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Código Rojo

Código Rojo

Status: Terminada
Genre:Equilibrio De Poder / Amor eterno / Romance de oficina / Completas
Popularitas:34.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Polania

🩺 Código Rojo

En Altavalle, los errores no se corrigen.
Se pagan.

El Dr. Thiago Ferrer es el neurocirujano más temido y respetado del Hospital Central. Su pulso nunca tiembla. Su autoridad nunca se cuestiona. Y jamás ha permitido que una emoción interfiera en su trabajo.

Hasta que una cirugía cambia todo.

La Dra. Emilia Duarte, residente brillante y orgullosa, queda en el centro de un procedimiento que termina en escándalo. Una familia influyente exige culpables. La prensa huele sangre. El hospital necesita un sacrificio.

Pero Thiago no está dispuesto a perderla.

NovelToon tiene autorización de Polania para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Después del Código Rojo

Las seis en punto.

El hospital comenzaba a cambiar de turno. Las luces del amanecer apenas tocaban los ventanales del tercer piso. El mundo exterior despertaba.

Dentro del Hospital Central de Altavalle, Emilia caminaba hacia la oficina de Thiago.

Cada paso era una decisión.

Podía detenerse.

Podía fingir que no había entendido la invitación.

Podía elegir la prudencia.

Pero no lo hizo.

Porque llevaba días conteniendo algo que ya no quería seguir negando.

Porque después de la muerte de Hernán Ibarra, después de la junta médica, después de las acusaciones y las miradas, lo único que había sido real era ese beso en urgencias.

Y ella necesitaba sentir algo que no fuera culpa.

Se detuvo frente a la puerta.

Respiró.

Tocó.

—Adelante.

Su voz era grave. Controlada. Pero Emilia reconoció la tensión debajo.

Entró.

La oficina estaba en penumbra. Solo la luz del amanecer cruzaba la ventana y dibujaba sombras largas sobre el escritorio.

Thiago estaba de pie, sin bata, con la camisa ligeramente desabotonada en el cuello. No parecía el jefe de cirugía en ese momento.

Parecía un hombre esperando.

El silencio entre ellos era distinto ahora.

No era incómodo.

Era eléctrico.

—Pensé que no vendrías —dijo él finalmente.

—Pensé que no debería —respondió ella.

Y aun así, estaba allí.

Thiago se acercó despacio. Esta vez no con urgencia, sino con conciencia. Cada paso parecía preguntarle si estaba segura.

Cuando quedó frente a ella, no la tocó de inmediato.

La miró.

Como si quisiera memorizarla.

—Si cruzamos esto —murmuró— no será algo pasajero.

Emilia sostuvo su mirada. —No quiero algo pasajero.

Esa respuesta cambió todo.

Thiago levantó la mano y esta vez no fue un roce. Sus dedos se deslizaron lentamente por su mejilla, bajaron por su cuello, se detuvieron en su cintura.

Ella cerró los ojos un segundo.

No por timidez.

Por sensación.

Porque cuando él la tocaba, no lo hacía con prisa. Lo hacía con intención.

—Me asusta —confesó Emilia en voz baja.

—A mí también.

—¿Entonces por qué siento que esto es lo único que tiene sentido?

Thiago sonrió apenas. —Porque en medio del caos… tú eres lo único que no se siente como un error.

Eso la quebró.

No de tristeza.

De emoción.

Y esta vez fue ella quien lo besó.

No fue urgente como el anterior.

Fue profundo.

Lento.

Sus manos se aferraron a su camisa, sintiendo el calor de su cuerpo debajo. Thiago respondió rodeando su cintura y atrayéndola con firmeza, pero sin brusquedad.

Era una danza.

Un descubrimiento.

Sus labios se movían como si llevaran años conociéndose.

Como si cada respiración compartida fuera necesaria.

El aire en la oficina se volvió pesado.

El mundo desapareció otra vez.

