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Todo Menos Amigos

Todo Menos Amigos

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Escuela / Amor-odio / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CrisCastillo

Noah Sullivan lleva años preparándose para obtener la beca internacional más prestigiosa de la universidad. Cada examen, cada trabajo y cada sacrificio han tenido un único objetivo: ganar.

Todo parece ir según lo planeado hasta que aparece Leo Moreau.

Popular, talentoso y desesperadamente encantador, Leo se convierte en el único rival capaz de disputarle la beca. Desde el primer encuentro, la tensión entre ambos es inmediata. Cada clase se transforma en una competencia y cada conversación en un desafío.

Cuando el director del programa anuncia que los dos candidatos finales deberán colaborar en un proyecto conjunto para demostrar sus capacidades de liderazgo, Noah siente que es una condena.

Sin embargo, cuanto más tiempo pasan juntos, más difícil resulta ignorar lo que hay detrás de las máscaras que ambos han construido.

NovelToon tiene autorización de CrisCastillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10

La reunión de las diez en punto fue la más tenso-silenciosa que Noah había experimentado. Él llegó primero, cinco minutos antes, y se quedó de pie junto a la ventana, incapaz de sentarse. Llegaron Maya y Javier primero, luego Sarah. Todos se movieron con una cautela evidente, sus miradas esquivando a Noah.

Leo entró a las diez en punto, exactamente. No miró a nadie, simplemente depositó su cuaderno en la mesa y se quedó de pie, esperando. El aire en el salón era denso, cargado con las palabras no dichas de la noche anterior.

Noah tomó una profunda inhalación. Este era su momento. No había diagramas de flujo ni proyecciones que pudieran ayudarlo.

—Me equivoqué —dijo Noah, su voz clara y firme, dirigiéndose a toda la sala pero con los ojos fijos en Leo—. Estaba equivocado. Y lamento profundamente lo que dije. Fue injusto, cruel e impulsado por mi propio miedo. Leo, lo siento.

Leo lo miró, su expresión impenetrable. No dijo nada, pero un ligero aflojamiento en sus hombros fue la única señal de que había escuchado.

—Yo también me equivoqué —agregó Noah, mirando ahora al resto del equipo—. Al pensar que este proyecto dependía solo de nosotros dos. Al pensar que mi manera de hacer las cosas era la única. Tienen razón, Maya. Este no es solo nuestro festival. Es de todos ustedes. Es de Elena. Es del hermano de Leo. Y lo vamos a hacer.

Maya levantó una ceja, pero un pequeño rictus de sonrisa se dibujó en su labio. —Bueno, el robot finalmente aprendió a sentir. ¿Y cómo planeamos hacer esto, oh gran líder, sin diez mil dólares?

Esa era la pregunta. La pregunta que lo había paralizado.

—No lo sé —dijo Noah, y las palabras se sintieron extrañamente liberadoras—. No tengo la respuesta. Pero sé que juntos podemos encontrarla.

En ese momento, Leo habló por primera vez. —Mi padre puede conseguirnos un descuento en el equipo de sonido. No es dinero en efectivo, pero reduce los costos. Es dueño de un taller de mecánica, tiene contactos en el mundo de los eventos.

La oferta colgó en el aire, un puente tendido sobre el abismo de su pelea.

Sarah intervino, su mente pragmática ya en marcha. —Podríamos reducir el catering. En lugar de proveer comida para todos los voluntarios, podríamos organizar una comida compartida. Pedir a los grupos estudiantiles que colaboren.

—¡Y podemos vender merchandising! —exclamó Javier, excitado—. He diseñado un logo increíble para el festival. Podríamos imprimir camisetas y bolsas. Si las vendemos a precio de costo, solo para cubrir gastos, podrías recaudar algo.

Maya frunció el ceño, pensativa. —Mi banda conoce a otros grupos locales. Estudiantes que tocan en bares. Podríamos organizar un pre-festival el viernes por la noche en uno de esos bares. Un cover charge. Todo el dinero iría para el festival principal.

Noah escuchaba, asombrado. El caos que tanto temía se estaba organizando a sí mismo. No era su método, no era su control, pero funcionaba. Era un organismo vivo, adaptándose, encontrando soluciones.

—Bueno —dijo Noah, abriendo su laptop por pura costumbre—. Si combinamos el descuento del equipo de sonido con la reducción del catering, los ingresos potenciales del merchandising y el pre-festival... podríamos cubrir hasta el ochenta por ciento del déficit.

—Y para el resto —dijo Leo, su mirada encontrando finalmente la de Noah—. Tengo una idea. No es convencional. Y requiere un poco de... magia.

Noah asintió, una sonrisa lenta formándose en su rostro. —Estoy escuchando.

Leo sonrió también, esa sonrisa que Noah estaba empezando a reconocer como la de una idea brillante y peligrosa. —Subastemos algo que el dinero no pueda comprar normalmente. Subastemos una experiencia. Subastemos una clase privada con el catedrático más popular de la universidad. Subastemos una sesión de entrenamiento personal conmigo. Subastamos... una tutoría de física avanzada contigo, Sullivan.

La idea era tan absurda, tan... no-Noah, que a Noah le encantó.

—Podría funcionar —dijo Noah, su mente ya calculando el potencial—. Si lo enmarcamos correctamente. Si creamos una narrativa alrededor de...

—...de la exclusividad y el acceso único —terminó Leo—. Exacto.

Por primera vez desde el correo electrónico, el equipo sonrió. La tensión se había roto, reemplazada por una energía renovada, una determinación feroz.

—De acuerdo —dijo Noah, sintiendo cómo el liderazgo volvía a él, pero de una forma diferente—. Sarah, tú organizas la comida compartida. Javier, los diseños del merchandising. Maya, el pre-festival. Leo y yo... nos encargaremos de la subasta de experiencias.

—¿Nosotros? —preguntó Leo, su tono juguetón—. ¿Otra alianza peligrosa?

—La más peligrosa de todas —dijo Noah, y esta vez, su sonrisa fue completamente genuina.

Cuando la reunión terminó, Leo se quedó atrás mientras los demás se iban, ya murmurando excitedamente sobre sus nuevas tareas.

—Gracias —dijo Leo, su voz suave—. Por lo que dijiste antes. Por... arreglarlo.

—No estaba arreglando solo lo nuestro —dijo Noah, mirando a Leo—. Estaba arreglándome a mí mismo. Te perdona el ser tan testarudo?

Leo se rio. —Solo si tú me perdonas a mí por ser tan idealista. Somos un par, ¿no?

—Un par de algo —dijo Noah, aunque la palabra que le venía a la mente era "equipo"—. ¿La subasta de experiencias? ¿De verdad crees que funcionará?

—Sé que funcionará —dijo Leo, su mirada intensa—. Porque no estamos vendiendo productos. Estamos vendiendo dreams, Sullivan. Estamos vendiendo pedacitos de nosotros. Y la gente siempre pagará por eso, especialmente si saben que es por una buena causa.

Noah asintió, su mente aceptando completamente la lógica emocional de la propuesta. —Tienes razón. ¿Cuándo empezamos?

—Ahora —dijo Leo, agarrando su cuaderno—. Tenemos un festival que salvar, Sullivan. Y un rival que... bueno, que se está convirtiendo en mi compañero favorito.

Noah no respondió. Simplemente sonrió, un sentimiento cálido y extraño extendiéndose por su pecho. El caos no había ganado. El control no había ganado. El equilibrio había ganado. Y por primera vez, Noah Sullivan se dio cuenta de que ese era el único resultado que importaba.

1
Fany Torres
bellísima historia me encantó felicito a la autora siga asi
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