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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:327.1k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: La entrevista no tan amena

Capítulo 18

La luz de la mañana se filtraba suavemente por las cortinas, iluminando la habitación con un tono cálido y tranquilo. Todo parecía en calma… demasiado en calma para lo que realmente había entre ellos.

Gabriel estaba recostado en la cama, aún medio adormecido, mientras Irina descansaba a su lado, abrazándolo con naturalidad, como si ese lugar le perteneciera por completo. Había una cercanía entre ellos… pero también algo más, algo que no terminaba de encajar.

Irina abrió los ojos lentamente y lo miró con una sonrisa suave.

—Buenos días, mi amor…

Su voz era dulce, casi perfecta.

Gabriel giró un poco el rostro hacia ella, aún somnoliento.

—Buenos días para ti también… preciosa.

Por un momento, todo parecía normal.

Tranquilo.

Pero esa calma duró poco.

Gabriel frunció ligeramente el ceño, como si algo cruzara su mente de golpe. Se quedó en silencio unos segundos, procesando… hasta que abrió los ojos por completo.

—¿A qué hora son? —preguntó de repente, incorporándose un poco.

Irina lo miró, sin perder la calma.

—Son las diez.

Fue suficiente.

Gabriel se levantó de golpe, como si el tiempo se le hubiera venido encima.

—Voy a llegar tarde… —murmuró, claramente preocupado, buscando su ropa con rapidez.

Irina se acomodó en la cama, observándolo sin moverse demasiado.

—¿A dónde? —preguntó, como si no fuera importante.

—Tengo una entrevista —respondió él, vistiéndose apresuradamente.

Irina hizo una pequeña mueca, despreocupada.

—¿Y si la postergas para otro día?

Gabriel no respondió de inmediato, concentrado en abotonar su camisa.

—Hoy tengo ganas de pasar todo el día a tu lado… —añadió ella, con un tono más bajo.

Se levantó de la cama lentamente y se acercó a él por detrás, deslizando sus brazos alrededor de su cuello con suavidad, apoyando su mejilla cerca de su hombro.

—Podríamos quedarnos aquí… —susurró.

Gabriel se quedó quieto por un segundo.

Pero luego suspiró.

—Será para otro día… —dijo finalmente, tomando sus brazos y apartándolos con cuidado, sin brusquedad, pero con firmeza.

Irina se quedó en silencio.

Su expresión cambió apenas.

Gabriel terminó de vestirse rápidamente y tomó sus cosas, evitando mirarla demasiado.

—Nos vemos luego —dijo, dirigiéndose hacia la puerta.

Pero antes de que saliera…

—¿Te irás así como así? —preguntó Irina, con un tono que ya no era tan suave.

Había molestia.

Había algo más.

Gabriel se detuvo por un segundo, con la mano en la puerta, sintiendo el peso de esas palabras.

Pero no respondió de inmediato.

Porque, en el fondo…

Sabía que no era solo una simple despedida.

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Biblioteca Central : Reynalds

La luz de la biblioteca caía sobre los estantes llenos de libros antiguos, creando un ambiente silencioso y solemne. Isabella caminaba entre las mesas con el ceño fruncido, claramente molesta. No podía creer que alguien tan importante se hubiera retrasado tanto. Sus pasos resonaban ligeramente sobre el piso de madera mientras su paciencia se agotaba.

—Ya son más de las diez —dijo, con un tono cargado de molestia—. ¿Qué se ha creído?

Su colega, intentando calmarla, le lanzó una mirada comprensiva.

—No te preocupes, debió haberte tenido un contratiempo.

Isabella cruzó los brazos, sin ocultar su frustración.

—¿A caso pensaron que personas como nosotros no tenemos nada que hacer?

Su colega sonrió levemente y señaló hacia la entrada.

—Tranquila, justo ahí viene.

Y en efecto, un pelinegro apareció, caminando apresurado, ajustándose la corbata y con una carpeta bajo el brazo. La formalidad era evidente, pero su expresión denotaba cierta urgencia.

—Buenos días, joven Gabriel Foster —saludó el colega con cordialidad—. Aquí le dejo a la periodista, con permiso.

Gabriel asintió y se acercó a la mesa, tomando asiento frente a Isabella.

—Lo lamento, tuve un imprevisto —dijo, con un tono conciliador mientras colocaba la carpeta sobre la mesa.

Isabella lo miró, fría y directa, sin permitir que su sonrisa falsa suavizara la tensión.

