Una joven inocente a muerto, pero, lo inimaginable ha sucedido; un alma proveniente de otra época, ha reencarnado en su cuerpo, Victoria fue una reina tirana, que gobernó con firmeza y conquisto reinos sin titubear, ahora, para sobrevivir, tendrá que convertirse en la reina de la mafia.
Pero, en su camino se cruzara con Alexey, un líder mafioso a quien no se verá como un digno rival, si no que también, podrías ser su aliado más poderoso.
NovelToon tiene autorización de Arhuchim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13: La Danza de las Sombras
ANUNCIÓ.
~Villanas. Antes de empezar, note un detalle del que en algunos comentarios me avisaron, y es que falto en el capítulo 10.
Ya he entregado los párrafos de su noche la pasión de Alexy y Victoria.
La verdad es que no me di cuenta que le falto esa parte. Así que vayan a leer y regresan por acá. Jaja~
.........................
La música del vals resonaba bajo los techos abovedados del Palacio de Cristal. En el centro de la pista de baile, los diplomáticos y empresarios se apartaron sutilmente para abrir paso a la pareja que dominaba la noche.
Alexey guio a Victoria con una destreza sorprendente para un hombre de su corpulencia. Sus manos enormes sujetaban la cintura de la joven con una mezcla de firmeza militar y delicadeza reverencial. Victoria, por su parte, se desplazaba con la gracia fluida de una criatura que había bailado en las cortes más suntuosas de un imperio antiguo, manteniendo la mirada fija en los ojos grises del capo mafioso.
—Bailas demasiado bien para ser un salvaje de los muelles —comentó Victoria, dejando que sus dedos rozaran la nuca de Alexey.
—Mi padre me obligó a aprender modales de la aristocracia rusa antes de enseñarme a usar un fusil —respondió Alexey, apretando ligeramente el agarre sobre su espalda—. Decía que un verdadero rey del crimen debe saber cenar con el presidente antes de ordenar su ejecución.
—Un hombre sabio —admitió ella con una leve inclinación de cabeza—. Aunque dudo que tu padre haya previsto que terminarías bailando con la mujer que confiscó tus puertos.
—No confiscaste nada Victoria. —susurró él, acercando su rostro al de ella en medio de una vuelta del vals—. Te cedí ese espacio porque quería ver hasta dónde llegaba tu ambición. Pero no te confundas: el dueño de esta metrópoli sigo siendo yo.
Victoria sonrió, una sonrisa pequeña, afilada y cargada de una seducción peligrosa. Canalizó un hilo sutil de calor mágico a través de la mano que apoyaba en el hombro de Alexey, haciendo que el tejido de la chaqueta de esmoquin se calentara sutilmente contra la piel del magnate.
—La ambición no se cede, bárbaro; se reclama con sangre y fuego —replicó ella en voz baja—. Tú tienes los hombres y las armas, pero yo tengo la visión para convertir este fango en un imperio que perdure por siglos. Si quieres seguir a mi lado, tendrás que acostumbrarte a caminar medio paso detrás de mi corona.
Alexey soltó una carcajada baja que vibró en su pecho. Detuvo el paso de baile de forma abrupta en medio de la pista, pegando el cuerpo de Victoria contra el suyo sin importar las miradas de los cien invitados que los rodeaban.
—Jamás caminaré detrás de nadie, mi Reina —sentenció Alexey, fijando sus ojos de acero en los de ella—. Caminaremos juntos o destruiremos esta ciudad intentando matarnos el uno al otro. Esa es la única oferta que tienes sobre la mesa.
En lugar de responder con una amenaza, Victoria levantó la cabeza y le rozó los labios con los suyos en una caricia lenta, provocativa y llena de una tensión eléctrica que dejó a los espectadores sin aliento.
—Trato hecho, Jefe —murmuró ella antes de dar media vuelta y dirigirse hacia la terraza privada donde los banqueros la aguardaban para cerrar el primer acuerdo de reestructuración financiera de su nueva vida.