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Marfil

Marfil

Status: En proceso
Genre:Romance / Capitán de Barco/Flota / Fantasía épica
Popularitas:27k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Décimo primer libro de la saga colores

El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.

¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

13. Un mal entendido por inocencia

...MERMIT:...

Escuché ruidos, como golpes, después de la lección salí al jardín.

Albert estaba en el techo del establo, golpeando con un martillo.

Lo observé detenidamente.

El anciano no parecía fuerte, de hecho le costaba caminar erguido, así que seguramente no podía ayudarle por esa razón.

Él bajó de las escaleras al terminar y fue adentro.

Me asomé en la entrada, con cuidado.

No quería que se molestara por seguirlo y espiar.

Albert subió al muro de uno de los corrales.

Empezó a martillar en el mismo lugar del techo, solo que desde adentro.

Observé como sus brazos se tensaban y su respiración se agitaba.

Bajó de un salto del muro al terminar.

Me iba a ver, así que entré y toqué los caballos.

"Mermit ¿Te gustan los caballos?"

Lo observé.

Me preocupé al verlo empapado, su rostro y su ropa estaba mojada.

¿Se estaba derritiendo?

Toqué su frente, si eran gotas.

Lucía despreocupado.

Dijo una palabra rara "sudor"

Tomó mi mano.

Albert volvió a posar su boca en la mía.

Apoyé las manos de su pecho.

Me gustaba como los rozaba en los míos.

Un beso.

Así se sentía.

Estaba agradecida de que me diera más.

Se apartó y tocó mi rostro.

Esa mirada era intensa.

¿Y si yo intentaba hacer lo mismo?

Enterré las manos en su camisa.

Tomé su labio y lo rocé, mordiendo con cuidado.

Él se tensó, su respiración se detuvo, sostuvo mi rostro con más firmeza y me estremecí cuando movió su boca con más prisa, como si tuviera hambre.

Me sostuvo de la mandíbula y abrió mis labios.

Su lengua se metió dentro de mi boca.

La rocé de vuelta al sentir un cosquilleo más abajo de mi vientre.

Temblé, jadeando cuando me apartó un poco.

Su garganta se agitó mientras me sostenía de la mandíbula.

— ¿Te gusta? — Su voz se oía más gutural.

— Sí.

Adelaida me estaba enseñando a responder y justo hoy había sostenido una manzana frente a mí, preguntando lo mismo.

"No" para rechazar.

"Sí" para aceptar.

Se podía usar en otro tipo de preguntas también.

Albert me soltó, un poco sorprendido.

Me pegué a su cuerpo, pasando mis manos por su pecho, sintiendo la firmeza de sus músculos bajo la camisa empapada.

Acerqué mi boca a la suya.

— Me gusta — Dije, rocé mi lengua en su boca.

Se sentía tan bien, el cosquilleo aumentó.

Necesitaba más.

— Mermit — Suspiró, apretando su mandíbula.

Rodeó mi cintura con sus manos, el agarre me hizo temblar.

Se escucharon pasos.

Él se alejó de mí.

Quise tomarlo, no quería que se detuviera, pero al ver al anciano dentro del establo me detuve.

No quería que me viera, porque sabía lo que era el pudor, recordé que Eudora me enseñó que en este mundo el ritual no se hacía frente a todos, que era motivo de burlas si alguien se quitaba la ropa frente a otros, o si insinuaba algo privado en público.

Por eso me sentí burlada aquella vez en el barco, si yo así algo así, recibiría miradas despreciables y risas, aunque llevaba tiempo comprendiendo esto, no supe lo que sentía realmente hasta ahora.

Tenía la necesidad de que nadie viese esto, se sentía bien estar a solas con Albert, tocando nuestras bocas.

Me llevé una mano al pecho, se sentía tan agitado, mi respiración era un lío.

Albert cambió de semblante al ver al anciano, lucía neutral.

"Ya está listo, no habrá más gotera" Sonrió satisfecho.

