado ilesa…

Mal sabía que estaba siendo observada en más lugares de los que imaginaba.

Porque la elegancia de Lívia no era flaqueza.

Era estrategia.

Y las estrategias… llevan tiempo para aplastar al enemigo.

1
Norma Mendoza
yo me pregunto Livia va a aceptar que el matrimonio sea real? y sobretodo le va a aceptar los hijos qué le estan apareciendo??? y la infidelidad con su hermana se la va a perdonar???
Dilia Esther Sarabia Beleño
Muy buena historia de amor y comprensión, hizo falta que Livia hubiese tenido su propia familia producto del amor que llegaron a tener
Mirian D Nadiie
excelente
Maria Salamanca
TE FELICITO BENDICIONES MUY BONITA HISTORIA
Maria Salamanca
MUY BUENA HISTORIA BENDICIONES
Lourdes Vázquez
bonita historia ESCRITORA gracias por compartirla
Delfina Prieto Martin
bonita
Carmen Morelos Flores
derrepente se vuelve algo confusa la historia
Lourdes Vázquez
al principio pensé que Henrique era un patan misogino, pero me encuentro con que es un maldito pulsilanime, que horror
Adriana Sanchez
Ña verdad me hubiera gustado que Livia tuviera un hijo o hija con Enrique, un bebé del amor que se tenían, porque hablan de que no se quiso embarazar otra vez pero nunca lo estuvo 🤔 que se me hace que no quería perder su figura 😡 no, definitivamente no quería hijos y Vitorio pues era de Enrique creo que dijo de la que me salve, el ya tenia 1 hijo para que más 🤔🤔🤬
Maigualida Barrios
🤔Gracias por compartir🙏
Luisana Desiree Urbina Diaz
Me entanto
Adriana Sanchez
Y a que se dedica Camila 🤔 y sus padres son culpables también 🤔🤔
Adriana Sanchez
Pero el niño de quien es 🤔 primero era una niña y ahora es niño 🤔🤔 pero no han dicho si era de Enrique 🤔
Adriana Sanchez
Mmm Livia mordió el anzuelo 🤔🤔 que mal, pero no se concreta nada, va lenta lenta y muchos secretos 🤔🤬🤬
Adriana Sanchez
Pues que juez tan pendejo y ni se diga Enrique, lo que pasa es que Camila es una mega putizorra por eso los tiene así embobados ella es una experta que los lleva a las más bajas pasiones, hace bien el trabajo la zorra.
Adriana Sanchez
Pues me imagino que el investigador tomo fotos o video ya que la puerta no fue cerrada 🤔🤔🤔😡😡😡
Adriana Sanchez
Pues la putizorra de Camila debe estar embarazada que otra cosa, y el imbecil cayó redondito, ojalá y cuando de la noticia Livia se divorcie de inmediato y que las familias sufran en sus empresas 🤬🤬🤬
Encarnacion Barboza
fuerza, sigue adelante
Encarnacion Barboza
me entretuvo mucho, espero la próxima historia de este autor con ansias 🥰
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