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Siempre Mia

Siempre Mia

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:21.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Citlally quinn

Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.

NovelToon tiene autorización de Citlally quinn para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap.11

Mis ojos se abrieron lentamente, al instante, empecé a sentir pequeños dolores musculares por todo mi cuerpo. Mi visión estaba algo borrosa, mi cabeza dolía y mis labios estaban secos a causa de la deshidratación. Estaba desorientada, no lograba recordar con claridad, lo último que recordaba era aquel momento cuando me habían atado  de pies y manos como un animalito apunto de ser sacrificado, mientras ese bastardo intentaba ahogarme.  

Desde el momento en que lo vi en aquel club, pude notar que una gran maldad reinaba en su corazón, en sus ojos y cada parte de él. Pero nunca imaginé que sería tanta, imagino que es por que siempre intento ver lo mejor de las personas. Aunque claro, viéndolo a él era claro que eso era una completa estupidez. Alguien que asesina a sangre fría no puede tener nada de bueno. 

Solo pensar en él, hacía que mi estómago se revolviera. No entendía como alguien podía ser tan malo, ¿todo esto por que me negué a disculparme? ¿había golpeado su ego?. 

Eché un rápido vistazo al lugar donde me encontraba, la habitación era espaciosa, de un estilo moderno y perfectamente ordenada. Por donde quiera que mirara, se podía apreciar cada objeto de un valor incalculable adornando el lugar así como la gama de colores que ocupaba el espacio. No era nada mi estilo, todo era tan frío y apagado como él. Sin embargo, algo que llamó mi atención era que había un gran ventanal del lado izquierdo y parecía que conducía a un balcón. Desde esta distancia era poco comprobable pero parecía que así era. Seguí mirando, descubriendo cada rincón que me era posible mirar. Había dos puertas más aparte de la que te guiaba hacia la salida. Una debía ser del cuarto de baño ¿pero y la otra? ¿a donde conducía?    

Intenté levantarme pero el dolor punzante en mis muñecas me detuvo e hizo que mirara sobre mi cabeza. Me habían esposado al respaldo de la cama, tenía marcas en las muñecas y sentía como mis brazos dolían, era agotador encontrarme en esta posición. El cansancio empezaba a hacerse presente. Lo que me resultaba mas extraño era el echo de donde me encontraba, era algo desconcertante haber despertado y haberme visto en esta habitación y sobre esta cama. ¿Por qué me habrán traído aquí? Todo era tan confuso, mi cabeza daba vueltas y un pequeño calor recorría mi cuerpo. Tenía fiebre. 

¡Pero claro! Me había desmayado. Ahora lo recordaba. ¿Pero cuanto tiempo había pasado? 

Moví mis brazos con un poco de brusquedad intentando liberarme de las esposas, estas se ajustaron mas a mis muñecas causando un poco de dolor. Sentía como la ansiedad volvía a apoderarse de mi ser. Dejé de intentarlo, no tenía caso solo estaba haciéndome mas daño. 

Una tortura más y creo que será todo. ¡Estaré muerta!  

Pasar por aquella tortura había sido la cosa mas humillante de mi vida, uno de los momentos mas atroces. Nunca nadie me había echo una salvajada de estas, aunque claro, antes nunca había desafiado a un criminal; ahora empezaba a valorar los pequeños momentos que había vivido al lado de Isaac, el siempre había sido dulce y protector conmigo. Empezaba a dudar en si había echo bien o no en haber dejado todo. Mi vida no había sido nada fácil y sabía que la vida me daría muchos mas golpes pero nunca imaginé que sería así.  

Cerré mis ojos con la misma lentitud con la que los había abierto, intentando despejar mi mente. Era doloroso pensar en lo que pudo haber sido y no fue, en especial en ese horrible episodio vivido en aquel sótano, pero era imposible, cada palabra y cosa que me había dicho y echo, la tenía grabada en la cabeza. 

《¿Por qué no deja de estar jugando y solo me mata?》 

Suspiré pesadamente, esto para mi ya no tenía sentido. Quería que terminara pero sin tener que darle el gusto de verme nuevamente humillada. 

