holis buenas como están espero que estén bien y si no entren a leer y en breve lo estarán los amo❤️
les quería comentar que está saga contará con diferentes temporadas la cual cada una sería un tomo iré actualizando y demás conforme vaya escribiendo ❤️
NovelToon tiene autorización de Ecos Del Infierno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 24 – Día 5: Caminatas, recuerdos y una noche bajo las estrellas
[Punto de vista: Lucas]
El día arranca más lento. La energía del grupo está rara, como si todos estuviéramos procesando lo que pasó ayer. No es tensión, es algo más… íntimo. Todos nos movemos con más cuidado, como si no quisiéramos romper ese equilibrio que se formó.
Roma me propone salir a caminar por el bosque que rodea la cabaña. Acepto, sin saber bien por qué, pero algo me empuja a decir que sí.
El aire huele a tierra húmeda, las hojas secas crujen bajo nuestros pasos. El bosque parece escuchar.
—Me gustó lo de ayer —dice de golpe, mientras caminamos.
—¿Lo del juego?
—Sí. Lo del beso, en realidad. Pero más allá de eso… me gustás, Lucas.
No sé qué contestar. Me lo esperaba, pero no tan directo. No de Roma, que suele decir las cosas envueltas en chistes o sarcasmo.
—Vos también me gustás, Roma. Pero no quiero apurar nada.
—No lo estamos apurando —responde—. Solo te lo dije.
Y ahí lo veo: está siendo valiente. No busca que le devuelva el gesto enseguida, solo necesitaba sacarlo. Lo respeto mucho por eso. Le doy la mano. Seguimos caminando así, en silencio, con el bosque como testigo.
[Punto de vista: Emily]
Paso gran parte del día sola. Me dan ganas de hablar con Sofía, pero la noto rara desde la noche anterior. Como si estuviera pensando mucho y no supiera cómo ponerlo en palabras.
Finalmente, me acerco a ella en la cocina, mientras se sirve un té. El vapor sube lento, como si también dudara en salir.
—¿Todo bien?
—No sé. Estoy confundida.
—¿Por qué?
—Porque estoy con mucho y no sé qué hacer.
Le tomo la mano. La miro con ternura.
—No vas a cagarla. Solo sentilo. Después vas viendo.
Sofía me mira con los ojos llenos de lágrimas que no llegan a caer.
—Gracias por no reírte.
—Nunca me reiría de vos.
El silencio que queda después es suave, como un abrazo invisible.
[Punto de vista: Sofía]
Más tarde, después de cenar, Emily me lleva al patio. Están todos ahí, con mantas, luces colgantes, un pequeño fuego y chocolate caliente. Deciden armar una noche de confesiones sinceras. No hay juego. Solo charlas profundas.
Roma confiesa que siempre sintió que no encajaba. Que su humor es un escudo. Que muchas veces tiene miedo de ser querido, porque no sabe si sabría qué hacer con ese amor.
Lucas habla de la soledad. De cómo su casa se sentía enorme y vacía, y de cómo en esta semana se sintió menos solo que en todo un año.
Emily habla de lo difícil que fue para ella confiar. De cómo aprendió a protegerse, pero también de lo cansador que es vivir siempre alerta.
Yo… me callo un rato. Pero después, digo:
—A veces siento que no merezco todo esto. Todo este amor, esta amistad. Como si fuera una impostora.
Roma, que está al lado mío, me abraza sin decir nada. Emily me toma la otra mano. Lucas se acerca y apoya la cabeza en mi hombro. Y por un rato, todos callamos.
Ese silencio sí que lo dice todo.
[Narrador – punto de vista externo]
Esa noche nadie duerme del todo. Algunos se quedan en el patio hasta tarde, mirando cómo las brasas del fuego se apagan despacio. Otros se escapan a la cocina en busca de más chocolate o conversaciones de dos.
La quinta está llena de luz tenue, de palabras susurradas, de emociones que por fin se permiten salir.
Y mientras las estrellas brillan sobre ellos, todos, en silencio, sienten que están empezando a construir algo más grande que una amistad. Algo real. Algo que, con suerte, va a durar.