—¿Desde cuándo la irresponsabilidad se volvió sinónimo de imprevisto?

Gabriel levantó la vista y fue entonces cuando la reconoció. Su expresión cambió ligeramente, entre sorpresa y una sonrisa divertida.

—¿Tú? —dijo, con un dejo de incredulidad—. ¿Qué haces aquí?

Isabella arqueó una ceja y respondió con firmeza.

—¿No es obvio? Vengo por la entrevista.

Gabriel se recostó un poco en la silla, sorprendido pero divertido.

—¿Tú me entrevistarás? —preguntó, incrédulo.

—¿Tan difícil es de creer? —replicó Isabella, sin perder la compostura.

—No, claro que no… —dijo él, sonriendo levemente—. No me malinterpretes, solo que me pareció algo raro volver a encontrarnos.

—¿Raro? —insistió Isabella, frunciendo el ceño.

—Me refiero a que… —Gabriel comenzó, pero Isabella no lo dejó terminar.

—¿Empezamos con la entrevista? —interrumpió, con la firmeza y seguridad que la caracterizaba.

Él sonrió ante su determinación, claramente divertido por su carácter directo y sin rodeos.

—Claro —respondió finalmente—. Empecemos.

El ambiente, aunque cargado de tensión, comenzó a llenarse de un aire diferente: mezcla de profesionalismo y la chispa de aquel encuentro inesperado que ninguno de los dos podía ignorar.

^^^Continuará...^^^

1
Yolanda Morocho
ay Isabela quirete a ti mas q a nadie respeta deja q los sinvergüenzas paguen por estúpidos yo q tú me uniera ido del país a sanar mis eridad y regresar más alta q ellos
Sunshine
Porque no chequean lo que escriben, supuestamente ya leyó la carta y ahora resulta que no la ha leído, ya comienzan a cometer errores, no creo que termine esta novela y otra escritora que no leo más
Sunshine
Lo mejor que le paso a ella es que se fuera, es un hombre que no vale la pena, si se hubiera casado vivido con el unos 3 años y tendría ya 2 hijos y se aparece una mujer con dinero, lahubiera dejado sin importarle nada, ya que se sacuda las rodillas y se levante y siga adelante, en el camino se va sanando las heridas, se lo dice una mujer que dio otra oportunidad y se casó y a los 16 días se fue con la mujer con quien me engañaba, una supuesta amiga mía
Garcia Cruz Maria del Pilar
Ojalá se quede sin las 2, por hacerles daño
Yolanda Morocho
Adrian es un idiota el la abandonó y todavía tiene el descaro de reclamar q poco hombre
Carmi Graziano
Por te espabilas te
Solisbella ortuño
hay si recuperar memoria y o entregarse a ese cibsrde
Garcia Cruz Maria del Pilar
Pobre Isabela no sabe dónde se está metiendo, ella no tiene culpa, él es el desgraciado
Kissey Beltran
Adrian piensa que puede ir y dejar caer la bomba atomica hacer un desmadre y luego volver con cara de yo no fui diciendo perdon y todo se soluciona pero yo le pregunto que habria pasado si fuera alreves si Isabella fuera la que lo dejo plantado el es muy egoista solo piensa en el y todavia se hace la victima 🤦🤦🤦
Carmi Graziano
Ok vamos progresando
zora72009@hotmail.com
Estoy entendiendo mal??? Era Gabriel que se besaba otra? es lo que se entiende, pero quién si se besaba con otro tipo (según Isabella) era Irene, es así el cuento? sigo confundida con lo que comento Victoria
Maria Cantillo
vaya con la impuntualidad 🤭🤭🤭
Maria Cantillo
Es que compraste un ser incompleto malvado
Maria Cantillo
la perdió el mismo día lo que le costó fue enterarte bajo tierra 🤣🤣🤣
Maria Cantillo
es una pequeña broma del destino ojalá no sean tan malos 😢😢😢
zora72009@hotmail.com
Éste se va a quedar sin el chivo y sin el mecate
Yolanda Morocho
ya pasó más de un año y ella sigue sufriendo ya es hora de sacudirse y no darle importancia
Yolanda Morocho
ay ya ponte fuerte Isabela demuéstrale q no te importa verlo q ya no te afecta
Francisca Márquez mariscal
Excelente
Maria Cantillo
la vida al parecer se le puso dura y no avanza 🤭
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