Intenté moverme en la cama pero eso solo hizo que mi cuerpo doliera mucho mas de lo que ya dolía. El dolor era casi insoportable, al menor esfuerzo sentía como cada músculo de mi cuerpo se contraía. Daba la sensación de que un camión había pasado sobre mi. Mis tobillos y muñecas dolían, había sido tanto el daño que me había causado el estar atada así con aquella correas. 

De pronto la puerta se abrió, revelando frente a ella a una mujer. Posé mis ojos en ella, era bonita: alta, piel de porcelana perfectamente bronceada, ojos color marrón, labios perfectos, el cabello le caía en cascada y llegaba a la altura de los hombros. La miré de arriba a bajo, escaneándola con lentitud. Parecía tener mi edad o quizá un poco mas pero se conservaba bastante bien. Me miraba con curiosidad, supongo que se hacía la misma pregunta que yo, ¿quién era? 

—¿Te sientes mejor? —preguntó y se acercó a pasos lentos, hasta encontrarse a mi altura. 

De cerca, se podía apreciar con más claridad cada rasgo suyo. Miré de reojo la bandeja que sujetaba en sus manos, y luego volví a dirigir mi vista hacia su rostro. 

—¿Quién eres? —pregunté en tono tranquilo mientras posaba mis ojos sobre la comida que contenía aquella bandeja. 

—Me llamo Susan, trabajo para Caleb desde hace unos años. —respondió en tono amable, a la vez que dejaba la bandeja a mi lado en la cama. 

"Caleb" así que así se llama... Repetía su nombre incontables veces en mi mente. Al menos ya no iba a morir sin ni siquiera saber el nombre de mi verdugo. 

Ella parecía ser alguien amable. Me había traído comida y revisaba mis heridas. ¿Enserio trabajaba para alguien como él? ¿como lo aguantaba?, suspiré un poco irritada. 

—¿Por qué? —pregunté en un tono de reproche. 

Levantó la mirada y posó  sus ojos en mi. Parecía no entender mi pregunta.  

—Parece ser alguien amable, ¿por qué trabajar para un tipo como él? Usted parece ser más humana... 

La miré con insistencia esperando una respuesta. 

—Solo puedo decirte que hay algo que me mantiene aquí con él. —respondió con algo de recelo haciéndome saber que el tema le incomodaba. 

Parecía querer evadir mi pregunta, así que preferí no insistir. Tampoco me importaba mucho que digamos.  

Examinó mi tobillo con sumo cuidado y murmuró algo que no pude escuchar.  La seguí con la vista mientras ella se acomodaba a mi lado, tomó una almohada y la puso bajo mi cabeza. 

—Gracias ahora se siente mucho mejor. —comenté con ironía—. Podría ayudarme con las esposas, mis brazos empiezan a doler, estoy incómoda.  

Posó sus ojos sobre mis muñecas y volvió a mirarme nuevamente a los ojos. 

—Lo siento no puedo hacer nada. —respondió con una pizca de culpabilidad en su rostro. 

—Está bien entiendo, no se preocupe. Le agradezco. 

Noté una débil sonrisa formarse en sus labios. 

—Por favor, no me hable de usted. Me hace sentir un poco vieja, tengo 25 años. Creo que aún es una buena edad. ¿Cuál es tu nombre? 

—Lo siento. —Esbocé una media sonrisa—. Me llamo Valery... es una pena conocerte en estas circunstancias Susan, pero me da gusto hacerlo. 

Asintió y tomó la cuchara, la acercó a mis labios para que probara la primera cucharada de sopa que había traído. Miré la comida con recelo mientras  ella me incitaba a comer algo pero dudaba. A pesar de ver aquella amabilidad, no estaba muy segura de que podía confiar en ella.  

—No tengo hambre. Si en verdad quiere ayudarme, podría liberarme... 

La miré suplicante, en verdad lo que más  quería en éste momento, era irme. Odiaba con toda el alma a aquel sujeto, pero al notar la expresión de Susan, entendí que no me quedaba mas que resignarme. Estaba claro que ella no podía ayudarme en esto. 

