Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.
Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.
Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.
Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.
Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.
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Capitolo 9
...🥀...
El viaje para Valeria fue un momento clave en su mundo. Sentía tranquilidad de estar con su padre, pero no podía respirar tranquila aún hasta pisar suelo italiano.
Poco después, el avión aterrizó en una pista privada, alejada de cualquier aeropuerto comercial.
Valeria observó desde la ventana cómo las ruedas tocaban el asfalto. Había pasado dos horas en silencio, contemplando el paisaje desde las alturas, mientras Charlotte dormía a ratos en el asiento posterior.
Cuando el avión finalmente se detuvo, Valeria respiró profundamente.
Habían llegado a Lombardía.
La puerta del jet se abrió y, antes de que cualquiera pudiera bajar, varios hombres armados rodearon la aeronave.
Vestían trajes oscuros, llevaban auriculares y mantenían una postura seria. Algunos revisaban los alrededores mientras otros permanecían junto a los autos que esperaban para trasladarlos.
Markus fue el primero en levantarse.
—Esperen aquí.
Bajó del avión y habló brevemente con uno de los hombres de seguridad. Después hizo una señal para indicar que todo estaba despejado.
Valeria descendió detrás de él junto a Charlotte.
Miró a su alrededor.
El aire era diferente.
Más frío.
Más limpio.
Durante unos segundos se quedó observando el paisaje lombardo. Había algo familiar en aquellas montañas, en los árboles y en el camino que se extendía delante de ellos.
Markus la observó.
—¿Lo recuerdas?
Valeria lo miró confundida.
—¿Qué cosa?
—Estos campos.
Ella volvió la mirada hacia el horizonte.
Markus sonrió.
—Cuando eras pequeña, veníamos aquí durante los veranos. Corrías por esos campos como si el mundo entero te perteneciera.
Valeria permaneció en silencio.
Poco a poco, algunos recuerdos comenzaron a regresar.
Ella era apenas una niña.
Recordaba las tardes bajo el sol, los largos caminos de tierra, el olor de la hierba y a Markus llevándola sobre sus hombros cuando se cansaba de caminar.
También recordaba que, en aquella época, todo parecía mucho más sencillo.
—Lo recuerdo un poco —murmuró.
—Siempre te gustaba venir.
—Porque podía hacer lo que quisiera.
Markus soltó una carcajada.
—Y porque nadie conseguía atraparte cuando te escondías.
Valeria sonrió por primera vez en varios días.
—Era buena escondiéndome.
—Demasiado buena.
Volker se acercó a ellos.
—Debemos irnos. La seguridad está lista.
Markus asintió.
Los autos comenzaron a avanzar por el camino privado.
Eran varios automóviles negros. Dos iban delante y otros dos detrás, formando una especie de convoy alrededor del vehículo donde viajaban Valeria, Charlotte, Ricci, Markus y Volker.
Después de varios minutos, Valeria comenzó a reconocer el camino.
Hasta que finalmente apareció.
La mansión Vindicta.
Valeria abrió ligeramente los ojos.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto aquella propiedad.
La enorme mansión se alzaba detrás de una extensa verja negra decorada con detalles dorados. Dos enormes leones de oro custodiaban la entrada principal.
Sin embargo, había algo diferente.
Mucho más personal.
Mucho más imponente.
—Han hecho cambios —comentó Valeria.
Markus asintió.
—Muchos.
Las puertas se abrieron y los vehículos entraron.
Alrededor de la propiedad había hombres armados distribuidos estratégicamente. Algunos vigilaban desde las zonas exteriores, mientras otros permanecían cerca de las entradas.
Valeria observó todo aquello con atención.
—Parece una fortaleza.
—Ahora lo es —respondió Volker.
El auto se detuvo frente a la entrada.
Antes de que Valeria pudiera bajar, la puerta principal de la mansión se abrió.
Una mujer apareció en lo alto de las escaleras.
Valeria la reconoció inmediatamente.
—madre…
La mujer sonrió.
Su cabello corto y plateado destacaba bajo la luz del sol.
A su lado estaba Mónica Vindicta, prima de Chiara, quien permanecía con los brazos cruzados mientras observaba la llegada.
Valeria bajó del vehículo.
Chiara no esperó.
Bajó rápidamente las escaleras y caminó hacia ella.