"Mi lord, que vergüenza que tuviera que hacerlo usted"

"No se preocupe, no me molesta"

"Si pudiera, lo hubiese hecho yo, pero ya estás rodillas y piernas no responden como antes"

"Ya, no te preocupes, está bien, haces más que un mayordomo en ésta casa, veré luego si puedo contratar más gente"

Albert posó una mano en su hombro.

"Gracias mi lord, la ayuda sería buena"

El anciano lucía animado.

"La señorita le gusta el establo" Observó hacia mí y me tensé un poco "Debería enseñarle a montar a caballo, mi lord"

"Lo haré" Albert giró sus ojos hacia mí.

Salimos del establo, seguí a Albert.

Él tomó mi mano cuando el anciano se adelantó a la casa y rozó su pulgar en mi palma.

Hasta esa caricia disparó una sensación en mi cuerpo, de ansias.

Pasé el resto del día temblando, distraída, en la noche quería ir a la habitación de mi amo.

Me contuve para no disgustar.

...****************...

Ya estaba lista para salir con Adelaida, ella me llevaría a pasear nuevamente.

Después de estar lista bajé al vestíbulo, donde ella me esperaba, llevaba un bolso en sus manos y un sombrero de color café.

La señora vestía colores sombríos.

A mí me gustaba lo colorido, en ésta ocasión elegí un vestido de tono amarillo con mangas cortas y una falda larga.

Aliz me hizo una trenza.

Observé a Albert, no parecía listo para salir, solo llevaba una camisa holgada y pantalones.

— Mermit, vamos — Dijo ella, extendiendo la mano.

Me quedé quieta.

— Albert — Dije, observando con duda hacia él.

— No, yo no iré.

Me desanimé un poco.

— Solo tú y yo — Adelaida hizo un gesto con la mano.

Observé hacia él.

¿No quería salir conmigo?

Él se acercó y me dió posó su boca en mi frente.

¿Se podía dar besos en otras partes?

— Ve, Mermit.

Me calmé con eso y sonreí.

Tomé la mano de Adelaida y salimos de la casa.

Ella me llevó por la ciudad, visitamos tienda donde habían muchos vestidos.

Me mostró que esas piezas redondas y duras eran carmesí, se usaban para intercambiar por cosas.

Todo dependía de cuántas carmesí se pidieran por cada objeto o comida.

Comprendí rápidamente, si yo quería algo que no podía tener solo debía dar carmesí, algunas eran plateadas y otras bronceadas, me mostró una dorada y esas eran para objetos más costosos.

Me dijo que solo las podía usar para cosas que necesitara y que solo debía hacerlo en lugares como aquellos, que se llamaban tiendas.

Adelaida podía entenderme más que antes, con las señas y las palabras cortas nos podíamos comprender.

Todo tenía un valor.

¿Cómo se obtenían las carmesí?

Ella me dijo que cada quien trabajaba de algo, el trabajo significaba hacer algo a cambio de piezas.

Me mostró varios ejemplos en la calle, algunos cargaban cajas, otros martillaban como Albert, repartían comida y así, cada quien hacía algo para obtener carmesí y así intercambiar por otras cosas.

Me enseñó a contar mientras íbamos de tienda en tienda.

Obtuvo para mí varios vestidos.

Fuimos por unas galletas.

Adelaida entró a una tienda de bolsos.

Me tensé al ver a la mujer que estuvo hablando con Albert.

Ella atendía.

— Hola, Mermit — Dijo y fruncí el ceño.

Adelaida parecía curiosa.

"¿De dónde la conoces?"

"Señora Adelaida, mi amigo Albert es su tutor legal, los ví la otra vez en la playa"

"Ah, entiendo"

"¿Y supongo que usted también los conoce?"

"Soy la institutriz de Mermit"

"Oh, me alegra ¿Viene por un bolso?"

"Quiero ver que tienes de nuevo"

La mujer caminó por los estantes, había muchos bolsos en exhibición, de cuero marrón y algunos con diseños dorados.

Ella tomó varios y los dejó sobre la vitrina.

