Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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○Gema noctambula○
Aunque el día de mi cumpleaños fue un día como casi todos, los gestos y la calidez que habían tenido mis padres vaya que me habían tomado por sorpresa, por lo que me había ido a dormir con mucho gusto. A través de mi ventana podía ver la luna llena junto con el cielo nocturno estrellado donde las constelaciones parecían posar solo para mí, cuando se es niño vaya que la imaginación se puede desatar en cualquier momento.
Solo me quedé observando, disfrutando aquello mientras que con mi mano derecha posada en mi pecho, tenía dentro de mi puño el collar qué mi madre me había regalado con tanto aprecio.
Glenn no se había percatado a causa del sueño que empezaba a nublar sus sentidos junto con su consciencia de lo que estaba sucediendo en ese momento; al abrir un poco su puño, aquella luz lunar que irradiaba con fuerza atravesó su ventana, dando de lleno hacia aquella gema incolora y sin forma, empezó a absorber la luz de la luna y de una manera brusca esta empezó a brillar con colores violetas, rojos y con algunos toques azules.
Un manto casi traslúcido, adiamantado y tan delgado como la seda misma empezaron a cubrir toda su cabeza, su corazón y la mano donde esa gema estaba resguardada. Y cuando Glenn por fin estuvo en un sueño profundo la gema empezó a cambiar de forma, lentamente está se retraía y expandía de manera tranquila, pero sin forma fija, mientras este se ponía a soñar.
Cuando quede profundamente dormido, recuerdo que volví a despertar, pero no siempre como lo suelo hacer... no entendía muy bien que estaba pasando, pero llevaba mi pijama puesta y estaba en medio de un bosque rodeado de pinos y un extenso territorio lleno de ellos. Estaba sentado sobre un pasto qué al tacto era como si estas me invitaran a quedarme, no tenían esa sensación de borde afilado o tosca cuando esta a punto de crujir cuando alguien la pisa.
El cielo y la luna estaban exactamente igual a como los estaba viendo en mi ventana antes de quedarme dormido, pero había una clara diferencia, las estrellas estaban acomodadas de tal forma que parecían un estrecho río qué iba hacia un lugar en específico, teniendo como meta la luna que veía al horizonte.
Trate de hablar o de hacer algún tipo de ruido para saber si no había nadie más, pero no podía generar nada intentando usar mi voz. Pese a la situación en la que me encontraba, no me sentía asustado o ansioso por lo que estaba atento a todo; el viento, el intenso brillo de la luna que iluminaba lo suficiente todo como si fuese un sol y la gentileza de la naturaleza me llenaban de calma y curiosidad.
Así que decidí seguir el sendero que las estrellas tenían para mí, caminando con mis pies desnudos mientras solo escuchaba las hojas de los árboles moverse con la brisa qué el viento traía. No sé durante cuanto tiempo camine, pero tampoco es que me importase mucho, disfrutaba en sobremanera de esta extraña y solitaria aventura.
En algún punto, llegue a escuchar como si agua chocará en algún lado y por si no fuera poco también alcanzaba a identificar que el viento empezaba a tener un toque salino, por lo que mis ojos se abrieron de par en par y emprendí una carrera veloz en dirección al que yo estaba seguro me toparía con algo nuevo. Casualmente, las estrellas iban hacia la misma dirección así que sin duda alguna fui.
Conforme avanzaba los árboles y el pasto dejaban de aparecer a mi paso, en mis pies desnudo sentía como poco a poco en vez de tierra ya estaba pisando arena, y el viento cada vez más oponga resistencia conforme avanzaba, aunado a ello estaba otro reto y es que el terreno estaba empinado, por lo que hice más esfuerzo para llegar hacia ese lugar hasta que sin darme cuenta llegue a la cima de ese terreno.
Era maravilloso, estaba en la cima de un risco formada por el oleaje del océano qué daba vista espectacular directa al mar, el sendero de estrellas concluía prácticamente justo donde yo estaba parado y la luna en todo su esplendor estaba frente a mí.
