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MI VENGANZA SERA CONVERTIRME EN TU MADRASTRA

MI VENGANZA SERA CONVERTIRME EN TU MADRASTRA

Status: Terminada
Genre:Edad media / Reencarnación / Villana / Completas
Popularitas:272.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Cristhel Auren

Morí una vez intentando salvar una vida. No pienso morir una segunda vez por culpa de unos traidores.
Cuando Saray Lagranh reencarna como Kaileris Enthal, la villana destinada a ser ejecutada en una novela que había leído, descubre que la verdadera culpable era su mejor amiga y que su prometido jamás estuvo de su lado.
Conociendo su trágico final, decide cambiar su destino de la forma más escandalosa posible.
"¿Mi ex prometido y mi ex mejor amiga me convirtieron en la villana? Perfecto. Entonces voy a convertirme en la mujer más influyente de este imperio. Y si para lograrlo termino casándome con el padre de mi ex prometido, mejor aún."
Entre intrigas nobles, planes de venganza, animales rescatados y una protagonista tan inteligente como sarcástica, Kaileris está decidida a demostrar que la mejor venganza no es destruir a tus enemigos...
Es convertirte en la persona que jamás podrán superar.

NovelToon tiene autorización de Cristhel Auren para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ahora tienes que decirme madre, mamá o hasta madrastra, mi querido hijastro

La mañana amaneció envuelta en una densa niebla que cubría los techos de la capital, un clima perfecto para el cambio de vida que me esperaba. Tal como Xilian lo había prometido, un imponente carruaje de madera negra y detalles plateados, portando el escudo del lobo de la casa Carsont, aguardaba a la entrada de la mansión Enthal desde la primera hora del alba.

El proceso de empacar mis pertenencias había sido rápido. No permití que Relis guardara ninguno de los vestidos pasteles, las cintas infantiles ni los corsés opresivos que la antigua Kaileris solía adorar para complacer los insulsos gustos de Selius. Todo eso se quedó atrás, acumulado en el armario como el capullo abandonado de una mariposa que finalmente había mostrado sus verdaderas alas. En su lugar, mis baúles solo contenían sedas pesadas, terciopelos de tonos oscuros y abanicos de encaje. Armas elegantes para la guerra que estaba a punto de desatarse.

—¿Está lista, señorita? —preguntó Relis, acomodando su propia cofia mientras sostenía mi pequeño equipaje de mano. Sus ojos reflejaban una mezcla de nerviosismo y una creciente lealtad; después de ver cómo había puesto de rodillas a la casa Hart, mi doncella comenzaba a mirarme con un respeto casi reverencial.

—Más que lista, Relis —respondí, ajustando las mangas de mi vestido de viaje, una pieza de gabardina gris marengo que se ceñía a mi figura con una sobria elegancia—. Vamos a ocupar el lugar que nos corresponde.

Mi padre se despidió de mí en el vestíbulo. Ya no me miraba como a la hija caprichosa a la que debía reprender, sino como a la futura Duquesa que sostenía el destino de la casa Enthal entre sus manos enguantadas. Para mi sorpresa, Selius tampoco se había movido de la residencia; se había adelantado temprano a la mansión ducal, rehusándose a aceptar la realidad del nuevo compromiso y rumiando una silenciosa venganza.

El trayecto hacia la residencia Carsont fue silencioso. A través de las cortinas del carruaje, pude notar cómo los transeúntes de la alta sociedad detenían sus carruajes y murmuraban al ver el escudo del lobo escoltando el carruaje de los Enthal. La noticia del nuevo compromiso ya debía estar corriendo por los salones de té como reguero de pólvora.

Cuando el transporte finalmente cruzó las imponentes rejas de hierro forjado de la mansión ducal, la propiedad me pareció aún más majestuosa. La niebla matutina se adhería a las columnas de mármol blanco, dándole al lugar un aspecto místico y opresivo. Era un territorio de depredadores, y yo estaba entrando por la puerta principal.

