NovelToon NovelToon
No Renací... Desperté.

No Renací... Desperté.

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Juego de roles
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Me habría encantado renacer, como les ocurre a las protagonistas de esas novelas románticas que tanto me gusta leer. Despertar años atrás, evitar mis errores y no entregar mi corazón al hombre que terminaría destruyéndolo.

Pero la vida real no concede segundas oportunidades de esa forma.

Yo tuve que abrir los ojos por mí misma, enfrentar la verdad y comprender que marcharme no era perder... era salvarme.

Lucan Rivas creyó que sin él no era nadie, se equivocó. Porque no necesité volver al pasado para cambiar mi destino; solo necesité el valor de dejar atrás a quien nunca supo valorarme. Y mientras él descubría todo lo que había perdido, yo aprendía que la mejor versión de mí jamás había dependido de un esposo, sino de la mujer que siempre fui.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

Habían pasado varios días desde que regresé a la casa de mi padre y, aunque el dolor seguía instalado en algún rincón de mi pecho, comenzaba a descubrir algo que llevaba demasiado tiempo olvidando: la vida no se detenía porque un corazón estuviera roto. El mundo seguía avanzando con la misma calma de siempre, el sol continuaba saliendo cada mañana y las personas seguían riendo, trabajando y haciendo planes. Poco a poco comprendía que sanar no significaba dejar de sentir dolor de un día para otro, sino aprender a vivir con él sin permitir que definiera cada instante de mi vida.

Aquella mañana ayudé a papá a revisar varios contratos de la empresa, era curioso, había delegado sus trabajos, Pero aún así trabajaba desde casa y revisaba que todo estuviera en orden. Él insistía en que debía descansar, pero permanecer sin hacer nada solo conseguía que mi mente regresara una y otra vez al mismo lugar. Trabajar, aunque fuera durante unas horas, mantenía mis pensamientos ocupados y me daba la sensación de que, lentamente, estaba recuperando una parte de la mujer que había sido antes de que todo se derrumbara.

—Ya basta por hoy —dijo de repente, cerrando la carpeta con un golpe suave sobre el escritorio.

Levanté la vista sorprendida.

—Todavía falta revisar varios documentos.

—Nada de eso.

Me señaló con el bolígrafo como si estuviera dando una orden imposible de discutir.

—Orden médica.

No pude evitar sonreír.

—¿Y desde cuándo eres médico?

—Desde que descubrí que mi hija es incapaz de descansar si nadie la obliga.

Negué divertida.

—Eres imposible.

Él sonrió con ese aire orgulloso que siempre aparecía cuando lograba hacerme reír.

—Y tú eres demasiado parecida a mí.

No tuve argumentos para discutirle aquello. Unos segundos después sonó el timbre de la casa y una de las empleadas apareció en la puerta del despacho.

—Señor Sanz, la señorita Karol ha llegado.

El rostro de mi padre se iluminó de inmediato.

—Hazla pasar, por favor.

Apenas tuve tiempo de levantarme cuando la puerta volvió a abrirse.

—¡Nae!

Karol prácticamente atravesó la habitación corriendo antes de envolverme en un fuerte abrazo.

—¿Cómo estás?

La abracé con la misma fuerza.

—Mucho mejor.

Se apartó apenas unos centímetros y comenzó a examinar mi rostro con la misma atención con la que un médico revisaría a un paciente.

—Bueno...—Giró suavemente mi cara hacia un lado y luego hacia el otro.—Todavía tienes cara de haber llorado unas cuantas noches.

La miré con fingida indignación.

—Gracias por tu delicadeza.

—Es uno de mis mayores talentos.

Papá soltó una carcajada.

—Definitivamente ustedes dos nacieron para ser amigas.

Karol le sonrió con cariño.

—Buenos días, señor Sanz.

Él fingió ofenderse.

—¿Otra vez con "señor Sanz"? ¿Cuántas veces tengo que decirte que me llames Joaquín?

Ella sonrió con cierta timidez.

—Todavía me cuesta.

—Pues será mejor que te acostumbres, ya han pasado demasiados años, eres casi una hija más de esta casa.

