Yo, Evana. viví una hermosa vida con el hombre que amé y con mis hijos también. Pero alguien me lo arrebato todo.
He vuelto al pasado para descubrir a mi asesino y el de mi familia.
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Capitulo 16
La noche sobre la ciudad era helada y silenciosa. En el despacho presidencial, la única luz provenía del monitor del ordenador de Evana, que proyectaba un resplandor azulado sobre su rostro. Frente a ella, en una llamada encriptada con la pantalla dividida, Thomas observaba el flujo de datos que su equipo de seguridad cibernética rastreaba en tiempo real.
—El archivo ejecutable camuflado en la USB ya se activó —informó Thomas con voz baja y concentrada—. Valeria conectó el disco duro en su terminal privada hace veinte minutos. Justo ahora está iniciando la transferencia del informe falso hacia un servidor externo.
Evana apretó los puños sobre el escritorio, sintiendo cómo la adrenalina recorría sus venas.
—¿A dónde está enviando la información? —preguntó ella, sin apartar los ojos de los gráficos de señal que parpadeaban en su pantalla.
—El destino primario es una cuenta de correo cifrada en Suiza —explicó Thomas, tecleando rápidamente en su consola—. Pero nuestro código de rastreo rebotó inmediatamente hacia un segundo nodo... Un servidor privado ubicado en una residencia de lujo en las afueras de la capital.
Un escalofrío le recorrió la espalda a Evana.
—¿En la capital? Quienquiera que le esté pagando a Valeria no está operando desde el extranjero... está aquí mismo.
—Así es —asintió Thomas, mirándola a través de la cámara con una expresión severa y protectora—. La llamada de confirmación para liberar el segundo pago de la transferencia se acaba de realizar. El destinatario de la información filtrada por Valeria es una firma consultora fantasma registrada a nombre de una mujer: Andy de la Torre.
Al escuchar ese nombre, Evana sintió que el aire se congelaba en sus pulmones. Andy de la Torre era una figura legendaria y temida en la alta sociedad; una inversionista de perfil bajo, viuda de un magnate bancario, conocida por su elegancia aristocrática y sus filantropías... pero que jamás había tenido una relación pública directa con la empresa de la familia de Evana ni con el Grupo Vanguard.
—¿Andy de la Torre? —murmuró Evana, desconcertada—. ¿Por qué una mujer como ella pagaría millones durante años para espiarnos y arruinar nuestra vida?
—Aún no lo sabemos, pero lo averiguarémos —aseguró Thomas con firmeza—. Lo importante es que Valeria acaba de morder el anzuelo por completo. Cree que tiene en sus manos el documento que te destruirá frente a la junta directiva mañana por la mañana.
En ese instante, el pomo de la puerta del despacho de Evana giró lentamente.
—Thomas, tengo que colgar —susurró Evana, cerrando la ventana de la llamada encriptada de un solo clic.
La puerta se abrió y Valeria entró con paso apresurado, sosteniendo la memoria USB en la mano. Su rostro simulaba una angustia profunda, pero Evana, ahora con los ojos bien abiertos, notó la rigidez calculadora en su postura.
—Evana... esto es peor de lo que pensábamos —dijo Valeria con voz temblorosa, acercándose al escritorio—. Revisé los anexos financieros del disco duro. Si no actuamos esta misma noche para cancelar el acuerdo con Vance, la junta te destituirá en la sesión de mañana a primera hora.
Evana la miró fijamente, disfrutando en silencio del control que ahora tenía sobre la situación. Se levantó despacio de su sillón ejecutivo y rodeó el escritorio.
—¿Y qué sugieres que haga, Valeria? —preguntó Evana con una calma helada.
—Déjame convocar una reunión de emergencia con el señor Calderón y los directores principales a primera hora —propuso Valeria con firmeza fingida—. Les mostraremos estas pruebas de la trampa de Vanguard para que te respalden y congelen las cuentas de la alianza. Yo misma puedo redactar el informe de contingencia.
Evana se acercó a ella hasta quedar a pocos centímetros. Observó los ojos verdes de la mujer que durante años había considerado su hermana, sintiendo que la lástima cedía su lugar a un acero impenetrable.
—Hazlo, Valeria —ordenó Evana, esbozando una sonrisa tenue y enigmática—. Convoca a la junta para mañana a las ocho de la mañana. Quiero que todos los directores estén presentes... y quiero que tú seas quien presente el informe ante ellos.
Valeria parpadeó, sorprendida por la facilidad con la que Evana parecía ceder a su propuesta, pero la ambición terminó por nublar su juicio.
—No te preocupes por nada, amiga —aseguró Valeria, apretando la mano de Evana con una falsa devoción que a esta última le dio náuseas—. Mañana por la mañana este pesadilla habrá terminado para ti.
Cuando Valeria salió del despacho tarareando bajito, Evana sacó su teléfono personal y le envió un mensaje de texto a Thomas:
«La trampa está lista para mañana a las 8:00 AM en la sala de juntas. Tráela.»
A los pocos segundos, la respuesta de Thomas llegó a su pantalla:
«Estaré allí con las pruebas del rastreo bancario y la orden de embargo. Mañana caen juntos, mi amor.»
Evana contempló las luces de la ciudad a través del ventanal. Por primera vez en dos vidas, los cazadores se habían convertido en la presa.
Gracias por los capítulos autora