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Me Case Para Ser Libre

Me Case Para Ser Libre

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor eterno
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Rosalind Lancaster lleva diez años atormentada por una pesadilla que se repite una y otra vez.

Una boda.

Un hombre de ojos color malva.

Una noche de terror.

Y una muerte tan cruel que aún puede sentir el dolor al despertar.

Convencida de que aquellos sueños son recuerdos de una vida pasada, Rosalind ha jurado no volver a casarse jamás. Sin embargo, la presión de su familia aumenta cada día, y un matrimonio arreglado con un hombre mucho mayor parece inevitable.

Cuando su mejor amiga le propone un trato inesperado, Rosalind cree haber encontrado la solución perfecta: contraer un matrimonio temporal con Damien Blackwood, el frío y poderoso heredero de una de las familias más influyentes del país. Él necesita una esposa para reclamar un importante fideicomiso; ella necesita escapar de un destino que detesta.

Es un acuerdo simple.

Un año de matrimonio.

Sin amor.

Sin sentimientos.

Sin interferir en la vida del otro.

Pero convivir con Damien resulta mucho m

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

Rosalind

Después de aquella horrible pesadilla desperté mucho más tarde de lo habitual.

No necesité mirar el reloj.

El calor que entraba por los enormes ventanales era suficiente para saber que el sol llevaba varias horas en el cielo.

Abrí los ojos lentamente.

Durante unos segundos no entendí por qué estaba tan cómoda.

Fue entonces cuando sentí un latido firme bajo mi mejilla.

Parpadeé varias veces.

Estaba abrazando a Damien.

Mi brazo rodeaba su cintura y mi cabeza descansaba sobre su pecho como si hubiera dormido allí toda la noche.

Él ya estaba despierto.

Sostenía un libro con una mano mientras la otra permanecía apoyada sobre las sábanas.

Al notar que lo miraba, levantó una ceja.

Me aparté tan rápido que casi termino cayendo de la cama.

—¡Perdón!

Damien cerró el libro con tranquilidad.

—Está bien.

Bajé la mirada completamente avergonzada.

—No sé cómo terminé así.

—Supongo que mientras dormías decidiste que mi cama era más cómoda.

Suspiré.

—Lo siento.

Él me observó durante unos segundos.

—Pudiste descansar.

Eso es lo importante.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Aunque...

Lo miré desconfiada.

—Si vuelve a pasar, voy a dormir con una toalla sobre el pecho.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

—Me dejaste lleno de saliva.

Abrí los ojos como platos y me llevé ambas manos a la boca.

—¿Qué?

Él soltó una carcajada.

Instintivamente me limpié los labios.

No había absolutamente nada.

Damien ya no podía contener la risa.

Su habitual expresión seria había desaparecido por completo.

—¡Eres un odioso!

Tomé una almohada y se la lancé con todas mis fuerzas.

Él la atrapó antes de que lo golpeara.

—Perdón...

Seguía riéndose.

—¡No estás arrepentido!

—No.

Y volvió a reír.

No pude evitar sonreír también.

Era extraño verlo así.

Si alguien me hubiera dicho una semana atrás que Damien Blackwood podía reír de esa manera, jamás lo habría creído.

---

Poco después Rosa llevó el desayuno a la habitación.

Como de costumbre, comimos en silencio.

Él bebía café negro.

Yo prefería el té con demasiada azúcar.

Cuando terminamos, reuní el valor suficiente para hablar.

—¿Podemos salir a caminar?

Damien dejó la taza sobre la bandeja.

—Claro.

Hizo una breve pausa.

—Todavía no te he mostrado realmente la propiedad.

Lo miré.

—Gracias.

Él simplemente asintió.

No preguntó por qué.

Y agradecí profundamente que no lo hiciera.

Sabía perfectamente cuál era la razón.

Necesitaba enfrentar el miedo que aquella villa despertaba en mí.

No podía seguir encerrándome cada vez que veía el laberinto.

---

Salimos antes del almuerzo.

El jardín estaba impecablemente cuidado.

Los rosales desprendían un aroma dulce que cualquier otra persona habría considerado agradable.

A mí me erizaba la piel.

Cuando llegamos frente a la entrada del laberinto me quedé inmóvil.

Damien no dijo nada.

Simplemente colocó una mano sobre mi espalda.

No me empujó.

No me apresuró.

Solo permaneció allí.

Como diciéndome en silencio que podía detenerme cuando quisiera.

Respiré profundamente.

Y di el primer paso.

Caminamos despacio entre los altos rosales.

El sonido de la fuente aún no alcanzaba a escucharse.

—¿Cómo se llamaba tu hermana?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.

Damien tardó unos segundos en responder.

—Ofelia.

Sonreí ligeramente.

—Es un nombre muy bonito.

Él asintió.

—Siempre le gustó.

Continuamos caminando.

—¿Qué edad tenía cuando falleció?

—Dieciocho.

Sentí un nudo en el pecho.

Era demasiado joven.

No volvimos a hablar durante varios minutos.

Al doblar una curva un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Llevé una mano hasta mi abdomen.

Por un instante sentí con absoluta claridad cómo una hoja afilada atravesaba mi vientre.

El dolor desapareció tan rápido como llegó.

Respiré hondo.

No era real.

No podía serlo.

Seguimos avanzando hasta llegar al centro del laberinto.

