Morir aplastada por su mayor creación (un todoterreno de última generación) fue el final lógico para una vida dedicada a la ingeniería automotriz. Despertar en el cuerpo de la protagonista de una novela absurda y mal escrita fue, sin duda, un error de cálculo del destino.
En un mundo donde la magia de metal es una rareza codiciada, su secreto ha sido expuesto. Se ve obligada a un matrimonio político con el Emperador del Este, un hombre cuya reputación de mujeriego es tan vasta como su poder.
A ella no le interesa el romance tóxico que definió a la antigua dueña de este cuerpo. No busca el afecto de un hombre que confunde el deseo con el poder.
Ha firmado un contrato matrimonial, no un pacto de sumisión. Está decidida a sobrevivir en este mundo de fantasía con la misma precisión con la que construía motores: manteniendo su independencia, sus planos y sus reglas intactas. Que el Emperador lo sepa: puede tener su firma en el contrato, pero jamás tendrá su voluntad.
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Capitulo 18: Culminación del carruaje-Retorno del pasado
Tras semanas de extenuantes jornadas en la penumbra de la fundición, el carruaje soñado de Xena finalmente se erige en el centro del taller como una obra maestra de ingeniería sin precedentes. El mayor desafío técnico no había sido el ensamblaje, sino encontrar la fórmula matemática y mística para que una colosal estructura se mueva con fluidez. Al haber utilizado un porcentaje masivo de metales densos y maderas nobles reforzadas para recrear el concepto de una casa rodante moderna, el peso resultante habría quebrado las articulaciones de cualquier tiro de caballos ordinario. Sin embargo, mediante un intrincado sistema de runas de levitación magnética y la aleación conductora forjada con la magia combinada de la pareja imperial, el peso se redujo a un ochenta por ciento al iniciar la marcha.
El resultado es idílico. El interior es sumamente espacioso, permitiendo a una persona de alta estatura caminar por él con absoluta comodidad. Xena, en su afán perfeccionista, ha diseñado divisiones modulares que desafian la arquitectura de la época: el vehículo cuenta con un baño funcional dotado de un sistema de presión hidráulica elemental y un conjunto de asientos ergonómicos que, mediante el pliegue de un par de palancas de hierro, se transforman en una cama de felpa impecable.
Para probar el mecanismo antes de la exhibición oficial, decidieron realizar un viaje de prueba nocturno por los senderos privados de los jardines imperiales. Dentro del habitáculo, iluminado por la suave luz de un candelabro rúnico, Draken observa a su esposa con una mezcla de fascinación y desasosiego. Ver a Xena caminar por el espacio que ella misma ha proyectado, tocando los acabados de madera que él mismo ha moldeado con su magia de tierra, revela a a una mujer completamente diferente. Esta radiante. Una felicidad pura, desprovista de sarcasmo o dobles intenciones, ilumina sus facciones mientras verifica la estabilidad del carruaje en movimiento.

Draken se siente genuinamente feliz por ella; compartir esas tardes de sudor, fuego y esfuerzo le ha permitido asomarse al verdadero mundo de la albina. Fuera del taller, ella jamás muestra esa luz. Sin embargo, la alegría del emperador se vio rápidamente ensombrecida por una persistente y dolorosa intriga. ¿Cuál es el motivo exacto de su rigidez mental? ¿Qué clase de vivencias en su misterioso pasado han provocado que reaccione con tanta frialdad ante el mundo, reduciendo las interacciones humanas a un simple análisis transaccional de pérdidas y ganancias? Lo peor de todo es la punzada de angustia que le golpea el pecho cada vez que recuerda las palabras de la joven: este matrimonio tiene una fecha de caducidad irrevocable. La sola idea de verla empacar sus pertenencias en este carruaje y marcharse para siempre una vez cumplido el contrato le duele con una intensidad que se niega a admitir.
Al día siguiente, la tregua de la privacidad se disolvió para dar paso al banquete de presentación oficial ante la alta aristocracia en los patios principales del palacio. Los nobles y grandes terratenientes observan el vehículo con murmullos de asombro, incapaces de comprender cómo una estructura de tales dimensiones puede desplazarse con la ligereza de una pluma.
La atmósfera de triunfo, sin embargo, se corrompió cuando el maestro de ceremonias anunció la llegada de un invitado tardío: el Duque Torreón.
Draken se tensó de inmediato sobre su trono, clavando los dedos en los reposabrazos de oro. Torreón el hombre que ha engañado y destruido al alma anterior que ocupa el alma de Xena, avanzó por la alfombra con una arrogancia insoportable. Al enterarse por los edictos oficiales del nombre de la nueva emperatriz, el aristócrata había viajado a la capital convencido de que la "antigua tonta" sigue atrapada bajo sus garras y que puede reclamarla o manipularla a su antojo para escalar posiciones políticas.
