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MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Lyanne Vesper siempre fue considerada la hija dócil de la poderosa Casa Vesper. Dulce, obediente y sin ambición. Una señorita incapaz de hacer daño. Pero todos estaban equivocados.

Lyanne no se volvió mala por culpa del mundo. Nació así. Desde niña aprendió a esconder sus colmillos detrás de una sonrisa inocente y a convertir las debilidades ajenas en armas.

Cuando el heredero Kaelen la toma como esposa mientras continúa obsesionado con Wynne, Lyanne comprende que el amor nunca será su moneda de cambio. Si no puede tener su corazón, tendrá algo mucho más valioso: el poder.

Entre intrigas, traiciones, venenos, guerras entre clanes y una lucha por el Trono de la Luna, Lyanne moverá cada pieza sin que nadie descubra quién está detrás.

Porque cuando todos creen estar jugando contra ella…

ya han perdido.

Y Lyanne solo sonríe.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA LOBA QUE NO MUESTRA LOS COLMILLOS

La noche cayó sobre la Ciudadela de la Luna Gris como un manto de terciopelo oscuro, salpicado de estrellas que brillaban con una frialdad indiferente. Caminé por los jardines interiores, lejos de las miradas de la corte, con Elara siguiéndome a unos pasos de distancia. El viento traía el aroma de los pinos y la tierra húmeda, y bajo mis pies, la hierba recién cortada crujía suavemente.

—Todos hablan de lo que pasó hoy —dijo Elara, bajando la voz como si el viento pudiera llevarse sus palabras—. Dicen que fuisteis valiente, señorita. Que soportasteis las calumnias con una calma que no es humana. La mitad de la corte ya duda de la señora Wynne.

—¿La mitad? —Repuse con una media sonrisa, deteniéndome frente a un roble antiguo, de tronco tan ancho que tres personas no podrían rodearlo—. Es un buen comienzo. Pero la duda no es suficiente. La duda es un susurro. Necesito que el miedo sea un grito.

—El Alfa no la castigó —murmuró ella, con amargura—. Ni siquiera la regañó. La llevó a sus aposentos y cerró la puerta. Como si nada hubiera pasado.

Sentí una punzada, fría y rápida, en el pecho. No era dolor por él —ya no quedaba amor en mí para Kaelen—, sino una certeza amarga: nada cambiaría mientras él viviera cegado por ella.

—Claro que no lo hizo —dije, acariciando la corteza rugosa del árbol—. Ella es su debilidad. Su ceguera. Y la debilidad de un Alfa es la grieta por la que se cuela la caída de todo un reino. Pero no tengo prisa. La Casa Vesper ha esperado siglos para tener un lugar en el trono. Yo puedo esperar un poco más.

Me giré hacia ella, y la luz de la luna, filtrándose entre las ramas, iluminó mi rostro.

—¿Sabes por qué todos dicen que soy apacible, Elara? ¿Por qué repiten que no compito, que soy demasiado buena para este mundo?

—Porque vos misma lo habéis construido, señorita. Desde niña.

—Exacto —asentí, con una satisfacción oscura—. Dejé que me subestimaran. Dejé que pensaran que soy una flor delicada que se marchita con la primera brisa. Pero la flor que parece más frágil es a menudo la que tiene raíces más profundas y veneno más letal. —Bajé la voz, mis ojos brillaban con una intensidad que rara vez dejaba ver—. No soy buena, Elara. No soy dulce ni inocente. Nací con los colmillos afilados y el corazón forjado en sombras. Solo fingí ser buena para sobrevivir. Y ahora… sobrevivir ya no es suficiente.

—¿Qué queréis, entonces? —preguntó ella, con voz temblorosa pero firme.

