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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:15.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Destino

​A kilómetros de distancia, en la penumbra de un despacho que olía a incienso y papel viejo, Marcus se enderezó de golpe. Un espasmo recorrió sus dedos y sus ojos, negros como pozos de petróleo, se dilataron. Había sentido una onda de choque, una vibración en el tejido del Registro que solo podía significar una cosa: las dos marcas se habían tocado.

​La energía que emanó de los cuerpos de Anya e Ian fue tan intensa que Marcus pudo saborear el jazmín y la pólvora en el aire. Un rugido de rabia contenida escapó de su garganta. Esa cercanía no era solo una traición a las reglas; era un peligro latente que podía desestabilizar el equilibrio que él tanto se esmeraba en proteger. Si ellos se unían antes del castigo, el ciclo podría romperse a favor de ella.

​—Te estás dejando seducir por el mismo veneno, Ian —susurró Marcus para sí mismo, mientras sus uñas se clavaban en el borde del escritorio—. Si tú no cierras su expediente, yo mismo quemaré el libro con ambos dentro.

Mientras tanto, en la habitación ​Anya se quedó de pie en medio de esta, con la respiración aún agitada y el rastro del dolor punzante en su mano. Miró a Ian mientras él se abotonaba la camisa, ocultando esa marca que la había quemado.

​—No tiene sentido... —susurró ella, más para sí misma que para él—. Soy médico, Ian. Entiendo de fisiología, de sinapsis, de hormonas. Sé lo que es la atracción física, pero esto... esto fue como si mis células reconocieran las tuyas a un nivel que no debería existir.

​Ian se detuvo y la miró, pero no se acercó. Había una distancia de seguridad que ahora ambos temían romper.

​—Tu cerebro busca una explicación lógica porque es tu mecanismo de defensa —dijo Ian en voz baja—. Pero tu sangre no necesita explicaciones. Ella sabe quién soy.

​—¡Eso es precisamente lo que no entiendo! —exclamó Anya, empezando a caminar de un lado a otro por el cuarto—. Según tú, eres un hombre al que yo asesiné. Debería sentir repulsión, debería sentir miedo o una culpa paralizante. Pero cuando me tocas... —se detuvo y lo miró con una mezcla de odio y deseo—, cuando me besas, siento que finalmente he vuelto a casa después de un viaje de cien años. Es una locura. Es una enfermedad.

​Ian apretó la mandíbula. Sus palabras le dolieron más que el choque de las cicatrices.

—Quizás el castigo no es solo que yo te persiga, Anya. Quizás el verdadero castigo es que estemos condenados a desearnos en cada vida, sabiendo que el final siempre será la traición.

​Anya sintió una punzada en el pecho. Salió de la habitación de Ian casi huyendo y se encerró en el baño. Se apoyó contra el lavabo y abrió el grifo de agua fría, mojándose la cara y las manos. Miró su reflejo en el espejo empañado.

​"¿Quién eres?", se preguntó en silencio. "¿Eres la doctora Linares, la mujer que estudió por años para salvar vidas, o eres la sombra de una mujer que amó tanto a este hombre que terminó matándolo?".

​No podía entender por qué su cuerpo reaccionaba así ante alguien que era, en teoría, su verdugo. Su racionalidad estaba librando una guerra contra su instinto. Si Ian era un peligro, ¿por qué sus manos no dejaban de buscar las suyas? ¿Por qué el dolor del roce le pareció, por un segundo, un precio justo a pagar por su cercanía?

​Se miró la marca de la mano. Estaba roja, irritada, como si el trauma de 1926 hubiera ocurrido ayer mismo. De repente, una idea cruzó su mente. Ian había dicho que Marcus era el "guardián de las deudas". Si ella podía entender qué fue exactamente lo que pasó —no a través de las palabras de Ian, sino a través de sus propios medios— quizás podría recuperar el control de su vida.

​Salió del baño y regresó a su habitación. Ian estaba sentado en la sala, mirando hacia la nada con una expresión de profunda soledad. Anya no le habló. Buscó en su bolso y sacó su cuaderno de notas del hospital. Empezó a escribir cada detalle de lo que recordaba de sus sueños, de la sensación del beso y de la descarga eléctrica.

​Necesitaba un diagnóstico. Necesitaba encontrar el patrón. Pero mientras escribía, una palabra se repetía en su mente una y otra vez, una palabra que no tenía nada que ver con la medicina: Destino.

1
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay nooo va a enloquecer la pobre
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que misterio. Crisbella te felicito para no ser tu estilo eres lo maximo en este tipo de escritos 🥰
luz dary cárdenas lenis
Quizás Marcus esta enamorado y la obligó, no, no me crean, estoy especulando.
Elizabeth
Wooow está novela es todo un espectáculo aculo!
Elizabeth
Esta súper emocionante la novela, y eso que dijiste que no era tu estilo, me imagino las novelas de tu estilo deben ser de otro mundo. Felicidades tienes una magnifica imaginación.
Eliana Galann
Completamente distinta en su argumento, no pude dejar de leer hasta llegar al final de tan bonita historia
Elizabeth Vivas
excelente...me encanto esta historia
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me engancho desde el principio fue diferente Pero me encantó
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encantó esta historia
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Leo termino con el registro
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Leo va a poder protegerlos y ban a salir con bien
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Marcus te aplastaron como una cucaracha
Linilda Tibisay Aguilera Romero
acaben con el registro y con Marcus
Linilda Tibisay Aguilera Romero
empezó la batalla
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bueno Marcus ven a buscar tu muerte porque no vas a ganar
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que capitulo excelente
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya nación Leo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
no deben confiarse
Linilda Tibisay Aguilera Romero
todavía no a terminado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
juntos y con ese apoyo van a poder acabar con el registro
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