PARALELOS
Una beca le abrió las puertas de la preparatoria más prestigiosa del país. Pero también despertó un antiguo misterio.
Cada noche sueña con un estudiante que murió hace más de cien años. Ahora ese mismo joven camina por los pasillos de su escuela... aunque nadie más parece verlo.
¿Son solo sueños, o el pasado y el presente están avanzando en paralelo?
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Capítulo 9 La biblioteca de los recuerdos
"Los libros guardan historias. Pero algunos también guardan secretos que esperan al lector indicado."
Desde el descubrimiento del viejo reloj, Akari ya no podía convencerse de que todo fuera producto de su imaginación.
Los sueños.
Ren.
Las visiones.
El reloj detenido.
Todo parecía formar parte de un mismo rompecabezas, aunque todavía le faltaban demasiadas piezas.
Aquella mañana llegó a la Academia con una decisión tomada.
No iba a seguir esperando que las respuestas aparecieran por sí solas.
Las buscaría.
Mientras caminaba hacia el salón, Yui la observó con curiosidad.
—Esa cara la conozco.
Akari levantó una ceja.
—¿Qué cara?
—La de "acabo de tener una idea que probablemente termine metiéndonos en problemas".
Akari soltó una pequeña risa.
—¿Siempre soy tan fácil de leer?
—Desde el primer día.
Y, por cierto... normalmente acierto.
Entraron al aula justo antes de que sonara la campana.
Las primeras clases transcurrieron con relativa normalidad.
Sin embargo, Akari apenas podía concentrarse.
Cada vez que miraba por la ventana, recordaba los pasillos del sueño.
Y cada vez que escuchaba el tic tac del reloj del aula, pensaba en el enorme reloj detenido del depósito.
Cuando finalmente llegó el recreo, guardó rápidamente sus cuadernos.
Yui la observó con una sonrisa.
—A ver...
¿Cuál es el plan?
Akari respiró hondo.
—Quiero ir a la biblioteca.
—¿A estudiar?
—A investigar.
Yui dejó escapar un largo suspiro teatral.
—Lo sabía.
Sabía que esa cara significaba aventura.
—No será una aventura.
Solo quiero buscar información sobre la historia de la Academia.
—Ajá...
Y yo solo quiero comer un postre sin repetir.
Akari sonrió.
—¿Vienes conmigo?
Yui cruzó los brazos como si estuviera reflexionando sobre una decisión muy importante.
—Mmm...
Podría decir que no.
Ir a comer tranquila.
Disfrutar del recreo.
Tener una vida normal...
Guardó unos segundos de silencio.
Después sonrió.
—Pero sería muy aburrido.
Las dos comenzaron a caminar por el edificio principal.
La biblioteca ocupaba casi todo el ala norte de la Academia.
Akari había pasado frente a ella muchas veces.
Pero nunca había entrado.
Las enormes puertas de madera estaban abiertas.
Al cruzarlas, ambas se quedaron completamente inmóviles.
—Guau... —murmuró Yui.
El lugar era gigantesco.
Altísimas estanterías se extendían en todas las direcciones.
Escaleras móviles permitían alcanzar los estantes superiores.
La luz del sol atravesaba grandes ventanales de vitrales, iluminando miles y miles de libros perfectamente ordenados.
El aroma del papel antiguo llenaba el ambiente.
Todo transmitía una extraña sensación de calma.
Como si el tiempo avanzara más despacio allí dentro.
—Creo que si me pierdo aquí...
No me encuentran hasta la graduación —susurró Yui.
Akari soltó una carcajada.
En ese momento se acercó una mujer de unos cincuenta años.
Llevaba gafas redondas y un elegante traje color gris.
Su expresión era amable.
—Bienvenidas.
¿Es la primera vez que visitan nuestra biblioteca?
Akari hizo una pequeña reverencia.
—Sí.
La mujer sonrió.
—Soy la señora Hoshino, la bibliotecaria.
Si necesitan ayuda, no duden en preguntar.
Yui levantó tímidamente la mano.
—¿Está permitido perderse?
La señora Hoshino parpadeó unos segundos.
Después comenzó a reír.
—Sucede más seguido de lo que imaginas.
Akari miró a su amiga.
—Solo tú puedes hacer reír a una bibliotecaria en menos de un minuto.
—Es un talento natural.
