El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 21: Invisible
El calor comenzo a subirme a la cabeza, cai hacia atrás en la cama, clavando las uñas en el colchon y gruñi.
—Lo que quiero es que te vayas, Isei. No te quiero aquí —gruñi.
Escuche sus pasos acercarse, su rostro aparecio en mi campo de vision, estaba de pie a mi lado, su aroma se volvio espeso, demasiado dulce y un jadeo escapo de mis labios, los saboree con mi lengua, sintiendo la necesidad de tener mas de eso.
—Los celos de los Alfas son tan insoportables que incluso pueden llegar a matarlos. Los Alfas varones necesitan explotar sus nudos para calmar el calor. ¿Que necesita una Alfa mujer?
No respondi, no podia, mis ojos se cerraron, mis manos comenzaron a pasearse por mi cuerpo sin permiso, deslizandose por mi abdomen, subiendo por el puente de mis senos.
—¿Que necesitas, Alfa?
Gemi sintiendo que la furia en mi interior se convertia en necesidad, en lava caliente que se deslizaba por mi pecho hasta hacer cosquillas en mi entrepierna.
—Vete Isei —volvi a decir, esta vez no gruñendo, jadeaba.
El no respondio al momento, no se movia, pero su aroma me rodeaba, tan dulce como azucar en mis labios.
—¿Como haces eso? —jadee drogada por su aroma.
Su risa se escucho suave.
—No voy a irme, Alfa. No quiero que sufras. No voy a dejarte sola, me perteneces.
Gruñi sintiendo como mis uñas raspaban mi piel.
—Yo te pertenezco, soy tuyo Alfa. Tuyo para usar, para complacer, dime que necesitas.
Senti algo acariciar mis pantorrillas, mis ojos se abrieron con rapidez.
—¡No me toques! —gruñi
El sonrio, levanto las manos.
—No te estoy tocando, Alfa.
Mis ojos se abrieron en sorpresa solo para cerrarse al segundo siguiente, suaves manos que se deslizaban por mis muslos hasta mi cintura.
Un gemido escapo de mis labios, abri los ojos mirando hacia abajo, no habia nada, no podia ver nada, pero lo sentia, aquello que se desplazaba por mi piel, que me tocaba.
—¿Que me estas haciendo? —pregunte jadeando, voltee la mirada, clavandola en la suya.
Tenia la mirada dilatada, sus ojos naranjas parecian amarillos, brillaban como el sol.
—Intento ayudarte —susurro.
De repente estaba con las piernas abiertas, las manos sobre la cabeza, gimiendo, sintiendo como si cada parte de mi cuerpo fuera tocada, la mirada fija en su rostro.
Estaba llena. Completamente llena por algo que no podia ver, por algo que me hacia sentir tan caliente que no podia pensar en nada.
Gemia sin control, sintiendo como el cosquilleo en mi bajo vientre se volvia insoportable.
Estaba a punto de tener un orgasmo.
Sintiendo algo mojado y caliente mojando la cama debajo de mi, mis muslos, estaba temblando, agitada, desesperada por el placer que me estaba quemando por dentro.
Y de repente todo exploto, gemi su nombre sin poder controlarlo
Era el lo unico que podia pensar mientras me sacudia en espasmos, en su nombre, en su rostro, su presencia, su aroma, esperando ese momento en que la sensacion se calmaba.
Pero no pasaba, se hacia cada vez mas grande, como si algo creciera en mi vientre, cada vez mas y mas, se tensaba, se retorcia, hacia afuera y adentro.
Cada parte de mi cuerpo estaba experimentando un placer como nunca antes habia sido.
Caliente, dulce.
Fue demasiado para soportar.
Lagrimas calientes se deslizaban por mis mejillas, mi propia saliva se escapaba de mis labios, no era capaz de enfocar la vista.
No podia respirar, hablar, pensar.
De repente eran demasiada sensaciones y despues ya no habia nada.
Solo paz.
Como si flotara en la nada. Descasaba en un suave pasto. Tan tranquilo. Tan en calma.
Hasta que comenzo a incendiarse y entonces desperte.
Me sente en la cama parpadeando, sintiendo el sudor ya seco sobre mi piel, pegostosa de mis propios fluidos.
—Despertaste Alfa.
Su voz me hizo voltear hacia el.
Estaba sentado en el mueble, con una vaso en su mano, se levanto viniendo hacia mi.
—Deberias tomar agua.
Carraspee sintiendo mi garganta seca, se detuvo a mi lado, tome el vaso de su mano y lo lleve a mis labios, bebi hasta sacearme.
Le devolví el vaso, fue entonces que mi mirada se deslizo por su cuerpo, quedándose fija en el bulto en sus pantalones, luego subi la mirada.
Sonreía el muy imbecil.
—No soy indiferente al aroma que desprendes Solare, a la forma en que te retorcías jadeando mi nombre, creo que comienzo a amarlo, cuando sale de tus labios se escucha tan hermoso.
Gruñi alejando mi mirada de la suya.
—Te dije que te fueras
—No voy a irme —respondio —¿Cuando dura el celo de un alfa?
Mire hacia la ventana, ya era de noche
En cualquier momento llegaría la fase final. Eso no me calmaba, me preocupaba.
—Solo dura un dia, se acabara en cualquier momento, debes irte.
—No me ire.
Lo escuche alejarse, voltee a mirarlo, otra vez sentado en el mueble.
—Los celos siempre tienen una etapa final ¿No? Me quedare aquí para calmar tu calor… Tranquila, no voy a tocarte sin tu permiso.
—¿Que fue lo que me hicistes?
El sonrio.
—Ayudarte. Todo se mueve bajo mis deseos, no hay nada que desee mas que complacerte. Te haz convertido en mi deseo numero uno.
—Solo dices tonterias —bufe.
Me movi hacia atrás sintiendo de nuevo el calor embargarme, insoportable, salvaje.
Entonces comencé a sentirla acercarse, no se iria.
—Tienes que irte ¡Ahora! —exclame casi gritando.
—No voy a irme.
Gruñi intentando levantarme, mis piernas no me sostuvieron, cai contra el suelo, temblorosa.
—Es imposible que puedas siquiera caminar despues de haber experimentado multiples orgasmos.
—Callate —gruñi intentando levantarme de nuevo.
No podia, las piernas me temblaban y de repente no eran solo las piernas era todo mi cuerpo.
—¡Tienes que irte Isei! —gruñi.
Pero el no se movió.
—Por favor —suplique.
Pero el no se fue. Y ella estaba cada vez mas cerca.
Ya era muy tarde para seguir intentándolo, la oscuridad me trago.