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El CEO y la Bebé

El CEO y la Bebé

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Niñero / Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:381.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Vitória Tavares

Eduardo Belmont lo tiene todo: poder, dinero y el control absoluto de un imperio empresarial. Pero tras la muerte de su esposa, el hombre más temido del mundo corporativo se convirtió en una sombra. Se refugió en el trabajo, en noches vacías y en una frialdad que mantuvo a todos a distancia, incluida su propia hija.

Clara tiene apenas meses de vida y nunca ha sentido los brazos de su padre.

Cuando Alana llega a la mansión Belmont como niñera, lo único que espera es un empleo estable. Lo que encuentra es una casa llena de silencio, una bebé que necesita amor desesperadamente y un hombre que parece incapaz de sentir. Pero detrás de la mirada gélida de Eduardo, Alana descubre algo que nadie más ha visto: un corazón roto que todavía late.

Lo que comienza como un deber profesional se transforma en algo que ninguno de los dos puede controlar. Cada sonrisa de Clara los acerca. Cada roce accidental enciende algo prohibido. Y mientras Eduardo lucha contra lo que siente por la mujer que le devolvió la luz, alguien observa desde las sombras, dispuesta a destruir todo lo que Alana ha construido.

Entre la pasión que crece, los secretos que acechan y una obsesión peligrosa que amenaza con arrasar con todo, Eduardo tendrá que decidir: seguir escondiéndose detrás de su armadura de hielo... o arriesgarlo todo por el amor que jamás creyó merecer.

Una historia de segundas oportunidades, amor prohibido y la familia que el destino tenía reservada.

NovelToon tiene autorización de Vitória Tavares para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 — La última en llegar

Por la tarde, la mansión Belmont estaba agitada.

Por primera vez en mucho tiempo, la sala principal estaba llena de voces femeninas, perfumes fuertes y tacones resonando en el piso de mármol.

Doña Adelaide, sentada en un elegante sillón con una carpeta sobre el regazo, observaba discretamente a las candidatas que esperaban su turno.

Y, siendo sincera… ya estaba agotada.

La primera mujer entró usando un vestido corto y ceñido, demasiado brillante para una entrevista de trabajo.

El perfume dulce e intenso inundó la sala.

— Buenas tardes — dijo, cruzando las piernas. — ¿El señor Eduardo ya llegó?

Doña Adelaide arqueó una ceja.

— La entrevista será conmigo.

La chica pareció decepcionada.

— Ah… pensé que sería con el CEO.

La segunda fue todavía peor.

Maquillaje cargado.

Vestido negro pegado al cuerpo.

Mirada claramente interesada en algo más que la vacante.

— Siempre admiré a los hombres poderosos — comentó, alisándose el cabello. — Sobre todo a los viudos elegantes.

Adelaide respiró hondo.

Por dentro, casi poniendo los ojos en blanco.

A lo largo de la tarde, otras candidatas pasaron por la sala.

Todas impecablemente producidas.

Como si fueran a una fiesta o a un club elegante.

Todas tenían algo en común:

creían que el propio Eduardo Belmont haría la entrevista.

Y casi todas parecían más interesadas en el hombre que en la pequeña Clara.

Cuando la última candidata prevista no apareció a la hora indicada, Doña Adelaide cerró la carpeta y suspiró.

— Creo que ya vi suficiente por hoy…

Fue entonces que sonó el timbre.

Al abrir la puerta, Adelaide encontró a una joven parada en la entrada.

Completamente empapada.

El cabello castaño oscuro ligeramente pegado al rostro.

La blusa blanca un poco mojada por la lluvia.

La respiración agitada, como si hubiera venido apurada.

Los ojos grandes, castaños y sinceros.

— Discúlpeme… discúlpeme por llegar tarde…

La voz salió agitada, nerviosa.

— La lluvia me agarró a medio camino.

Se apretó el bolso contra el cuerpo.

— Mi nombre es Alana.

Doña Adelaide la observó por un instante.

Diferente a todas las demás.

Sin perfume excesivo.

Sin tacones extravagantes.

Sin mirada interesada.

Solo una joven genuinamente preocupada por haber llegado tarde.

— Pasa, querida.

Alana entró todavía apenada.

— Discúlpeme de verdad… una amiga con la que comparto apartamento me habló de la vacante.

Intentó secarse un poco el rostro con la mano.

— Tengo poco tiempo en Canadá.

Adelaide la condujo hasta la sala.

— Siéntate.

Alana se acomodó con cuidado.

— Tengo veintiséis años.

La voz salió más calmada ahora.

— Soy técnica en enfermería y también enfermera titulada en Brasil.

Doña Adelaide se interesó de inmediato.

— ¿Enfermera?

— Sí.

Alana asintió.