Las dos comenzaron a recorrer los largos pasillos.
Cada sección estaba cuidadosamente señalizada.
Literatura.
Historia.
Ciencias.
Arte.
Idiomas.
Documentos históricos.
Al llegar a este último cartel, Akari sintió que el corazón se aceleraba.
—Aquí debe haber algo.
Sacó varios libros relacionados con la fundación de la Academia Seiran.
Los colocó sobre una gran mesa de lectura.
Yui tomó asiento frente a ella.
—Muy bien.
Comienza oficialmente la Operación "Encontrar Respuestas Antes del Almuerzo".
Durante casi una hora revisaron libros, álbumes fotográficos y antiguos anuarios.
Descubrieron datos curiosos.
Que la Academia había sobrevivido a un terremoto.
Que antiguos alumnos habían llegado a ser científicos, jueces y artistas reconocidos.
Que el edificio principal había sufrido varias remodelaciones.
Pero...
Nada sobre el muchacho.
Nada sobre una caída desde la azotea.
Nada sobre un estudiante llamado Ren.
Akari cerró lentamente el último libro.
—No entiendo...
Si realmente ocurrió...
¿Por qué no aparece en ninguna parte?
Yui apoyó el mentón sobre la mesa.
—Tal vez nunca ocurrió.
O tal vez alguien prefirió olvidarlo.
Aquellas palabras quedaron suspendidas en el silencio.
Akari volvió a mirar las enormes estanterías que se perdían entre la luz de los vitrales.
Había demasiados libros.
Demasiadas historias.
Y una extraña sensación le decía que la respuesta seguía allí.
Esperándola.
En algún rincón de aquella inmensa biblioteca.
Fue entonces cuando, por el rabillo del ojo, creyó ver un uniforme antiguo desaparecer lentamente entre las estanterías más alejadas.
Akari levantó la vista de golpe.
Un muchacho acababa de doblar la esquina del último pasillo.
No necesitó ver su rostro.
Reconocería aquella forma de caminar en cualquier lugar.
Era Ren.
Sin decir una palabra, Akari se puso de pie.
Y comenzó a seguirlo.
Akari reaccionó por instinto.
—¡Ren!
Su voz apenas fue un susurro, pero bastó para que el muchacho girara lentamente la cabeza.
Solo durante un instante.
La luz que atravesaba los vitrales iluminó su perfil.
Aquellos ojos tranquilos volvieron a encontrarse con los de Akari.
Y, como tantas otras veces...
Ren reanudó la marcha.
Sin prisa.
Sin mirar atrás.
Como si supiera que ella lo seguiría.
—¡Akari! —susurró Yui desde la mesa—. ¿A dónde vas?
—Vuelvo enseguida.
—¡Eso siempre termina significando que no vuelves enseguida!
Pero Akari ya caminaba entre las altas estanterías.
El silencio de la biblioteca parecía hacerse cada vez más profundo.
Las voces de los demás estudiantes quedaron atrás.
Solo se escuchaba el suave roce de sus pasos sobre el piso de madera.
Al doblar el primer pasillo, volvió a verlo.
Ren estaba unos metros más adelante.
Con un libro bajo el brazo.
Se detuvo frente a una vieja estantería.
Apoyó suavemente una mano sobre uno de los estantes.
Después siguió caminando.
Akari aceleró el paso.
—¡Espera!
Cuando llegó al lugar donde Ren había estado apenas unos segundos antes...
El pasillo estaba vacío.
Como si nunca hubiera habido nadie.
Akari respiró hondo.
—Otra vez...
Miró a ambos lados.
Nada.
Solo miles de libros perfectamente alineados.
Suspiró con resignación.
—Algún día voy a alcanzarte.
Mientras hablaba consigo misma, algo llamó su atención.
Justo donde Ren había apoyado la mano...
Había un pequeño espacio vacío entre los libros.
Demasiado pequeño para un volumen normal.
Con curiosidad, introdujo la mano.
Sus dedos tocaron un objeto de cartón endurecido.
Lo extrajo lentamente.
Era un antiguo catálogo manuscrito.
Su cubierta estaba desgastada por el tiempo y apenas podía leerse el título:
Catálogo General del Archivo Histórico.
Akari abrió los ojos con sorpresa.
—¿Cómo...?
Aquel cuaderno no parecía pertenecer a la colección principal.