Me detuve por completo.

Jamás había visto ese lugar.

En ninguno de mis sueños conseguía llegar hasta allí.

En el centro había una elegante fuente de mármol blanco.

El agua caía suavemente mientras varias bancas rodeaban el pequeño jardín circular.

Era hermoso.

Y, al mismo tiempo...

Extrañamente familiar.

Damien me ofreció la mano para ayudarme a sentarme.

Acepté.

Durante unos minutos ambos permanecimos contemplando la fuente.

Fue él quien rompió el silencio.

—¿Qué soñaste anoche?

Miré el agua.

No quería contarle todo.

Todavía no.

Le hablé del laberinto.

De las rosas cubiertas de sangre.

Del bebé de ojos negros.

Pero omití otras cosas.

El hombre de ojos malva.

Las muertes.

El miedo constante.

Cuando terminé suspiré.

—¿Crees que estoy loca?

Damien permaneció pensativo unos segundos.

—No.

Esperé algo más.

Él guardó silencio.

Lo miré.

—Di algo.

Me haces sentir loca.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Eso ya lo eres.

Lo golpeé suavemente en el brazo.

—Eres insoportable.

—Lo sé.

Sonreí.

Por alguna razón, aquella respuesta consiguió tranquilizarme.

No intentaba convencerme de que todo estaba bien.

Tampoco me trataba como una enferma.

Simplemente me escuchaba.

Y eso era suficiente.

Lo observé de reojo.

—¿Qué soñaba Ofelia?

La expresión de Damien cambió.

Apoyó los codos sobre las rodillas y entrelazó las manos.

Permaneció varios segundos mirando el agua antes de responder.

—Veía cuervos.

Muchísimos.

Decía que le arrancaban los ojos.

También aseguraba que existía otra muchacha idéntica a ella.

Una versión distinta de sí misma.

Algunas noches decía que se disparaba.

Otras...

Que alguien la perseguía.

Tragué saliva.

Aquello sonaba demasiado parecido a mis propios sueños.

—¿Ella también llevaba un diario?

Él negó lentamente.

—No.

Solo dibujaba.

Y después quemaba todo.

El silencio volvió a instalarse entre nosotros.

No era incómodo.

Era un silencio tranquilo.

Por primera vez desde que comenzaron aquellas pesadillas sentía que alguien entendía el peso de vivir con ellas.

No porque hubiera pasado por lo mismo.

Sino porque había visto sufrir a alguien que sí.

---

Al regresar a la villa, Damien se dirigió a su despacho para revisar unos documentos.

Yo subí a nuestra habitación.

Saqué mi pequeño diario del escondite.

Escribí todo lo ocurrido aquella mañana.

Cada sensación.

Cada recuerdo.

Cada palabra que Damien había dicho sobre Ofelia.

Cuando terminé decidí bajar a la biblioteca.

Tal vez un libro conseguiría distraer mi mente.

El lugar era enorme.

Las estanterías llegaban casi hasta el techo.

Recorrí lentamente los pasillos.

Historia.

Derecho.

Negocios.

Arte.

Al fondo de la habitación, bajo una antigua lámpara de lectura, encontré un volumen mucho más grande que los demás.

Su cubierta era completamente negra.

En letras doradas podía leerse una sola palabra.

BLACKWOOD

La curiosidad pudo más que la prudencia.

Abrí el pesado libro.

Cada página contenía retratos de distintos miembros de la familia.

Debajo aparecían sus nombres, fechas de nacimiento y una breve reseña de sus vidas.

Pasé una página.

Luego otra.

Otra más.

Hasta que mi respiración se detuvo.

Un retrato ocupaba casi toda la hoja.

Un hombre de porte elegante.

Cabello oscuro.

Mandíbula firme.

Y unos inconfundibles ojos color malva.

Sentí un fuerte escalofrío recorrer mi espalda.

No era solo el color de sus ojos.

Era aquella mirada.

Juraría...

Que ya la había visto antes.

1
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames no!
en su propia casa, con su familia...
aquí hay un gatote bien encerrado... 😰😱😭
Liliana Torres
Hay no puede ser perdieron al bebé
GiovannaXchelMayaCejudo
oh 💩 oh 💩
esto está de Lokos 😰😱
GiovannaXchelMayaCejudo
que impotencia tan grande
Yadira Alvarez
hay cristo esto se pone bueno 🤦
Liliana Torres
Que loco esta
Mary Ney
Que tipo más loco.
Mary Ney
Eso es magia o que 🤭🤭
Mariela Alejandra Gonzalez
por dios que rompecabezas!!!
GiovannaXchelMayaCejudo
aquí está todo muy raro...
GiovannaXchelMayaCejudo
sus pesadillas se están volviendo realidad...
hay no que 💩😰😱
Mary Ney
Damian debes tener pantalones para cuidar a tu esposa e hijo ☺️
Yadira Alvarez
esto se enreda más 🤦
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames cada vez entiendo menos...
Yadira Alvarez
cristo como esta 🤦
Alexandra Ortiz Posada
Que cosa más hermosa😍
GiovannaXchelMayaCejudo
😱😰💩
Mary Ney
Puro psicópatas Damian no dejes que esos psicópatas se hacerque a tu esposa☺️
Liliana Torres
Que locos estan
GiovannaXchelMayaCejudo
ay no que miedo
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