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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:1.8M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Todo parte de un plan.

Mientras tanto, Estefanía caminaba por las calles de la ciudad sujetando con fuerza el celular entre las manos.

Todavía le sorprendía poder salir sola.

Sin permisos.

Sin monjas vigilándola.

Sin enormes muros rodeándola.

Caminando por las calles de una ciudad.

Esto parecía un sueño del que no quería despertar.

En el teléfono buscó direcciones de escuelas abiertas.

Pero antes escribió la dirección del hotel donde la habían dejado el día anterior.

Necesitaba recuperar su mochila.

Cuando finalmente llegó, caminó rápidamente hasta la habitación donde la había escondido.

Sintió alivio al verla.

Se agachó inmediatamente para sacarla.

Apenas abrió el cierre, lo primero que hizo fue quitarse aquellas zapatillas infernales.

Sus pies literalmente suspiraron de alivio cuando se puso sus viejos tenis blancos.

—Mucho mejor…

Murmuró feliz guardando las zapatillas.

Aún usando el vestido elegante caminó hacia la salida.

Pero alguien bloqueó la puerta antes de que pudiera abrirla.

Estefanía levantó la mirada confundida.

Era el hombre del hotel.

El mismo que había estado observándola el día anterior, ella lo notó más no le tomo importancia.

—¿Cómo entraste?

Preguntó él acercándose lentamente.

Estefanía sostuvo las llaves rápidamente.

—Vine a devolverlas.

Intentó salir.

Pero el hombre avanzó hacia ella obligándola a retroceder.

—Soy el dueño. Quédate las llaves… así puedes venir cuando quieras.

Algo en su voz hizo que el cuerpo de Estefanía se tensara.

Miedo.

El mismo miedo que tantas veces había sentido en el convento cuando algunos hombres iban a hacer “donaciones” y las miradas se quedaban demasiado tiempo sobre ella.

Retrocedió otro paso.

Y entonces el hombre la empujó contra la cama.

Todo ocurrió demasiado rápido.

Estefanía quedó paralizada apenas un segundo al sentir las manos del sujeto intentando levantarle el vestido.

El corazón comenzó a golpearle con fuerza.

Pero esta vez reaccionó.

Levantó la rodilla con todas sus fuerzas golpeándolo en la entrepierna.

El hombre soltó un quejido ahogado cayendo hacia un lado.

Y Estefanía aprovechó para correr.

Salió prácticamente huyendo del hotel.

El cuerpo le temblaba.

Las manos también.

Pero siguió caminando rápido sin mirar atrás.

No quería recordar.

No quería pensar en eso.

Negó varias veces intentando apartar los recuerdos de hace años mientras llegaba hasta una parada de autobús.

Respiró profundo.

Y subió apenas el transporte se detuvo frente a ella.

Observó rápidamente cómo pagaban los demás antes de imitarlos.

Luego se sentó junto a la ventana.

Poco a poco el miedo comenzó a desaparecer mientras observaba la ciudad avanzar frente a ella.

Incluso terminó sonriendo ligeramente.

Era la primera vez que viajaba en autobús.

Y aunque parecía algo pequeño… para ella era una experiencia completamente nueva.

Cuando vio el edificio de la escuela pidió rápidamente bajar.

Descendió del autobús con emoción genuina.

Era enorme.

Y apenas entró preguntó directamente por las inscripciones.

Le informaron que todavía seguían abiertas.

Eso bastó para hacerla sonreír aún más.

Esperó más de dos horas sentada frente a dirección hasta que finalmente llegó su turno.

Entregó cuidadosamente sus documentos que llevaba en su mochila.

La mujer de administración revisó todo antes de darle una hoja.

—Aquí está el estado de cuenta. Debe pagar la inscripción y la primera cuota trimestral antes del inicio de clases.

Estefanía observó emocionada la información.

La carrera era exactamente la que quería.

Finanzas.

Siempre le había gustado.

Quizás porque creció viendo cómo el dinero decidía la vida de las personas y aparte era muy buena en eso.

También le entregaron la lista de útiles y libros.

Pero lo que más alivio le dio fue escuchar algo más.

—No manejamos uniforme.

Eso literalmente le quitó un peso de encima.

Salió de dirección con una enorme sonrisa. Fue a inscribirse para terminar la preparatoria, pero en el sistema aparecía que ya la había concluido y es que no le habia prestado atención ya que nunca llegó a imaginar que lograría estudiar la universidad.

Todo había salido bien.

Muy bien.

Se sentó un momento afuera y abrió discretamente un pequeño cierre escondido dentro de la mochila.

Sacó una cartera pequeña.

Durante años les había hecho tareas a algunas compañeras del convento a cambio de dinero escondido.

No era mucho.

Pero al menos le alcanzaría mientras encontraba trabajo.

Guardó nuevamente la cartera y siguió caminando.

Entonces algo llamó su atención.

Una tienda de artículos de segunda mano.

Entró lentamente observando todo con curiosidad.

Vendían literalmente de todo.

Ropa.

Zapatos.

Electrónicos.

Bolsos.

Entonces tuvo una idea.

Sacó las zapatillas blancas de la mochila y las colocó sobre el mostrador.

La mujer detrás de la caja abrió los ojos al verlas.

No tardó ni un segundo en llamar hacia el fondo.

—¡Mamá!

Una señora mayor apareció rápidamente y tomó las zapatillas para revisarlas.

Estefanía apenas podía controlar los nervios.

Sentía que en cualquier momento descubrirían que no pertenecía a alguien como ella.

Sin saber que ella realmente parecía el tipo de mujer que ves en las boutiques y no te regresa ni a ver.

La mujer finalmente dijo un precio.

