Juliet Montgomery siempre supo que amar a Nicholas Sterling era un error.
Él era el hombre que todas querían. El heredero perfecto. El futuro CEO de un imperio. Y también el único hombre incapaz de verla como algo más que una simple conocida.
Durante años guardó sus sentimientos en silencio, conformándose con observarlo desde la distancia mientras él entregaba su corazón a otra mujer.
Entonces, una decisión tomada por sus familias cambió sus vidas para siempre.
Un matrimonio.
Un acuerdo.
Una promesa que ninguno de los dos deseaba cumplir por las mismas razones.
Lo que Juliet no sabía era que el destino tenía planes mucho más crueles para ambos.
Porque algunas personas necesitan perderlo todo para descubrir quién estuvo a su lado desde el principio.
Y cuando Nicholas finalmente aprendiera a verla, tal vez ella ya no estaría esperando.
NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Crecer a su Sombra
Capítulo 7: Crecer a su Sombra
Juliet Montgomery
Dicen que el tiempo cura todas las heridas.
Yo sabía que era mentira.
Porque habían pasado años desde que me enamoré de Nicholas Sterling y mi corazón seguía reaccionando exactamente igual cada vez que lo veía.
Quizás incluso peor.
Porque ya no era una adolescente soñadora.
Ahora era una mujer adulta.
Y aun así seguía atrapada en sentimientos que parecían imposibles de superar.
Aquella mañana llegué temprano a Montgomery Holdings.
Mi padre insistía en que, si algún día quería dirigir parte de la empresa, debía aprender desde abajo.
Y yo estaba de acuerdo.
No quería que nadie creyera que tenía un puesto solo por ser su hija.
Quería ganármelo.
—Buenos días, señorita Montgomery.
—Buenos días, Karen.
Sonreí a la secretaria mientras caminaba hacia mi oficina.
Todavía me resultaba extraño tener una oficina propia.
A veces seguía sintiéndome como una niña jugando a ser adulta.
Pasé gran parte de la mañana revisando contratos y participando en reuniones.
Era agotador.
Pero me gustaba.
Por primera vez sentía que estaba construyendo algo por mí misma.
Algo que no tenía relación con Nicholas.
Algo que me pertenecía.
Y era una sensación agradable.
Hasta que mi padre entró en mi oficina.
—Tenemos una reunión esta tarde.
—¿Con quién?
—Sterling Group.
Mi corazón se detuvo.
Literalmente.
—¿Sterling Group?
—Sí.
Intenté parecer tranquila.
—Entiendo.
Mi padre me observó durante unos segundos.
Demasiados segundos.
—Juliet.
—¿Sí?
—¿Te encuentras bien?
—Perfectamente.
Mentí.
Durante el resto del día fui incapaz de concentrarme.
Era ridículo.
Completamente ridículo.
Nicholas asistía a decenas de reuniones cada semana.
Las probabilidades de que estuviera presente eran mínimas.
Pero aun así mi estómago no dejaba de revolverse.
Como siempre.
A las cuatro de la tarde entré en la sala de conferencias.
Y lo vi.
Por supuesto que estaba allí.
Sentado al otro lado de la mesa.
Llevaba un traje gris oscuro que parecía hecho a medida.
Su cabello negro estaba perfectamente peinado.
Y sus ojos azules recorrían unos documentos con absoluta concentración.
Ni siquiera había notado que yo acababa de entrar.
Una parte de mí se sintió decepcionada.
Otra parte se sintió aliviada.
La reunión comenzó pocos minutos después.
Intenté concentrarme en los números.
En los informes.
En las proyecciones.
En cualquier cosa que no fuera Nicholas.
Y durante un rato funcionó.
Hasta que me hizo una pregunta.
—¿Cuál es tu estimación para el próximo trimestre?
Levanté la vista.
Todos me observaban.
Incluido él.
Respiré profundamente.
Y respondí.
Durante varios minutos expliqué mis conclusiones.
Los datos.
Las estrategias.
Los posibles riesgos.
Cuando terminé, la sala quedó en silencio.
Mi corazón latía con fuerza.
Entonces Nicholas habló.
—Estoy de acuerdo.
Parpadeé.
—¿Qué?
—Tu análisis es correcto.
No parecía impresionado.
No parecía emocionado.
Simplemente estaba siendo honesto.
Pero aun así sentí una extraña satisfacción.
Porque Nicholas Sterling rara vez daba cumplidos.
La reunión terminó dos horas después.
Los participantes comenzaron a retirarse.
Yo estaba guardando algunos documentos cuando escuché su voz.
—Hiciste un buen trabajo.
Levanté la cabeza.
Nicholas estaba frente a mí.
Mi corazón decidió olvidarse nuevamente de cómo funcionar.
—Gracias.
—Tu padre tiene razón al confiar en ti.
Sonreí.
—Eso significa mucho viniendo de ti.
Por un instante algo cambió en su expresión.
Algo extraño.
Pero desapareció tan rápido que pensé que lo había imaginado.
—Nos veremos pronto.
—Sí.
Probablemente.
Y ahí terminó la conversación.
Como siempre.
Breve.
Simple.
Insuficiente.
Aquella noche llegué a casa agotada.
Después de cenar subí a mi habitación y abrí una vieja caja escondida en el fondo de mi armario.
Mi caja secreta.
La que nadie conocía.
Dentro había fotografías.
Invitaciones.
Recortes de revistas.
Pequeños recuerdos acumulados durante años.
Todos relacionados con Nicholas.
Lo observé todo en silencio.
Y por primera vez sentí vergüenza.
No de amarlo.
Sino de seguir aferrándome a algo que jamás había sido mío.
Porque mientras yo guardaba recuerdos, Nicholas vivía su vida.
Mientras yo soñaba con él, él soñaba con otra persona.
Y mientras yo seguía esperando algo imposible...
Él probablemente ni siquiera imaginaba la magnitud de mis sentimientos.
Cerré la caja lentamente.
Quizás Amelia tenía razón.
Quizás era momento de seguir adelante.
Quizás había llegado el momento de dejar de vivir a la sombra de Nicholas Sterling.
Pero el corazón no entiende de lógica.
Y el mío todavía no estaba listo para rendirse.
Aunque debería haberlo estado.
Porque el destino estaba a punto de cambiar nuestras vidas para siempre.
Y cuando eso ocurriera, amar a Nicholas Sterling sería mucho más doloroso de lo que jamás había imaginado. ❤️📖✨