Un bailarín apasionado. Un deportista reservado. Dos mundos completamente diferentes que chocan desde el primer día. Lo que ninguno imagina es que ese choque podría cambiarlo todo
NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Variables Inesperadas
Noah miró a Liam fijamente
—No.
—Ni siquiera he terminado de explicar.
—No.
—Liam.
—No.
—Por favor.
—No.
Emma observó la escena mientras desayunaba.
—¿Qué está pasando?
—Necesito voluntarios —respondió Noah.
—¿Para qué?
—Mi proyecto.
Emma hizo una pausa.
—Ah.
Luego volvió a comer.
—No.
—Ni siquiera sabes qué es.
—No importa.
—Emma.
—Noah.
—Emma.
—Noah.
—…
—No.
Noah cerró lentamente los ojos.
Liam soltó una carcajada.
—Ahora entiendes cómo me siento.
—Empiezo a comprender tu sufrimiento.
—Gracias.
—No era un cumplido.
—Lo tomaré igual.
⸻
Noah abrió su computadora.
Y la giró hacia ellos.
—Proyecto de Neuro sensores aplicados al análisis de actividad cerebral durante el sueño.
Silencio.
Emma parpadeó.
—Suena muy inteligente.
—Lo es.
—Qué asco.
—Emma.
—¿Qué?
—Por favor madura.
—Jamás.
Liam se inclinó un poco para mirar la pantalla.
Gráficas.
Diagramas.
Sensores.
Modelos tridimensionales del cerebro.
Cosas que Noah probablemente encontraba fascinantes.
Y que para él parecían otro idioma.
—¿Y qué necesitas exactamente?
Noah señaló una sección.
—Voluntarios.
—No.
—Liam.
—No.
—Solo necesito registrar actividad cerebral mientras duermen.
—Eso sonó mucho más aterrador de lo que pretendías.
—Lo sé.
—Definitivamente no.
Noah suspiró.
Por quinta vez esa mañana.
⸻
—Sirve para estudiar patrones de sueño —explicó—. Actividad REM. Respuestas fisiológicas. Trastornos relacionados con pesadillas recurrentes…
Liam se quedó quieto.
Apenas un instante.
Tan breve que Emma ni siquiera lo notó.
Pero Noah sí.
Porque Noah observaba detalles.
Y porque llevaba años observando personas.
—¿Todo bien? —preguntó.
Liam levantó la vista.
—¿Qué?
—Te quedaste callado.
—Estoy escuchando.
—Ajá.
Noah no insistió.
Pero guardó el detalle.
En algún lugar de su cabeza.
⸻
Media hora después…
Liam había perdido.
Completamente.
—No puedo creer que aceptaras.
—Yo tampoco —dijo Noah.
—No ayudaste.
—Ayudé bastante.
—Traidor.
Emma señaló a Noah.
—Ahora entiendo cómo se siente.
—¿Qué?
—Cuando ustedes dos se ponen de acuerdo.
—Eso nunca ocurre.
—Acaba de ocurrir.
—Buen punto.
⸻
La conversación terminó derivando hacia otros temas.
Clases.
Tareas.
La próxima semana.
Hasta que Emma recordó algo.
Y sus ojos brillaron.
Lo cual nunca era una buena señal.
—Entonces.
Liam la señaló inmediatamente.
—No.
—¿Cómo sabes lo que voy a decir?
—Porque te conozco.
—Qué bonito.
—No cambies el tema.
—¿Kae aceptó?
Silencio.
Emma sonrió.
Noah levantó una ceja.
Liam sintió que ya era demasiado tarde.
—Sí.
Emma golpeó la mesa.
—¡LO SABÍA!
—Emma.
—¡LO INVITASTE!
—Sí.
—¡Y ACEPTÓ!
—Sí.
—¡ESTO ES HISTÓRICO!
—No lo es.
—Lo es para mí.
⸻
Noah observó a Liam durante unos segundos.
Luego volvió a mirar la pantalla de su computadora.
Y habló como si nada.
—¿Crees que él aceptaría participar?
Liam parpadeó.
—¿Qué?
—En el proyecto.
—¿Kae?
—Sí.
—¿Por qué?
—Necesito más datos.
Emma levantó la vista.
—Qué romántico.
—No tiene nada de romántico.
—Le está pidiendo acceso a su cerebro.
—Emma.
—¿Qué?
—Por favor.
—Nunca.
⸻
Más tarde.
Cuando las clases terminaron.
Liam caminaba hacia el salón de ensayos.
Y no podía dejar de pensar en aquella conversación.
No la de Emma.
Aunque lamentablemente también.
La de Noah.
Pesadillas recurrentes.
Actividad cerebral.
Patrones de sueño.
Era una coincidencia.
Tenía que serlo.
Pero por alguna razón…
No podía dejar de pensar en ello.
⸻
Al llegar al salón, Ethan ya estaba allí.
Organizando algunas cosas.
—Llegas tarde.
—Llego puntual.
—Llegas tarde.
—Tu reloj está mal.
—Mi reloj es perfecto.
—Tu ego también piensa eso.
—Correcto.
Liam negó con la cabeza.
Nada cambiaba.
⸻
Poco a poco comenzaron a llegar más integrantes.
El salón recuperó su energía habitual.
Conversaciones.
Música.
Movimiento.
Y entonces…
La puerta se abrió.
Liam levantó la vista automáticamente.
Y lo vio.
Kae.
Por un segundo.
Solo uno.
Sintió una alegría absurda.
Inmediata.
Y eso fue exactamente lo que hizo que alguien más sonriera.
⸻
Apoyado cerca de los espejos.
Un chico observaba la escena.
Cabello oscuro.
Auriculares alrededor del cuello.
Y una expresión demasiado tranquila.
Había visto el cambio en el rostro de Liam.
La forma en que se iluminó apenas vio entrar a alguien.
Y no necesitó más.
—Interesante —murmuró.
⸻
Mientras tanto…
Emma acababa de detectar a Kae.
Y estaba luchando por mantenerse civilizada.
—Noah.
—No.
—No he dicho nada.
—Lo estás pensando.
—Muchísimo.
—Lo sé.
Emma se cubrió la boca.
Como si eso fuera a ayudar.
No ayudó.
En absoluto.
—Está aquí.
—Sí.
—Vino.
—Sí.
—Lo invitó y vino.
—Emma.
—Estoy siendo discreta.
—No lo estás siendo.
—Estoy intentándolo.
—Tampoco.
⸻
Kae observó el salón.
Era más grande de lo que imaginaba.
Más ruidoso.
Más caótico.
Y por alguna razón…
Le recordó un poco a Liam.
—Pensé que no vendrías.
Kae giró.
Liam estaba frente a él.
—Te invité hace menos de veinticuatro horas.
—Aun así.
—Confianza impresionante.
—Gracias.
—No era un cumplido.
—Lo tomaré igual.
Kae negó con la cabeza.
Y Liam sonrió.
⸻
Desde el otro extremo del salón.
El chico de los auriculares seguía observándolos.
Con curiosidad.
No con hostilidad.
Todavía no.
Solo observando.
Como si estuviera armando una ecuación.
Y acabara de encontrar una variable inesperada.
—Así que eres tú…
murmuró.
Sin que ninguno de los dos pudiera escucharlo.
Y por primera vez desde que comenzó la competencia…
El interés del rival dejó de estar puesto en el escenario.
Y comenzó a estar puesto en Kae.