NovelToon NovelToon
Renzo Vittorino, El Jefe De La Mafia Búlgara

Renzo Vittorino, El Jefe De La Mafia Búlgara

Status: Terminada
Genre:Acción / Mafia / Venderse para pagar una deuda / Romance oscuro / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosi araujo

Renzo Vittorino no es solo un líder; es la encarnación de la ley dentro de la mafia búlgara. Conocido por su frialdad quirúrgica y un código de honor inquebrantable, gobierna mediante el miedo y la eficiencia. Para Renzo, las mujeres siempre han sido accesorios temporales o herramientas políticas; nunca ha permitido que nadie interfiera en sus decisiones, manteniendo un control absoluto.
Al rastrear a un antiguo rival que le debe una suma astronómica, Renzo se enfrenta a una situación que desafía incluso su visión pragmática del mundo. Sin dinero ni bienes, el deudor ofrece su última “mercancía”: una joven mantenida cautiva en el sótano de una casa oscura.

NovelToon tiene autorización de Rosi araujo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

El aire en la azotea de Sofia estaba cargado, no con la promesa de una tormenta externa, sino con la electricidad estática de dos destinos colisionando en un espacio de lujo y sombras.

Aurora sabía, por las palabras graves y técnicas del Dr. Aris, que la etapa final del tratamiento comenzaría a la mañana siguiente.

Sería la fase de regeneración profunda, un "reset" neurológico que traería un dolor excruciante, una especie de parto sensorial antes de la claridad total.

Renzo, el hombre que raramente demostraba misericordia, había decidido que ella merecía un último fragmento de paz, o tal vez de gloria, antes del sufrimiento.

Al entrar en el cuarto, Aurora fue recibida por el perfume de gardenias frescas, un aroma que Renzo había esparcido para que ella pudiera orientarse sin esfuerzo.

Sus dedos, ahora ávidos por texturas y formas, tantearon el centro de la cama con dosel y encontraron algo que se deslizaba como agua fría entre sus falanges: seda.

Era un vestido de un tono que Renzo había descrito como "azul medianoche", aunque para ella fuera solo la suavidad más profunda y lujosa que jamás había experimentado en doce años.

Renzo— Es para esta noche

La voz de Renzo vino de la puerta, un ruido bajo, firme y absoluto.

Renzo— Vamos a cenar a un lugar donde el mundo no pueda alcanzarnos. Donde no necesitas ojos para saber que eres la reina de este territorio.

Aurora sonrió, pero su mente estaba en otro lugar. El entrenamiento de aquella madrugada, el peso de la Glock, el retroceso del disparo y la sensación de poder, la habían dejado en un estado de alerta constante.

Ella sentía el calor de Renzo acercándose, y la necesidad de contacto no era sexual, sino más bien una búsqueda de anclaje. Ella necesitaba sentir la solidez del hombre que la estaba reconstruyendo.

Aurora— Báñate conmigo, Renzo

Ella pidió, la voz siendo un susurro de coraje que rompió la formalidad del momento.

Aurora— No quiero quedarme sola con mis pensamientos antes de mañana.

Hubo una pausa. Renzo Vittorino, el hombre que comandaba puertos y decidía vidas con un gesto de cabeza, sintió el aire escaso en sus pulmones.

Él no veía en ella solo una mujer; veía una obra maestra en formación, una criatura que él estaba esculpiendo a partir del dolor.

Renzo— Sí

Él respondió, la voz más ronca que lo habitual.

Renzo— Vamos.

El vapor ya llenaba el baño de mármol imperial, transformando el ambiente en una niebla cálida y opaca.

Renzo no encendió las luces fuertes; dejó solo el brillo sutil de algunas velas de cera de abeja, sabiendo que la sensibilidad de Aurora aún era extrema y que la claridad directa era su mayor enemigo.

Aurora se posicionó frente a él, en el centro del mármol. Con movimientos lentos y deliberados, ella comenzó a desvestirse.

No había seducción barata en sus gestos, solo la honestidad brutal de alguien que estaba cansado de cargar el peso del pasado.

El uniforme táctil se deslizó por sus hombros, cayendo a sus pies con un sonido casi inaudible. Ella quedó allí, expuesta bajo la luz bruñida de las velas.