Como buen niño imprudente que era, tenía curiosidad por ver como era el fondo de un risco, ya que aunque en mi ciudad también habían, mis padres nunca me dejaban acercarme tanto al borde, pero no podía resistirme en esta ocasión así que con mucha imprudencia me acerque lo más que pude y vi el reflejo de la luna, me sentía anonadado hasta que la marea hizo lo suyo así que la fuerza del viento junto con el oleaje me empujaron algunos metros hasta atrás dejándome bañado con espuma de mar.
Una vez cumplido mi capricho empecé a secarme mi ropa exprimiéndola hasta que por un momento mis oídos sin quererlo habían escuchado un sonido melodioso, como si hubiera sido hecho por un instrumento de cuerda. No podía quedarme con la curiosidad de saber quien estaba tocando un instrumento en mi sueño así que me dirigí con prisa a buscar el origen de ello.
Conforme avanzaba y dejaba atrás aquel risco e iba atravesando aquel terreno rocoso que tenían desde pequeñas hasta grandes ejemplares de roca qué obstruían tanto el paso como la vista de quien intentase atravesar la zona. Aquella sinfonía cada vez se escuchaba más clara, estando a algunos metros del lugar de origen de aquel concierto, mariposas de alas brillantes de colores distintos seguían también la misma dirección donde yo iba.
Al acercarme aún más también pude ver luciérnagas qué parecían orbitar alrededor de algo, no sabía qué estaba pasando, pero no tenía dudas de que era algo maravilloso si hasta la misma naturaleza reaccionaba de manera tan bella ante lo que escuchaba. Por fin atravesando la última roca qué se interponia en mi camino, pase por uno de sus bordes de manera sigilosa pudiendo ver al fin quien protagonizaba aquel concierto, mi mente no articulaba otro pensamiento al verla qué solo comprender que aquella persona era un ángel.
Era una joven mujer de cabello trenzado y decorado con rosas y pequeñas flores de tonos pastel que pasaba por el hombro opuesto a donde tenía recargado su violín blanco de cuerdas y trastes negros qué era aquel instrumento no que hacía tocar, sino que pareciera que la hiciera cantar. Ella tenía una piel blanquecina, pero qué gracias al brillo de las alas de mariposa y luciérnagas se podía ver tonos rojizos y cálidos en sus pómulos, hombros, manos y rodillas desnudas.
Vestía un hermoso vestido escotado hecho con algún material tan delgado y ligero como la seda qué permitían ver hasta los más pequeños detalles de su figura, decorada con algunas conchas y caracoles de mar recubiertos de nácar qué cubrían sus zonas más intimas. El vestido no cubría su espalda, brazos y de las rodillas hacia abajo.
Aquella joven mientras tocaba con gracia su violín, en todo momento sonreía y permanecía con los ojos cerrados, bailaba con sus pies desnudos haciendo pasos largos y elegantes con tanta pasión que aceleraba mi corazón de la emoción. La melodía que tocaba no era como ninguna que yo hubiera escuchado en mi corta vida.
Cada vez que su arco hacía contacto con las cuerdas del violín, generaban chispas como aquellas que yo veía cuando mi padre trabajaba el metal. Me sentía profundamente conmovido y no podía dejar de verla, estaba hipnotizado y deseaba que ese momento siguiera así para siempre, no sabía si me había enamorado de aquel ángel o de su música la cual estaba en total sintonía con la naturaleza y que parecía que con el silbido del viento y el choque de las olas contra los riscos fueran su coro.
Su concierto dio fin, abriendo sus ojos, fijo su mirada hacia mi dirección, viéndome de manera directa ella realizó una inclinación de agradecimiento agachando su cabeza y su cuerpo como una bailarina. Me sentí con la confianza de acercarme y mientras caminaba hacia ella empecé a aplaudir, ya que en ese lugar yo no tenía voz para expresar como me sentía.
