Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.
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fiesta
El órgano estalló en una marcha nupcial vibrante que hizo retumbar las paredes de piedra. Gabriel se giró por completo hacia mí. Con una lentitud exasperante, levantó sus manos grandes y musculosas, y sus dedos rozaron el borde de mi velo para echarlo hacia atrás, revelando mi rostro pálido ante toda la congregación.
Al tenerlo de frente, sin la barrera del encaje, su apostura resultaba abrumadora. Era un hombre imponente, de facciones perfectas y duras talladas en mármol, y su traje negro acentuaba la anchura de sus hombros. Inclinó el rostro hacia el mío. El calor de su aliento, con ese eterno y sutil toque a tabaco, me rozó la piel antes de que sus labios presionaran los míos.
Fue un beso breve, frío y puramente protocolario para los invitados, pero la presión de su boca contra la mía llevaba una posesividad feroz. Era el sello de propiedad. Al separarse, me dedicó una sonrisa ladeada, esa que me encendía la sangre de rabia, y me ofreció el brazo.
—Camina, mi hermosa señora de la Vega —susurró con voz ronca, mientras nos girábamos para el pasillo—. Tu nueva vida empieza ahora.
Me obligué a sonreír como lo estaba haciendo Gabriel no le daría el gusto de verme nerviosa o derrotada.
Caminamos por el pasillo central mientras una lluvia de pétalos blancos caía sobre nosotros y los aplausos de los invitados retumbaban en las altas paredes de la iglesia. A mi derecha, alcancé a ver la mirada aliviada de mi madre y el asentimiento conforme de mi padre. Un poco más atrás, Eleonora me dedicó una sonrisa cómplice que me dio el último empujón de valentía que necesitaba.
En cuanto cruzamos el gran umbral de piedra, el calor del sol de la tarde nos golpeó el rostro. Fuera, los carruajes ya estaban listos para trasladarnos a la Hacienda de los de la Vega, donde se llevaría a cabo la lujosa recepción.
—Una actuación impecable, Sara —susurró con voz ronca, ayudándome a subir los escalones del carruaje mientras su mano presionaba mi cintura con firmeza—. Casi haces que me crea esa sonrisita.
—No es una actuación, señor de la Vega —le respondí en el mismo tono bajo, acomodando las capas de mi vestido blanco sobre el asiento de terciopelo una vez que él subió y se sentó frente a mí—. Simplemente estoy celebrando que, a partir de hoy, usted también tendrá que soportar mi presencia todos los días de su vida y que le quede claro que no voy a permitir que usted me amenace cada que le de la gana, así que si usted me hará la vida imposible yo sé la haré el doble, no juegue conmigo.
—Te voy a aclarar algo, Sara —siseó, y su tono bajó a ese registro dominantemente suave que me helaba la sangre—. A mí nadie me impone condiciones. Estás muy acostumbrada a que en tu casa te consientan tus desplantes, pero a partir de hoy estás en mi terreno. Jugar contigo no es una opción; eres mi esposa, y romper ese orgullo tuyo va a ser mi pasatiempo favorito las próximas semanas.
—No es una condición señor de la Vega, es un hecho que si usted quiere un infierno en su casa, eso es lo que tendrá, yo no le tengo miedo.— le dije y el carruaje parao frente a la inmensa casa donde viviríamos y se llevaría acabó la cena.
Fuera, el lacayo abrió la portezuela con una reverencia impecable. En una fracción de segundo, la máscara del heredero perfecto volvió a encajarse en las facciones de Gabriel. Toda la furia dominante que me había dedicado hace un instante se disipó, transformándose en una cortesía refinada y deslumbrante ante los ojos del pueblo.
Bajó primero del carruaje con movimientos lentos y calculados, estirando la tela de su impecable saco negro. Luego, se giró hacia mí y me extendió su mano grande y musculosa para ayudarme a descender.
—Sonríe, mi pequeña rebelde —susurró con una voz apenas audible, un murmullo ronco que se camuflaba con el estruendo de los aplausos que nos rodeaban—. El pueblo espera ver a la feliz señora de la Vega. No les arruines el espectáculo, que todos esperan de una mujer de buena cuna.
Acepté su mano. El calor de sus dedos envolviendo los míos me recordó el peso real de mi situación, pero apreté su agarre con la misma fuerza, sosteniéndole la mirada fija detrás de mi velo ahora recogido.
—El espectáculo apenas comienza, Gabriel si es lo que usted quiere—le contesté en un hilo de voz, usando su nombre de pila por primera vez para demostrarle que no pensaba achicarme.
Al bajar del carruaje, la inmensidad de la propiedad me golpeó de frente. La fachada principal de la hacienda se alzaba imponente bajo el sol de la tarde, decorada con arcos de cantera, enredaderas perfectas y cientos de arreglos florales blancos que daban la bienvenida a la opulencia. Decenas de invitados ya se congregaban en los patios principales, alzando sus copas y aplaudiendo nuestra llegada. Los músicos tocaban una melodía alegre que contrastaba violentamente con la tormenta silenciosa que rugía entre nosotros.
Gabriel entrelazó mi brazo con el suyo, presionando sutilmente mi mano contra la dureza de sus músculos bajo el saco. Caminamos con paso firme hacia la entrada, donde nuestros padres ya nos esperaban con sonrisas radiantes llenas de orgullo y conveniencia.
te pasas Gabriel así como va querer tener tus hijos
se vienen trillizos 🤔
muchacho malo
🙎🙎🙎 todo hubiera sido diferente si ese animal no se te hubiese salido del cuerpo.
ellla quiere amor respeto confianza fidelidad, pero al parecer no quieres darle todo 🤦🤦🤦 entonces como no quieres que ese muro aparezca.
🤷 empieza a usar tu inteligencia
cómo sabe 🙎🙎🙎
y Sarita que es nueva 😝 cayó rendida
pero
se que ambos pueden llegar a extrañarse
Gabriel no puede dejar de desear a su mujer y Sara desea a su hombre 🔥🔥🔥❤️❤️❤️ fuego con amor
le dijo amor? hacemos el amor? eres mi mujer? soy tuyo? demasiadas frases no creo que las diga en balde 😡 algo dentro de Gabriel está un poquito raro esos celos esa manera de ser posesivo de no querer dejarla salir sola 🤔 sospechoso.
Gabriel celoso pero ya pusiste en su sitio el otro día Julián 🤦 dios santo olvídate de él
que cambi de actitud
sino cuentas tazas deberás tomar Sara🙎🙎 hay que tener cuidado
sara es una mujer fuerte e inteligente si te dieras la oportunidad de conocerla
o es por ese trauma que te cargas 🤦🤦🤦 mira si no nos cuentas no vamos a entenderte porque para nosotros estás posesivamtnte loco
🤷ni modo
Sara estoy de acuerdo sobre el te 😬 pero tengo que lo descubra
esto va para mal
y si no quiere solo quedarse en casa cuidando hijos como este pendejo dice es mejor que entres en razón y te tomes algo antes de que sea tarde pero a si como va esta historia ya valió
no se por que primero nos vende a una prota decidida y nos entregan a una que se deja que le hagan lo que quieran 🙄