NovelToon NovelToon
La Sombra De Un Matrimonio

La Sombra De Un Matrimonio

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Quince años de matrimonio convirtieron la vida de Elena en una prisión sostenida por el desprecio de su propia familia y los abusos de Héctor, su esposo. Con treinta y tres años, soporta la violencia únicamente por Julián, su hijo de doce años, el único motivo que la mantiene en pie. Pero cuando la carga se vuelve insoportable y el deseo de huir es su única salida, el destino cruza en su camino a Gabriel, un hombre atento que descubre las sombras detrás de su sonrisa. Decidido a liberarla, Gabriel le ofrecerá una salida, mientras Elena aprende que salvarse a sí misma también es salvar a su hijo.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

La mañana de la segunda audiencia amaneció gris, con una garúa fina que empañaba los ventanales de la Sala 3 del juzgado. El ambiente adentro era tenso, impregnado del olor a café frío y madera vieja. Elena permanecía sentada al lado del licenciado Aranda, vistiendo un saco gris y la mirada fija en el estrado.

A sus espaldas, en la primera fila del público, Gabriel no la perdía de vista, transmitiéndole con su presencia la serenidad que el entorno amenazaba con arrebatarle.

​La puerta de entrada se abrió con un gemido de las bisagras. Alicia ingresó a la sala. Caminaba a paso lento, sosteniéndose del brazo de Lorena, vistiendo un abrigo de paño negro y el sombrero calado con elegancia.

No miró a Elena ni un solo segundo. Se dirigió directamente a la mesa de la defensa de Héctor, intercambiando una inclinación de cabeza complaciente con su yerno antes de tomar asiento en el banquillo de los testigos.

​Elena sintió un nudo opresivo en la garganta. Aunque conocía la frialdad de su madre, verla allí, en el bando opuesto, del brazo del hombre que la había maltratado durante quince años, fue un golpe seco en el centro del pecho.

​El juez dio tres golpecitos con el mazo de madera sobre la mesa.

​—Llamamos a declarar a la señora Alicia Varela, madre de la demandante —anunció el secretario.

​Alicia se acomodó en el estrado, ajustándose las gafas de armazón dorado. Prestó juramento de decir la verdad con una voz clara, entrenada para sonar distinguida y madura.

​El abogado de Héctor se puso de pie, abotonándose el saco con parsimonia.

​—Señora Varela —comenzó el defensor, paseándose frente a la madera del estrado—, usted es la madre de la señora Elena. Ha conocido de cerca la dinámica matrimonial de su hija con el señor Héctor Delgado durante los últimos quince años. ¿Podría decirnos cuál ha sido la conducta de su yerno en el hogar?

​Alicia se erguió sobre el asiento, entrelazando las manos enguantadas sobre el regazo.

​—Héctor ha sido un santo, Señor Juez —declaró Alicia, mirando directamente al magistrado con una convicción actuada

—. Ha sido un proveedor intachable, un hombre paciente que ha cargado con una cruz enorme en ese matrimonio. Ha cubierto cada necesidad de mi hija y de mi nieto sin escatimar jamás un solo centavo.

​Elena apretó las manos debajo de la mesa hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

​—¿Y respecto a su hija Elena? —prosiguió el abogado—. ¿Qué puede decirnos sobre su estado de ánimo y su comportamiento en la casa?

​Alicia dejó escapar un suspiro corto, cargado de una falsa lástima que le heló la sangre a Elena.

​—Me duele en el alma decirlo como madre —dijo Alicia, bajando el tono de voz para aportarle dramatismo a su testimonio—, pero Elena siempre fue una muchacha inestable, propensa a fantasías y a arranques de resentimiento.

Desde muy joven buscaba culpables para sus propias frustraciones. Nunca quiso adaptarse a la vida de hogar que un hombre respetable como Héctor le ofrecía.

​—Señora Varela —interrumpió el abogado—, en la demanda se acusa a mi representado de haber infligido maltrato físico y confinamiento a su hija. ¿Usted presenció alguna vez tales agresiones?

​—Jamás —sentenció Alicia sin un solo temblor en la voz, mirando de reojo a Elena con desprecio—. Esas marcas de las que habla son inventos, manipulaciones para llamar la atención. Elena solía caer en crisis nerviosas donde ella misma se golpeaba o provocaba accidentes en la cocina para culpar a Héctor.

Él nunca le levantó la mano. Lo que mi hija presenta en este juzgado no son pruebas; son los delirios de una mujer resentida que ha abandonado sus deberes de esposa y de madre para irse con un desconocido.

