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Nahela, Mi Dulce Morena.

Nahela, Mi Dulce Morena.

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:41.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Nahela soñaba con ser dueña de su propio destino, pero su familia decidió su futuro por ella. Obligada a casarse con un hombre al que no ama, comprende que la libertad tiene un precio demasiado alto.

Gabriele Di Matteo llegó a Colombia para cerrar un importante negocio y regresar a Nueva York. El amor nunca estuvo en sus planes, mucho menos involucrarse en los problemas de una desconocida.

Pero una noche basta para cambiarlo todo.

Lo que comienza como una promesa de ayuda se convierte en una huida desesperada, un peligroso desafío a hombres poderosos y un amor capaz de romper todas las reglas.

Porque cuando el destino une a dos almas perdidas, ni la distancia, ni el poder, ni el miedo son suficientes para separarlas.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Cómo estás?

Nahela 🤎

El teléfono tiembla ligeramente entre mis manos, no sé si es por los nervios o porque soy yo quien está temblando. Nelly me observa  con una pequeña sonrisa comprensiva. Mi nana me mira como si quisiera llorar y reír al mismo tiempo.

—¿Vas a contestar? —pregunta Nelly con suavidad.

Trago saliva, asiento y  llevo el teléfono hasta mi oído.

—Hola.

Durante unos segundos solo existe el silencio, hasta que escucho su voz.

—¿Nahela?

Mi corazón da un salto cuando escucho su voz profunda, serena y aun así, noto algo diferente.

Cansancio y tensión. Como si hubiera estado conteniendo la respiración durante días.

Cierro los ojos.

—Gabriele...

Al otro lado de la línea escucho cómo exhala.

—Dios... —murmura—. ¿Estás bien? —su pregunta sale con un poco de ansiedad y siento como algo se revuelve en mi estómago.

Vuelve a exhalar y por alguna razón siento ganas de llorar.

—Sí.

Silencio.

—No me mientas, Nahela.

Abro los ojos.

—¿Qué?

—Tu voz cambia cuando mientes.

Mi respiración se corta. Nadie jamás ha prestado tanta atención a mí.

—Estoy mejor —corrijo—. Pero todavía tengo miedo.

—Ne lo puedo imaginar, pero es normal.

Y aquella simple respuesta, sin exigencias ni juicios, me hace sentir comprendida.

—¿Cómo estás tú? —pregunto.

Él tarda un momento en responder.

—Nueva York sigue siendo Nueva York.

Frunzo el ceño.

—Eso no responde mi pregunta.

Por primera vez escucho algo parecido a una pequeña risa.

—Y tú sigues haciendo demasiadas preguntas.

No puedo evitar sonreír.

—Tu mamá me llevó de compras hoy.

—¿Sí?

—Compró demasiadas cosas.

—Eso también es muy propio de mi madre. ¿Disfrutaste ese día de compras?

—Sí, ya no recordaba la última vez que había ido de compras —bis hacemos silencio—. Tu papá parece amable —digo cortando el momento incómodo.

—Lo es.

Le cuento sobre lo que he visto en Italia, sobre como me ha maravillado la mansión de sus padres, sobre el desayuno. Sobre cómo Nelly insistió en soltar mi cabello y él escucha sin interrumpirme y sin impacientarse como si cada detalle de mi día fuera importante para él..

Cuando termino, aprieto el teléfono contra mi oído.

—Gracias.

—¿Por qué? —me pregunta.

—Por salvarme y sacarme de esa cárcel.

Su respuesta tarda varios segundos.

—No me agradezcas.

—Pero...

—No lo hagas —su voz se vuelve más grave—. Si hubiera llegado unos minutos tarde aquella noche... no quiero imaginar qué habría pasado contigo.

Un escalofrío me recorre la espalda porque yo tampoco quiero imaginarlo.

—Aun así, gracias por llegar a tiempo.

Del otro lado de la línea se escucha un suspiro.

—Escucharte debía tranquilizarme —dice y yo parpadeo.

—¿Debía?

—Sí.

—¿Y lo hizo?

Suspira y hace un silencio largo y un tanto peligroso.

—No.

Mi corazón late con fuerza.

—¿Por qué?

Y entonces llega la respuesta que cambia algo dentro de mí.

—Porque ahora solo quiero ir a Italia. No me basta con que mi madre o tú me digas que estás bien, necesito comprobarlo con mis propios ojos.

Las lágrimas llenan mis ojos y mi piel se eriza entre su confesión.

Nadie nunca ha querido correr hacia mí. Toda mi vida han intentado encerrarme, controlarme o decidir por mí. Pero este hombre quiere cruzar un océano para verme, para comprobar que estoy bien..

—Gabriele...

—¿Sí?

—Gracias por no dejarme morir aquella noche.

—Gracias por elegir vivir y dejarme ayudarte.

—Yo también quiero verte —confieso.

—Te prometo en cuánto pueda iré a verte.

🤎...🖤

Gabriele 🖤

Tres días. Llevo tres malditos días en Nueva York y escucharla no mejora absolutamente nada porque ahora estoy peor. Mucho peor después de colgar la llamada.

