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Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Status: En proceso
Genre:CEO / Traiciones y engaños / ABO / Viaje En El Tiempo / Autosuperación
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Adrián siempre fue el omega bonito, el prometido adorno del CEO Alejandro Torres. Su vida era poesía, diseño de interiores y un amor no correspondido por un alfa que solo valoraba el poder. Hasta que su primo Sergio lo empujó desde una azotea.

Pero el destino le regala una segunda oportunidad. Vuelve atrás en el tiempo con el recuerdo de su muerte grabado a fuego y un descubrimiento que lo hiela: Sergio, el primo brillante y esforzado que siempre vivió a su sombra, lleva años enamorado de Alejandro. Y su plan para ser visto por el alfa es sencillo: eliminar al heredero legítimo y ocupar su lugar, con el patrimonio y la posición que siempre le faltaron.

Ahora Adrián tiene un año para reescribir su historia. No para conquistar a Alejandro, sino para salvarse a sí mismo. Para demostrar que vale más que el apellido que heredó. Y quizá, solo quizá, para tenderle un puente a un primo que, como él, solo quería ser amado.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El valor de las piezas

...~Alejandro~

...

El despertador sonó a las 5:47. Alejandro lo había programado así porque necesitaba exactamente trece minutos para pasar de estar dormido a estar de pie y le gustaba la precisión de los números impares. Las 5:47 eran más honestas que las 5:45. No pretendían ser redondas.

Se levantó sin concederse el lujo de permanecer en la cama. El cuarto estaba oscuro, las persianas bajadas, la temperatura controlada por un sistema que él mismo había diseñado: ni frío ni calor, solo el punto exacto en el que el cuerpo no necesita pensar en la temperatura. Eficiencia.

Ducha: cuatro minutos. Agua caliente primero, fría los últimos treinta segundos. Su cuerpo respondía mejor así, y su cuerpo era una herramienta de trabajo.

Mientras el agua resbalaba por su espalda, su mente ya estaba funcionando. Repasaba la agenda del día: reunión con el equipo de desarrollo a las 8, llamada con los inversores de Singapur a las 10, comida con el ministro de Industria a las 13:30, visita a la nueva sede a las 16, cena... ¿cena? No, cena libre. Bien. Las cenas libres eran valiosas, podía adelantar trabajo.

Salió de la ducha, se vistió con la precisión de quien no necesita pensar en ello: traje gris, camisa blanca, corbata azul marino. El uniforme. No requería decisiones.

Bajó a la cocina. El desayuno ya estaba preparado, como cada mañana: café solo, una tostada integral con aguacate, un vaso de agua con limón. Nada más, lo justo para funcionar.

Mientras comía, abrió la tablet y repasó los informes que su equipo había dejado la noche anterior. Cifras. Proyecciones. Riesgos. Oportunidades. Su cerebro procesaba la información como un ordenador: datos entrantes, decisiones salientes.

En algún momento, su mirada se detuvo en una notificación del calendario. "Cena familiar con los Guerrero - Confirmar asistencia".

Ya había asistido. La noche anterior. El evento había durado dos horas y cuarto, exactamente cuarenta y cinco minutos más de lo necesario. Recordaba vagamente la velada: su madre hablando de tonterías, su padre tosiendo, el primo de Adrián... ¿cómo se llamaba? Sergio. Algo así. Estaba ahí, en un rincón, como siempre. Había intentado decir algo sobre inteligencia artificial, pero Alejandro lo cortó. No era el momento, no era el lugar y además, el chico no aportaba nada. Interesante, sí, brillante incluso pero sin peso sin respaldo, sin nada que lo hiciera relevante.

Y luego estaba Adrián.

Alejandro dejó la taza de café y se reclinó ligeramente en la silla. Su prometido. El omega con el que se casaría en menos de un año.

Hizo un repaso mental, como hacía con cada activo de su vida.

Valoración de Adrián Guerrero:

· Patrimonio familiar: Alto. Los Guerrero eran una de las familias más poderosas del país. La alianza duplicaría el valor de mercado de Torres Tech en tres años, según sus cálculos.

· Imagen pública: Buena. Adrián era atractivo, bien educado, y su aspecto dulce y sumiso encajaba perfectamente con la narrativa de "alfa poderoso y omega hogareño" que su equipo de marketing había diseñado para la boda.

· Beneficios colaterales: Acceso a ciertos círculos sociales que hasta ahora se le habían resistido. Los Guerrero tenían contactos en el mundo del arte, la cultura, la prensa. Todo eso era útil.

Desventajas:

· Personalidad: Sumisa en exceso. Carente de ambición. Demasiado blanda. A veces, cuando Adrián lo miraba con esos ojos color miel llenos de devoción, Alejandro sentía una punzada de... ¿irritación? ¿Lástima? No sabía definirlo. Era como tener un cachorro que siempre espera caricias. Al principio puede resultar entrañable, pero con el tiempo cansa.

