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Dónde El Destino Volvió A Pasar Lista

Dónde El Destino Volvió A Pasar Lista

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:276
Nilai: 5
nombre de autor: Sherineth Lameda Marrero

¿Y si el mayor fracaso de tu vida fuera, en realidad, el comienzo de tu historia de amor?
Valeria creyó que reprobar una materia era el fin de su camino. Mientras veía a sus compañeros avanzar, ella tuvo que regresar a un salón que jamás imaginó volver a pisar.

Gabriel, un estudiante que apenas iniciaba su primer semestre de medicina, llegó con la ilusión de cumplir el sueño de convertirse en médico. Lo que no esperaba era encontrar a una joven de mirada melancólica que, sin proponérselo, cambiaría su vida para siempre.

Entre clases interminables, noches de estudio, guardias, cafés compartidos y el peso de una carrera que exige el corazón tanto como la mente, nacerá un amor capaz de demostrar que el destino nunca se equivoca.

Porque hay encuentros que no ocurren por casualidad.

Hay personas que llegan justo cuando creemos haberlo perdido todo.
Y, a veces, la materia que más duele repetir... es la misma que termina enseñándote la lección más importante de tu vida.

NovelToon tiene autorización de Sherineth Lameda Marrero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La promesa bajo el atardecer

Capítulo 5

La promesa bajo el atardecer

Habían pasado apenas unos días desde aquel beso que puso a toda la facultad a hablar.

Y el rumor seguía creciendo.

No había salón donde alguien no los mirara con una sonrisa burlona, ni pasillo donde algún compañero no les lanzara un comentario.

—¡Ahí vienen los tortolitos! —gritó Daniel apenas Gabriel y Valeria cruzaron la puerta del salón.

—¡Cuidado, dejen espacio! No vaya a ser que quieran sentarse juntos otra vez —añadió Lucía.

Camila comenzó a aplaudir exageradamente.

—¡Un beso, un beso!

Todo el salón siguió el coro.

Valeria sintió que el rostro le ardía de vergüenza.

—Los odio a todos.

Sofía se acercó abrazándola por los hombros.

—No nos odias... solo te da pena.

—¿Y cómo no me va a dar pena? ¡Toda la facultad vio las fotos!

Mariana sacó su celular.

—No solo las fotos...

Valeria abrió los ojos.

—¿Qué más hay?

Mariana comenzó a reproducir un video donde Gabriel la miraba antes de besarla.

—¡¿Quién grabó eso?!

Todos señalaron a Lucía.

—¡Traidora! —dijo Gabriel riendo.

Lucía levantó las manos.

—Era un momento histórico.

Las carcajadas llenaron el salón.

Hasta el profesor, al entrar, los observó con curiosidad.

—¿Pueden contarme el chisme después de clase?

Todo el grupo volvió a reír.

---

Aunque intentaban concentrarse en la materia, Gabriel no podía dejar de mirar a Valeria.

Cada vez que ella levantaba la vista, él ya estaba observándola.

Ella sonreía.

Él también.

Y entonces ambos apartaban la mirada como dos adolescentes que todavía no sabían qué hacer con todo lo que sentían.

Durante el descanso, Daniel se acercó a Gabriel.

—¿Y bien?

—¿Qué?

—¿Piensas dejar las cosas así?

Gabriel frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

—Ya la besaste.

Ya salieron.

Toda la universidad cree que son novios.

Solo falta que tú se lo preguntes.

Gabriel guardó silencio.

Porque Daniel tenía razón.

No quería seguir dejando que las cosas simplemente ocurrieran.

Quería que Valeria supiera que hablaba en serio.

Que no era un juego.

Que jamás había sentido algo así por alguien.

---

Al terminar las clases, Gabriel esperó a Valeria afuera del edificio.

Ella salió con Sofía y Mariana.

—¿Nos la prestas un rato? —preguntó Gabriel sonriendo.

Sofía cruzó los brazos.

—Depende.

—¿De qué?

—¿La vas a traer feliz?

Gabriel respondió sin dudar.

—Voy a hacer todo lo posible.

Las dos amigas se miraron entre ellas.

—Aprobado.

Valeria negó con la cabeza entre risas.

—Son imposibles.

Gabriel le tendió la mano.

—¿Vamos?

Ella tomó su mano sin pensarlo.

Y, por primera vez, caminaron de la mano frente a toda la facultad.

Los silbidos no tardaron en aparecer.

—¡¡¡Mírenlos!!!

—¡Ya oficialicen eso!

—¡Inviten a la boda!

Valeria escondió el rostro en el hombro de Gabriel.

—Qué vergüenza...

Él soltó una carcajada.

—Déjalos.

Si son felices molestándonos, que sean felices.

---

Caminaron hasta un parque cercano a la universidad.

