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La Gordita en la Vida del CEO

La Gordita en la Vida del CEO

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Grandes Curvas / Romance de oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Aurora Collins nunca agachó la cabeza ante nadie.
Gordita, hermosa, segura de sí misma y con una lengua lo bastante afilada como para cortar acero, pasó toda su vida escuchando que no estaba “dentro del estándar”. Pero eso nunca le impidió saberse maravillosa y dejar bien claro que nadie la pisa.

Después de perder su empleo en la antigua empresa de cosméticos, Aurora necesita desesperadamente un nuevo puesto. Cuando surge una entrevista en L’Oréal Company, la mayor potencia de belleza de Estados Unidos, asiste sin imaginar que su destino está a punto de chocar de frente con un hombre guapo, musculoso, multimillonario y el más arrogante, sin compasión por los demás.
Ella es fuego 🔥
Él es gasolina.
El mundo entero arderá cuando sus mundos colisionen.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

CURIOSIDAD

Odio el silencio de mi ático.

No porque esté vacío, sino porque habla demasiado.

Las paredes de cristal reflejan toda la ciudad allá abajo, Nueva York latiendo como si no le importara el caos que sucede dentro de mi cabeza. Luces, coches, gente yendo y viniendo. Todo funcionando. Todo bajo control.

Menos yo.

Me quito la chaqueta y la tiro sobre el sofá de cuero. La camisa viene justo después, los botones abiertos con prisa, como si el tejido me estuviera asfixiando. Camino descalzo hasta el bar y sirvo un whisky puro. El hielo crepita en el vaso, demasiado alto.

Bebo de un trago.

Arde. No lo suficiente.

Apoyo las manos en el mostrador de mármol y agacho la cabeza por un segundo. Solo uno. No es cansancio físico. Es otra cosa. Algo que no me gusta nombrar.

La imagen viene sola.

Aurora.

La forma en que me mira sin miedo. Sin cálculo. Sin adulación. Como si fuera… solo un hombre. No un cargo. No un apellido que pesa toneladas. Un hombre que puede ser confrontado.

Eso me irrita.

Ella no debería reírse de esa manera. No debería hablar de esa manera. No debería existir de esa manera dentro de mi mundo. Pero existe. Ocupa espacio. Y peor: no pide permiso.

Cierro los ojos.

Veo el baño. El espacio demasiado pequeño. El choque cuando nuestros cuerpos estuvieron demasiado cerca. El olor de ella: cálido, femenino, real. Nada artificial. Nada ensayado.

Y el beso.

Maldita sea.

No fue planeado. No fue calculado. Fue impulso. Fue perder el control por segundos que parecieron demasiado largos. Y lo peor: ella correspondió. No como alguien que suplica. Sino como alguien que elige.

Aprieto el vaso con fuerza.

— Mierda…

Abro los ojos y miro mi reflejo en el cristal. Mandíbula trabada. Ojos duros. El mismo hombre de siempre. El hombre que manda. Que decide. Que no se deja afectar.

Entonces, ¿por qué esta sensación de molestia no desaparece?

Mi celular vibra sobre el mostrador.

Amelia.

Contesto sin pensar mucho.

— Ethan… —su voz viene demasiado dulce, demasiado entrenada—. Has desaparecido. Estuve esperando tu llamada todo el día.

— He estado ocupado.

— Siempre lo estás… —suspira, dramática—. ¿Vienes hoy? Mandé a preparar esa cena que te gusta. Y compré esa lencería nueva que te mostré…

Cierro los ojos de nuevo.

Imagino a Amelia. Pelirroja perfecta. Cuerpo de revista. Todo en el lugar correcto. Todo como debe ser. Sumisa. Silenciosa cuando necesito. Ruidosa solo cuando yo mando.

Eso era lo que me excitaba antes.

Antes.

— No voy a ir —digo seco.

Silencio al otro lado.

— ¿Cómo que no vas a ir? Ethan, ya estaba lista…

— Amelia —interrumpo, la paciencia corta—, esa boca tuya solo sirve para chupármela y gemir. Aparte de eso, debe quedarse callada. ¿Entendiste?

Otro silencio. Más pesado.

— S-sí… lo siento —responde bajo—. No voy a hablar más.

Y es ahí donde algo cambia.

Hace dos días, eso me habría puesto duro.

Hoy, me da rabia.

Rabia de la sumisión. Del vacío. De la falta de reacción. De la ausencia de desafío. Es como gritar en una habitación sin eco.

