Estrella fue tomada por error. Condenada a pagar una deuda ajena, su vida queda en manos del ejecutor más despiadado de la mafia, un hombre al que todos temen y apodan "El Perro del Infierno".
Lo que los captores no saben es que ella guarda un secreto en su mochila, y que él oculta una identidad dispuesta a destruirlos a todos. Cuando la obsesión por protegerla nade entre la mentira y el deber, escapar juntos será la única opción... si el pasado no los alcanza primero.
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Capítulo 15 OTRA MÍA FERRER
En una tienda grande compraron todo lo necesario y regresaron rápido a la camioneta, donde tomaron rumbo al aeropuerto.
Al llegar metieron todo lo comprado a la maleta de cada uno yendo a hacer imprimir y visar los pasajes, fueron a la sala de espera pero no demoraron mucho en hacerlos abordar.
En el momento de abordar a ella la señora le miro el pasaporte y la identificación viéndola a ella directamente, pero Harold intervino.
- ¿Señora hay algún problema con los documentos de mi novia?.
- No señor, solo que la señorita se llama igual que alguien a quién quise mucho, era mi sobrina.
- No se preocupe señora, así hay coincidencias en la vida.
- Señorita Mia si no es molestia, ¿puedo abrazarla?.
- No se preocupe claro que puede - Decía quién ahora era Mia y sintió ese abrazo con un cariño sincero como si a través de ella quisiera abrazar a su ser querido.
La señora la soltó y tenía lágrimas en los ojos.
Ellos abordaron el avion que los llevaría a las Bahamas y Mía estaba con la cabeza baja.
- ¿Sabes cuánto espero esa señora para poder abrazar nuevamente a su sobrina Mía?, esas lagrimas no eran tristeza, ellos ya lloraron hasta cansarse ya se le dío por muerta y sabes si la buscamos, ella realmente esta muerta pero su cadáver fue destrozado y preferimos que no sepan de que manera falleció, tu eres otra Mía Ferrer, solo espero que el día que te choques con su madre, le puedas dar ese mismo abrazo, ella también lo nececita, sabes cuando ella fue raptada, justo habían discutido.
- Se debe sentir culpable, pero no fue su culpa, si alguna vez la vida nos da la oportunidad de conocernos le daré ese abrazo que le debe su hija por tantas lagrimas de dolor por su perdida, tienes razón yo soy otra Mía Ferrer, una cadete externa del ejército, porque no estoy acuartelada.
- No, eres la única cadete que se va a entrenar a las Bahamas.
El vuelo se hizo ameno y en menos de lo que ellos pensaron ya estaban llegando a las Bahamas, tomaron un taxi hacia un supermercado y fueron a comprar comestibles muchas bebidas gaseosas y algunas cervezas, vino, y para Mía mucho helado y snacks.
De ahí tomaron otro taxi hasta una casa de playa que era pequeña pero era hermosa, con una piscina, al pie del mar se veía ya solo el atardecer que se escapaba para que las estrellas aparezcan, Mía se quito el calzado y como niña fue corriendo a mojarse los pies en aquel mar tan calmado.
Harold le dio alcance igual descalzo y la veía jugar con el agua, su larga cabellera jugaba con el viento.
- ¿Te gusta el mar Mía?.
- Si, es hermoso gracias por dejarme acompañarte se que si pedían permiso podías venir con el suboficial Josue.
- El es experto con lo que hace pero por su novia, a perdido oportunidades y ya debe vacaciones por varios años de tanto tiempo que a pedido, que aprenda la lección.
- Por que eres tan duro con el.
- No te hagas que ayer oíste todo, pequeña mentirosa no tienes los piesitos tan ligeros.
- Perdón, pero ayer me puse nerviosa cuando oí el timbre y ya después si acepto me ganó lo curiosa, ¿me perdonas?, no vuelvo a espiarte hablando con nadie.
- Tranquila no pasa nada es mejor ser precavidos prefiero que espíes, la verdad ayer me pareció rara la visita de Josué, vamos a armar unas tumbonas y una sombrilla grande aquí, para poder ver la luna y el mar.
- Si de paso que me pongo algo mas cómodo.
Los dos se fueron a cambiar y Harold sacó las tumbonas, una que parecía carpa sin paredes, las armaron y pusieron una mesita en el centro de ambas tumbonas donde pusieron gaseosas.
Mia se puso un short y un top pegado que dejaban ver su hermosa figura, Harold estaba solo con bermuda aún se le notaba la herida del balazo pero también ese cuerpo bien trabajado.
- Doctora cuando me retira los puntos de la sutura.
- Si todo sigue bien mañana, no te apures traje gasa, el apósito impermeable y yodo con hizopos para curarte, pero con esta calor que hace mejor dejar que la herida respire y seque, mañana te lo retiro todo, si en estos días con todo lo que hiciste no se abrió ahora menos.
- Se que pasaste una pesadilla pero ahora serán solo sueños cumplidos, eso te lo prometo.
- Gracias por todo esto, estar sentada en una de las playas más bonitas del mundo después de todo lo que pasé por culpa de una mala amiga definitivamente todo esto parece un sueño del que da miedo despertar, te puedo dar un abrazo Harold.
- Mía ven siéntate conmigo y no llores, ven a mis brazos aquí no nos ve nadie ni hay cámara ocultas.
- Recuerdas el beso frente a la cámara, ese aunque ficticio fue mi primer beso.
- Mía no fue ficticio porque te bese de verdad y lo sentiste de verdad, así que me robe tu primer beso, pues le informo señorita Ferrer que fue mi primer beso también, e besado en misiones pero son los besos mas falsos de la historia, ese día no me contuve y solo lo hice, perdón pero me robaste mi primer beso de verdad, ahora ya no puedes dejarme, te tienes que hacer responsable de mi.
- Que gracioso... seguro que ahora que se enteren que vives con una mujer aparece la novia a la que dejaste por irte a servir a tu patria.
- Aunque te burles si puede aparecer, sabes cuando entré al cuartel de soldado tenia recién cumplidos los dieciocho años y conocí a una cadete que si me gustaba mucho le declaré mi amor, ella dijo que me quería, pero me dijeron para pertenecer a esta unidad especial, estaba dudando de si aceptaba o no y la encontre en plena madrugada cuando no había nadie en la cama de la enfermería con mi mejor amigo, no hay duda a pensar que mal entendí todo ah, ellos estaban teniendo sexo, tan concentrados en su momento que si hubiese entrado el coronel ellos no se daban cuenta, solo me salí y acepte unirme a esta unidad especial, estuve en otro cuartel por unos meces y después salí de infiltrado, ya de eso pasaron ocho años pero ella si me ve se me pega y espanta a cualquiera que se me acerque.
- ¿Ella no se caso con tu amigo?.
- No, ahora entenderás que en este país son más liberales, a veces solo lo hacen por ganas y después quedan como buenos amigos, no sé cómo lo hacen, yo no pude hasta ahora.
- La vez seguido, ¿cómo se llama?- Ella preguntaba con más interés del que ella misma quería darse cuenta.