Con tono dulce y cordial se presentó:
-Mucho gusto en conocerte Glenn Fénix, espero que hayas disfrutado este concierto, este es un presente de mi parte por tu cumpleaños.
Con un gesto de sorpresa traté de preguntarle como sabía mi nombre completo y sobre todo cuando era mi cumpleaños. Así que cuando ella notó que quería hablar, ella puso su mano izquierda en mi pecho y me dijo:
-Lamento que en este espacio no pueda brindarte voz, pero no cuento con suficiente poder para que todo de tu ser pueda estar presente en este lugar. Gracias a que me permitiste hacer contacto con la luna es que después de tanto tiempo sola por fin pudiera invitar a alguien a este lugar solitario donde estoy. /Mientras ella decía eso, no pudo evitar soltar algunas lágrimas mientras sonreía al sentirse acompañada./
Trate de entender a qué se refería con eso de hacer contacto con la luna, pero preferí escucharla al saber que ella se sentía sola. No había mejor ocasión para escuchar como ahora que no podía decir nada, por lo que solo respondí con una sonrisa y tocando su mano que seguía en mi pecho.
Ella continuo:
-Agradezco tu calidez Glenn, pero desgraciadamente no hay mucho tiempo, así que te lo diré. Yo soy Janine, y soy... era una sacerdotisa con magia premonitoria. Y al haber cruzado nuestros hilos del destino está noche vi que se acerca a ti una poderosa tempestad desde el mar. /Puso una expresión sería y volteo hacia el océano donde estábamos parados, se veía una poderosa tormenta eléctrica con tonos violetas y oscuros/ Algo que solo los 7 caballeros primigenios pueden manejar.
Con gesto de sorpresa me quedé escuchándola, una preocupación empezaba a brotar de mí y mi corazón empezó a latir rápido. Y no sabía a quienes se refería con eso de los 7 caballeros primigenios, yo solo era un chico de campo qué nunca ha ido tan lejos de su pueblo. ¿Por qué yo tendría una premonición de este calibre? Por un momento empecé a querer dudar de lo que ella decía, pero al volver a ver a Janine y ver como apretaba uno de sus puños el cual temblaba de la fuerza que ejercía mientras miraba con impotencia al horizonte, no sé si fue fruto de mi inocencia o el instinto pero decidí creerle.
Janine regreso la mirada hacia mí, creo que noto la claridad de mi decisión de creerle que había mis ojos y está tomo mis manos diciendo:
-Sé que no me conoces, pero gracias a que portaste aquel collar pude ver tus memorias y conocerte a ti. Así que tengo fe en que si se te da la oportunidad podrías lograr grandes cosas. Pero tendrás que ser muy fuerte, ya que si no tu corazón caerá en la oscuridad.
Tenía tantas preguntas que hacerle y la frustración me carcomía al no poder hacerle saber que quería saber más. Y por estar concentrado en esos pensamientos no me había dado cuenta, pero mis manos y pies estaban desintegrándose, parecían ser extremidades de un fantasma que todo transparenta. Así que antes de que terminará de esfumarme Janine de manera rápida y agitada dijo:
-Glenn, no tengo mucho que ofrecerte, pero llévame contigo y prometo no dejarte solo. /Antes de esfumarme por completo ella me dio un beso tímido en la frente dejándome sonrojado y muy apenado/ Y dile a tu padre lo que te he hecho saber. /Cuando por fin mi cuerpo empezó a desaparecer y empecé a abrir los ojos solo alcance a escuchar la voz de Janine diciendo con un tono de tristeza y quebrado/
-Te suplico, no me dejes sola.
Al despertar de ese sueño, tenia algunas lagrimas en mis ojos y me inundaba un sentimiento de responsabilidad. Podía ver en mi ventana un amanecer carmesí y en mi mano aquel collar qué me había dado mi madre ahora con forma de luna creciente, que se sentía tan suave como las manos de Janine.