Ella renace en un nuevo mundo, en el cual tendrá que enfrentar dificultades por los problemas de su familia. Pero, no se quedará a sufrir, porque ella es una luchadora, siempre lo fue y siempre lo será..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Posada 2
Los días siguientes comenzaron a cambiar poco a poco.
No fue un cambio repentino.
No apareció una multitud de clientes de la noche a la mañana.
Pero la posada empezó a tener movimiento.
Primero llegó un huésped.
Después otro.
Algunos entraban solamente a comer.
Otros preguntaban por las habitaciones.
Y algunos regresaban al día siguiente.
Gemma estaba encantada.
Cada vez que escuchaba abrirse la puerta, levantaba la cabeza desde la cocina.
—¡Bienvenidos!
Con el paso de los días descubrió algo bastante curioso.
La mayoría de sus clientes...
Eran ancianos.
Al principio le pareció extraño.
Después comenzó a encontrarlo divertido.
Una tarde miró el comedor.
Había varias mesas ocupadas.
En una, un matrimonio de ancianos comía tranquilamente.
En otra, dos señoras conversaban mientras tomaban sopa.
En otra, un hombre mayor disfrutaba lentamente de su comida.
Gemma se quedó observándolos.
Luego sonrió.
[Bueno...]
Se cruzó de brazos.
[Parece que seré la cocinera oficial de los ancianitos del pueblo.]
Hizo una pausa.
[¡Excelente!]
Y decidió aprovecharlo.
Si sus principales clientes eran personas mayores, entonces prepararía comida pensando específicamente en ellos.
Así nació el primer menú de la Posada de Gemma.
No sería un menú lleno de platos complicados.
No necesitaba ser sofisticado.
Gemma comenzó a preparar comida caliente.
Suave.
Fácil de masticar.
Platos con verduras bien cocidas.
Sopas.
Guisos.
Carnes preparadas de manera que quedaran tiernas.
Comida casera.
Comida que calentaba el estómago y que no exigía tener una dentadura de dragón para poder comerla.
Incluso comenzó a preguntarles a sus clientes qué les gustaba.
—¿Prefiere la carne más blanda?
—Sí, por favor.
—¿Y la sopa?
—Con más verduras.
—Perfecto.
Gemma tomaba nota mentalmente.
[Así que a los ancianitos les gusta esto.]
Al día siguiente lo preparaba.
Y funcionaba.
Cada vez regresaban más.
Los ancianos comenzaron a recomendar el lugar a sus conocidos.
—Tienes que probar la sopa de la muchacha nueva.
—La comida es casera.
—Y las habitaciones están limpias.
—Además, no cobra demasiado.
La publicidad que Pedro repartía por el pueblo continuaba.
Pero Gemma comenzó a descubrir algo mucho más poderoso.
Sus propios clientes estaban haciendo publicidad por ella.
Dos semanas después de abrir, la posada ya tenía varios clientes habituales.
No estaba llena todo el tiempo.
No era un establecimiento famoso.
No era elegante.
Pero había movimiento.
Había personas entrando y saliendo.
Había huéspedes.
Había clientes que regresaban.
Había dinero entrando.
Poco...
Pero constante.
Y eso era lo importante.
Una tarde, Pedro regresó después de repartir nuevamente algunos de los papeles.
Los dejó sobre el mostrador.
Gemma los miró.
—¿Todavía los estás repartiendo?
—Sí, mi lady.
Gemma sonrió.
—Está bien.
Miró hacia el comedor.
Había varias personas comiendo.
—Aunque creo que ya tenemos otra forma de hacernos conocidos
Pedro siguió su mirada.
—¿Los clientes?
—Exactamente.
Gemma sonrió.
—Esos son nuestros mejores anuncios.
Y tenía razón.
Una persona recomendaba la posada a otra.
Después esa persona llevaba a su esposo.
Después una pareja recomendaba el lugar a sus amigos.
Y poco a poco...
La clientela crecía.
Gemma trabajaba muchísimo.
Se levantaba temprano.
Preparaba ingredientes.
Cocinaba.
Atendía a los huéspedes.
Limpiaba.
Organizaba las habitaciones.
Revisaba las cuentas.
Compraba alimentos.
Y volvía a cocinar.
Algunas noches terminaba completamente agotada.
Pero había una diferencia enorme respecto a su vida anterior.
Ahora estaba cansada...
Y era feliz.
Una tarde, mientras preparaba una enorme olla de sopa, Gemma se quedó mirando el caldo.
El aroma llenaba toda la cocina.
Removió lentamente.
Y recordó su primera vida.
Recordó el pequeño pueblo.
Recordó cuánto había trabajado.
Recordó sus ahorros.
Recordó el viaje al extranjero.
Recordó llegar llena de ilusiones.
Recordó darse cuenta de que las cosas eran mucho más difíciles de lo que había imaginado.
Recordó los trabajos.
El cansancio.
La enfermedad.
El hospital.
Y finalmente...
La oscuridad.
Gemma bajó la mirada.
Por unos segundos permaneció completamente quieta.
Después sonrió.
[Qué curioso.]
Continuó removiendo la sopa.
[En mi primera vida también tuve que empezar de nuevo.]
Recordó aquella primera llegada al extranjero.
No conocía a nadie.
No tenía una vida estable.
No tenía las cosas resueltas.
Tuvo que aprender.
Adaptarse.
Trabajar.
Intentar nuevamente.
Y lo había hecho.
Había sobrevivido durante todo aquel tiempo.
Había comenzado desde cero una vez.
Y ahora...
Estaba haciéndolo otra vez.
Solo que esta vez no tenía un empleo cualquiera.
Tenía una posada.
Tenía clientes.
Tenía a Marta y Pedro.
Tenía una pequeña casa que, con mucho esfuerzo, podría llegar a ser completamente suya.
Y tenía un futuro.
Gemma tomó una cuchara y probó la sopa.
Sonrió.
[Otra vez desde cero.]
Miró hacia el comedor.
Escuchó las conversaciones de sus clientes.
Las risas.
El sonido de los cubiertos.
La puerta abriéndose.
Una voz saludándola.
Y sintió una extraña calidez en el pecho.
[Bueno...]
Volvió a la cocina.
[Ya sé cómo se hace.]
Porque aquella no era la primera vez que tenía que empezar desde cero.
Y quizás...
Tampoco sería la última.
Pero mientras pudiera trabajar, aprender y seguir avanzando...
Gemma estaba segura de que encontraría la manera.
Tomó nuevamente la cuchara.
—¡La sopa está lista!
Desde el comedor escucho varias voces.
Luego entro Marta
—¡Esto huele muy bien!
Marta se llevo los platos a la mesa.
Gemma sonrió.
Y continuó trabajando.
Esta vez, sin soñar con una vida perfecta.
Porque estaba demasiado ocupada construyendo una real.
Los magos por consiguiente no buscan enamorarse y el pobre Estefan no pudo resistirse a Gemma.
conquistado con todo lo que ella es.
Amo esta parejita.