Giorgio Bianchi es el Don de la mafia más temida de Italia. Frío, cruel y con un corazón blindado por la traición que destruyó a su familia. Juró no volver a confiar en nadie, y mucho menos a amar.
Pero cuando su esposa muere al dar a luz a su hija Vida, Giorgio se encuentra con algo que no esperaba: una bebé que depende completamente de él, y un vacío que no sabe cómo llenar.
Necesita una niñera. Lo que encuentra es a una mujer que va a poner su mundo de cabeza.
Ella no le tiene miedo. No se deja intimidar. Y lo peor de todo: le hace sentir cosas que juró que nunca volvería a sentir.
En el mundo de Giorgio, mostrar debilidad es una sentencia de muerte. Pero enamorarse de la niñera de su hija podría ser la decisión más peligrosa — y la más valiente — que haya tomado.
Porque incluso los hombres más despiadados tienen un punto débil. Y el de Giorgio tiene ojos grandes y la risa más contagiosa del mundo.
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Ella no tiene la culpa
Ayla Martins, 20 años. Una joven llena de sueños, estudiosa, trabajadora, dulce, tranquila, amable, ingenua... Hija única de padres enamorados que la criaron como una princesa dentro de lo posible. Una familia humilde, pero unida y feliz. Con su 1,60 de estatura no es la típica bajita brava, al contrario, emana una dulzura espectacular. Se graduó del bachillerato hace dos años y desde entonces lucha por conseguir la tan soñada beca de estudios para gastronomía en Italia, ya que está enamorada del país y de la cocina del lugar.
AYLA: MAMA... PAPA (entró gritando de alegría)
ABIGAIL: Dios mío, ¿qué pasó, hija?
Abigail Martins, 45 años, madre de Ayla. Enfermera desde hace 20 años. Con todas las características de Ayla no solo por fuera sino también por dentro.
AYLA: Pasé, mamá... finalmente lo logré (lloró emocionada)
JOSAFA: ¿La beca? ¿En Italia? ¿Lo lograste, hija?
Josafa Martins, 50 años, padre de Ayla. Profesor de matemáticas. Hombre bueno pero de temperamento fuerte, capaz de todo por su familia. Las ama y protege con su propia vida.
AYLA: Sí, después del cuarto intentó lo logré
ABIGAIL: JAJAJAJA GRACIAS, DIOS
JOSAFA: FELICIDADES, MI AMOR (nos abrazamos)
AYLA: Estoy tan feliz (lloró)
ABIGAIL: Lo sé (sonrió)
JOSAFA: ¿Y cuando te vas?
AYLA: En dos días
ABIGAIL: ¿Cómo nos vamos a ver ahora?
AYLA: Voy a trabajar mucho allá, mamá, y al menos una vez al año vengo yo o van ustedes
JOSAFA: Va a ser difícil verte de año en año, pero valdrá la pena
AYLA: Gracias (los abrazo)
JOSAFA: Mantente alerta allá, ¿oíste? Cualquier cosa me llamas y voy a derribar ese país y mató a quien haga falta.
ABIGAIL: JOSAFA (riendo) Hablas como si fueras un asesino
JOSAFA: Por ustedes me convierto en uno rapidito
AYLA: No va a hacer falta, papi, me voy a cuidar (riendo)
ABIGAIL: Bueno, ahora creo que deberíamos celebrar
JOSAFA: Vayan a arreglarse, vamos a ese restaurante que nos encanta
AYLA: Ahora sí, comida italiana (subimos y nos arreglamos)
EN LA MANSIÓN... ITALIA
FABIO: Hijo, ¿cómo vas a cuidar de Vida?
GIORGIO: Niñera
MARGARETH: ¿Puedo intentar contratar una?
GIORGIO: Puedes, y sé rápida, no quiero dolores de cabeza con esa criatura
FABIO: ¿Esa criatura? ¿Acaso es lo que estoy pensando?
GIORGIO: ¿No fue ella quien mató a tu única hija?
FABIO: (le doy un puñetazo lleno de rabia) MOCOSO, CÓMO TE ATREVES, ES SOLO UN BEBE Y NO PIDIÓ NACER, ELLA NO TIENE LA CULPA (gritó)
GIORGIO: Yo soy tu Don (me limpio la sangre de la boca levantándome) NUNCA MÁS TE ATREVAS A METERME ESA MALDITA MANO EN LA CARA (lo encaró agarrándolo por el cuello)
FABIO: Antes de que fueras mi Don, yo fui el tuyo... Si maltratas a esa criatura yo mismo te mato, ¿entendiste? (lo empujó)
MARGARETH: YA BASTA (gritó) están asustando a la niña. Giorgio, no te atrevas a hacerle daño
GIORGIO: No soy un cobarde... solo que no seré el padre que esperan. Ella se queda en su lado y yo en el mío
MARGARETH: Voy a encontrar una niñera, mientras tanto ayudo a Isabel con Vida
FABIO: ¿Ya está tomando la leche?
ISABEL: Sí, las enfermeras se encargaron de eso en el hospital
MARGARETH: Perfecto, ya nos vamos, descansa Giorgio, y recapacita (lo abrazo) Chau, mi muñequita (le beso la frente) Hasta luego, Bel (abrazo)
ISABEL: Hasta luego, Marg
FABIO: Estás advertido (lo encaró y salimos)