NovelToon NovelToon
LA HEREDERA FUGITIVA

LA HEREDERA FUGITIVA

Status: Terminada
Genre:Embarazada fugitiva / Pareja destinada / Amor a primera vista / Amor Campestre / Completas
Popularitas:71.6k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

**Él le arrebató su lugar.**
La vida le enseñó que en el mundo de los hombres, una mujer nunca hereda el poder… solo las heridas.

Manuela Hernández huyó de su hogar con el corazón roto y una promesa ardiendo en el pecho: jamás volvería a ser débil.
Cinco años después, convertida en una mujer poderosa y temida, regresa al rancho que una vez fue suyo tras la misteriosa muerte de su padre.

Pero volver significa enfrentarse a traiciones enterradas, secretos familiares y fantasmas que nunca dejaron de perseguirla.

Y también a él.

Damián Cortés.
El hombre peligroso que puede destruir todo lo que ella ama… o convertirse en su peor adicción.

Entre deudas, mentiras y una atracción imposible de ignorar, Manuela descubrirá que algunas guerras no se pelean solo por dinero o poder… sino por el corazón.

Porque en Hacienda San Rafael nadie es inocente.
Y alguien está dispuesto a matar para quedarse con el legado.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: La mujer que desapareció

La reunión con el fiscal duró cuarenta minutos y salió mejor de lo que Manuela esperaba, que no era decir mucho porque sus expectativas sobre el sistema judicial en este pueblo eran aproximadamente las de alguien que ha visto demasiado de cómo funciona el sistema judicial en pueblos como este.

Pero el fiscal escuchó. Revisó los documentos. Hizo las preguntas correctas y cuando Damián habló él escuchó de una forma diferente, con la atención específica de alguien que le debe algo a quien tiene enfrente y sabe que este es el momento de pagarlo.

Al final dijo que abría investigación preliminar.

No era una condena. No era suficiente para tocar a Ernesto todavía, pero era suficiente para que el farmacéutico tuviera protección formal y para que cualquier movimiento de Ernesto sobre los documentos en blanco que Héctor le había firmado quedara bajo escrutinio oficial.

Era un pie en la puerta.

Manuela lo tomó.

La cena del miércoles la había propuesto Damián esa misma mañana, saliendo del despacho del fiscal, con la misma naturalidad con que proponía cualquier cosa: sin preámbulo y con la seguridad de alguien que no contempla que la respuesta pueda ser no.

—Cena esta noche. Tengo los números del avalúo actualizado de las tierras y necesitamos ajustar la proyección.

—Puedo ir a tu rancho a revisar los números.

—O cenamos aquí y los revisamos con comida decente. —Pausa—. Doña Carmen ya sabe.

Manuela lo miró.

—¿Le dijiste a Doña Carmen antes de preguntarme a mí?

—Le pregunté si podía cocinar para dos esta noche y ella dijo que sí. Técnicamente no te consulté el menú.

—Qué considerado.

La comisura derecha. Apenas.

Doña Carmen había puesto velas otra vez.

Manuela las vio cuando bajó al comedor y decidió que esa batalla la había perdido antes de pelearla y que había cosas más urgentes en qué gastar energía. Damián ya estaba sentado con los papeles del avalúo extendidos sobre la mesa y una botella de vino abierta que nadie había pedido pero que Doña Carmen había considerado necesaria.

Revisaron los números primero, que era la parte segura y productiva de la noche. El avalúo actualizado de las 500 hectáreas era mejor de lo que Manuela había calculado porque el mercado de tierras con agua permanente había subido en la región y eso jugaba a su favor si lograba refinanciar la deuda con el banco antes de que venciera el plazo con Damián.

—Si consigues el refinanciamiento en los próximos dos meses —dijo Damián— puedes liquidar mi hipoteca y operar con margen.

—¿Y si no lo consigo?

—Entonces seguimos con el acuerdo original.

—Qué generoso de tu parte.

—Es un negocio, Manuela. No generosidad.

—Ya sé que es un negocio. —Tomó su copa—. Solo era sarcasmo. Relájate.

Damián la miró con esa expresión que ella había aprendido a leer como su versión de estar relajado, que era básicamente igual a su versión de no estarlo pero con la mandíbula un milímetro menos apretada.

Doña Carmen trajo la cena y se fue a la cocina con la velocidad de quien no quiere interrumpir algo que considera que va bien.

Comieron. Hablaron de los peones, de la cosecha del siguiente ciclo, del lindero norte que el abogado estaba tramitando. El vino bajó más rápido que en las cenas anteriores porque era miércoles y los dos habían tenido una semana que justificaba el ritmo.

