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EL PRECIO DE MI LIBERTAD

EL PRECIO DE MI LIBERTAD

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Posesivo
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

La vida de Valeria Santoro se desmorona en una sola noche cuando su padre, al borde de la ruina financiera y amenazado por una deuda impagable, toma la decisión más cruel: venderla al hombre más temido y poderoso de la ciudad.
Damián Thorne es un CEO frío, implacable y conocido por destruir todo lo que toca. No cree en el amor, solo en los negocios, y Valeria es el activo que acaba de adquirir. El trato es simple: un matrimonio arreglado por doce meses a cambio de limpiar el nombre de su familia y salvarlos de la bancarrota.
Para el mundo, son la pareja perfecta: él, el magnate exitoso; ella, la esposa elegante y sumisa. Pero tras las puertas cerradas de la mansión Thorne, la realidad es muy distinta. Valeria está decidida a no entregarle su corazón al hombre que la compró, mientras que Damián descubre que ella es la única pieza en su tablero de ajedrez que no puede controlar.

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Sobre las cenizas del ayer

El sistema de seguridad de la cabaña, una obra maestra de la ingeniería paranoica de Damián, emitió un pitido agudo, constante y ensordecedor que parecía taladrar el cráneo de todos los presentes. Las luces del búnker parpadearon en un rojo carmesí, bañando la estancia en una atmósfera infernal mientras los servidores, uno tras otro, comenzaban a entrar en modo de purga térmica. El humo, acre y denso, comenzó a filtrarse desde los ventiladores, anunciando que la información que tantos hombres habían matado por obtener —esa molécula, esa fórmula, ese poder— estaba dejando de existir. La historia que mis padres habían escrito con sangre estaba siendo borrada, bit a bit, por mis propias manos.

El hombre de la cicatriz soltó un alarido de pura furia, un sonido animal que resonó en las paredes de acero. Se lanzó hacia mí con el arma en alto, pero Damián, ignorando su propia herida en el costado que sangraba profusamente, se interpuso en el camino con una velocidad sorprendente. Con un movimiento desesperado, Damián golpeó la muñeca del agresor, desviando el disparo hacia el techo, y lo remató con un golpe seco en la mandíbula antes de que pudiera volver a intentar matarme. El caos era absoluto. Los otros mercenarios, viendo que el objetivo principal —la información— se estaba evaporando ante sus ojos, empezaron a entrar en un pánico irracional.

—¡La autodestrucción es irreversible! —gritó uno de ellos, retrocediendo hacia la compuerta metálica mientras el aire se volvía irrespirable—. ¡Si no podemos tenerla, que se queme todo con nosotros! ¡Nadie sale vivo de aquí!

Damián no esperó. Me tomó de la mano, con una fuerza que me transmitió una determinación inquebrantable, y me empujó hacia un conducto de ventilación secundario, una salida de emergencia que apenas conocía, oculta tras una placa de servicio.

—¡No mires atrás, Valeria! —bramó, mientras el búnker comenzaba a estremecerse por el sobrecalentamiento de los núcleos de procesamiento, que parecían estar a punto de fundirse—. ¡Tenemos que salir de aquí antes de que el nivel inferior colapse y nos entierre vivos! ¡Muévete, ahora!

Nos arrastramos por el conducto estrecho, mis manos raspándose contra las paredes metálicas que empezaban a calentarse al rojo vivo. A nuestras espaldas, escuché una explosión sorda que sacudió toda la estructura de la montaña, un rugido que hizo que mis dientes castañearan. La cabaña, mi prisión, mi pesadilla y, durante un tiempo, mi único hogar, estaba siendo reclamada por las llamas. Salimos a la superficie a través de una escotilla oculta entre los arbustos cubiertos de nieve, justo cuando la parte central de la estructura principal colapsaba sobre sí misma, enviando una columna de fuego, escombros y chispas hacia el cielo nocturno de las montañas, iluminando el bosque como si fuera pleno mediodía.

Nos alejamos lo más rápido que pudimos, tropezando en la nieve virgen, buscando refugio tras una formación rocosa donde el frío implacable de la noche comenzó a apagar la fiebre del incendio que nos quemaba la piel. Caímos al suelo, exhaustos, respirando el aire puro y helado, el primer aire verdaderamente libre que sentía en años. Cada inhalación quemaba mis pulmones, pero era la sensación más maravillosa de mi vida.