El carruaje se detuvo y las puertas fueron abiertas de inmediato por el mayordomo ducal, un hombre de avanzada edad y postura impecable llamado Biron.

—Sea bienvenida a su nuevo hogar, Lady Kaileris —anunció el hombre con una reverencia perfecta—. El Duque ha ordenado que se le asignen los aposentos del ala oeste. Sus pertenencias ya están siendo trasladadas por el personal.

—Agradezco su hospitalidad, Biron —respondí, bajando del carruaje con un paso cadencioso, permitiendo que la seda de mi enagua crujiera suavemente contra los escalones de piedra—. ¿Se encuentra el Duque en la residencia?

—El Excelentísimo Duque se encuentra en el despacho imperial atendiendo asuntos del consejo militar, milady. Sin embargo... —el mayordomo bajó la voz de manera casi imperceptible— el joven amo Selius se encuentra en el salón de visitas del segundo piso junto a Lady Sabell Hart. Exigieron verla en cuanto usted llegara.

Sonreí de lado, una mueca descarada y calculadora. Selius no se iba a quedar de brazos cruzados. Pretendía usar su posición de heredero dentro del ducado para hacerme la vida imposible, buscando cualquier debilidad para humillarme y forzarme a renunciar. Lo que el pobre cachorro no entendía era que harías que su padre se lo cobre el doble.

Subí las escaleras de mármol con una parsimonia deliberada. Al llegar a las puertas del salón de visitas del segundo piso, las abrí de par en par, revelando a la patética pareja. Sabell caminaba ansiosamente de un lado a otro con un vestido rosa chillón, mientras que Selius permanecía de pie junto a la chimenea, con los brazos cruzados.

Al verme entrar, los ojos de Selius se clavaron de inmediato en el imponente anillo de platino y rubíes que destellaba en mi mano derecha. La mandíbula se le tensó al punto de casi romperle los dientes.

—Vaya, miren quién llegó —soltó Selius, dando un paso al frente de manera altanera, con el ego profundamente herido. Me miró de arriba abajo con una mezcla de furia y despecho antes de escupir las palabras—: mi ex prometida, la que se le metió por los ojos a mi padre. ¿De verdad pensaste que con tus trucos baratos te habías convertido en la dueña de este lugar? Te aseguro que tu estancia en este ducado va a ser un auténtico infierno.

Sabell soltó una risa cortante y se paró a su lado, cruzándose de brazos con una mirada cargada de veneno.

—Simplemente una zorra —siseó Sabell con desprecio, mirándome con superioridad—. Pero no te preocupes, Selius es quien heredará el ducado, no importa a cuántos viejos intentes enredar en tu cama. Los sirvientes y la corte responderán a él, no a una intrusa.

En mi mente de veterinaria del siglo XXI, solo pude pensar en lo fácil que era aplicar psicología inversa con estos dos. Me daban unas ganas tremendas de aplaudirles el show. Caminé hacia el diván principal y me senté con una soberbia natural, cruzando las piernas y mirándolos desde arriba con total aburrimiento. Desplegué mi abanico de encaje negro con un movimiento lento y pausado.

—Selius, tu arrogancia sigue siendo mayor que tu intelecto —respondí en un tono suave, sarcástico y arrastrado, barriendo a ambos con una mirada de absoluto desprecio—. Hablas de hacerme la vida imposible en este ducado, pero olvidas un pequeño detalle: el dueño de esta casa, de los sirvientes y de tu propio destino no eres tú. Es tu padre.

—¡No me metas miedo con mi padre! —rugió Selius, perdiendo los papeles por completo. La vena de su frente saltó de una manera tan cómica que contuve una carcajada. Dio un paso agresivo hacia mí—. ¡Él no está aquí para protegerte ahora!

