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Cuando Volvamos A Encontrarnos

Cuando Volvamos A Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Valentina tenía 17 años cuando conoció a Lautaro, un amor inesperado que llegó para cambiar su vida para siempre. Entre miradas, promesas y momentos inolvidables, descubrió un sentimiento que creyó que duraría toda la vida.
Pero a veces el amor no alcanza.
Los malos entendidos, las personas equivocadas y las decisiones tomadas demasiado pronto los separaron. Mientras Lautaro siguió adelante con su vida, Valentina intentó olvidarlo, aunque una parte de su corazón siempre quedó en aquel pasado.
Con los años, Valentina construyó una familia junto a Franco, un hombre que le dio amor, estabilidad y un hogar. Se convirtió en esposa y madre, aprendiendo que la vida puede regalarte una felicidad diferente a la que imaginaste.
Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar.
Porque algunas personas no desaparecen de tu corazón, aunque pasen los años, aunque cambien las vidas, aunque los caminos se separen.
Y cuando el destino decide volver a cruzarlos...

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1 – Hay personas que llegan para quedase

La lluvia caía despacio sobre la ciudad, como si el cielo también estuviera cansado de cargar con tantas historias que nunca llegaban a un final. Desde la ventana de su habitación, Valentina Ferrero observaba las gotas deslizarse por el vidrio mientras sostenía una taza de café entre las manos.

Siempre había sido así.

Había personas que conocían a alguien, se enamoraban y, si las cosas terminaban, seguían adelante como si nada hubiera pasado. Ella no.

Valentina amaba de verdad.

Y cuando lo hacía, entregaba todo.

Con Diecisiete años recién cumplidos, era una joven que llamaba la atención apenas entraba a un lugar. Su cabello castaño caía sobre los hombros en ondas suaves, sus ojos color miel parecían esconder miles de historias y su sonrisa tenía esa mezcla de inocencia y seguridad que desarmaba a cualquiera. Pero lo que realmente hacía que todos la recordaran era otra cosa: su forma de ser.

Era humilde, respetuosa, divertida y tenía la costumbre de ayudar a cualquiera sin esperar nada a cambio.

—Vos no cambiás nunca... —solía decirle su mejor amiga, Camila.

—¿Por qué?

—Porque seguís creyendo en la gente.

Valentina sonreía.

Seguía creyendo.

Aunque la vida ya le hubiera demostrado que no todos tenían el mismo corazón.

Un año antes había conocido a Thiago Rivas.

No fue un flechazo de película.

Se cruzaron por amigos en común, empezaron a hablar por mensajes y, sin darse cuenta, terminaron hablando todos los días.

Buenos días.

¿Comiste?

¿Cómo te fue?

Dormí bien.

Pequeñas conversaciones que, sin querer, se transformaron en costumbre.

Y las costumbres, cuando desaparecen, duelen más que las despedidas.

Cuando comenzaron a salir, Valentina sintió que el mundo finalmente estaba acomodándose.

Thiago era atento.

La hacía reír.

Le tomaba la mano cuando caminaban.

Le acomodaba el pelo detrás de la oreja.

Le decía que era la chica más linda que había conocido.

Y ella le creyó.

Porque cuando uno ama, siempre cree.

Pero el amor, a veces, dura menos que las promesas.

Después de apenas unos meses, las llamadas se hicieron menos frecuentes.

Los mensajes tardaban más en llegar.

Las excusas aparecían todos los días.

Hasta que una tarde él simplemente dijo:

—Creo que lo mejor es dejar esto acá.

No hubo una gran pelea.

No hubo gritos.

Solo un silencio tan pesado que todavía seguía haciendo eco dentro de ella.

Los meses pasaron.

Valentina intentó seguir.

Salía con amigas.

Conocía chicos.

Aceptaba invitaciones que antes hubiera rechazado.

Muchos querían volver a verla.

Otros simplemente buscaban una aventura de una noche.

Ella sonreía.

Se divertía.

Besaba.

Pero cada vez que llegaba a su casa sentía exactamente lo mismo.

Vacío.

Como si nadie pudiera ocupar ese lugar que Thiago había dejado.

—Tenés que dejar de comparar a todos con él —le dijo una tarde Sofía mientras compartían unos mates en la vereda.

—No los comparo...

—Sí los comparás.

Valentina bajó la mirada.

Tal vez tenía razón.

O tal vez simplemente todavía no había conocido a alguien capaz de hacerla sentir diferente.

Del otro lado de la ciudad, Lautaro Montenegro terminaba de entrenar.

El fútbol era su escape.

Corría hasta quedarse sin aire porque era la única manera de apagar la cabeza.

—¿Salimos el sábado? —preguntó Martín mientras se cambiaban en el vestuario.

—Puede ser.

—Vamos al mismo boliche de siempre.

—Si no tengo ganas, me vuelvo temprano.

Bruno se rió.

—Vos siempre decís eso y terminás siendo el último en irte.

Lautaro negó con una sonrisa.

Era alto, moreno, de ojos oscuros y una presencia imposible de ignorar. Muchas chicas intentaban llamar su atención, pero él no se tomaba las cosas demasiado en serio.

No buscaba enamorarse.

Al menos eso era lo que repetía.

Aunque, en el fondo, había noches en las que también sentía que algo le faltaba.

El viernes llegó más rápido de lo esperado.

Camila apareció en la casa de Valentina sin avisar.

—Arriba, dormilona.

—¿Qué hacés acá?

—Mañana salimos.

—No sé...

—No acepto un no como respuesta.

Valentina soltó una carcajada.

—¿Y Sofía?

—Va con Bruno.

—¿Y Martín?

—También.

Camila sonrió con picardía.

—Además... Martín dice que van a estar unos amigos de él.

Valentina levantó una ceja.

—¿Otra vez querés hacer de cupido?

—Yo no quiero hacer nada...

—Ajá.

—Solo quiero que dejes de pensar en Thiago.

Valentina miró por la ventana.

Quizás tenía razón.

Quizás una noche diferente era justo lo que necesitaba.

No tenía idea de que esa salida cambiaría su vida para siempre.

Ni que entre la música, las luces y el ruido de la discoteca iba a conocer al hombre que marcaría su corazón de una forma que ni el tiempo, ni la distancia, ni los años serían capaces de borrar.

1
Patricia Trujillo Marin
Que pereza ese final tan ridículo 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
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