Damián se desplomó a mi lado, la sangre de su herida manchando la nieve blanca con un contraste brutal y oscuro. Me acerqué a él, mis manos buscando desesperadamente un modo de detener la hemorragia, usando mi propia bufanda para aplicar presión, mis dedos temblando violentamente.

—Lo has hecho —murmuró él, con una sonrisa débil, casi fantasmagórica, mirando las ruinas llameantes—. Has destruido el arma que querían y, con ella, has destruido mi poder sobre ti. Ya no tienes ninguna atadura, Valeria. Eres libre.

—No lo hice por ti, Damián —le dije, con la voz rota por un sollozo que se mezclaba con el vapor de mi aliento en el aire helado—. Lo hice por mí. Por la niña que no tenía voz y por la mujer que se negaba a ser una pieza en el tablero de nadie más.

—Lo sé —respondió, cerrando los ojos por un instante, su rostro pálido bajo la luz de las llamas—. Y eso es lo que me da esperanza. Durante años fui el arquitecto de tu jaula, esperando que, al final, me perdonaras por lo que te obligué a vivir. Pero ahora, viendo las ruinas de ese lugar... me doy cuenta de que nunca me habrías perdonado. Y tienes toda la razón del mundo. Me odias, y te lo has ganado a pulso.

Hubo un silencio largo, insoportablemente denso, solo interrumpido por el crepitar lejano de las llamas que terminaban de consumir lo que quedaba del imperio secreto de los Thorne. Me miró entonces, y por primera vez en toda nuestra historia, no vi al hombre que calculaba cada movimiento, al magnate intocable. Vi a un hombre roto, despojado de sus armas, de sus secretos y de su control sobre el mundo. Era vulnerable. Era humano.

—¿Qué va a pasar ahora? —pregunté, sintiendo que el futuro, antes tan predeciblemente oscuro y definido por otros, se abría ante nosotros como una página en blanco, aterradora y vasta—. Los que sobrevivieron ahí dentro no se detendrán, Damián. Saben que tú sigues vivo. Saben que yo sigo viva. Serán como perros de caza siguiendo nuestro rastro hasta el fin del mundo.

—Lo sé —dijo él, tratando de ponerse en pie con mi ayuda, apoyando todo su peso en mi hombro—. Por eso no vamos a volver a la ciudad. No podemos volver. Thorne Industries caerá mañana, en cuanto los mercados abran y se den cuenta de que el servidor central ha sido purgado y que el heredero ha desaparecido. Seremos los hombres más buscados del país, tanto por la ley como por los que querían esa fórmula. Seremos fantasmas.

—Entonces seremos fugitivos —dije, sintiendo una extraña, casi alienígena calma en medio de la tormenta que se avecinaba.

—Seremos lo que queramos ser —corrigió él, sosteniendo mi mirada con una intensidad nueva—. Sin contratos, sin deudas, sin secretos. Si decides quedarte a mi lado en esta huida, te prometo que nunca volveré a ser tu carcelero. Pero ten cuidado, Valeria... el mundo exterior es mucho más grande y cruel que las paredes de nuestra casa. Allí afuera, nadie tiene piedad.

Miré hacia la hoguera que iluminaba la montaña, viendo cómo las sombras de los árboles bailaban sobre la nieve como demonios despidiéndose. Sabía que al elegir a Damián —aunque fuera como compañero de huida y no como marido—, estaba eligiendo una vida de constante peligro. Sabía que no habría vuelta atrás, que no habría cenas elegantes ni paz de alcoba. Pero también sabía que, al destruir esa información, me había liberado de la última cadena invisible que me unía a mi pasado.

Me levanté, aferrándome a su brazo, y empezamos a caminar hacia lo profundo del bosque, hacia la oscuridad donde los mapas terminaban. No sabíamos a dónde íbamos, no teníamos un destino marcado por un GPS o una estrategia corporativa. Pero por primera vez, el camino no estaba marcado por Damián Thorne. Estaba marcado por nosotros. El eco de los recuerdos se desvaneció, y el frío de la montaña se sintió, por fin, como el abrazo de la libertad.

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deli perez
Me gusta la historia, que días actualizas?
deli perez: Un gusto esperar nuevos capítulos.. Gracias
total 2 replies
deli perez
Excelente historia
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