Renzo se sintió entumecido, una estatua de hielo a punto de resquebrajarse. La piel de ella era de una palidez lunar, casi translúcida, contrastando violentamente con la cascada de fuego de sus cabellos rojizos que caían en ondas pesadas hasta la cintura.

Sus ojos de predador descendieron. La prueba final de la crueldad de Mikhail y, paradójicamente, de su preservación forzada, estaba allí frente a él.

Los vellos púbicos de Aurora, rojizos y ralos, eran la evidencia biológica de su pureza absoluta e intacta. Ella nunca había sido marcada, nunca había sido explotada; era un territorio sagrado que el destino, o la obsesión enferma de su antiguo captor, había guardado específicamente para el hombre que ahora la miraba con una reverencia que rayaba en la agonía.

Renzo reunió todas sus fuerzas para mantener el control. Él era un hombre de impulsos violentos, pero con Aurora, él sentía la necesidad de ser un santuario, un guardián de una pureza que él mismo no poseía.

Aurora, sintiendo la intensidad del silencio de él y el calor que emanaba de su cuerpo masivo, dio un paso adelante. Ella no necesitaba ver los ojos de él para saber exactamente dónde él estaba; el olor a sándalo y tabaco caro era su brújula.

Sus manos pequeñas y pálidas subieron por el pecho de Renzo, encontrando el primer botón de su camisa de lino negro.

Aurora— Me enseñaste a cargar un arma

Ella susurró, los dedos torpes, pero determinados, abriendo la primera casa del botón.

Aurora — Me enseñaste a cazar en la oscuridad y a oír al enemigo antes de verlo. Ahora, enséñame a no tener miedo de ti. Enséñame que puedo tocarte sin que el mundo se acabe.

Renzo quedó inmóvil, permitiendo que ella asumiera el control de aquel momento. El contraste entre la delicadeza de Aurora y la brutalidad inherente a su propio cuerpo era fascinante y terrible.

A medida que ella abría su camisa, las puntas de sus dedos rozaban las cicatrices antiguas en el pecho de él, marcas de cuchillos, surcos de balas y quemaduras que contaban la historia de una vida de guerra.

Cuando la camisa de Renzo finalmente cayó al suelo, Aurora se acercó aún más, pegando su cuerpo desnudo al de él. No hubo beso, no hubo caricia lujuriosa.

Hubo solo el reconocimiento del toque. El choque térmico, la piel fría y delicada de ella contra el calor febril y rígido de él, arrancó un suspiro pesado de Renzo.

Ella bajó las manos al cinturón de él, los dedos buscando la hebilla con una curiosidad casi infantil, pero cargada de una gravedad mortal.

Ella abrió el botón del pantalón de él, sintiendo la tensión en los músculos abdominales de Renzo, que se convirtieron en piedras bajo su toque.

Renzo— Aurora...

Él advirtió, la voz cargada de una tensión peligrosa, sosteniendo los pulsos de ella para que ella parase.

Renzo — Si continúas, no podré garantizar mi calma. No soy un hombre hecho para la dulzura.

Aurora— No quiero dulzura, Renzo

Ella respondió, apoyando la frente en el pecho desnudo de él, oyendo el corazón del Capo martillar como un tambor de guerra.

Aurora— Quiero saber que estoy viva. Quiero sentir la fuerza de quien me salvó antes de que el dolor de mañana comience. Quiero que el último recuerdo antes de la agonía sea tu solidez.

Renzo no la besó. Él la tomó por la cintura, las manos grandes casi circulando su tronco fino, y la elevó solo lo suficiente para que ella sintiera su protección.

El agua tibia de la ducha comenzó a caer sobre los dos, lavando el hollín del entrenamiento y el miedo del futuro. En aquella noche, antes de que los nervios de Aurora gritaran en agonía por el tratamiento final

Renzo la llevaría a una cena privada bajo las estrellas de Sofia, pero la verdadera conexión ya había sido establecida allí: un pacto de silencio, piel y lealtad absoluta entre el monstruo y su obra más preciosa.

Él la envolvió en los brazos bajo el agua, una promesa silenciosa de que, no importa cuánto ella sufriera a la mañana siguiente, él sería la roca donde ella se apoyaría para no caer.

1
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play