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¡AUXILIÓ! Soy Un Ceo, No Un Papá

¡AUXILIÓ! Soy Un Ceo, No Un Papá

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / CEO / Romance / Completas
Popularitas:17.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Ethan Vance lo tenía todo: millones en el banco, trajes de diseñador a medida y una lista interminable de mujeres hermosas dispuestas a pasar la noche con él. Su vida era perfecta, libre de compromisos y, sobre todo, libre de niños. Para Ethan, los bebés eran "pequeñas alarmas ruidosas que arruinaban la diversión".
Pero el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido.
Una madrugada, tras una noche de fiesta descontrolada, Ethan regresa a su lujoso penthouse y encuentra un paquete inesperado junto a su sofá: una canasta de mimbre con una bebé de pocos meses y una nota que cambiará su vida para siempre.
El hombre que es capaz de cerrar tratos multimillonarios con una sola mirada, ahora está al borde del colapso nervioso porque no sabe cómo abrir un pañal autoadhesivo y su costosa camisa de seda acaba de ser bautizada con saliva (y algo peor).

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20.

A las tres de la mañana, la paz del penthouse se hizo añicos sin emitir un solo sonido.

En la pantalla del panel táctil junto a la cama de Ethan, una pequeña luz roja comenzó a parpadear de forma intermitente. No hubo sirenas ruidosas ni campanas de alarma; el sistema de alta tecnología estaba diseñado para avisar en silencio. Ethan abrió los ojos de golpe, con el instinto alerta. Se incorporó en la cama, miró la pantalla y sintió que la sangre se le congelaba.

El anillo exterior de seguridad, el que custodiaba el estacionamiento subterráneo y los accesos de servicio controlados por Marcus, acababa de ser saboteado. Las cámaras del piso inferior mostraban estática.

—Maldita sea —gruñó Ethan, saltando de la cama.

Se puso rápidamente unos pantalones oscuros y una playera, y tomó del cajón de su buró un arma corta que mantenía bajo llave. Al salir al pasillo principal, se topó de frente con Julia. Ella venía saliendo de la habitación de Mia, con el rostro pálido pero los ojos fijos y decididos. Llevaba a la bebé fuertemente abrazada contra su pecho, envuelta en una manta.

—El panel de la cocina también parpadea —dijo Julia en un susurro rápido, manteniendo el control a pesar de que el pulso le iba a mil—. ¿Son ellos?

—Son ellos —respondió Ethan, su voz volviéndose una línea de hielo—. No es un asalto masivo con camiones, Julia. Es un equipo de infiltración táctica. Vienen en silencio, rápido, y vienen a recuperar lo que ellos llaman "la propiedad de los Novak". Vienen por Mia.

El comunicador en la pared crujió con una estática violenta antes de que la voz de Marcus se filtrara, entrecortada por el sonido lejano de un disparo con silenciador.

*—¡Ethan! Rompieron el perímetro del ascensor de carga. Son profesionales, llevan equipo militar. Estamos repeliendo el ataque en el vestíbulo del piso inferior, pero dos de ellos lograron subir por las escaleras de emergencia. ¡Asegura a la niña ahora!*

La línea se cortó.

Ethan sacó su faceta de alfa protector al extremo. La arrogancia corporativa desapareció por completo, reemplazada por el instinto salvaje de un hombre que ve amenazado su hogar y su sangre. Agarró a Julia por el hombro, empujándola con firmeza hacia el pasillo principal.

—Es hora de usar el plan de contingencia. Muévete.

Llegaron frente al enorme espejo de marco de bronce del pasillo. Ethan presionó la moldura oculta en la esquina inferior y deslizó sus dedos por el lector biométrico camuflado en la pared. El espejo se abrió hacia atrás con un chasquido hidráulico pesado, revelando la gruesa puerta de acero de la habitación del pánico.

—Entra —ordenó Ethan, empujándola suavemente—. El sistema de ventilación es independiente y las paredes están blindadas con titanio. Tienen comida, agua y pantallas conectadas a las cámaras que quedan vivas. No salgas por nada del mundo hasta que yo abra la puerta desde afuera.

Julia entró, pero se dio la vuelta de inmediato, deteniéndose en el umbral. Miró a Ethan a los ojos, con una mezcla de terror y una intensa súplica que le apretó el pecho.

—¿Y tú qué vas a hacer? —le exigió Julia, sosteniendo a Mia con un brazo mientras le agarraba la playera a él con la mano libre—. Hay dos asesinos armados en el pasillo, Ethan. No puedes quedarte ahí afuera a jugar al héroe. Entra con nosotras. Aquí estamos a salvo los tres.

Ethan la miró, y por un microsegundo, la tentación de encerrarse con ella y protegerse del mundo exterior le cruzó la mente. Pero sabía que no era una opción. Si los infiltrados lograban sopletear la puerta sin oposición, estarían atrapados como ratas. Necesitaba ganar tiempo y limpiar el penthouse.

Se inclinó hacia adelante y, con una rapidez hambrienta, le plantó un beso corto, duro y desesperado en los labios a Julia. Supo a adrenalina y a una promesa silenciosa de supervivencia.

