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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:33.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA FIRMA

Había pasado exactamente un mes desde aquella tarde en la que Monserrat salió de la oficina de Alexander con una tarjeta bancaria y una promesa silenciosa que ninguno de los dos había nombrado.

Un mes de cambios.

Sus tíos mejoraban lentamente.

Los médicos ahora hablaban de progreso en lugar de riesgo inmediato.

Cada avance era pequeño, pero suficiente para darle un poco de aire.

El detective también había traído noticias. Habían encontrado una pista sólida sobre su hermano.

Algo real.

Algo tangible.

Pero seguir investigando significaba más dinero, más tiempo, más presión.

Y el dinero… seguía saliendo de la tarjeta que Alexander le había dado.

Cada gasto le recordaba que esa ayuda no era gratuita.

Cada pago era una cuenta regresiva.

Era viernes por la noche cuando Monserrat decidió que ya no podía seguir esperando.

El edificio estaba casi vacío, las luces reducidas y el eco de sus pasos sonaba más fuerte de lo normal mientras caminaba hacia el último piso.

Sostenía la carpeta contra su pecho.

Los papeles estaban firmados.

Su mano temblaba ligeramente.

No sabía qué era peor: aceptar el contrato o darse cuenta de que una parte de ella ya esperaba ese momento.

Respiró profundo frente a la puerta.

Y entró.

Alexander estaba revisando documentos cuando ella apareció.

Levantó la vista lentamente.

Lo primero que notó fue su uniforme.

La falda corta.

La forma en que el borde rozaba sus muslos cuando caminaba.

Recordó automáticamente la escena de hacía unas horas, cuando la vio hablando con Alexis en el pasillo. Demasiado cerca. Riendo bajo. El otro hombre inclinado hacia ella.

Una sensación incómoda había nacido en su pecho.

Posesión.

No le gustó reconocerla.

Pero tampoco pudo ignorarla.

—Cierra la puerta.

dijo.

Monserrat obedeció, sintiendo el peso de su mirada.

El silencio se instaló entre ellos.

Alexander fue el primero en hablar.

—No hablamos sobre ese uniforme.

dijo con voz firme.

—Es demasiado corto.

Ella parpadeó.

—Es el uniforme habitual…

—Ya no lo será.

El tono no admitía discusión.

Luego sus ojos se oscurecieron ligeramente.

—Y en esta oficina no hay relaciones sentimentales.

Monserrat frunció el ceño.

—No entiendo…

—¿O es que no aceptas el contrato por tu noviecito Alexis?

La pregunta cayó pesada.

Ella se quedó muda unos segundos.

No esperaba celos.

Porque eso era lo que había escuchado.

Celos.

—No hay nada entre nosotros.

dijo finalmente.

Alexander sostuvo su mirada.

No respondió de inmediato.

En su cabeza, la lógica intentaba imponerse sobre algo más primitivo.

No debía importarle con quién hablaba.

Pero importaba.

Y eso lo molestaba profundamente.

Monserrat dio un paso hacia el escritorio.

—Vine por el contrato.

Colocó la tarjeta sobre la superficie.

—Voy a aceptarlo.

La frase llenó el espacio.

Alexander sintió una calma fría extenderse dentro de él.

No sonrió.

No celebró.

Solo la observó.

Ella parecía más pequeña de lo habitual. Más cansada.

—No tengo cómo devolverle el dinero.

continuó.

—Es lo correcto.

La vulnerabilidad en su voz lo hizo pensar por un instante en retroceder.

Pero no lo hizo.

Tomó la tarjeta, la observó unos segundos y luego se la devolvió.

—Todavía quedan un millón setecientos cincuenta mil

dijo.

Tomó los papeles firmados y los revisó lentamente, sintiendo el peso de la tinta en cada página.

Ahora era oficial.

Ella estaba dentro.

Y sin embargo, no sentía el triunfo que esperaba.

Solo una sensación extraña de responsabilidad.

Se levantó y rodeó el escritorio.

Monserrat sintió el aire cambiar cuando él se acercó.

—Primero

dijo Alexander.

-el uniforme cambia. Más largo.

Ella asintió, casi mecánicamente.

—Segundo… tu cercanía con Alexis termina.

Sus palabras fueron claras.

—No voy a pagar para que otro hombre toque  y se coma lo que es mío.

Monserrat sintió un escalofrío.

No era una amenaza.

Era una declaración.

—No hay ninguna relación.

insistió.

—Bien.

Alexander se detuvo frente a ella.

—Leíste la cláusula. No puedes estar con otro hombre.

Ella bajó la mirada.

—Sí. Leí todo.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

No de miedo.

De derrota.

Sabía que acababa de entregar algo que nunca quiso negociar.

Su libertad.

Su cuerpo.

Su orgullo.

Alexander vio las lágrimas y algo se apretó dentro de él.

Una pequeña grieta.

Un recuerdo fugaz de cómo se sentía perder el control de tu vida.

Extendió la mano y la acercó hacia él.