Más bien daba la impresión de haber permanecido olvidado durante décadas.
Comenzó a hojearlo.
Las páginas estaban escritas completamente a mano.
Cada una contenía referencias a documentos, cartas, fotografías y registros muy antiguos de la Academia.
Algunas anotaciones aparecían tachadas.
Otras tenían sellos que decían:
"Acceso restringido".
Akari sintió que el corazón volvía a acelerarse.
Pasó varias páginas más.
Hasta encontrar una nota escrita con una tinta ligeramente diferente al resto.
"Los documentos correspondientes a los primeros treinta años de la Academia fueron trasladados al Archivo Histórico. Su consulta requiere autorización de la Dirección."
Akari permaneció inmóvil.
—Entonces sí existe...
Un archivo.
No todos los documentos estaban en la biblioteca.
Alguien había decidido separar una parte de la historia.
Y probablemente también controlar quién podía verla.
—Con que aquí estabas...
La voz de Yui la hizo dar un pequeño salto.
Su amiga apareció al final del pasillo con las manos apoyadas en la cintura.
—Llevo diez minutos buscándote.
Akari sonrió con cierta culpa.
—Lo siento...
Creo que encontré algo importante.
Yui observó el viejo catálogo.
—¿Eso estaba aquí?
—Escondido entre los libros.
Yui levantó una ceja.
—Cada vez entiendo menos esta Academia.
Akari le mostró la anotación sobre el Archivo Histórico.
Yui leyó cuidadosamente.
—O sea...
¿Existe un lugar donde guardan los documentos que nadie puede consultar?
—Eso parece.
Yui cruzó los brazos.
—Qué casualidad...
Justo los documentos que tú necesitas.
Las dos intercambiaron una mirada.
Aquello ya no podía ser una simple coincidencia.
En ese momento, la señora Hoshino apareció al final del pasillo.
Al ver el catálogo, abrió ligeramente los ojos.
—Vaya...
Hace muchísimo tiempo que no veía ese registro.
Akari levantó la vista.
—¿Lo conoce?
La bibliotecaria asintió.
—Claro.
Es un antiguo índice de consulta.
Pensé que se había perdido hace años.
Con mucha delicadeza tomó el cuaderno entre sus manos.
Lo observó unos segundos antes de devolvérselo.
—Hoy ya no tiene demasiada utilidad.
Muchos de esos documentos fueron trasladados hace décadas.
—¿Al Archivo Histórico?
La sonrisa de la señora Hoshino pareció desaparecer durante un instante.
Solo un instante.
—Así es.
Pero ese lugar no está abierto para los estudiantes.
Después recuperó su habitual expresión amable.
—Será mejor que regresen a clase.
La campana está a punto de sonar.
Akari asintió.
Guardó cuidadosamente el catálogo entre los libros que debía devolver.
Mientras caminaban hacia la salida, no pudo evitar mirar una última vez el largo pasillo donde había visto a Ren.
Estaba completamente vacío.
Como siempre.
Sin embargo, al llegar a la gran puerta de la biblioteca, ocurrió algo inesperado.
El viejo catálogo que llevaba entre las manos se abrió solo.
Una pequeña tarjeta amarillenta cayó lentamente al suelo.
Akari se agachó para recogerla.
Era una antigua ficha de préstamo.
El papel estaba envejecido y la tinta casi se había borrado.
En la parte superior podía leerse una fecha.
12 de abril de 1924.
Debajo aparecía un nombre escrito con una caligrafía elegante.
Ren Takahashi.
Akari sintió que el tiempo parecía detenerse.
Aquel nombre no pertenecía a un sueño.
No era una visión.
No era un recuerdo.
Estaba escrito sobre un papel real.
Y, por primera vez desde que todo había comenzado...
Tenía en sus manos una prueba de que Ren había existido de verdad.
📖 ¡Por fin apareció la primera prueba real! La ficha con el nombre de Ren Takahashi demuestra que él existió... pero ¿qué secreto esconde su historia?
Si este capítulo despertó tu curiosidad, regálame un ❤️, sígueme para descubrir junto a Akari los secretos de la Academia Seiran y cuéntame en los comentarios: ¿qué crees que oculta el Archivo Histórico y por qué está restringido? 🌸
Nos vemos en el próximo capítulo... porque algunas respuestas llevan más de cien años esperando ser encontradas. ⏳✨