Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo:22
ISABELA:
Los días pasan de manera rápida y el trabajo en la oficina se vuelve más demandante cada día más.
—Ossorio.
Me llama Mateo acercándose a mi escritorio.
—¿Sí?
—Ya es hora del almuerzo ¿No piensas salir?
—Tan rápido... Estas horas pasan muy rápido.
Murmuro mirando que ya es medio día.
—Ya estoy convencido de que te gusta trabajar y de que eres bueno en lo que haces... Pero alimentarte es necesario para esa criatura... No quiero que el señor me eche por no alimentar a su esposa.
—No seas exagerado, ve primero, yo terminaré estos documentos y luego me iré a comer.
—De acuerdo... Si no llegas en quince minutos vendré a buscarte.
—Hecho.
Digo y él se marcha mientras yo vuelvo y me concentro en el trabajo.
Minutos más tarde cuando ya termino, intento levantarme de la silla, pero un agudo dolor en el vientre y la espalda baja me hace volver a sentarme.
—Pero qué rayos... ¿Será por mantener la misma postura durante horas?
Acaricio mi vientre suavemente y cierro los ojos para tomar algunas respiraciones.
—¿Todo bien?
Escucho la ronca voz de Román y abro los ojos de inmediato, desde aquel día que su madre nos interrumpió, hemos tenido pocas oportunidades para encontrarnos a solas.
—Llegas justo a tiempo... Ven ayúdame a levantarme.
Román acorta la distancia hacia mi escritorio en tres zancadas largas con el rostro marcado por una preocupación que no intenta disimular.
Sus manos grandes y firmes rodean mis antebrazos con una delicadeza que contrasta con su imponente figura.
—¿Es el bebé? ¿Llamo al médico?
Pregunta y su voz suena como un trueno contenido mientras me ayuda a incorporarme con suavidad.
—No, no es necesario.
Respondo apoyando una mano en su hombro mientras el dolor comienza a ceder, convirtiéndose en una punzada sorda.
—Creo que solo me excedí con las horas sentada... Mateo tiene razón, soy una adicta al trabajo.
Román no me suelta, al contrario, desliza una de sus manos hacia mi espalda baja, justo donde el dolor es más persistente y comienza a dar un masaje circular con una presión perfecta.
Su calor traspasa la tela de mi blazer y un escalofrío que no tiene nada que ver con el dolor me recorre la columna.
—Mateo tiene razón en muchas cosas.
Gruñe Román acercando su rostro al mío.
—Pero se equivocó en una cosa... Él sabe que estás embarazada... Si hubiese sido yo te llevaría a rastras si fuera necesario para alimentarte.
Me río suavemente sintiéndome extrañamente protegida entre sus brazos.
—Qué romántico Román... El secuestro como técnica de cuidado... Me gusta.
—Con alguien tan terca como tú, es la única estrategia que funciona.
Él sonríe y por un segundo el hombre de negocios despiadado desaparece, dejando solo al hombre que me mira fijamente con ojos brillantes.
—Vamos a almorzar y no aceptaré un "no" por respuesta.
Caminamos hacia su oficina privada, donde ya hay una mesa servida con comida que huele a gloria.
Sin embargo, antes de sentarnos Román me detiene.
—Isabela...
Su tono cambia a uno más serio.
— Jhonatan me informó que has estado revisando los archivos de seguridad de los últimos cinco años... Archivos que no tienen nada que ver con la logística actual.
Mi corazón da un vuelco, pero mantengo la calma de Leticia.
Jhonatan el hombre de confianza de su madre, ya empezó a hacer su trabajo.
—Estoy buscando patrones, Román.
Le digo mirándolo a los ojos sin vacilar.
—Para entender quién nos está robando hoy, necesito saber quién nos robó ayer y cómo lo ocultaron ¿Acaso no confías en mi criterio?
Román me observa en silencio por varios segundos, como si estuviera tratando de leer lo que hay detrás de mis ojos.
—Por más loco que parezca confío plenamente en ti Isabella.
Dice finalmente aunque su mirada sigue siendo intensa.
—Pero ten cuidado... Esos archivos guardan secretos que mi madre y mi padre preferirían dejar enterrados... Si remueves demasiado la tierra, podrías encontrar algo que no estamos listos para manejar.
—Entonces es una suerte que yo ya esté acostumbrada a lidiar con cadáveres, Román.
Respondo sentándome a la mesa con una elegancia letal.
—Ahora ¿Vas a servirme ese jugo o tengo que usar mis "dedos" para convencerte?
Román suelta una carcajada ronca sirviendo el vaso mientras la tensión política se mezcla con la eléctrica atracción que siempre nos rodea.
Pero en el fondo de mi mente, la advertencia de Román resuena: secretos de familia... Si hay algo que me gusta es descubrir las cosas ocultas... Eso ¡Me encanta!
y yo pensando que era una más de tantas oportunistas y nada que ver 🤭
pd: esta chica le hecho el ojo a Jonathan y no lo va a dejar