El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.
—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.
Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.
Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.
Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.
—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.
Adrian no dudó.
—Ya no la amo.
El silencio fue brutal.
—Estoy enamorado de otra persona.
Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.
—La vas a destruir.
Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.
—Entrégaselo.
Y se fue.
Se fue de su propia boda.
De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.
De una vida que prometió… y que decidió romper.
Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.
Y ese día…
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Capítulo 18: La entrevista no tan amena
Capítulo 18
La luz de la mañana se filtraba suavemente por las cortinas, iluminando la habitación con un tono cálido y tranquilo. Todo parecía en calma… demasiado en calma para lo que realmente había entre ellos.
Gabriel estaba recostado en la cama, aún medio adormecido, mientras Irina descansaba a su lado, abrazándolo con naturalidad, como si ese lugar le perteneciera por completo. Había una cercanía entre ellos… pero también algo más, algo que no terminaba de encajar.
Irina abrió los ojos lentamente y lo miró con una sonrisa suave.
—Buenos días, mi amor…
Su voz era dulce, casi perfecta.
Gabriel giró un poco el rostro hacia ella, aún somnoliento.
—Buenos días para ti también… preciosa.
Por un momento, todo parecía normal.
Tranquilo.
Pero esa calma duró poco.
Gabriel frunció ligeramente el ceño, como si algo cruzara su mente de golpe. Se quedó en silencio unos segundos, procesando… hasta que abrió los ojos por completo.
—¿A qué hora son? —preguntó de repente, incorporándose un poco.
Irina lo miró, sin perder la calma.
—Son las diez.
Fue suficiente.
Gabriel se levantó de golpe, como si el tiempo se le hubiera venido encima.
—Voy a llegar tarde… —murmuró, claramente preocupado, buscando su ropa con rapidez.
Irina se acomodó en la cama, observándolo sin moverse demasiado.
—¿A dónde? —preguntó, como si no fuera importante.
—Tengo una entrevista —respondió él, vistiéndose apresuradamente.
Irina hizo una pequeña mueca, despreocupada.
—¿Y si la postergas para otro día?
Gabriel no respondió de inmediato, concentrado en abotonar su camisa.
—Hoy tengo ganas de pasar todo el día a tu lado… —añadió ella, con un tono más bajo.
Se levantó de la cama lentamente y se acercó a él por detrás, deslizando sus brazos alrededor de su cuello con suavidad, apoyando su mejilla cerca de su hombro.
—Podríamos quedarnos aquí… —susurró.
Gabriel se quedó quieto por un segundo.
Pero luego suspiró.
—Será para otro día… —dijo finalmente, tomando sus brazos y apartándolos con cuidado, sin brusquedad, pero con firmeza.
Irina se quedó en silencio.
Su expresión cambió apenas.
Gabriel terminó de vestirse rápidamente y tomó sus cosas, evitando mirarla demasiado.
—Nos vemos luego —dijo, dirigiéndose hacia la puerta.
Pero antes de que saliera…
—¿Te irás así como así? —preguntó Irina, con un tono que ya no era tan suave.
Había molestia.
Había algo más.
Gabriel se detuvo por un segundo, con la mano en la puerta, sintiendo el peso de esas palabras.
Pero no respondió de inmediato.
Porque, en el fondo…
Sabía que no era solo una simple despedida.
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Biblioteca Central : Reynalds
La luz de la biblioteca caía sobre los estantes llenos de libros antiguos, creando un ambiente silencioso y solemne. Isabella caminaba entre las mesas con el ceño fruncido, claramente molesta. No podía creer que alguien tan importante se hubiera retrasado tanto. Sus pasos resonaban ligeramente sobre el piso de madera mientras su paciencia se agotaba.
—Ya son más de las diez —dijo, con un tono cargado de molestia—. ¿Qué se ha creído?
Su colega, intentando calmarla, le lanzó una mirada comprensiva.
—No te preocupes, debió haberte tenido un contratiempo.
Isabella cruzó los brazos, sin ocultar su frustración.
—¿A caso pensaron que personas como nosotros no tenemos nada que hacer?
Su colega sonrió levemente y señaló hacia la entrada.
—Tranquila, justo ahí viene.
Y en efecto, un pelinegro apareció, caminando apresurado, ajustándose la corbata y con una carpeta bajo el brazo. La formalidad era evidente, pero su expresión denotaba cierta urgencia.
—Buenos días, joven Gabriel Foster —saludó el colega con cordialidad—. Aquí le dejo a la periodista, con permiso.
Gabriel asintió y se acercó a la mesa, tomando asiento frente a Isabella.
—Lo lamento, tuve un imprevisto —dijo, con un tono conciliador mientras colocaba la carpeta sobre la mesa.
Isabella lo miró, fría y directa, sin permitir que su sonrisa falsa suavizara la tensión.
—¿Desde cuándo la irresponsabilidad se volvió sinónimo de imprevisto?
Gabriel levantó la vista y fue entonces cuando la reconoció. Su expresión cambió ligeramente, entre sorpresa y una sonrisa divertida.
—¿Tú? —dijo, con un dejo de incredulidad—. ¿Qué haces aquí?
Isabella arqueó una ceja y respondió con firmeza.
—¿No es obvio? Vengo por la entrevista.
Gabriel se recostó un poco en la silla, sorprendido pero divertido.
—¿Tú me entrevistarás? —preguntó, incrédulo.
—¿Tan difícil es de creer? —replicó Isabella, sin perder la compostura.
—No, claro que no… —dijo él, sonriendo levemente—. No me malinterpretes, solo que me pareció algo raro volver a encontrarnos.
—¿Raro? —insistió Isabella, frunciendo el ceño.
—Me refiero a que… —Gabriel comenzó, pero Isabella no lo dejó terminar.
—¿Empezamos con la entrevista? —interrumpió, con la firmeza y seguridad que la caracterizaba.
Él sonrió ante su determinación, claramente divertido por su carácter directo y sin rodeos.
—Claro —respondió finalmente—. Empecemos.
El ambiente, aunque cargado de tensión, comenzó a llenarse de un aire diferente: mezcla de profesionalismo y la chispa de aquel encuentro inesperado que ninguno de los dos podía ignorar.
^^^Continuará...^^^
excelente capitulo gracias, vamos x mas