—No necesito que me proteja de un cachorro ruidoso —dije, cerrando el abanico con un golpe seco que resonó en el salón. Me levanté, usando mi mejor técnica moderna para sacar a la gente de sus casillas: mantener una calma exasperante y una sonrisita burlona. Reduje la distancia con Selius hasta que pudo oler el sándalo de mi piel, lo miré fijamente a los ojos y solté la bomba con total ligereza—: Juega tus cartas, Selius. Intenta sabotearme. Hazme la vida imposible si eso te devuelve una pizca de la dignidad que perdiste en el festival. Porque haré que tu padre se enamore totalmente de mi y se las cobre una y cada una de ellas y quien sabe si hasta de nuestros hijos sale el próximo heredero porque sinceramente no creo que dures mucho en ese puesto.

Me alejé un centímetro, ensanchando mi sonrisa de absoluta burla, y le di un toquecito juguetón en la mejilla con el borde de mi abanico cerrado.

—Y recuerda, Selius... ahora tienes que decirme madre, mamá o hasta madrastra, mi querido hijastro —añadí, arrastrando las palabras con un deleite descarado, disfrutando enormemente de mi nuevo rol familiar.

Ver la cara de Selius pasar por todos los colores del arcoíris hasta quedarse en un blanco pálido fue la mejor medicina. Sabell soltó un jadeo tan fuerte que creí que se le romperían las costillas dentro del corsé. Selius abrió y cerró la boca como un pez fuera del agua, completamente desarmado y fuera de sus casillas ante mi absoluta falta de vergüenza aristocrática.

No pude evitarlo. Una carcajada de pura diversión y picardía se me escapó de los labios al ver el colapso mental que les acababa de provocar. Disfrutaba demasiado ver lo predecibles que eran.

—Ahora, retírense de mi salón de visitas —sentencié, dándoles la espalda con una soberbia implacable mientras mi risa aún resonaba suavemente en el espacio—. Las hienas y los cachorros malcriados no tienen espacio en mi territorio.

Sin esperar a que dijeran más, caminé hacia la salida del salón, dejándolos petrificados. Mientras avanzaba por el pasillo exterior rumbo a mis nuevos aposentos, escuché a la distancia el eco de unas botas militares en la entrada principal del palacio ducal; un paso firme, pesado e implacable que conocía perfectamente.

El lobo alfa había regresado a su guarida, y Selius no tenía idea del precio que pagaría por sus amenazas.

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Vianey Hernandez Ortiz
Súper bonita y excelente Novela 💯💯💯🎉🎉🎉❤️❤️❤️
Noelia Elizabeth Barrera
Si, eran violetas.
Patricia Ruiz
🤣🤣🤣🤣
Patricia Ruiz
me esta gustando mucho y apenas esta empezando 🥰
Patricia Ruiz
muy buena escritura, primera novela que leo de este autor🤭☺️
Brighit Charpentier
me imagino la cara de estreñido que debe tener el cachorro este y no puedo parar de reír
Brighit Charpentier
muerte a los cucarachos
Brighit Charpentier
jajaja como dice mi abuela
la belleza cuesta y es doloroso /CoolGuy/
Gloria Grijalba
exelente
Eve
Sabell dice... 🙄 Este chico no tiene una pozca de inteligencia
nelida ballesteros
muy entretenida la novela
nelida ballesteros
de dónde sacó tanta maldad y ambición la veterinaria van a morder la mano de quien los ayudó ella es una maldita y el que x revolcarse con ella piensa con la cabeza de abajo ya que el emperador y la emperatriz viuda nada malo le hicieron y ahora van x todo demasiado ambición y maldad hasta acá llegué no leo más parece que la escritora no conoce la palabra lealtad horrible no me gusta
Eve
necesito un hombre como este en mi vida 🫦
Eve
"olor a desesperacion financiera" 😂🤣😂🤣😂
Eve
eso no es fuego, es un volcán a punto de estallar 😂🤣😂🤣😂
Eve
bueno... eso las calló 😂😂😂
Eve
es un peligro para la cordura de una chica 🤣🤣🤣🤣🤣
Eve
que lo demuestre 🫦🫦🫦🫦
Eve
ufff!! pero que macho alfa... 🫦
Eve
no amiga!! este es el hombre lobo alfa 😆 cuidado que te podes quedar sin piernas 🤣
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