— Vete a casa —digo.

— Pero…

— Ahora.

Ella obedece. Claro que obedece. Amelia siempre obedece.

Cuelgo antes de que diga algo más.

El alivio viene demasiado rápido.

Paso la mano por mi rostro y suelto una risa corta, sin humor.

¿Qué demonios me está pasando?

Camino hacia la ventana, el vaso ya vacío en la mano. Aurora surge de nuevo en mi mente. La forma en que no agacha la cabeza. Cómo responde sin temblar. Cómo no intenta agradarme.

Ella no quiere nada de mí.

Y eso… eso es nuevo.

La mayoría de las mujeres entran en mi vida ya esperando algo. Dinero. Estatus. Poder. Incluso cuando dicen que no, quieren. Siempre quieren.

Aurora no.

Ella quiere respeto. Y eso me molesta más de lo que debería.

Recuerdo la sala de reuniones. El arquitecto mirándola demasiado. La risa fácil. Mi mal humor creciendo sin motivo aparente. El comentario de él.

"Necesitas coger."

Tal vez tenía razón. Pero no de la manera que imagina.

No es sexo lo que me falta.

Es… otra cosa.

Algo que no viene fácil. Algo que no se compra. Algo que no se doblega.

Apoyo la frente en el cristal frío.

No estoy enamorado.

No.

Eso es ridículo.

Lo que siento es curiosidad. Solo eso. Curiosidad por saber cómo es tener una mujer que no encaja en mi patrón, pero que rompe todas mis defensas. Curiosidad por ver hasta dónde llega. Curiosidad por ver si consigo doblegarla, o si soy yo quien va a ceder.

Sonrío de lado.

No voy a alejarla.

Al contrario.

Quiero a Aurora cerca. Quiero observarla. Provocarla. Probarla. Quiero sentir de nuevo esa tensión en el aire cuando entra en la sala. Quiero ver si mantiene esa valentía cuando el juego se ponga difícil.

Quiero saber cómo es tenerla en mis brazos de nuevo.

No por amor.

Por control.

O al menos eso es lo que me digo a mí mismo.

Giro el cuerpo y sigo hacia el cuarto. La noche aún no ha terminado. Y mañana… mañana será interesante.

Aurora Collins no tiene idea del error que cometió al no huir.

Y tal vez… solo tal vez… el error haya sido mío por querer que se quede.

1
Carmen Mena
Hermosa historia, gracias por compartir y Felicitaciones autora
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Good/
Isa 🇻🇪
aurora está poniendo los límites, pero debe también marcar la distancia Ethan es el jefe y no puede estar tratando lo de tu a tu pongo el límite pero con respeto al superior
Isa 🇻🇪
aurora se defiende como gata boca arriba, 🤭🤭
Isa 🇻🇪
El tener una morfología rellena como la describe la autora no es obesa, los prejuicios y el estándar de ser flaca es un concepto errado
Isa 🇻🇪
veamos cómo aurora lo pone en su lugar 🤭🤭🤣🤣🤣
Isa 🇻🇪
buen tema bullying y actitud para repeler a los tontos que creen que las personas sé define por apariencia
Carmen Salgado
muy buena novela, gracias autora felicitaciones.
Maria de los Angeles Vega
Esto empezó..
🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Maria de los Angeles Vega
Himpocible, ganarle a una mujer, qué lleva , guerras ganadas .
Maria de los Angeles Vega
Duelo de Titanes..
el hombre es paja , la mujer ❤️‍🔥
llega el diablo y les sopla..
lo demás es .....🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Maria de los Angeles Vega
El cazador , terminará siendo la presa
Maria de los Angeles Vega
Estos dos se van a matar pero en la cama
están qué echan chispas 😅😂
Susana Soledad Mamani
es injusto el tiene su novia ella no tiene derecho a un papito que le saque el estrés ☺️
Mafalda Tamborino
Es una idiotez jugar a las personas por su peso
Mafalda Tamborino
interesa nte te toma y quieres seguí leyendo
Belca
Es un tipo tan arrogante, descrimina a las persona por su cuerpo, es es abuso psicológico, creo que el tiene problemas de tolerancia a los demás. Patán
Belca
Un inicio diferente a las que he leído
Rosalinda Quintanilla: interesante inicio, gracias
total 1 replies
lara
gracias autora ✨🫶🏽
Silvia Lima
Me encantó
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