Vi cómo los ojos de Karol se humedecían apenas durante un instante. Ella también había perdido a su padre siendo muy joven, y sabía lo mucho que aquellas palabras significaban para ella.

—Gracias... Joaquín.

Mi padre sonrió satisfecho.

—Mucho mejor.—No tardó en dejarnos solas.—Voy a salir a buscar unos documentos antes de que llegue Eiden.

Levanté la vista.

—¿Vendrá?

—Tenemos una reunión pendiente.

Asentí sin darle demasiada importancia.

Papá salió del despacho y Karol y yo caminamos hasta la terraza que daba al jardín. El clima era agradable; una suave brisa movía las hojas de los árboles mientras una de las empleadas dejaba sobre la mesa una jarra de té helado y un plato con galletas recién horneadas.

Karol tomó una sin pedir permiso.

—Extrañaba este lugar.

Sonreí.

—Yo también.

Durante un buen rato hablamos de cosas completamente irrelevantes. De la oficina, de algunos compañeros de trabajo y de un cliente que había confundido una reunión presencial con una videollamada y se presentó en pantuflas delante de media empresa. Hacía muchísimo tiempo que no me reía tanto, y quizá por eso ni siquiera escuché el sonido de un automóvil entrando en la propiedad.

Fue Karol quien levantó primero la vista.

—Parece que volvió tu papá.

Me giré por simple curiosidad.

Vi a mi padre bajar del vehículo mientras conversaba animadamente con alguien. Apenas un segundo después apareció Eiden. Vestía un traje azul oscuro impecablemente planchado y caminaba con esa serenidad que parecía acompañarlo a todas partes, completamente ajeno al efecto que provocaba su sola presencia.

Mi padre seguía hablando sin detenerse.

—Te digo que ese terreno es perfecto.

—Lo revisaré otra vez.

—No lo revisarás. Lo comprarás.

Eiden dejó escapar una risa baja.

—Eso ha sonado más a una orden que a una recomendación.

—Porque lo es.

Negué divertida, definitivamente mi padre era incapaz de intimidarse frente a nadie. Cuando ambos levantaron la vista hacia la terraza, mi padre agitó una mano con entusiasmo.

—¡Chicas!

Karol y yo nos acercamos, sonreí ligeramente.

—Buenos días.

Eiden hizo una pequeña inclinación de cabeza.

—Buenos días, Naelia.

Después dirigió la mirada hacia Karol y aguardó pacientemente, comprendí enseguida.

—Ella es Karol Rubio, mi mejor amiga.

Karol le tendió la mano.

—Mucho gusto.

Eiden respondió al saludo con la cortesía de siempre.

—Eiden Reyes.

—He escuchado bastante sobre usted.

Comentó Karol con una sonrisa cordial, si, me había mandado uno que otro mensaje contándole de nuestras conversaciones nocturnas. Una leve sonrisa apareció en el rostro de Eiden.

—Espero que hayan sido cosas buenas.

Karol soltó una pequeña risa.

—Mi amiga solo habla bien de quienes hacen bien su trabajo.

La miré de inmediato.

—Eso no es cierto.

—Claro que sí.

Respondió antes de que pudiera defenderme, papá intervino entre risas.

—Bueno, ustedes sigan conversando. Eiden y yo tenemos que revisar unos asuntos antes del almuerzo.

—No tardaremos.

Añadió él con tranquilidad. Los vimos entrar nuevamente en la casa. Karol esperó apenas unos segundos antes de girarse lentamente hacia mí.

Conocía perfectamente esa expresión.

Era la misma que aparecía cada vez que estaba a punto de decir algo que seguramente yo no quería escuchar.

—¿Qué?

Pregunté ya resignada, ella apoyó un codo sobre la mesa.

—Ese hombre...

Fruncí ligeramente el ceño.

—¿Qué pasa con él?

—Es ridículamente atractivo.

Rodé los ojos.

—Karol...

—No, espera. Déjame terminar.—Se acomodó mejor en la silla antes de continuar.—Además tiene esa cara de hombre serio que intimida un poquito. Pero, al mismo tiempo...—Hizo una breve pausa. —Me da la impresión de que es de esos hombres que, cuando aman... Lo hacen una sola vez en toda la vida.