Thiago la guio suavemente hasta el borde del escritorio. No hubo violencia, no hubo imposición. Solo deseo contenido liberándose.

Sus frentes se apoyaron.

—Emilia… —su nombre en su voz era distinto. Más íntimo.

Ella deslizó sus manos por sus hombros, sintiendo la tensión acumulada en cada músculo. Ese hombre fuerte, firme, controlador… ahora estaba vulnerable frente a ella.

Y ella también.

Porque amar en medio del desastre no era fácil.

Porque desear cuando todo parece derrumbarse es un acto de rebeldía.

Thiago besó su cuello lentamente. No con urgencia, sino con cuidado. Como si temiera romperla. Como si supiera que ella estaba sosteniéndose por dentro.

Emilia arqueó apenas la espalda.

No era solo atracción física.

Era necesidad de cercanía.

De pertenencia.

Sus respiraciones se mezclaban. Sus manos exploraban sin prisa, reconociendo piel, temperatura, latidos.

No había palabras ahora.

Solo sus cuerpos comunicándose.

Cuando él la levantó con facilidad y la sentó sobre el escritorio, Emilia sintió una mezcla de vértigo y seguridad.

Porque aunque el deseo era intenso, no había duda.

No había presión.

Solo elección.

Y ella lo eligió.

Cada beso era más profundo.

Cada caricia más segura.

No fue una explosión descontrolada.

Fue una entrega consciente.

Se amaron con la intensidad de quienes han visto la muerte demasiado de cerca y necesitan recordarse que están vivos.

Sin promesas exageradas.

Sin juramentos eternos.

Solo piel, susurros y la certeza de que, por ese momento, el mundo no importaba.

Cuando finalmente quedaron abrazados, respirando agitados, la luz del amanecer ya iluminaba por completo la oficina.

Emilia apoyó la cabeza en su pecho.

Escuchó su corazón.

Fuerte. Constante.

—Esto complica todo —dijo ella suavemente.

—Lo sé.

—La demanda. La junta. El hospital.

Thiago la abrazó con más fuerza. —Pero no me arrepiento.

Ella levantó el rostro. —Yo tampoco.

Y esa era la verdad.

Porque aunque el riesgo era real, también lo era lo que sentían.

No era solo pasión.

Era conexión.

Era encontrarse en medio del desastre.

Thiago apartó un mechón de cabello de su rostro. —No quiero esconder lo que somos. Pero tampoco quiero que esto sea usado en nuestra contra.

—Entonces no será un secreto… será algo nuestro —respondió ella.

Él la besó de nuevo, esta vez suave.

—Prométeme algo —dijo él.

—¿Qué?

—Que pase lo que pase con el caso… no nos soltaremos por miedo.

Emilia lo miró con intensidad. —Solo si tú prometes no cargar con todo solo otra vez.

Thiago asintió.

Sellaron el pacto con un beso más.

Afuera, el hospital volvía a la rutina.

Pero dentro de esa oficina, algo había cambiado para siempre.

Ya no eran solo cirujanos enfrentando un escándalo.

Eran dos personas que habían decidido amarse en el peor momento posible.

Y eso los hacía fuertes.

O vulnerables.

Aún no lo sabían.

Pero una cosa era segura:

El Código Rojo ya no era solo una alerta médica.

Era lo que ocurría cada vez que estaban juntos.

Y apenas estaban empezando a descubrir lo que eso significaba.