· Intereses: Diseño de interiores. No era un hobby inútil, exactamente, pero tampoco aportaba nada a la empresa. Adrián podía pasar horas hablando de texturas, de colores, de "la luz natural en los espacios". Alejandro escuchaba sin escuchar, asintiendo en los momentos adecuados, mientras su mente resolvía problemas reales.

· Actitud: No tenía orgullo. No se enfadaba cuando él llegaba tarde, no protestaba cuando cancelaban planes, no exigía nada. Al principio, Alejandro lo agradeció. Creía haber encontrado al omega perfecto: el que no molestaba. Ahora empezaba a preguntarse si esa sumisión no era, en realidad, una forma de vacío. ¿Cómo podía alguien no querer nada? ¿No desear nada? ¿No luchar por nada?

Recordó una conversación reciente. Él había mencionado un proyecto nuevo, una expansión internacional que requeriría viajar con frecuencia. Esperaba que Adrián pusiera alguna objeción, que pidiera algo, que mostrara algún atisbo de personalidad. En lugar de eso, su prometido había sonreído y dicho: "Lo que sea mejor para ti, Alejandro. Yo me adapto".

Yo me adapto.

Tres palabras que en boca de cualquier otro habrían sonado a generosidad. En boca de Adrián sonaban a rendición.

Alejandro terminó el café y apartó la taza. No tenía tiempo para pensar en estas cosas. El compromiso era beneficioso, punto. Los sentimientos no entraban en la ecuación. Nunca lo habían hecho.

Se levantó, cogió la chaqueta, y salió hacia el garaje. El coche lo esperaba, negro, silencioso, perfecto. Como todo en su vida.

---

La oficina de Torres Tech ocupaba las últimas diez plantas de un rascacielos en el centro financiero. Alejandro tenía la suya en la planta 48, con vistas a toda la ciudad. Le gustaba mirar hacia abajo y ver los coches diminutos, las personas diminutas, los problemas diminutos. Todo se veía más pequeño desde allí. Todo parecía más manejable.

La mañana transcurrió con la precisión de un reloj suizo. Reunión de desarrollo: aprobó dos proyectos, rechazó uno, pidió modificaciones en otros tres. Llamada con Singapur: cerró el trato en cuarenta y siete minutos, doce menos de lo previsto. Bien.

A las 13:25 salió hacia el restaurante donde comería con el ministro. El coche lo llevó sin que él tuviera que prestar atención al camino. Su mente seguía trabajando: números, estrategias, movimientos de ajedrez.

La comida fue un éxito. El ministro se mostró receptivo, la conversación fluyó, y Alejandro supo, antes de que terminara el postre, que el contrato era suyo. Firmarían en dos semanas.

De vuelta a la oficina, en el coche, su teléfono vibró. Un mensaje de su madre: "Hijo, ¿has visto a Adrián últimamente? Me dijo tu asistente que canceló la cena de esta noche. ¿Está todo bien?"

Alejandro frunció el ceño. No sabía nada de una cena cancelada. Abrió la agenda y comprobó: efectivamente, había una cena con Adrián programada para esa noche. Cancelada por "motivos personales" según la nota.

Motivos personales.

Alejandro no sabía qué significaba eso. Adrián no tenía motivos personales. Adrián no tenía vida fuera de esperarlo. ¿Desde cuándo cancelaba planes? ¿Desde cuándo hacía algo sin consultarle?

Escribió a su asistente: "Confirma qué pasa con Adrián."

Cinco minutos después, la respuesta: "Su estudio tiene un proyecto nuevo que le ocupa. Dice que lo siente, que ya se verán otro día."

Su estudio. Otra vez ese dichoso estudio.

Alejandro guardó el teléfono y miró por la ventanilla. La ciudad pasaba veloz, indiferente. Por un instante, sintió algo parecido a la curiosidad. Adrián nunca había priorizado su estudio por encima de él. Adrián nunca había cancelado nada. ¿Qué estaba cambiando?

Pero la curiosidad duró poco. No era relevante. No era estratégico. No afectaba a sus planes.

Llegó a la oficina y se sumergió en el trabajo. Por la tarde, visita a la nueva sede: un edificio que Torres Tech había adquirido para ampliar sus instalaciones. Recorrió las plantas vacías, imaginando los espacios llenos de gente, de ordenadores, de productividad. Le gustaban los espacios vacíos. Prometían futuro.

De vuelta a su despacho, ya de noche, se sentó frente al ordenador y repasó el correo. Decenas de mensajes, la mayoría intrascendentes. Uno llamó su atención: era de Sergio Guerrero. El primo.

"Estimado Alejandro, adjunto encontrará un estudio sobre optimización logística mediante inteligencia artificial que he desarrollado recientemente. Creo que podría ser de interés para Torres Tech. Quedo a su disposición para comentarlo cuando lo considere oportuno. Un cordial saludo, Sergio Guerrero."

Alejandro abrió el archivo. Hojeó las primeras páginas. Era bueno. Muy bueno. Datos sólidos, metodología impecable, aplicaciones prácticas evidentes. El chico sabía lo que hacía.

Pero mientras leía, una idea cruzó su mente: ¿Por qué se esfuerza tanto?