El beso fue inmediato.

Intenso.

No había suavidad. Solo semanas de tensión acumulada.

Monserrat se quedó quieta al principio, sorprendida por la fuerza del gesto.

Pero lentamente respondió.

Sus manos subieron a su pecho, luego a su cabello.

Alexander sintió el mundo reducirse al calor entre ellos.

La levantó y la sentó sobre el escritorio.

El beso se volvió más profundo, más desesperado.

Pero entonces algo cambió.

Una imagen cruzó su mente.

Alexis.

La posibilidad de otro hombre tocándola.

La rabia surgió inesperada.

Se apartó de golpe.

Monserrat quedó respirando agitadamente, confundida, con el corazón golpeando fuerte.

Alexander dio un paso atrás, recuperando el control con dificultad.

Volvió a ser el hombre calculador.

—Mañana irás con una doctora.

dijo con voz fría.

Le entregó una tarjeta.

Ella lo miró sin comprender, aún desorientada.

—Es parte del acuerdo.

El ambiente se volvió distante otra vez.

—Y el lunes

añadió.

—el uniforme cambia.

Sus ojos se endurecieron.

—Ningún hombre volverá a tocarte mientras estemos juntos.

Monserrat se quedó quieta unos segundos.

El cambio repentino la descolocaba.

Había sentido su deseo… y ahora parecía un desconocido otra vez.

Se bajó lentamente del escritorio, acomodando su ropa.

Alexander se apartó, dándole espacio.

—Puedes irte.

dijo.

Ella asintió, incapaz de hablar.

Cuando salió de la oficina, el pasillo estaba vacío.

Sus piernas temblaban.

No sabía si acababa de ganar algo… o perderlo todo.

Dentro del despacho, Alexander permaneció quieto.

Miró la puerta cerrada.

Había esperado semanas por ese momento.

Y aun así, algo no se sentía como había imaginado.

Sabía que ahora la tenía más cerca.

Pero también sabía que debía controlarse.

Presionarla demasiado podía romperla.

Y él no quería romperla.

Todavía no.

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Grciela Calanducci
QUE FALTA DE RESPETO A NOSOTRAS, LAS LECTORAS/Frown/
mitsuja
me emocioné tanto hayyyy que emoción 🥰🥰🥰 estoy inspirada querida felicidades por tu obra 🥰🥰me inspire está emocionante tu obra te apoyo🥰🥰
Yuleima Lucena
vamos Monserrat pídele ayuda a Alex para que vayas a buscar a tu hermano y yo no estés tan sola
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo
Hay dios mío ojalá sea rápido ese encuentro y que Alexander la ayude que Monserrat se deje ayudar para que no cargue tanto peso solita Autora sigue así y sube más capitulos por favor 🥹🥹🥹🙏🏽🙏🏽🙏🏽
Ana Lilia Rueda Jimenez: si xfaaaa
total 1 replies
Yuleima Lucena
mas capitulos porfis 😍
Monica Carmona
pensé que estaba completa
Monica Carmona
esta bien metida en la novela y que paso ya no hay más capítulos?
Yuleima Lucena
Que paso, si estaban bien Monserrat
Mony Hernández
excelente,muy buena historia
Linda Casalins
Encantada con la historia 💕
GENESIS YEPES
Si, te entiendo pero recuerda que somos humanos;no robo y si lo hago asi, descuido mi vida académica, social, sentimental y familiar.
Considero que realmente voy muy bien porque el libro no tiene ni uno mes de publicar y ya lleva 45 capítulos, y mas de 52800 palabras y eso mucho realmente.
y recuerden que la inspiración es calva y hay que agarrar con los pelo(para esto quiero decir que desde que le llega una escena, una inspiración de que agregarle y tengo el tiempo me pongo a escribirla).
tenga un poco de paciencia.
Yuleima Lucena: ojalá puedan reencontrarse los hermanos y los tíos para que vuelvan hacer una familia
total 2 replies
Georgina Muñoz
Muy buena historia, el problema es que, se tardan tanto entre un capítulo y otro que, se olvida un poco lo leído anteriormente.
Ojalá se pudiera leer de una o tal vez un corte en el medio.
yuyis: estoy confundida en la secuencia de la novela me perdí algo???
total 1 replies
Maria Can Canul
puera pendejadas que aburrida
Blancaluz Pechchan
😢
Blancaluz Pechchan
muy hermosa historia escritora. muchas gracias
Yuleima Lucena
está súper buenísima me tiene enganchada que quiero leer más y más, mas capitulos porfis
Yuleima Lucena
no puede ser ese desgraciado le hizo creer que Monserrat está muerta ojalá puedan reencontrarse
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo: autora sube más y trata de que los hermanos se encuentren 🥹
total 2 replies
Marina Mendoza
ella no se dió su puesto, cualquiera la besa
Marina Mendoza
y a mie parece ya fastidió la actitud de ella.
Marina Mendoza
el chófer no se llamaba Antonio
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