"Estos tres llegaron nuevos, se puede llevar colgados de lado"

"Son preciosos"

"Cabe lo necesario, de hecho tiene mucho más espacio" Abrió los bolsos, mostrando.

Se veía que sabía mucho.

Ella lucía hermosa.

Me enojaba.

Adelaida me preguntó cuál me gustaba.

Negué con la cabeza.

— ¿Ninguno?

— No — Gruñí.

La mujer se quedó desconcertada.

"¿Si quiere le muestro otros?" Preguntó ella.

"No, no hace falta, dame ese"

Adelaida señaló el más pequeño.

"Bien, son treinta carmesí de plata"

Adelaida sacó más carmesí y ella le entregó el bolso.

— Adiós, Mermit — Dijo la mujer con una sonrisa.

Le lancé otra mirada furiosa y su sonrisa se borró.

Salimos de la tienda.

"No entiendo porque fuiste tan grosera" Me entregó el bolso y negué "Si te cae mal la vendedora, no puedes actuar así"

Me hizo señas para que entendiera.

¿Por qué debía ser amable con alguien que quería quitarme a Albert? Si pudiera tirar de sus cabellos lo haría.

"Se llama tolerancia"

Empezamos a caminar.

Me distraje al ver otras mujeres riendo afuera de una tienda, una de ellas tenía algo extraño en la mano.

Era algo dorado, con piedras verdes brillantes, rodeaba su muñeca, lo estaba mostrando a las demás, sonriendo.

Era un brazalete, no había visto así.

Crucé la calle, con curiosidad.

— ¡Mermit! — Gritó Adelaida.

Llegué a la acera.

"Miren, me lo dió mi prometido, es un brazalete especial"

"Se ve encantador, es precioso"

Me aproximé y tomé su muñeca para ver el brazalete.

"¡Oye! ¿Quién eres? ¿Qué rayos haces?"

Tiré de su mano y le quité el objeto.

"¡Oye! ¡Ladrona!" Gritó la mujer.

¿Por qué se molestaba? Solo lo estaba viendo.

Observé más de cerca.

Ella intentó quitarme el brazalete.

"¡Regrésame el brazalete, ladrona, auxilio, me quiere robar!" Gritó a voz alta.

Las demás se acercaron e intentaron empujarme.

No comprendí porque se pusieron tan molestas, yo solo quería ver su objeto.

Me empujaron y caí arrodillada.

Solté un gruñido.

"¡Es una lunática!" Gritó la mujer, tomando el brazalete.

Me levanté y la empujé.

Cayó al suelo y se quedó allí.

Me tensé al ver que todos miraban.

"¡Ayuda, parece que se lastimó!" Gritó la otra mujer "¡Ella intentó robarla y luego la atacó!"

Me señaló.

Recibí miradas, varias personas se acercaron.

La mujer se quejaba de le dolía el pie, su compañera se aproximó y me dió una bofetada.

Se la devolví con más fuerza, haciendo que también cayera al suelo.

Empezaron a llorar.

Alguien tiró de mi brazo.

"¡Oye niña!" Gritó el sujeto "¿Qué rayos te pasa?"

La gente susurraba a mi alrededor, ese sujeto no me quería soltar, tiré con fuerza.

"¡Vas a tener que acompañarme a la guarnición! "

"¡Sí, por ladrona y agresiva!" Sollozó la mujer en el suelo "¡No la dejen ir!"

La gente empezó a acercarse.

Mordí al sujeto en el brazo.

Se le escapó un grito.

"¡Maldita!"

Salí corriendo, empujando personas a mi paso.

— ¡Adelaida! — Grité, buscándola, ella se estaba aproximando.

Me aferré a ella, temblando y llorando.

Todas esas personas gritaban cosas, me llamaban "ladrona".

Yo solo quería ver el brazalete.

"Señora ¿Esa señorita está con usted?"

Ese sujeto se acercó, las mujeres seguían llorando y las personas observaban.

