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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

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CAPITULO 6. LAZOS ROTOS Y FUEGO CRUZADO

—Acepto el reto de la cita, Rosaly —dijo Asmodeo, terminando de abrocharse los puños de la camisa con una sonrisa que destilaba una confianza ciega—. Pero, de entrada, vamos a dejar algo claro. Olvídate del «usted» y del «señor Vane». Si vamos a ser socios en una guerra y, potencialmente, algo más en el futuro, prefiero que me llames por mi nombre. O «mi rey», si te sientes generosa.

—Sigue soñando con lo de «mi rey», Asmodeo —le devolví el golpe, saboreando su nombre por primera vez. Kala dio un ronroneo de aprobación en mi pecho. —Y me parece perfecto lo de tutearnos. Me hace sentir más joven, y a mis treinta años, el protocolo me aburre.

—A mí también me parece una excelente idea dejar las formalidades, soldado —intervino Thais desde su esquina, mirando a Damian de arriba abajo con los brazos cruzados—. Así podré decirte directamente que eres un testarudo sin saltarme ninguna norma de cortesía.

Damian la miró, y por primera vez vimos una chispa de diversión abierta en sus ojos grises.

—Como desees, Thais. Pero te advierto que la testarudez es una virtud en mi línea de trabajo.

Estaba a punto de contestar con alguna réplica mordaz sobre la gestión de personal cuando, de repente, el aire de la suite se volvió gélido. No fue una suposición. El vapor del hidromasaje desapareció y las velas que iluminaban la estancia se apagaron de golpe, sumergiéndonos en una penumbra irreal. El olor a lavanda y sándalo fue sustituido por una oleada pestilente a azufre, carne quemada y pura malevolencia.

Kala se puso a rugir con una ferocidad salvaje dentro de mí. Los pelos de mis brazos se erizaron y mis ojos se tiñeron por completo del azul zafiro de mi rango.

—¡Ros, la barrera del Spa! —gritó Thais. Como beta de confianza, sus sentidos protectores estaban al límite. Sus ojos ya brillaban en un dorado intenso—. Algo la ha reventado desde fuera.

—No son de los míos. Al menos, no de los leales —sentenció Asmodeo. Su tono ya no tenía rastro de diversión. Era la voz del Rey Demonio, profunda, aterradora y cargada de una fuerza que hizo temblar las paredes. Sus ojos rojos brillaron en la oscuridad como dos brasas ardientes.

Antes de que nadie pudiera dar un paso, la gran cristalera opaca que daba al patio interior del Spa estalló en mil pedazos. El ruido del vidrio templado al romperse fue ensordecedor. A través del hueco, cuatro siluetas oscuras se colaron en la habitación. No vestían trajes caros como Asmodeo y Damian; llevaban ropas oscuras y desgarradas, y sus cuerpos estaban rodeados por un humo negro que parecía reptar por su piel. Eran demonios del clan Estigia, los renegados que apoyaban a mi tío.

—Vaya, vaya… pero si tenemos aquí a la realeza del abismo jugando a los humanos —siseó el que parecía el líder de los atacantes, un ser con el rostro cruzado por venas negras y una sonrisa grotesca—. El Alfa Gustav nos mandó a Ciudad Azul a vigilar a las cachorras del viejo Alfa, y resulta que nos encontramos con el premio gordo. El Rey ha salido de su escondite.

—Hablas demasiado para ser una escoria destinada a la ejecución —respondió Damian.

El general no esperó un segundo más. Se movió con una velocidad que desafiaba las leyes de la física. En un parpadeo, se plantó delante del demonio que había hablado, y su puño, envuelto en una energía grisácea y letal, impactó de lleno en el pecho del atacante, lanzándolo hacia el patio interior con la fuerza de un meteorito.

Los otros tres demonios renegados rugieron, desatando su poder. Uno de ellos arrojó una bola de fuego oscuro directamente hacia mí.

Cualquier humana habría muerto en el acto, pero se habían equivocado de Spa y de Alfa. Dejé que el poder de Kala fluyera por mis venas. Esquivé el ataque con una pirueta ágil, sintiendo el calor del fuego rozar mi ropa, y caí apoyada en una mano. Concentré toda mi fuerza licántropa en las piernas, me impulsé hacia el atacante y le propiné una patada giratoria en la mandíbula que lo hizo crujir por completo. El demonio se estrelló contra la mesa de masajes, partiéndola en dos.