Miro el teléfono entre mis manos mientras Alessandro me observa desde el sofá de mi oficina.

—¿Te tranquilizaste? —pregunta y lo miro.

—No.

—¿Empeoraste?

—Definitivamente y no sé por qué.

Mi primo resopla y sonríe.

—Creo que ya estás jodido.

Desvío la mirada hacia el ventanal, veo Manhattan iluminada, el tráfico, la vida continuando y pienso en una morena de cabello rizado caminando por Italia, haciendo compras. Durmiendo bajo el mismo techo que mis padres, quizás sonriendo. Respirando tranquila y yo no estoy allí para verlo.

Aprieto la mandíbula.

—Quiero ir a Italia. Necesito verificar con mis propios ojos que está bien.

—Lo imaginé desde un principio.

—Mañana.

—Lo imaginé también —Alessandro deja una carpeta sobre mi escritorio—. Y sin embargo, tenemos un problema.

Frunzo el ceño.

—¿Qué pasa?

—Creo que José Joaquín Santacruz nos mandó compañía y vigilancia.

Mi espalda se tensa.

—Explícate.

—El mismo vehículo nos siguió desde ayer.

—¿Coincidencia?.

—No lo creo.

Me entrega varias fotografías, las reviso y los reconozco no son italianos, no son estadounidenses. Son colombianos. Qué obvio es este hombre, aunque era de esperar que no estuviera tan confiado de nosotros

—Mierda.

—Exacto.

Me paso una mano por el rostro, José Joaquín no tiene pruebas, pero puede  sospechar y está investigando quizás para satisfacer sus sospechas.

—¿Qué hacemos? —pregunta Alessandro.

Lo conozco demasiado bien. Sé exactamente cuál sería su solución: Desaparecerlos. Negar cualquier implicación y yo también quisiera hacerlo, pero esta vez no puedo porque ya no se trata solo de nosotros.

Se trata de ella.

—Nada, no podemos hacer nada.

Alessandro me mira como si hubiera perdido la cabeza.

—¿Nada?

—Si uno de esos hombres desaparece, José Joaquín sabrá que estamos involucrados.

—Entonces fingimos.

Asiento lentamente.

—Negocios, eventos y nuestra misma rutina. Vamos a darle exactamente lo que espera encontrar: Dos empresarios italianos que jamás habrían tenido tiempo de ayudar a una novia fugitiva.

Mi primo permanece en silencio unos segundos.

—Desde cuándo eres tan paciente.

Miro el teléfono y recuerdo la voz temblorosa de Nahela, su risa suave, su agradecimiento y aquella frase:

"Gracias por no dejarme morir aquella noche."

Exhalo lentamente.

—Desde que alguien me importa más que mi orgullo.

Alessandro se reclina en el asiento y una sonrisa aparece en su rostro.

—Estás perdido, primo.

Miro nuevamente la ciudad que se extiende más allá del cristal y por primera vez en muchos años, la respuesta sale sin miedo.

—Maldición, creo que sí.

Y no me interesa encontrar la salida porque mientras José Joaquín Santacruz mueve sus fichas desde Colombia yo solo puedo pensar en una morena escondida en Italia y en cuánto tiempo más podré soportar estar lejos de ella antes de tomar el primer vuelo para verla.

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🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Eso se llama tener precaución
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
El deber siempre presente
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Gabriele Dimatteo estás como el chinito de la canción " EN UN BOSQUE DE LA CHINA UN CHINITO SE PERDIÓ," 😄😄😄😄😄😄😄
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Dioooooo9ooooooooooooo que calor 🥵🥵🥵🥵🥵🥵🥵
Ana Elena Jiménez
siiiiiiii serán hermosos,una hermosa princesa con Ricitos 🥰🥰🥰
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
piensa mira viene mamá y se te baja 😄😄😄😄😄
Rositha Escritora 🌹📚: Jajaja 😂🤭
total 1 replies
Elvira Fretes
que lindos Gabriele y Nahela, que bueno que le dió la cadena y Nahela aprenderá defensa personal
Cj Carlos 🏍️
Que viva el amor 😍
Cj Carlos 🏍️
las partidas son duras cuando se está enamorado más de la forma que ellos lo estan
Elvira Fretes
por más que les duela, está bien que se separen, José Joaquín Santacruz, lo está vigilando
Suleima Dominguez Guzman
Rosa que capítulo tan lindo queremos maratón pliss esto está bueno
Maria Jose Ariza
hola esta súper la novela pero falta la historia de sergei el hermano de damir
Rositha Escritora 🌹📚: Oigan, a usted no se les escapa nada🤭 La de Sergei, viene después de la Noah.😉
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
excelente idea ,es mejor prevenir que lamentar
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 aaaayyyyyy este hombre si que es una belleza 🥰🥰
Ana Elena Jiménez
hombre, precavido vale por dos
ANALIA ✨🌹🍀
me enamoro una y otra vez ☺️☺️☺️ que bonito detalle y palabras 😍
🤍Lee🩶
🥹 así estará de obstinada 🥹
Ana Elena Jiménez
que dilema 🥺
🎶Caroline Pires 💜
Oh serían una combinación perfecta eso hijos 🥰
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