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Él Me Perdió, Otro Me Eligió

Él Me Perdió, Otro Me Eligió

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Enfermizo / Amante arrepentido
Popularitas:699.5k
Nilai: 4.5
nombre de autor: Lucy-J

Isabela y João estuvieron juntos durante ocho años y comprometidos durante seis.
En cada discusión, siempre era ella quien tenía que tragarse el orgullo y dar el primer paso para hacer las paces.

Hasta que Isabela vio a João engañándola con otras mujeres, sin el menor respeto por su dignidad. Solo entonces se dio cuenta de que, para él, nunca había sido realmente respetada.

Decidida, Isabela puso fin a la relación y se casó con Thiago, heredero de una de las familias más poderosas del país.

Fue solo en ese momento que João entendió lo que había perdido: un arrepentimiento y un dolor que ni dando todo de sí podría recuperar.

NovelToon tiene autorización de Lucy-J para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

El Mercedes Clase V se deslizaba silencioso por la Avenida Paulista. Isabela estaba en el asiento trasero, el sobre de la dimisión aún en la mano, el comprobante doblado con cuidado. Por primera vez en años, sentía el peso del día disiparse como humo. No había arrepentimiento. Apenas una claridad fría y limpia.

Ella cogió el celular. La pantalla estaba repleta de notificaciones: veintisiete llamadas perdidas de la madre, cincuenta y tres mensajes en WhatsApp. La mayoría era una avalancha de insultos, amenazas, letras mayúsculas gritando “VUELVE AHORA”, “TE VAS A ARREPENTIR”, “INGRATA”. Isabela ni siquiera abrió los mensajes. Deslizó el dedo hasta el número de Sofía Leite y discó.

El teléfono sonó dos veces.

—¡Isabela Maria Leite, su zorrita insolente! —La voz de Sofía explotó en el altavoz antes incluso de que Isabela pudiera hablar—. ¿Acaso crees que puedes simplemente desaparecer? ¿Crees que puedes tirar todo por la borda y yo voy a quedarme callada? Ya mandé gente tras de ti, si no vuelves hoy yo...

—Mamá —interrumpió Isabela, voz baja y firme—. Vamos a conversar personalmente. Te estoy esperando en el Loaf Café, en la calle Oscar Freire. Ahora.

Del otro lado, silencio abrupto. Después, una risa corta y venenosa.

—Ah, ¿entonces decidiste hacerte la adulta? Muy bien. Estoy yendo. Pero si es otra de tus payasadas, Isabela, te juro que te vas a arrepentir de haber nacido.

Isabela colgó. Guardó el celular en el bolsillo. Miró por la ventana. La ciudad pasaba indiferente: personas apresuradas, anuncios parpadeando, el tráfico lento de siempre. Ella no sentía rabia. Sentía… vacío. Un vacío que, extrañamente, no dolía.

Llegó al Loaf Café primero. Escogió una mesa en la esquina, cerca de la ventana, pidió un café negro sin azúcar y se quedó esperando. El lugar estaba concurrido —ejecutivos con notebooks, parejas jóvenes sacando fotos de los platos instagrameables, el olor a pan fresco y vainilla en el aire. Todo muy normal. Todo muy distante de ella.

Diez minutos después, Sofía entró.

Vestía un traje sastre beige impecable, tacones altos, gafas de sol grandes que no escondían la expresión de furia. Se quitó las gafas al ver a la hija, caminó directo hasta la mesa y se sentó sin saludar.

—¿Qué quieres? —preguntó Sofía, voz baja pero cortante—. ¿Decir que vas a volver arrastrándote? ¿O viniste a pedirme dinero?

Isabela empujó la taza de café hacia el lado de la madre, un gesto automático.

—Vine a decir que se acabó.

Sofía entrecerró los ojos.

—¿Se acabó qué?

—Todo. Yo y João. Yo y la familia. Yo y tú.

La expresión de Sofía se endureció. Ella se inclinó hacia adelante, voz sibilante.

—¿Perdiste el juicio? ¿Sabes cuánto tiempo invertí en esto? ¿Sabes cuántas noches me quedé despierta planeando cada paso? ¿Crees que puedes simplemente tirar todo por la borda porque te peleaste con el novio?

Isabela no parpadeó.

—No me peleé. Terminé. Pedí la dimisión de Silva Group hoy. Mandé de vuelta todo lo que él me dio. Está todo en su casa ahora.

Sofía abrió la boca. Cerró. Miró alrededor —dos mesas al lado, dos hombres de traje conversaban sobre contratos. Ella tragó el grito que estaba subiendo por la garganta.

—Tú… —susurró, veneno en cada sílaba—. Estás acabando con nosotros. Con la familia entera. Los contratos con la Silva, las indicaciones, el estatus… todo se va por causa de tu capricho de niña mimada.

Isabela se recostó en la silla. Cruzó las piernas. Sonrió —una sonrisa pequeña, casi serena.

—Ya no estoy sola, mamá. Estoy con otra persona.

Sofía quedó inmóvil por un segundo entero.

—¿Qué?

—Estoy con otra persona —repitió Isabela—. Firmé un acuerdo de confidencialidad, entonces no puedo decir quién. Pero puedo garantizar que la familia Leite no va a pasar necesidad. Voy a proveer soporte financiero. Transferencias mensuales. Lo suficiente para cubrir todo.

Sofía la encaró de arriba abajo, como si buscara una marca, un tatuaje, una prueba de que la hija estaba mintiendo.