—la mia bellissima ragazza (Mi niña hermosa)
Ambas se abrazaron.
—Ha pasado demasiado tiempo, pero ya estás aquí, mia figlia—dijo Chiara.
—Demasiado.
Chiara se separó para observarla.
—Estás diferente.
Valeria sonrió débilmente.
—Han pasado muchas cosas.
—Me enteré de lo ocurrido.
La expresión de Chiara cambió.
—Lo siento, no quería que regresaras a nosotros de esa forma.
Valeria bajó la mirada.
—Yo también.
Mónica se acercó entonces.
—Supongo que tendremos tiempo para hablar después.
Valeria la observó.
—Yo también te extrañé, madrina.
—Eres exactamente la copia de tus padres. Vi tu trabajo en Londres; eres muy inteligente.
—Grazie, madrina.
Mónica sonrió ligeramente.
— Bentornato a casa. (Bienvenida a casa.)
Aquellas palabras hicieron que Valeria sintiera algo extraño.
Casa.
Hacía mucho que no escuchaba aquella palabra referida a un lugar donde realmente pudiera sentirse segura.
Markus se acercó.
—Antes de instalarse, quiero mostrarles algunas cosas.
Entraron en la mansión.
El interior había cambiado considerablemente.
Habían instalado nuevas cámaras, sistemas de seguridad y puertas reforzadas. Incluso algunas ventanas habían sido modificadas para aumentar la protección.
—Después del último incidente decidimos que ya no podíamos confiar únicamente en hombres armados —explicó Volker—La propiedad tiene vigilancia permanente, cámaras exteriores e interiores y sistemas independientes de comunicación.
Valeria observaba todo con atención.
—¿Y las salidas?
Markus la miró.
—Tres rutas de evacuación. Una de ellas conduce directamente a un túnel privado.
Charlotte abrió los ojos.
—¿Un túnel?
Mónica sonrió.
—Bienvenida a nuestra familia.
Charlotte soltó una pequeña risa.
Continuaron recorriendo la mansión.
Había habitaciones que Valeria recordaba perfectamente y otras que habían sido completamente remodeladas.
Finalmente, Markus se detuvo frente a una puerta.
—Esta es para ti.
Valeria abrió la puerta.
Se quedó inmóvil.
Su antigua habitación había desaparecido.
En su lugar había una estancia completamente renovada.
El suelo de mármol se extendía por toda la habitación. Las paredes combinaban tonos claros con madera oscura y detalles dorados. Una enorme cama ocupaba el centro, acompañada por un sofá y una pequeña sala.
Valeria caminó lentamente hacia el interior.
—¿La remodelaron?
—Hace algunos meses —respondió Markus—Queríamos que estuviera lista cuando regresaras.
Valeria tocó suavemente uno de los muebles.
—Es preciosa.
Markus sonrió.
—Descansa. Has tenido demasiados días difíciles.
—¿Y tú?
—Tengo cosas que resolver, sabes que, como capo de la mafia junto a tu madre, se nos hace difícil descansar y más ahora que trataron de atentar contra ti.
Valeria se volvió hacia él.
—¿Qué cosas?
Markus la observó durante unos segundos.
—Hablaremos. Después quiero que descanses un rato y luego quiero verte en mi despacho.
Aquella frase borró lentamente la sonrisa de Valeria.
—¿Por qué?
Markus no respondió inmediatamente.
—Hay algunas cosas que debes saber.
Valeria lo miró fijamente.
—¿Sobre qué?
Markus abrió la puerta para salir.
—Sobre lo que ocurrió en Londres.
Y se marchó.
Valeria permaneció en medio de aquella habitación, observando la puerta cerrarse.
Charlotte entró detrás de ella.
—Eso no sonó bien.
Valeria suspiró.
—No.
Se acercó a la ventana.
Desde allí podía contemplar los extensos terrenos de la mansión y, más allá, los campos de Lombardía.
El lugar parecía tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Valeria apoyó una mano sobre el cristal.
Había regresado al lugar donde había pasado algunos de los mejores momentos de su infancia.
Pero ahora ya no era una niña.
Y aquella mansión ya no era simplemente su hogar.
Era el refugio de una familia que se preparaba para una guerra.
Y Markus acababa de decirle que había algo que ella aún no sabía.
Algo relacionado con Londres.
Algo que podía cambiarlo todo.
...CONTINUARÁ…...