"Sí, ella viene conmigo"

"Tendrá que acompañarnos a la guarnición, esa mujer quiso robar y golpeó a esas dos señoritas"

"No, esto es una confusión, soy su institutriz, sé perfectamente que ella no quería tomarlo, tal vez solo quería verlo"

"No me venga con ese cuento"

"Señora, esa mujer nos golpeó" La mujer me seguía señalando.

Derramé más lágrimas mientras me aferraba a Adelaida.

"Ella es una persona especial, diferente, no sabe lo que hace, solo lo hizo por curiosidad, créame, apenas está aprendiendo"

"No lo creo, lo hizo con toda la intención"

"Le pagaré una indemnización por lo ocurrido, esto no tiene porque escalar a un problema mayor"

Las mujeres se calmaron de un momento a otro.

Adelaida sacó su saco de carmesí.

Les entregó varias a las mujeres.

"Si la vuelvo a ver, la acusaré con los guardias" Gruñó la mujer, lanzando una mirada hacia mí.

¿Por qué Adelaida le entregó carmesí?

Ella no estaba intercambiando nada ¿O sí?

Adelaida se quedó callada, rodeando mi brazo mientras se alejaba.

Seguía sintiendo las miradas.

Derramé lágrimas.

No comprendía, yo solo quería ver.

Pensé que las personas de Floris eran dóciles, pero esa gente parecía querer castigarme.

Volvimos a casa.

"¿Cómo les fue?" Albert nos recibió.

Empecé a llorar y me aferré a él.

"¿Qué sucedió?"

"Mi lord, es un cuento largo, de ahora en adelante le tengo que enseñar a Mermit que no debe tomar lo ajeno aunque sea solo por curiosidad"

Albert me rodeó en sus brazos mientras yo lloraba en su pecho.

Se sintió horrible, esas personas no me querían.

"Dígame ¿Qué pasó?"

"Casi terminamos en la guarnición"

Sentí como Albert se tensaba.

"¿Por qué?"

Su rostro estaba lleno de desconcierto y preocupación.

1
victor hernandez
Sigue con el. Cuento de que cuando aprenda escondiendo tu miedo la vas a perder
Yise
Pero que maldito más baboso ufffff cerdo/Smug//Smug//Smug/hay no nooo perdón cerditos desgraciado. Ojla cuando salgas te arrolle una carreta y mueras 🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yise
Hay mi Diosssss ella no habla pero que si entiende omeeeee y muchoooo golozaaaaa según la veo seguiría portándose mal 🤭🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏
Yise
Aaaaaa chuchisssss yo quiero que me castiguen asiiiiii/Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat/q bárbaro bb🤭🤭🤭🤭
Daiana Ibarra
ay Albert no estés celoso a ella no le gusta el le gusta el sabor de las flores
Edith Villamizar
Albert se irá un tiempo y no me extrañaria que cuando regrese encuentre a Mermit con una pequeña o gran pancita 🤰 porque así bote a los renacuajos siempre hay alguno rezagado
Edith Villamizar
pobrecita Melvit no le cayó bien el tipejo, pero le gustaron las flores, es que ellas son inocentes
Edith Villamizar
llévatela, así la cuidaras
Edith Villamizar
buena idea, no la puedes dejar sola o acabarás en la ruina 🤭
Faveamny Calderon
se prendió este beta ahora sí se encendió el león celoso. 😏🧟🧠🧟🧠🧟🧠🧟
Ab
que hombre para ser más desesperante que no entiende que debe dejarla en paz
Marcela Lopez
esto está bueno
Kary Monte
maldito farrel🤬🤬🤬
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
Kary Monte
🥺 no te vayas
mermit va sentirse triste
Kary Monte
oh 😆😆 Albert que bien, sigue presentándola
Liliana Diaz
yo también e pensado lo mismo porque cada vez que ellos están junto ella aparece Serca
Anonymous
Alguien que le explique a Mermit que recibir regalos de un hombre significa que se acepta el ser pretendida por favor😂😂😂😂
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🥺Noo, las flores no tenían la culpa 😭
Alondra Gomez
para que vea que hay alguien más detrás de mermit y el le sigue pensando
Nella Reyes
la suegra belleza de capitana pirata 🥰
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