Después rió. Una risa seca, cruel.

—Entendí. Entonces es eso. Fuiste comprada por un viejo rico. Te volviste la amante de algún vejestorio baboso que te paga las cuentas. Qué patético. Qué decepción. Te crié para ser la esposa de un heredero, no la puta de un viejo.

Isabela bajó los ojos hacia la taza. El café se estaba enfriando. Una gota de condensación se escurrió por la porcelana.

—¿Es eso lo que piensas de mí? —preguntó ella, voz casi inaudible—. ¿Que soy solo un cuerpo para ser vendido? ¿Una herramienta para conseguir contratos y estatus?

Sofía se inclinó aún más.

—Tú eres lo que yo hice de ti. Yo fui quien te moldeó. Yo fui quien te enseñó a andar, a hablar, a sonreír del modo correcto. Yo fui quien te quebró el brazo a los dieciséis años para que João te viera llorando y te pidiera que fueras su novia. Yo fui quien sujetó tu mano mientras gritabas de dolor y te dije: “Llora bonito, querida. A los hombres les encanta salvar”. Y funcionó. Eras perfecta. ¿Y ahora tiras todo por la borda por qué? ¿Orgullo? ¿Celos? ¿O porque algún viejo te prometió dinero fácil?

Isabela sintió una lágrima caliente escurrir por la mejilla. Cayó dentro de la taza, creando pequeñas ondas en la superficie oscura del café. Ella no la enjugó.

Recordó todo. De las noches encerrada en el cuarto oscuro. De las comidas medidas con balanza. De las palmadas con vara. De la fractura expuesta que dolía tanto que ella se desmayó en el coche. De la madre sonriendo para João en la sala de visitas mientras ella, con el brazo enyesado, intentaba no llorar.

Ella alzó la taza. Bebió el café de una vez —frío, amargo, con sabor a sal de la lágrima.

Colocó la taza en la mesa con un clic suave.

Cuando levantó los ojos, no había más lágrimas. Apenas una armadura fina, casi invisible, cubriendo todo.

—Te equivocas en una cosa —dijo ella, voz clara, pausada—. No es un viejo. Y no soy amante.

Sofía frunció el ceño.

—¿Entonces qué eres?

Isabela se inclinó hacia adelante. Miró directo a los ojos de la madre.

—Soy esposa. Me casé ayer. Legalmente. Con papel firmado. Con foto en el registro.

El rostro de Sofía perdió todo el color.

—¿Tú… qué?

—Ya me casé —repitió Isabela, cada palabra como un clavo—. Con otra persona. No con João. No con quien tú querías. Con quien yo escogí.

1
Nelly Casique
no entiendo si ya están casados,porque ella hace su vida aparte,dejando a su esposo y ella con la amiga y exponiendo su vida ya no me esta gustando este drama fingido
Mercedez Peréz
bueno me canso pura acaguetefia la historia ya la vida esta muy podrida para leer lo mismo mentirad engaños etc etc asta aca dejo espero leer algo nuevo y mejor incluso ojala nno tan larga
Mercedez Peréz
que boca suelta esta mujer deberia fijarse como abla ya que si no fuera por el no estaria tan bien bastante desubicada
Mercedez Peréz
bastante tonta la mujer se suponia que por ningun motivo tenia que contar nada ahora por osiclona tendra muchos problemas solita se lo busco
Mercedez Peréz
yo ni agua le daria no lo meresen
Haidee Uray
Estoy de acuerdo con Vay, la historia es interesante pero mal organizada. Autora deberias editarla y corregirla
Haidee Uray
De lo que entienso el tiene un ojo danado, es decir puede ver por un solo ojo
Honoria Garcia
a mí lo no entendí es que el papá de Tiago lo quería matar como es que al final comprale coyar para dárselo a su nuera
Elisa Requena
realmente pesima , ya me aburri porq no le encuentro. inaction, dice que esta en el hospital y luego en la casa. 🤭
Maria Margarita Islas
no le falta coherencia a la historia estas en u escenario y te lo cambia en el siguiente ,no enlaza los datos no me gustó la historia es buena pero le falta seguimiento y coherencia
Luz Gonzalez Lambaren
🤣🤣🤣, no eres la única yo creo que todas las que estamos leyendo nos pasó igual ,y es que no solo es la silla ,estaba ciego 🤣🤣🤣🤣
Luz Gonzalez Lambaren
de repente tiene muchas incongruencias
Luz Gonzalez Lambaren
en que momento ,dejo la silla de ruedas , o más bien en qué momento se recuperó ?
Luz Gonzalez Lambaren
que no había ganado Thiago,si mal no recuerdo ya tenía el anillo en sus manos ,y siguen en la subasta 🤔🤔,cómo está eso ?
Kitty
Isabella estás hablando de mas, recuerda que tienes un contrato de confidencialidad 🤔
Kitty
lo peor de estos chismosos, sacar conclusiones y alimentar el ego de ese ramero jajaja la sorpresa que se van a llevar todos 🤭😅
Luz Gonzalez Lambaren
ah caray ,ya pasaron años
Luz Gonzalez Lambaren
o sea que le dió dos invitaciones , y porque no pensó en la otra amiga ? mmm
Luz Gonzalez Lambaren
que no fue de auto , y el otro había muerto ?
Luz Gonzalez Lambaren
cómo porque entra sin tocar a la habitación del hermano ?que falta de respeto
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