—Tengo que asegurar el perímetro, Julia —susurró Ethan contra su boca, mirándola con unos ojos oscuros que destilaban una furia implacable—. Cuida a nuestra hija. Yo me encargo del resto.

Antes de que ella pudiera replicar, Ethan tiró de la manija exterior y cerró la pesadilla de acero. El mecanismo de triple cerrojo encajó con un eco sordo. Julia y Mia estaban a salvo en el búnker.

Ethan se dio la vuelta, amartilló su arma y se pegó a la pared del pasillo principal, justo cuando las luces del penthouse parpadearon y se apagaron por completo, sumergiendo el lugar en una penumbra azulada rota solo por los reflejos de la ciudad.

Un segundo después, la puerta de vidrio que conectaba con las escaleras de emergencia del fondo del pasillo estalló en mil pedazos.

*¡Sshhhk! ¡Sshhhk!*

Dos siluetas vestidas con trajes tácticos negros y máscaras balísticas avanzaron por el pasillo, con las armas levantadas. Ethan no lo pensó. Se asomó desde la esquina y apretó el gatillo tres veces seguidas.

*¡Pang! ¡Pang! ¡Pang!*

El estruendo de los disparos retumbó en las paredes minimalistas, rompiendo los jarrones de cerámica de la entrada. Uno de los hombres cayó de rodillas, soltando su arma mientras se sujetaba el hombro, pero el segundo se arrojó detrás de la isla de mármol de la cocina y comenzó a responder al fuego. Un tiroteo brutal se desató en el pasillo principal. Las balas perforaron las paredes de yeso, astillaron la madera de caoba del escritorio de Ethan y llenaron el aire de un olor a pólvora quemada y yeso pulverizado.

Desde el piso de abajo, los gritos de los hombres de Marcus y el sonido de más detonaciones indicaban que la batalla se libraba en todo el edificio.

Ethan se agachó detrás de una columna de concreto, esquivando una ráfaga que pulverizó el espejo donde hace un momento había estado Julia. El corazón le latía en los oídos como un tambor de guerra. Mientras recargaba el cargador de su arma en la oscuridad, su mente jurídica y empresarial comenzó a trabajar a mil revoluciones por minuto en medio del caos.

Esto era un desastre. Incluso si Marcus y él lograban matar o capturar a estos infiltrados esta noche, la mafia no se detendría. Mañana enviarían a otros. O usarían la vía legal, corrompiendo a jueces y usando el oscuro pasado de Elena Novak para reclamar a Mia como "propiedad" de la familia o del club *Black Falcon*. El estatus de custodia temporal que el asistente social le había dado no iba a resistir un ataque judicial de ese calibre. Necesitaba un escudo impenetrable. Un muro legal tan sólido que ni los criminales ni los tribunales corruptos pudieran perforar.

Y solo había una forma de conseguirlo.

Fingir públicamente un matrimonio.

Si se casaba con Julia, ella dejaría de ser la niñera bajo contrato para convertirse en la madre legal y legítima de la niña ante cualquier tribunal del país. Juntos, como un matrimonio multimillonario consolidado, con la fortuna de los Vance y un hogar establecido, le darían a Mia un estatus legal blindado. La mafia no podría reclamar a la hija de un matrimonio legítimo del establishment de la ciudad sin armar un escándalo internacional que destruiría el club *Black Falcon*.

Tenía que obligar a Julia a aceptar un matrimonio por contrato. Una boda de conveniencia inmediata. Era una decisión radical, peligrosa y que cambiaría sus vidas para siempre, pero era la única jugada que le quedaba en el tablero para mantener a su hija a salvo antes de que la mafia volviera a atacar con más fuerza.

Ethan asomó el arma por el borde de la columna, fijó la mira en la silueta que se movía detrás de la cocina y apretó el gatillo, dispuesto a terminar la noche para poder empezar la guerra.

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Dulce Flor González
😂🤣
mariela
Me encanta ese carácter y determinación de Julia e igual esa sobre protección de Ethan y el temor de perderla me encanta.
Isela Aguirre
excelente novela autora felicidades 🤣🤣🤣
Marisel Rio
💕💕💕💕💕Hermosa historia llena de amor y unión me encantó super atrapante y recomendable
Marisel Rio
💕💕💕💕Que lindos capítulos por fin llego la paz💕💕💕
Limaesfra🍾🥂🌟
😍😍😍
Limaesfra🍾🥂🌟
😁😁😁
Sole Amado
hermosa historia divertidisima me encantó gracias
Nairobis Cardozo Portillo
Hermosa historia gracias autora ❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Gracias me encantó 🥰🥰
Maria Mongelos
Mía va estar bien cuidada y protegida con ellos
Maria Mongelos
Qué bueno pudieron comprobar toda la mentira, Mia ahora ya no corre peligro y está donde debe
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nubia Jaramillo
me está gustando la historia
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏 les llegó la hora de pagar
Limaesfra🍾🥂🌟
aaah al fin la paz pa esta flia🤩😍
Limaesfra🍾🥂🌟
bien ahi👏👏👏👏👏
Limaesfra🍾🥂🌟
oooh🔥🔥🔥🔥
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