—¡Buen golpe, mi reina! —exclamó Asmodeo a mi espalda.

Giré la cabeza y lo vi en acción. Era magnífico y aterrador a partes iguales. Uno de los atacantes intentó apuñalarlo por la espalda con una daga de energía oscura, pero Asmodeo ni se inmuto. Se dio la vuelta con una elegancia pasmosa, atrapó la muñeca del demonio con una sola mano y, con un simple parpadeo de sus ojos rojos, una llamarada de fuego carmesí purísimo brotó de su palma, consumiendo al atacante en un grito ahogado hasta convertirlo en cenizas en cuestión de segundos. El Rey Demonio no jugaba.

Mientras tanto, Thais no se estaba quedando atrás. El último de los renegados intentó abalanzarse sobre ella, pero mi amiga aprovechó la distracción del tipo con Damian. Thais lo tomó del brazo utilizando una llave de defensa personal que habíamos perfeccionado en la ciudad, combinada con su fuerza beta, y lo estampó contra el suelo de mármol, dejándolo completamente sin aire. Damian apareció al instante a su lado, pisándole el pecho al demonio caído con una fuerza brutal, inmovilizándolo por completo.

El que yo había golpeado intentó levantarse, arrastrándose hacia la salida, pero me planté frente a él, pisándole la mano con mi tacón de aguja. El demonio soltó un alarido de dolor.

—De aquí no te mueves, escoria —le dije, mirándolo desde arriba con mis ojos zafiro brillando con furia—. Habéis cometido el peor error de vuestras patéticas vidas al entrar en mi negocio.

Asmodeo se acercó a mí, sacudiéndose una mota de ceniza inexistente del hombro de su camisa. Miró el desastre de la habitación —la cristalera rota, la camilla destrozada— y luego me miró a mí. La admiración en sus ojos era ahora tan grande que parecía que iba a devorarme allí mismo.

—Peleas como una auténtica diosa de la guerra, Rosaly —dijo, con un deje de orgullo en la voz—. Lamento el desorden en tu establecimiento.

—El seguro lo cubrirá, y si no, tu clan traidor pagará la factura —respondí, respirando un poco cansada pero con la adrenalina a tope. Luego miré al demonio que Damian tenía bajo la bota—. Nos han mandado un aviso. Gustav sabe que estamos aquí, o al menos sospechaba de Thais y de mí. Pero este imbécil de aquí abajo sabe cosas. Sabe dónde se esconden y qué planea mi tío exactamente para los próximos días.

—¿Qué hacemos con él? —preguntó Thais, limpiándose un hilo de sudor de la frente, sin apartar los ojos de Damian, quien le dio una mirada aprobatoria que la hizo sonreír de lado—. No podemos interrogarlo aquí. Elena o cualquiera de las chicas humanos podría subir en cualquier momento al escuchar el ruido.

Sonreí, una sonrisa fría y calculadora, muy de CEO.

—No te preocupes por eso. Cuando diseñé los planos de este Spa, me aseguré de construir un sótano reforzado bajo la zona de calderas. Se supone que es para el almacenamiento seguro de productos químicos y el mantenimiento pesado, pero las paredes están aisladas acústicamente y reforzadas con plata y magia rúnica de protección que me dio mi padre por si acaso. Nadie escuchará nada desde arriba.

Asmodeo arqueó una ceja, visiblemente impresionado por mi previsión.

—Una suite de masajes arriba y una mazmorra reforzada abajo —comentó el Rey Demonio con una sonrisa peligrosa—. Definitivamente, Rosaly, eres la mujer más fascinante que he conocido en todos mis siglos de existencia. Damian, coge al paquete. Vamos a tener una agradable charla de negocios en el sótano.

Damian levantó al demonio renegado del cuello como si fuera un muñeco de trapo, mientras el prisionero temblaba, dándose cuenta de que su misión de advertencia se había convertido en su peor billete de ida al sufrimiento.

La noche era joven y el sótano de mi Spa estaba a punto de convertirse en el escenario donde empezaríamos a desmantelar los planes de mi tío Gustav.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por otra hermosa novela. Dios la bendiga grandemente. saludos desdé Puerto limón ♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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