Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
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CAPÍTULO 14 – La Jaula De Oro y El Peso De Una Corona
El palacio de Kryndall se despertaba lentamente.
Los largos corredores de mármol comenzaban a llenarse de pasos apresurados, aromas especiados y voces bajas que se mezclaban con el sonido lejano de las fuentes interiores.
Samira caminaba por los pasillos con varios pergaminos en una mano mientras daba órdenes con la naturalidad de alguien que llevaba años sosteniendo el palacio entero sobre sus hombros.
—Quiero las flores cambiadas antes del mediodía.
—Sí, señorita Samira.
—Y asegúrense de que las telas del ala oeste estén listas para mañana.
—Entendido.
Su presencia imponía respeto. No necesitaba gritar, ni repetir las cosas dos veces. Finalmente entró en la enorme cocina principal.
El lugar hervía de actividad.
Había hombres y mujeres de distintos rincones de Kryndall trabajando juntos; algunos tenían la piel oscura como el bronce, otros mucho más clara, algunos usaban velos finos sobre la cabeza, otros llevaban trenzas adornadas con pequeñas monedas doradas. Las especias llenaban el aire con aromas intensos y cálidos.
Uno de los cocineros levantó la vista.
—Señorita Samira, justo estábamos preparando el desayuno de la señorita Lyra.
Samira se acercó revisando los platos.
—Que no sea demasiado pesado. Todavía ven como si fuera a quedarse sin comida mañana.
Algunas soltaron pequeñas risas. No burlonas, más bien enternecidas.
—Pobre muchacha… —murmuró una cocinera anciana mientras acomodaba frutas en una bandeja—. A veces parece sorprendida incluso porque alguien le sirva agua.
Otro hombre económico con la cabeza.
—Todavía no entiendo cómo terminó comprometido con el príncipe.
—Yo tampoco —dijo otro cocinero mientras cortaba pan—. Pasaron por aquí hijas de duques, princesas extranjeras, nobles importantísimas… y él jamás miró a ninguna.
— ¿Qué habrá visto en ella?
Samira apenas suena mientras tomaba una taza de té.
—Muchas cosas.
Todos guardaron silencio para escucharla.
—La señorita Lyra es una joven que claramente ha sufrido demasiado.
Sus palabras hicieron que varios bajaran la mirada.
—Y el príncipe Kael… entiende mejor que nadie lo que significa crecer sintiéndose diferente.
Uno de los ayudantes preguntó con curiosidad:
— ¿Entonces cree que la elegida por lástima?
Samira soltó una pequeña risa.
—¿Kael? No.
Negó lentamente.
—Si solo quisiera ayudarla, lo habría hecho de otra forma. Podría haberle dado empleo aquí, protección, dinero… como hizo con muchos de nosotros.
Varios empleados asintieron, Samira decía la verdad. Muchos estaban ahí gracias a Kael.
· Algunos habían sido huérfanos.
· Otros rechazados por sus familias.
· Otros simplemente pobres.
Kael los había recogido cuando nadie más lo hizo.
—El príncipe siempre ha odiado las injusticias —continuó Samira—. No soporta a quienes humillan a otros por ser diferentes.
Su mirada se suavizó apenas.
—Pero esto con Lyra… es distinto.
—Distinto ¿cómo? —preguntó una muchacha joven.
Samira pensó unos segundos y luego sonó de lado.
—Él la mira demasiado, se interesa en ella genuinamente… admira su inteligencia.
Las cocineras comenzaron a reír discretamente.
—¡Samira!
—¡Eso ya suena romántico!
Ella rodó los ojos.
—Solo digo la verdad… aunque la señorita Lyra aún no conoce su valor…
Luego tomó la bandeja del desayuno.
—Y ustedes dejen de chismear y sigan trabajando.
Las risas llenaron nuevamente la cocina.
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Lyra estaba frente al espejo de su habitación. Completamente sola y muriéndose de nervios.
Se había cambiado tres veces de vestido. Tres.
Porque no sabía cuál se suponía que debía usar una prometida de un príncipe cuando estaba sola en un palacio enorme sin Kael.
—Eso ni siquiera tiene sentido… —murmuró para sí misma.
Respiró hondo.
Y volvió a mirarse en el espejo, intentó levantar el mentón con elegancia.
—Traigan… el té.
Hizo una pausa.
Y su propia imagen le pareció ridícula. Se cubrió el rostro inmediatamente.
—¡Ay no…!
Comenzó a caminar de un lado a otro.
—No, no, así no hablan las nobles…
Volví al espejo e intenté otra vez.
— ¿Serías tan amable de traerme…?
Se detuvo otra vez.
—¡¿Por qué estoy practicando esto?!
Su reflejo parecía burlarse de ella porque en su cabeza seguía siendo la muchacha del cobertizo.
· La que cocinaba.
· La que limpiaba.
· La que obedecía.
No alguien que daba órdenes.
Se dejó caer lentamente en la silla frente al tocador. Sus dedos jugaron nerviosamente con la tela del vestido.
—Ni siquiera sé cómo actuar…
Su pecho se encogió... Pensaba en Samira.
Samira parecía fuerte, siempre segura y hasta elegante. Incluso más noble que ella.
Lyra bajó la mirada.
—Quizás todos tienen razón…
A veces sentía que estaba ocupando un lugar que no le pertenecía. Como si fuera una intrusa dentro de un sueño demasiado hermoso. Y tarde o temprano alguien despertaría para expulsarla.
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A kilómetros de distancia.
El carruaje blanco del príncipe Kael atravesaba las enormes puertas de piedra de una ciudad rodeada de murallas doradas.
La multitud se apartaba inmediatamente al verlo.
Los soldados golpeaban el suelo con sus lanzas en señal de respeto.
—¡El príncipe Kael de Kryndall!
—¡Larga vida al príncipe!
Los nobles inclinaban la cabeza apenas él descendió del carruaje.
Kael caminó entre todos con absoluta seguridad. Su puerta era impecable, elegante, dominante.
Aquí no era el hombre tranquilo que caminaba bajo la luna con Lyra. Aquí era el heredero de Kryndall. El futuro rey.
Y todos lo sentían.
Los sirvientes prácticamente abrirían el camino como si temieran interponerse en su paso.
Kael no sonreía. No hablaba más de lo necesario, su mirada era firme, calculadora y autoritaria. Un hombre acostumbrado a sobrevivir entre nobles peligrosos.
—Su Alteza.
Un señor anciano hizo una reverencia profunda.
—Todo está preparado para la reunión.
Kael apenas.
—Perfecto.
Siguió avanzando.
El sonido de sus pasos resonaba en los enormes salones decorados con columnas talladas, lámparas de cristal color ámbar y enormes telas oscuras bordadas con hilos dorados.
Todos lo observaban con respeto, incluso con miedo y admiración.
Y Kael parecía completamente acostumbrado a ello. Porque fuera de su palacio…
Fuera de Lyra… Él volvió a convertirse en el hombre que Kryndall necesitaba. Un príncipe capaz de sostener una corona sobre la cabeza sin dejar que el peso lo aplastara.
Aunque por dentro seguía siendo aquel niño despreciado que había aprendido demasiado pronto que, en los palacios… la debilidad siempre terminaba destruida.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