La observé durante unos segundos antes de negar con la cabeza.

—Estás imaginando demasiadas cosas.

—¿Sí?

—Sí.—Tomé un sorbo de mi té.—Solo somos amigos.

Karol arqueó una ceja.

—Ajá.

—Y me hace bien tener un amigo cerca ahora mismo.

Ella siguió observándome con atención.

—¿Nada más?

Negué sin vacilar.

—Nada más. No quiero volver a enamorarme. Ni ahora... Ni dentro de mucho tiempo. Mi corazón ya tuvo suficiente.

Karol guardó silencio unos segundos. Después sonrió con una ternura que solo ella sabía transmitir.

—Lo sé. Y no voy a presionarte, solo quiero pedirte una cosa.—Levanté la vista y ella continuo. —No cierres esa puerta para siempre. Porque no todos los hombres son Lucan.

Bajé lentamente la mirada.

—Lo sé. Pero todavía necesito aprender a creerlo.

En ese instante, casi por instinto, levanté la vista hacia la ventana del despacho.

Eiden permanecía de pie junto a mi padre revisando unos planos extendidos sobre el escritorio. Mi padre hablaba con el entusiasmo de siempre mientras señalaba algunos documentos, y él lo escuchaba con atención, haciendo alguna observación de vez en cuando y dejando que fuera mi padre quien llevara el ritmo de la conversación.

No sabía explicar por qué, pero verlo allí... Tan tranquilo, tan sereno, transmitía una calma difícil de describir.

Nuestros ojos coincidieron apenas durante un segundo a través del cristal. Él hizo un leve gesto con la cabeza y pude ver cómo movía la boca, pude entender lo que decía "¿Qué tanto miras?"

Sin darme cuenta, respondí con una pequeña sonrisa antes de volver la vista hacia Karol. Ella, por supuesto... Lo había visto absolutamente todo.

Apoyó la barbilla sobre una mano y me dedicó una sonrisa llena de diversión.

—¿Qué?

Pregunté intentando hacerme la desentendida.

—Nada.

Respondió con una inocencia tan exagerada que resultaba imposible creerle.

—Absolutamente nada.

Entrecerré los ojos.

—Karol...

Ella levantó ambas manos en señal de rendición.

—Está bien, está bien, no diré nada.

Seguí negando con la cabeza mientras ella sonreía divertida, sin embargo, mientras retomábamos la conversación, una parte de mí volvió a recordar aquel breve cruce de miradas con Eiden y lo que me había preguntado y una parte de mi sentía que aquello no despertaba culpa en lo absoluto, solo dejó en mi pecho una sensación serena, pequeña, silenciosa, pero inesperadamente reconfortante.

1
Isidra Marta Sánchez Ortiz
Que cruel
Estrella Reyes Reyes
👏👏👏Gran capitulo,me facino la actitud de ella,firmesa,dignidad,orgullo,ellos tenian que sentir verguenza,y esa cucaracha,tan orgullosa y era la amante👏👏👏
Flickr Mary Soly
Más capítulos
Myriam Hernandez
Excelente
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Espero este sea nuestro próximo ser amado y protagonista, me está encantando para ella!! 😍
Flickr Mary Soly
👏Estoy esperando más cañ. Muy bonito esta para leer
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No te creo!! Si lo sintieras no la habrías lastimado 🤬
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayyy la amoooo!!! Así deberían ser muchas mujeres, salir con muchísima dignidad, si duele muchísimo, pero ante todo mucho amor propio y dignidad 👏🏻👏🏻👏🏻
Flickr Mary Soly
Más capítulos por que escriben bonito y luego no lo terminan
Crystal Suárez: Apenas empecé a publicarla ayer 😅 por eso solo tiene 8 capitulos, no te preocupes, la voy a terminar
total 1 replies
💖 la niña de tus ojos💖
bastante cruda pero por desgracia asi es la realidad cuando la costumbre se aloja en tu hogar todo cambia así que hay que sacarla a escobazos
😅😅😅😅😅
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play