—Todo —respondí sin dudarlo—. Quiero el trono. Quiero que la Casa Vesper sea la más poderosa de la historia del clan. Quiero que Kaelen se arrodille y comprenda lo que perdió. Y quiero ver a Wynne arrastrarse por el suelo suplicando el perdón que ella nunca daría. —Hice una pausa, y mi tono se volvió más suave, casi suave—. Pero lo haré despacio. Porque la venganza que se sirve fría sabe mucho mejor.

Caminamos de regreso hacia mis aposentos. Al llegar al pasillo principal, vimos a dos sirvientas que murmuraban junto a una ventana. Al verme, se callaron de golpe e inclinaron la cabeza.

—Buenas noches, señorita Lyanne —dijeron al unísono.

—Buenas noches —respondí con mi voz más dulce, sonriendo con esa inocencia que ya no sentía.

Cuando pasé de largo, escuché susurros detrás de mí: “Qué buena es. Tan dulce. No entiendo cómo pueden acusarla de nada.”

Sonreí para mis adentros. Perfecto. Seguían cayendo en la trampa sin saberlo.

Al entrar a mi habitación, cerré la puerta y me quité el manto de lana, dejándolo caer sobre una silla. Elara se acercó para ayudarme a desabrochar el vestido, pero negué con la cabeza.

—No, gracias. Puedo sola. Ve a descansar, Elara. Y recuerda: nadie debe saber lo que pensamos. Nadie debe ver más allá de la máscara.

—Nadie, señorita —asintió ella—. Puedo guardar un secreto hasta la muerte.

—Lo sé —dije suavemente—. Por eso estás aquí.

Cuando quedé sola, me acerqué al espejo de marcos tallados que colgaba sobre la mesa de noche. Me miré largo rato. Mi rostro era sereno, de rasgos finos y piel pálida, cabello castaño oscuro que caía en ondas suaves sobre mis hombros. A primera vista, parecía la doncella más inocente del reino. Pero si mirabas bien, en el fondo de mis ojos, había algo antiguo y salvaje. Algo que no se podía apagar.

—Mala desde la cuna —susurré a mi reflejo—. Así dicen. Así será.

Me aparté del espejo y me senté junto a la ventana, mirando hacia el ala este del palacio. Allí, en los aposentos de Wynne, las luces seguían encendidas. Probablemente estaban juntos. Probablemente él la consolaba, le decía que todo estaría bien, que yo era la mala y ella la víctima.

—Disfruta de tu victoria ahora, Wynne —murmuré a la oscuridad—. Porque cuanto más alto subas, más dolorosa será la caída. Y yo estaré esperando abajo, con los brazos abiertos, para recibirte en el infierno.

Cerré los ojos y dejé que la luna me bañara con su luz plateada. No dormí. No necesitaba. Había planeado cada paso, cada palabra, cada movimiento. La partida apenas había comenzado. Y cuando terminara, el mundo conocería el nombre de Lyanne Vesper. No como la dulce y dócil princesa… sino como la loba que gobernó la luna.

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Cecilia Rodriguez
bonita novela, gracias por escribirla y compartirla 🌷🌷🌷
EspirituCreativo: Gracias lectora me encanta que te guste...
total 1 replies
Vanessa Ibáñez Fernández
perdieron el primer que??
Vanessa Ibáñez Fernández
no entinedo porque hace un diario, eso no sería como dejar una evidente evidencia??
EspirituCreativo: Jeje lectora
total 3 replies
Ingrid Perez
Felicidades una historia muy bonita de enseñanza gracias te deseo muchísimas bendiciones 🤗😘
EspirituCreativo: Gracias lectora
total 1 replies
🥰Paty💕 💖
tengo una duda,si en la noche de bodas el no fue a verla como quedó embarazada porque claramente ella dijo que fue en su noche de bodas pero en el capítulo de la noche de bodas se dijo que el fue directo con la amante y no fue con ella ,podría ser tan amable de sacarme la duda ☺️
🥰Paty💕 💖: muchas gracias 🥰por aclarar mis dudas 🥰eres muy buena escritora 👏
total 2 replies
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