No lo necesitaba. No tenía una empresa que mantener, no tenía inversores que contentar, no tenía nada que ganar. Trabajaba en una buena compañía, sí, pero nada comparable al imperio Guerrero. ¿Por qué quemarse así? ¿Por qué innovar, crear, romperse la cabeza?

La respuesta llegó sola, como un eco lejano: Porque quiere ser visto.

Alejandro recordó entonces las miradas de Sergio en las cenas familiares. Esas miradas que siempre lo seguían, que siempre buscaban algo. Las había notado, por supuesto. Era imposible no notarlas. Pero nunca les había dado importancia. No eran relevantes.

Cerró el archivo sin responder. El estudio era bueno, pero no había nada que hablar. Si Sergio quería venderle algo, que hablara con su equipo de adquisiciones. Si quería algo más... Bueno, no podía querer algo más. No había nada más.

Apagó el ordenador y se levantó. Eran las diez de la noche. Volvió a casa en el coche, con la mente ya en el día siguiente. Reuniones, llamadas, decisiones.

Al entrar al apartamento, el silencio lo envolvió. Era un silencio familiar, cómodo, el silencio de quien vive solo y ha aprendido a llenarlo con trabajo. Se sirvió un whisky, se sentó en el sofá, y por primera vez en todo el día, no hizo nada.

La mente, sin trabajo que procesar, vagó.

Pensó en Adrián. En su sonrisa sumisa. En sus ojos de cachorro. En su maldita capacidad de adaptarse a todo sin pedir nada.

Pensó en Sergio. En su estudio brillante. En sus ojos verdes, siempre fijos en él. En su esfuerzo inútil por ser visto.

Dos omegas. Dos formas de mirarlo. Una que lo adoraba sin condiciones, otra que quería demostrarle que valía la pena.

Ninguna de las dos le importaba realmente.

Terminó el whisky, dejó el vaso en la mesa, y subió a dormir. Mañana sería otro día. Mañana habría más números, más decisiones, más poder.

Y eso era lo único que importaba.

---

Pero esa noche, antes de dormir, algo se movió en su cabeza. Un pensamiento incómodo, como una astilla bajo la piel.

¿Y si Adrián dejara de ser sumiso? ¿Y si dejara de esperar?

Descartó la idea. No iba a pasar. Adrián era así. Siempre lo había sido. Siempre lo sería. Cerró los ojos y no soñó con nada.

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Maru19 Sevilla
Buenísimas tus 2 novelas, te digo en tus publicaciones me tienes enganchada👏👏👏👏
Lorena Vásquez
espero que te des cuenta que quien te mueve el piso es Carlis ya deja de lado tu obsesión y. esta reunión te puede ayudar a tu éxito profesional 🥰🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
cuando todo acabe y estés solo te sentirás peor por haber perdido a Adrian y a Carlos tu oportunidad de amar y ser amado
Lorena Vásquez
Sergio Sergio 😱😱😱😱😱 todos nos equivocamos pero es de sabios corregir y tu puedes corregir lo que as hecho no es tarde😱😱😱😱
Maru19 Sevilla
Que menso, va a pagar una fuerte factura 🤭
Lorena Vásquez
Alejandro Alejandro no lo pienses tanto Adrian se merece algo mejor que tú 🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Maru19 Sevilla
Tus 2 novelas son encantadoras
Lorena Vásquez
Adrian espero de verdad no te vuelva a interesar Alejandro y caigas en el cliché del perdón y enamoramiento mira hacia otro lado y se lo que quieres ser
por favor autora regalamos una historia diferente si♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Lorena Vásquez
Adrian demuéstrale de que eres capas y que no estas solo .....Alejandro no te merece 😈
Lorena Vásquez
Ignacio si no tuviste el valor para ser igual a ru hermano como puedes imponer lo que te impusieron tus padres 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
si trabajan juntos podrían heredar también juntos 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
espero que después de esta conversación puedas darte una oportunidad de ser tu mismo y poder amar y ser amado Sergio te lo debes a ti mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Maru19 Sevilla
Ojalá vea a Carlos, se merece que lo amen bien 👏👏👏
Lorena Vásquez
gracias por tu actualización 🥰
espero que Carlos y Sergio puedan tener algo muy bueno y reparador para sus vidas 💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Gracias por actualizar, autora 🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
que bueno capítulo Sergio está reaccionando y Carlos es el punto que le faltaba espero que tenga una oportunidad de olvidar a Alejandro y ser solo el mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Me gustó mucho tu novela, Hanabi espero que pronto publiques más capítulos 🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏
Hanabi Montano: Gracias por leer 🥰🥰
total 1 replies
Maru19 Sevilla
El menso de Adrián está perdiendo el tiempo, ya debería de cortar el compromiso con el estéril emocional de Alejandro y no ponerse en riesgo!
Maru19 Sevilla
Yo ya lo hubiera dejado y que el primo haga su lucha con el Alejandro
Maru19 Sevilla
Yo hubiera cancelado el compromiso luego luego 👌
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