__Su Majestad Imperial, mi eterna Xena__. Conunció el Duque Torreón, deteniéndose ante la escalinata y ofreciendo una reverencia teatral, fija su mirada lasciva en la figura de la albina.
__He venido al palacio a recuperar lo que por derecho de amor me pertenece, aquello que una vez me entregasteis en la cabaña privada de mi ducado__.
Un silencio sepulcral cayó sobre la corte. Draken experimentó una oleada de furia salvaje y celos tan densos que amenazaron con desbordar su magia de tierra y agrietar el suelo del patio. Aunque intenta disimular sus emociones detrás de una máscara de severidad monárquica, por dentro se debate en una posesividad que roza lo patológico y lo enfermo. Saber que aquel hombre miserable ha poseído el cuerpo de su esposa (así hubiera sido otra alma la que consintió el acto) le revuelve las entrañas con una violencia psicópata. Desea decapitarlo allí mismo. No obstante, Draken reprimió el impulso; duda profundamente que Xena corresponda a sus crecientes sentimientos, ya que ella ha dejado claro que su único objetivo es la independencia. El amor solo complica las variables de la supervivencia, y es mejor mantener la fachada.
Pero Xena no necesita protección. La emperatriz dio un paso al frente, descendiendo un peldaño de la escalinata. Su mirada clara fustigó al Duque con un desprecio tan gélido que la sonrisa del noble comenzó a desvanecerse.
__Vuelve a errar en sus cálculos de valor, Duque Torreon__. Habló Xena, su voz resonando con una perfección mecánica que heló la sangre de los presentes.
__Este cuerpo ya no responde a los estímulos ni a las debilidades afectivas del pasado. La antigua ocupante de este cuerpo, aquella a la que engañó con promesas vacías para confiscar su dignidad, ha dejado de existir. Yo ocupo este cuerpo ahora, y mis directrices con usted son estrictamente vengativas__.
Torreón parpadeó, desconcertado por la absoluta falta de sumisión o reconocimiento en los ojos de la mujer.
__¿De qué habláis, Xena? Vos me amabais...__. Intentó replicar él, dando un paso adelante.
__No se confunda__. Le interrumpió ella con una tranquilidad transaccional.
__No existe ningún escenario en el presente o en el futuro donde yo requiera algo de usted que no sea su absoluta y sistemática destrucción política, financiera y física. Ha sido catalogado como un desecho ineficiente dentro de mis planes de contingencia, y la corona se encargará de ejecutar la liquidación de su existencia en su debido momento como agradecimiento y venganza por el cuerpo que heredé__.
Antes de que el Duque pudiera procesar la amenaza de Xena, Draken intervino, proyectando toda la masiva y opresiva aura del trono. El emperador se puso de pie, y el peso de su presencia obligó a varios guardias periféricos a contener el aliento. Aunque sus celos lo carcomen en silencio, decidió respaldar a su consorte con todo el peso absoluto de la corona de la tierra.
__Has escuchado a la Emperatriz del Este, Torreón__. Sentenció Draken, su voz resonando como presagió antes de un desastre.
__Un paso más hacia la escalinata o una sola palabra insolente dirigida a mi emperatriz, y tu ducado será borrado del mapa imperial antes de que caiga el sol. Los agravios cometidos contra su persona en el pasado son ahora deudas directas con el imperio del este. Retírate de mi vista antes de que decida que tu cabeza es innecesaria para esta corte__.
El Duque Torreón guardó silencio, asimilando el peligro de muerte inminente que emana del monarca y la gélida determinación de la emperatriz. Humillado públicamente, despojado de cualquier palanca de manipulación y temblando bajo la presión mágica del emperador, el aristócrata no tuvo más remedio que dar media vuelta.
Se marchó del patio con el rabo entre las patas, escoltado por las miradas de desprecio de la guardia imperial, mientras Xena se vuelve hacia los planos de su carruaje para registrar los datos del evento y Draken intenta calmar los latidos de un corazón que se niega a aceptar que esta irremediablemente perdido por ella.
me encanta
madres asi, en mi barrio hay una asi cuando sus nenas llegan a tener 14 a 15 las lleva a hombres puercos que pagan x ellas y aunque ya fue denunciada tantas veces ante las autoridades y se las wuitan despues de un tiempito vuelven toditas otra vez con ella, los vecinos ya no sabemos que hacer...xq la justicia no hace nada en lo absoluto es mas creo que alguno de ellos las aprovechan para sus deseos propios😢😭😭😭😭
si