Fue cuando los papeles estaban guardados y las copas estaban en la tercera ronda que la conversación derivó hacia el territorio menos productivo y más peligroso de la noche.

No fue brusco. Fue gradual, de la manera en que pasan las cosas cuando la guardia baja y el vino ayuda y hay dos personas que llevan semanas diciéndose la mitad de lo que piensan.

—¿Tuviste pareja en la capital? —preguntó Damián.

Manuela lo miró.

—Qué pregunta tan directa para ser miércoles.

—Es una pregunta simple.

—Las preguntas simples son las más complicadas. —Tomó su copa—. No. Nada serio. ¿Tú?

—Tampoco.

—¿Por qué?

Damián giró la copa en la mano un momento antes de responder, que en él era equivalente a una pausa larga.

—Hace casi seis años conocí a una mujer —dijo—. En la capital. En el bar de un hotel.

Manuela no dijo nada.

—Estaba destrozada. No lo dijo, no hacía falta que lo dijera. Bebía con el método de alguien que necesita apagar algo específico y rápido, y no era el tipo de mujer que hace eso normalmente, eso también se notaba. —Pausa—. Le pregunté si estaba bien. Me dijo que no era asunto mío. Le pedí al mesero que le llevara agua. Ella me miró como si fuera a decirme algo y luego decidió que no.

Manuela tenía la copa en la mano y no la estaba moviendo.

—¿Y? —dijo, porque el silencio era peor.

—Y se quedó esa noche. —Lo dijo sin drama, como un hecho—. Y antes de que amaneciera se fue. Sin nombre, sin número, sin nada. Como si no hubiera pasado. —Otra pausa—. La busqué. Pregunté en el hotel, revisé el registro de huéspedes, contraté a alguien para que buscara. Nada. Había pagado en efectivo y dado un nombre que no era real.

Manuela procesó cada palabra con la misma concentración con que procesaba los registros del rancho, buscando el lugar donde eso aterrizaba en su cabeza y no encontrándolo todavía porque lo que Damián estaba describiendo era una noche de hace seis años en la capital y ella tenía una noche de hace seis años en la capital que era un hueco negro y esas dos cosas no podían ser lo mismo porque si eran lo mismo entonces todo lo que creía saber sobre los últimos cinco años de su vida era una pregunta abierta que no estaba lista para hacerse.

—¿Por qué la buscaste tanto? —dijo, y su voz salió normal, que fue un logro técnico considerable.

—Porque en cinco minutos de conversación en un bar a medianoche me importó más que la mayoría de las personas que conozco en años. —Lo dijo sin apartar la vista—. Y porque me desperté solo y eso no me había pasado antes.

Manuela dejó la copa sobre la mesa despacio.

Su corazón estaba haciendo algo que no tenía nada que ver con el vino. Era algo más parecido al reconocimiento pero de algo que no podía ubicar todavía, una conexión que su cerebro estaba intentando hacer con información incompleta y que no terminaba de cerrar.

Una mujer destrozada en un bar de hotel. Seis años. Capital. Que se fue antes del amanecer.

No. Era una coincidencia. Había miles de mujeres destrozadas en miles de bares de hotel en la capital y la suya era una noche que no recordaba y no tenía ningún sentido construir nada sobre un hueco negro en la memoria.

—¿La encontraste? —preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

—No.

—¿Sigues buscando?

Damián la miró durante un momento.

—Dejé de buscar cuando llegué al rancho una mañana y encontré a una mujer a caballo sin silla junto al manantial que me miró como si fuera el problema más inconveniente de su vida. —Pausa—. Y me pareció que eso era suficiente para dejar de mirar atrás.

El comedor en silencio.

Manuela no sabía qué hacer con eso y la lista de cosas que no sabía qué hacer era suficientemente larga como para que una cosa más fuera un problema logístico.

—¿Por qué me cuentas esto? —dijo.

Damián la miró.

—Porque creo que tú puedes entender mejor que nadie lo que es perder algo antes de saber que lo tenías.

Manuela sostuvo esa mirada tres segundos más de lo que debería, luego recogió su copa y se levantó de la mesa con la excusa de llevarla a la cocina, que era una excusa terrible porque Doña Carmen lavaba todo pero era lo que tenía disponible en ese momento.

En la cocina se apoyó contra la mesada con la copa en la mano y el corazón golpeando en el pecho de una manera que no le gustaba porque no podía controlarlo y Manuela Hernández necesitaba controlar todas las cosas que le pasaban dentro si quería seguir controlando todo lo que pasaba afuera.

Una mujer destrozada. Seis años. Un hotel. Que se fue antes del amanecer.

Ella había llegado a la capital destrozada. Había bebido en el bar de un hotel. Había amanecido sola sin recordar nada.