Era el mismo lugar donde habían compartido su primer beso.

Esta vez el cielo estaba cubierto por un atardecer de tonos naranjas y rosados.

El viento movía suavemente las ramas de los árboles.

Todo parecía haberse detenido.

—¿Recuerdas este lugar? —preguntó Gabriel.

—¿Cómo olvidarlo?

—Aquí cambió todo.

Valeria sonrió.

—Sí...

Se sentaron sobre el césped.

Hablaron durante casi una hora.

Recordaron anécdotas de los últimos meses.

Las bromas en clase.

Los cafés compartidos.

Las veces que Gabriel fingía no entender un tema solo para sentarse con ella.

Valeria lo miró divertida.

—Lo hacías a propósito.

Gabriel comenzó a reír.

—Sí.

—¡Lo sabía!

—Entendía el tema... solo quería estar contigo.

Ella le dio un pequeño golpe en el brazo.

—Eres un tramposo.

—Pero funcionó.

Los dos rieron.

Después volvió el silencio.

Uno tranquilo.

Uno que decía mucho más que las palabras.

Gabriel tomó aire lentamente.

—¿Sabes cuál fue el mejor día desde que entré a medicina?

—¿Cuál?

—El día en que te conocí.

Valeria sintió que los ojos comenzaban a humedecerse.

—Yo pensaba que repetir esta materia era el peor castigo de mi vida.

Gabriel acarició suavemente su mano.

—Y terminó siendo el motivo por el que nos encontramos.

Ella asintió.

—Supongo que el destino escribe raro.

—Pero escribe bonito.

Valeria sonrió.

Gabriel sacó del bolsillo una pequeña mariposa de papel hecha a mano.

Ella la observó sorprendida.

—¿La hiciste tú?

—Anoche.

—Está hermosa.

—No tanto como tú.

Valeria volvió a sonrojarse.

—Nunca sabes cuándo dejar de coquetear.

—Nunca.

Respiró profundamente.

—Valeria...

Ella levantó la vista.

—Desde que llegaste a mi vida aprendí que un corazón también puede estudiar anatomía...

Porque el mío aprendió perfectamente dónde pertenecía.

Ella sintió que una lágrima escapaba sin pedir permiso.

Gabriel tomó ambas manos entre las suyas.

—No quiero seguir llamándote solo "la chica que me gusta".

Quiero llamarte mi lugar seguro.

Mi persona favorita.

La primera a quien quiera contarle mis alegrías y también mis derrotas.

Quiero caminar contigo durante toda esta carrera...

Y, si la vida nos lo permite, mucho después de que dejemos de ser estudiantes.

Hizo una pausa.

La miró directamente a los ojos.

Con una sonrisa nerviosa, preguntó:

—Valeria... ¿quieres ser mi novia?

Ella ya estaba llorando.

No de tristeza.

Sino de felicidad.

Recordó el día en que creyó haber perdido todo al reprobar aquella materia.

Si alguien le hubiera dicho entonces que ese fracaso la llevaría hasta ese instante, jamás lo habría creído.

Se lanzó a abrazarlo.

—Sí...

Gabriel sonrió.

—¿Eso significa...?

Ella lo interrumpió con un beso.

Un beso lento.

Largo.

Sincero.

Cuando se separaron apenas unos centímetros, apoyó su frente contra la de él.

—Sí, Gabriel...

Quiero ser tu novia.

Él cerró los ojos por un instante.

Como si quisiera guardar aquel momento para siempre.

La abrazó con fuerza.

Giró con ella entre risas mientras el atardecer los envolvía en una luz dorada.

A unos metros de distancia, escondidos detrás de los árboles, Lucía, Camila, Sofía, Mariana, Daniel y varios compañeros observaban la escena.

Lucía comenzó a llorar.

—¡Dijo que sí!

Daniel levantó los brazos.

—¡Al fin!

Camila sacó su celular.

—Esta vez no voy a tomar fotos...

Este momento merece quedarse aquí.

Sofía sonrió.

—Se encontraron cuando más lo necesitaban.

Mariana abrazó a las demás.

—Y apenas está comenzando su historia.

Sin saber que tenían público, Gabriel y Valeria permanecieron abrazados durante varios minutos, riendo, hablando en voz baja y besándose con la ilusión de quienes sienten que el mundo entero cabe entre dos corazones.

Aquella tarde no solo nació una relación.

Nació una promesa.

La promesa de acompañarse en cada examen, en cada guardia, en cada fracaso y en cada victoria.

Porque, a partir de ese día, la medicina dejaría de ser únicamente el sueño que compartían.

Ahora también sería el lugar donde comenzó el amor que cambiaría sus vidas para siempre.

1
Milanyela Lameda
muy buena la historia
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