— Vine buscando una vida mejor… y un nuevo comienzo.

La sinceridad en sus ojos conmovió a Adelaide.

— ¿Y por qué quieres trabajar como niñera?

Alana sonrió con dulzura.

— Porque amo a los niños.

Miró la foto de Clara sobre la mesa lateral.

— Y porque cuidar siempre fue mi manera de querer al mundo.

La frase quedó flotando en el aire.

Simple.

Verdadera.

Doña Adelaide supo, en ese mismo instante, que había encontrado a la persona indicada.

Después de unos minutos más de conversación, se puso de pie con una sonrisa cariñosa.

— En breve nos pondremos en contacto para informarte el resultado de la entrevista.

Alana se levantó de inmediato.

— Muchas gracias por la oportunidad.

Antes de salir, todavía un poco mojada por la lluvia, sonrió una vez más.

Y en esa sonrisa había una ligereza que aquella casa no veía desde hacía mucho tiempo.

Esa noche, a las 8 en punto, Eduardo volvió a llegar temprano.

Doña Adelaide ya lo esperaba en la sala.

— Señor Eduardo, buenas noches.

Él se quitó el saco.

— Buenas noches, Adelaide. ¿Cómo estuvieron las entrevistas?

El ama de llaves le entregó una carpeta.

— Elegí a una candidata.

Eduardo abrió el currículum.

Alana Moreira — 26 años

Técnica en enfermería / Enfermera titulada en Brasil

Él levantó la mirada.

— ¿Enfermera?

— Sí.

Adelaide sonrió.

— Una chica educada, sencilla, amable y muy dulce.

Su voz transmitía confianza.

— Diferente a todas las demás.

Eduardo cerró la carpeta.

— ¿A usted le gustó?

— Mucho.

Ella asintió.

— Sentí verdad en la mirada de esa muchacha.

Eduardo no vaciló ni un segundo.

— Entonces está bien.

Le devolvió la carpeta.

— Puede contratarla.

Doña Adelaide sonrió, satisfecha.

— Estoy segura de que a Clara le va a gustar.

Eduardo miró hacia el piso de arriba.

Pensando en su hija.

— Eso espero.

Lo que no sabía… era que esa decisión cambiaría la vida de todos en esa casa.

Para siempre.

1
Hotel Duran
Excelente
Tina Farias
muy linda Novela
con principio y fin
Susana
Hermosa historia me encantó escritora 💖💖💖💖
Mine Romero
excelente novela 😊
Mine Romero
👏👏👏excelente novela mil gracias por regalarnos tú enorme talento 😊
Dilia Esther Sarabia Beleño
Hermosa historia de amor verdadero y comprensión me gustó mucho su trama Hermosa puro amor verdadero y rodeado de mucho amor familiar.
Isabel Vazquez
me gustó la historia bonita llena de amor felicidades y gracias
Isabel Vazquez
muy buenos excelente otro igual gracias
America Lopez
nunca es tarde para empezar y ella aún es pequeña 🥰 los hijos siempre esperan amor de sus padres
Maria Riquelme
Hermosa ceremonia, y tienes razón kAROL cada capítulo es mejor que el anterior, y ya no puedo dejar de leer me encantó saber lo enamorados que está esta pareja, ya me imaginaba ver a la princesita, caminando y tirando los pétalos por el pasillo
Liliana García
Goza de muchas ventajas porque esta vigilando y su trabajo 🤔🤔
Maria Riquelme
Se ven muy bellos los tres, sobretodo la princesita de CLARA, que bebita más hermosa
Liliana García
No sé sabe otra frase 🤔🤔
Liliana García
Que fácil delegar, porqué no se queda? 🤔🤔
Maria Riquelme
Sino le dice SEÑOR EDUARDO como debe decirle entonces según tú?/Gosh//Gosh/
Maria Riquelme
Si yo encuentro que los amigos no lo eran tanto porque de lo único que se preocuparon era de que él fuera al bar todos los días sin pensar que EDUARDOestaba dejando de lado a su pequeña hija por estar con ellos tomando y con mujeres. pero ya veremos cuánto le dura eso ahora que está ALANA en su casa cuidando a la bebita, seguro que empezara a llegar temprano y esa OATICIA le hará la vida imposible a ALANA por celos ya que se creía a futura señora de EDUARDO
Maria Riquelme
Muy rápido olvidaste la promesa que le hiciste a tu esposa de cuidar a la bebita ahora solo te dedicas a ir con tus amigos a ir de bar y con mujeres, que penas que te estés perdiendo los mejores momentos con tu bebita
Maria Riquelme
Que tristeza más grande quedar viudo con una bebita apenas de tres meses de vida 😭
Gloria Grijalba
buena
kisse
que no era a canada?🤨
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