No. No podía ser.

Pero y si era.

1
SIMARA Lamas
Muy linda historia amiga Cinvan una persona qué lo crío y creyó ciegamente en el chico de buen corazón ❤️ y atraves de los años lo defraudó cuándo se dió de cuenta era porqué ya lo estaba envenenando para apropiarse de algo qué en verdad no era dé él Ernesto lo qué le hiciste al Señor Héctor no tiene perdón de Dios y por éso estás pagando cadena Perpetúa por ser una persona ambiciosa maluca y mala gente por eso muchas personas no confían en nadie felicidades amiga Jhoanna saludos abrazos y bendiciones 🙏🙏🙏 para tí y toda tú familia
SIMARA Lamas
Se dieron el si o siiiiii y ahora hacer felices junto con sus hijos y a sacar adelante la hacienda San Rafael
SIMARA Lamas
Ooohhh qué pasó bueno y Diego no iba camino al hospital y Ernesto apareció a qué un primo ja como así 😜😜😜
SIMARA Lamas
Al fin cayó la pesadilla de Ernesto ya era hora
SIMARA Lamas
Hay no qué no haya pasado nada malo hay qué angustia diosssss
SIMARA Lamas
Hay Ernesto te va a ir mal si haces algo a la niña vamos Manuela hacer el tiempo par qué lo agarren con las manos en la niña
SIMARA Lamas
Ése hombre yá es cadáver hasta cuándo pues sigues echando vaina entrégate mijo porqué sí para qué pagues todo lo malo qué has hecho
SIMARA Lamas
El quiere es agarrar a Manuela porqué el no quería a Manuela en la hacienda ojalá no le vaya hacer nada a Manuela
SIMARA Lamas
Ooohhh yá los niños sabían qué Damián es su padre bueno yá salieron de esa cuestión y el loco anda suelto todavía a ponerse las pilas
SIMARA Lamas
Está como animal enjaulado no se va a quedar tranquilo mientras qué tenga a la policía respirandole en la nuca qué no vaya hacerle daño a los niños vamos muevanse carajo qué ese hombre está totalmente loco
SIMARA Lamas
Y Ernesto prófugo qué no sé le ocurra secuestrar a los niños de Manuela y Damián porqué ahí sí lo van a volver papilla y valen muerta por las manos de Ernesto ja
SIMARA Lamas
Hay Ernesto tienes mal de rabia mijo Valeria te infectó jajaja ahora estás acorralado y no hayas qué hacer no le vayas hacer daño a los niños de Manuela y Damián porqué te va a ir peor derechito a la cárcel
SIMARA Lamas
Jajaja hay no no estos dos son unos alacranes se van a envenenar Valentina y Ernesto
SIMARA Lamas
La 🐍 culebras se están comiendo entre ambas jajaja y se van a morir ellas mismas esas personas son así le echan la culpa a los demás por sus desgracias y nunca reconocen lo qué hacen mal
SIMARA Lamas
Wow quiere acabar con Manuela Damián y la reputación de ambos y también el rancho lo quiere destruir a Valentina hay qué hacerlo al estilo mafioso torturarla lentamente pedacito a pedacito para qué no se meta en dónde no cabe y a Ernesto también 😡😡
SIMARA Lamas
No lo pienses mucho Manuela sí o sí ya y referencia a tú empresa tapala con un socio y yá
SIMARA Lamas
Diosssss está loca totalmente Valentina hasta cuándo sigue con la cantaleta carajo parece un disco rayado está igual o peor qué Diego y Ernesto juntos jajaja como dice la amiga lectora Luz no rebuzna porqué no conoce la tonada hasta cuándo Valentina
SIMARA Lamas
jajaja esté Ernesto aparte como dice la amiga lectora Yolanda es un cucaracho no tiene cerebro sino enviada de la buena por eso nunca a echado pa Lante y nunca lo va hacer porqué eso lo está carcomiendo cada día y a Valentina también porqué son seres qué todo el tiempo le echan la culpa a los demás porqué son personas sin valor y nunca reconocen lo qué hacen mal sino a los qué tienen alrededor 😡😡🐊🐊
SIMARA Lamas
Jajaja éstos dos son tal para cuál piensan qué Manuela y Damián se van a quedar de brazos cruzados jajaja ése perro rabioso qué Valentina soltó los va a morder a ella y a Ernesto y les va a pegar la rabia
SIMARA Lamas
Esté Diego qué le pasá pues mándalo para el otro mundo junto a Valentina y Ernesto Damián sácalos de circulación yá está bueno el muy idiota sabe qué los niños no son de él y sigue echando vaina y Valentina lo mismo 😜😜
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play