—Lo siento, eso sería como irme contra él. Eso es algo que no puedo hacer, nunca lo haría. Por favor come algo debes de tener hambre. —comentó cambiando de conversación 

Suspiré. Ella notó mi desazón, y balbuceó: 

—El día apenas empieza son casi las once de la mañana, y también debes tomarte esta pastilla—. La miré con desconfianza—. Es para el dolor —añadió. 

Iba a decir que no, pero los malditos ruidos en mi estómago me delataron. Ciertamente, tenía hambre así que no dudé en abrir la boca cuando acercó la cuchara a mis labios. 

Era muy incómodo para mi, quizá debía considerar esto como mi último desayuno antes de morir. 

Cuando terminé, sentí un gran alivio mi estómago estaba agradecido. Daba la sensación como si apenas hubiera comido tras varios días de ayuna.  

—Te he traído algo más —mencionó mirando hacia la puerta, con una fingida calma que pude percibir.  

La vi abrir una pequeña bolsa que no había notado: ropa. En mis labios se formó una tímida sonrisa, estaba muy agradecida con ella. A pesar de que no la entendía y una parte de mi quería juzgarla por estar aquí, prácticamente consintiendo lo que me estaba pasando, traté de no juzgarla, ella no tenía por que ser amable conmigo y sin embargo lo estaba haciendo, por otra parte a mi no me convenía satanizar a la única persona que me había tratado con decencia desde que llegué. 

Tomó la prenda y me ayudó  a vestirme con ella: era un vestido corto de un ligero verde pistacho. Afortunadamente la prenda se ajustó perfectamente a mi figura. Había perdido mi ropa tras haberme desnudado en aquel maldito sótano y cuando desperté, solo llevaba una sábana cubriendo mi cuerpo. Ahora volvía a sentirme más cómoda. 

—Gracias por esto Susan. —Suspiré—. Tal vez debas irte, tu jefe podría llegar en cualquier momento y sabe Dios que sería capaz de hacerte si ve que me has ayudado. —recalqué con una voz rota. 

—No te preocupes. No creo que vuelva pronto pero tienes razón, tengo que irme. 

Tomó la bandeja y empezó a caminar hacia la puerta.  

—Intenta descansar un poco, creo que te hará falta. —susurró antes de salir.  

Su silueta se perdió entre el marco de la puerta dejándome nuevamente sola. Según lo que me había dicho, el podría tardar en volver. Quizá podría aprovechar y pensar en algo para salir de aquí, ¿pero como? Si tan solo pudiera quitarme las malditas esposas. Moví mis ojos en todas direcciones quedándome con cada detalle del lugar: buscando algo que en algún momento me pueda ser útil.  

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1
Pelu Ayala
xfa.....necesito seguir
saber q pasó 🙏
Mabel Cea
bueno
Anonymous
ojala que continúe muy buena
Graciela Saiz
te lo buscaste , ya de antemano te hiciste la estrella hablando de el cuando sabías que estaba escuchando , así que , a pagar las consecuencias,
Marcela Caro Ciraco
no te puedo creer!!!! y ahoraaaaaaa?
veronica sarmiento
Por fa para cuando la segunda parte Para mi ansiedad no es bueno 🤣
Pelu Ayala
ayy ...quiero seguir leyendo...no tardes en actualizar xfa🙏
Pelu Ayala: y cuando la segunda parte???🤔
total 5 replies
Naty Gomez
hermosa historia
Milagros Lopez
es cruel... pero interesante lectura
neumidia ruiz
que dolor Valery tranquila el va a pagar estoy segura
neumidia ruiz
eres muy cruel caleb a una mujer no se le hace eso la vida te la va a cobrar,imagínate despejarla y dejarla desnuda es despejarla de su dignidad y encima exponerla ante ti y Alex 😭eres muy despiadado
neumidia ruiz
uff caleb no tiene ni una pizca de compasión,Valery por no ser prudente mataron a tu amiga☹️
Pelu Ayala
Excelente trabajo👏👏
Pelu Ayala
Me leí todo sin pestañear...y....Me encantó lo q leí....espero no tardes en acualizar🙏
Dulce Lopez
me gustó la historia, al igual me gustaría que la terminara de escribir para seguir leyendo.
Dulce Lopez
me gustó la historia, la vas a terminar de escribir?
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