1
Melisuga
Muy linda novela.
👏🏼🩺🩹🩺👏🏼
Melisuga
A estas alturas ,yo no me atrevería a asegurar eso. Ya la misma comisión había determinado el cierre del expediente porque se había procedido de acuerdo con los protocolos médicos, y lo reabrieron por el reclamo de un familiar asesorado por un nuevo abogado.
Melisuga
De hecho, la decisión fue conjunta. Ella es una residente y Thiago, el especialista a cargo.
Melisuga
Creo que acá la conjugación verbal sería: hicimos lo correcto. Las decisiones antes y durante la operación del sr. Hernán Ibarra fue conjunta, y eso lo estuvieron defendiendo durante todo el proceso anterior.
Melisuga
Una tremenda incoherencia, estimada escritora. En los primeros capítulos, usted dice que Emilia es una residente de otro lugar y que ganó la posibilidad de hacer el entrenamiento en neurocirugía en el Hospital Central de Altavalle. Luego, se fue al Hospital Universitario San Gabriel a hacer la pasantía de 4 meses en nuevas técnicas y equipamiento quirúrgico. Lo de los 11 años operando no es discutible, pero no fue en Altavalle.
Melisuga
Es increíble cómo sacaron a Thiago de la decisión conjunta en el caso y lo volvieron responsabilidad y "culpa" de Emilia.
Melisuga
Sí, la hubieran hecho pedazos, inhabilitado su título, y listo: a dedicarse a cualquier cosa y ni siquiera en la cafetería de un centro de salud podría trabajar.
Melisuga
Estimada escritora, con laejor de las intenciones y sin que esto me motive a una mala calificación o comentario inapropiado, me parece importante decirte que hay algunas inconsistencias e incoherencias en la trama que dificultan un poco su entendimiento:
- Emilia estaba en una pasantía en San Gabriel, no en Altavalle.

- quien lleva años, y prestigio y reputación más que ganadas y confirmadas, en el hospital de Altavalle es Thiago. De hecho, todo lo quirúrgico , sobre todo lo neuroquirúrgico, pasaba por su tamiz; era un lobo defendiendo su territorio,... Y ahora parece un cordero bravucón y con poca capacidad organizativa en situaciones complejas. No luce como cansancio, sino como inconsistencia del personaje.

- los cambios de apellidos del paciente fallecido y de los doctores.
Melisuga
Será para Thiago porque para Emilia, no.
Melisuga
🚨🚨🚨
Cambio de apellido de Thiago: es Ferrer, no Álvarez.
Melisuga
¿Cuando regresó Emilia a trabajar en el Hospital Central de Altavalle? Ella estaba contratada en el Hospital Universitario de San Gabriel.
Melisuga
🚨🚨🚨
Cambio de apellido: Navarro en lugar de Duarte.
Melisuga
Ella no estaba embarazada cuando sucedió lo del paciente. Quieren juzgar un episodio anterior con las condiciones actuales, debería ser improcedente pero hay abogados que son capaces de cualquier cosa, hasta de vender su alma al diablo.
Melisuga
¿Por qué lo harían? ¿Quién está detrás de todo eso? ¿Quién está usando el luto y sufrimiento de una familia para lucrar y destruir a una profesional competente e inocente?
Melisuga
Acabo de releer un par de capítulos atrás y es como pensaba, ya está cerca de las 12 semanas según lo dicho en esa parte de la novela.
Melisuga
Acá hay un par de incoherencias, estimada escritora. Para cuando Thiago fue a verla, Emilia había dicho que estaba cerca de las 11 semanas. Por otro lado, el marcapasos cardíaco se forma entre las semanas 7 y 8. Con 6 semanas no se escucha latido fetal.
Melisuga
Esa respuesta sonó muy tercerizada. Su pareja es ella, no alguien cualquiera.
Melisuga
¿El abogado? Creí que Arboláez había quedado claro de todo. Digo, con todo y el cambio de apellidos, creo que siguen hablando de la muerte del sr. Ibarra.
Melisuga
Hay personas tan ruines que son capaces de incendiar un bosque por deshacerse de un árbol. Espero que tanto el dr. Cárdenas como ese "prestigioso" hospital de Altavalle paguen con creces tanto ensañamiento y alevosía contra Emilia y Thiago.
Melisuga
¿Herrera? Creo que hubo confusión de nombres: el paciente fallecido se llamaba Hernán Ibarra.
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