​Cada palabra de Alicia cayó sobre el pecho de Elena como una roca pesada. Escuchar a su propia madre, la mujer que la había traído al mundo, mentir descaradamente ante la ley para proteger la reputación de la familia y el apellido de su yerno, le atravesó el alma con una crueldad que ningún golpe físico de Héctor había logrado alcanzar.

​Las lágrimas, ardientes y contenidas, comenzaron a rodar por las mejillas de Elena. No eran lágrimas de miedo ni de debilidad; eran el llanto amargo de una orfandad definitiva. Comprendió con una claridad desgarradora que para Alicia jamás había sido una hija a la cual amar o proteger, sino una pieza sacrificable en el altar de las apariencias sociales.

​Héctor, desde su asiento, sonreía de lado, disfrutando en silencio la destrucción emocional de su esposa a manos de su propia sangre.

​El licenciado Aranda se puso de pie para el contrainterrogatorio, acomodándose los anteojos.

​—Señora Varela —dijo Aranda con voz severa—, ¿sabía usted que su hija estuvo encerrada bajo llave, sin teléfono y aislada por orden del señor Delgado semanas antes de su huida?

​—Héctor solo intentaba protegerla de sus propios desvaríos —respondió Alicia con altanería, acomodándose el abrigo—. Una madre conoce a sus hijos, abogado. Y mi hija no está bien de la cabeza.

​—¿Suficiente, Señoría —intervino Aranda, girándose hacia el juez—. No hay más preguntas para esta testigo.

​Alicia bajó del estrado con la cabeza erguida, caminando con paso firme hacia la salida de la sala. Al pasar junto a la mesa de Elena, ni siquiera se molestó en mirarla. Cruzó la puerta de madera al lado de Lorena, dejando tras de sí un rastro de perfume a violetas que resultaba sofocante.

​Elena permaneció inmóvil en su silla, mirando las palmas de sus manos sobre la mesa, sintiendo que el piso debajo de ella se desfondaba. El dolor emocional amenazaba con ahogarla, trayendo de vuelta la sombra de la culpa y la desesperación.

​En ese instante, Gabriel se inclinó suavemente desde la banca trasera. Pasó su mano firme sobre el hombro de Elena, apretándolo con un calor sereno, ofreciéndole la solidez de una presencia que no se vendía ni se quebraba ante las mentiras.

​Elena respiró hondo, cerró los ojos un segundo y dejó que el calor de la mano de Gabriel apagara el frío de la traición materna. Secó las lágrimas de sus mejillas con un pañuelo de tela y volvió a levantar la vista hacia el juez.

La madre que la había abandonado acababa de salir por la puerta, pero la mujer libre que luchaba por el futuro de su hijo permanecía de pie en la sala, dispuesta a librar la batalla hasta el final.

1
Carolina A²V
Héctor y su soberbia dolo conseguirá hundirse hasta el abismo de su maldad 😡
Carolina A²V
😂😂😂 no seas ridículo
Carolina A²V
quien se puede pudrir en la cárcel eres tú desgraciado que estas violando la orden del juez 😡
Carolina A²V
que bueno Julián buscaste ayuda espero que los profesores y el director te protejan
Carolina A²V
debes tratar de mantener la calma por Julián
Carolina A²V
no si denuncias esa perturbación de tu tranquilidad
Carolina A²V
llama y cuéntale a Gabriel o al abogado
CELINA ESPINOZA
muy buena historia
CELINA ESPINOZA
exelente historia 💯
Carolina A²V
Lo lamentable es que su propia familia es quién traiciona 😡😡😡
Carolina A²V
desgraciada infeliz al parecer tu marido no te da lo suficiente bueno no creo seas casada
Carolina A²V
vende su alma por unas monedas que asco 🤮 me das Lorena 😡
Carolina A²V
eso me gustaría que violeta la orden de restricción y te redundan en la cárcel infeliz 😡
Carolina A²V
así que por puro capricho❓️🤔 cual de los 3 está más enfermo 🤦🏻‍♀️
Carolina A²V
esta mujer es una loca no entiende lo que está haciendo 🤔
Carolina A²V
y más que todo peligroso 🤔😬
Carolina A²V
exacto ❤️
Carolina A²V
que bueno 🥰
Carolina A²V
ya no más Julián ahora puedes vivir tu adolescencia que está en puertas
Carolina A²V
que bueno me alegro mucho por Elena y su nueva vida 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play