Y Estefanía aceptó inmediatamente.

Le parecía muchísimo dinero por unos zapatos que solo le habían destruido los pies.

Recibió el efectivo entre las manos sintiéndose extrañamente orgullosa.

Después recorrió rápidamente el pequeño local hasta encontrar unos tenis económicos que le gustaron.

Los compró de inmediato.

Ahí mismo se cambió los zapatos.

Y sus viejos tenis terminaron en la basura.

—Gracias.

Dijo sinceramente antes de salir.

Pero apenas avanzó escuchó a la dueña murmurar:

—Son niñas ricas haciendo berrinches.

Estefanía solo ajustó la mochila sobre sus hombros y siguió caminando.

Si ellas supieran…

Más tarde entró a un supermercado y compró tres blusas sencillas, un pantalón de mezclilla, dos vestidos de los más sencillos y ropa interior.

Cuando pagó sintió algo extraño.

Independencia.

Era la primera vez que compraba cosas para ella misma. En realidad era la primera vez que compraba algo.

Y aquella sensación le gustó demasiado.

Mientras Estefanía regresaba caminando con un helado en la mano hacia la mansión de su esposo…

Alexander permanecía encerrado en su oficina escuchando a José hablar sin parar.

—Te digo que esa chica me adoraba.

Alexander ni siquiera levantó la mirada de los documentos.

—Adoraba pero tu tarjeta de crédito.

José soltó una carcajada.

—Solo apoyo jovencitas con necesidades económicas.

—Qué noble de tu parte.

—Bueno, al menos ya estás casado. Empezaba a preocuparme que llegaras solo a los cuarenta.

Alexander levantó finalmente la mirada.

—Preocúpate por ti. Tienes treinta y cinco años y sigues pagándole vacaciones a estudiantes universitarias.

José sonrió divertido.

—Treinta y cinco, querido primo. No treinta y ocho como cierta persona amargada aquí presente. Tres años son tres años.

Alexander simplemente negó cansado mientras volvía a revisar las cifras de la empresa.

Los números seguían sin mejorar.

Y eso comenzaba a desesperarlo.

Lo que no sabía…

Era que muchas de aquellas pérdidas no eran casualidad.

Porque mientras Alexander intentaba desesperadamente salvar Castellanos Corporation…

Su abuelo movía piezas en silencio.

Provocando presión.

Cerrando caminos.

Manipulando inversionistas.

Sabía que su nieto no accedería a tener un hijo así de sencillo.

Por eso iba por partes.....

Todo con un único objetivo.

Que Alexander le dé un bisnieto.

1
Rosaura Román
por fiiiinnnn
DORIS ROJAS CORTES
me encantó tanto esta historia que me la he leído como cinco veces porque me parece estupenda muy sentimental y los personajes buenos muy emotivos felicitaciones
DORIS ROJAS CORTES
es verdad me gusta mucho esta historia desde el principio hasta el final muy interesante pero al final triunfo el amor y la ternura de mi querida Estefanía despues de haber sufrido tanto en el convento y ella cuando se caso pensando que Alexander la hiba a tratar mal la verdad es que yo pensé que por ser de ese carácter tan fuerte pero me equivoque porque resuelto siendo un hombre muy tierno y dulce con su amada Estefania que harto amor que ella necesitaba y apesar de que tuvieron tantos contratiempos al final triunfo el amor y Alexander encontro a la mujer que lo hizo cambiar con respecto al amor y lo que más me gustó fue que siempre la defendió hasta del abuelo que no le importó pegarle su buen susto al viejito fastidioso que se creía el dueño de todo pero del que menos esperaba una reacción como la que tuvo Alexander le puso su tatequieto y dejo de fregar la paciencia felicitaciones escritora excelente historia Dios la bendiga y siga escribiendo así de buenas historias gracias 🌹🌹🤭🩷
Rosaura Román
Es lo mismo que sucede con Estefanía
Zunino
Excelente historia 👍🏻👍🏻👍🏻.
Me encanta, la recomiendo 💯×💯%.
Buena ortografía, muy bien narrada y la mala si fue presa.
Dialys Rodríguez Cruz
niñaaa pero que apuroo. disfruta el matrimonio 😂
DORIS ROJAS CORTES
por favor no le pidan a la escritora que escriba todo de una vez poco a poco esa es la gracia de la historia para que sea mas emocionante
Guadalupe Villegas
hermosa está novela! muchas gracias
DORIS ROJAS CORTES
ya empezó la atracción eso me parece estupendo 🥰
Alicia Ovando sanchez
Lo que amaban las dos víboras era el dinero y tal vez no les dejo nada
DORIS ROJAS CORTES
si que Estefanía le cuente todo a Alexander y el la va a ayudar
Zulema Neme
Muchas Felicitaciones Autora Maravillosa la Novela Excelente Relato de tan Bella Historia Muchas Gracias por Compartir con tus Lectores 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Que Bueno por fin Alexander te Convertiste.en un Verdadero Hombre 👏👏👏👏💞💞💞💞💞💞
Dialys Rodríguez Cruz
ohhhh ahora sí me soprendió jjjj
Zulema Neme
Viejo Inmundo Maldito hombre Arrogante Te Odio 😡😡😡😡😡😡
Zulema Neme
Muy Bien Alejandro Felicitaciones Por fin Tomaste la Mejor Decisión 💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
El Malnacido del Abuelo tiene la culpa de lo Están Sufriendo tanto su Nieto.como.esa Niña que nunca tuvo.nada bueno en su vida. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Alicia Ovando sanchez
Cómo que ya está muy viejo el aburrido abuelo ,solo sembrando cizaña
Zulema Neme
La.Verdad.Alexander.eres el Rey.de los Idiotas.😚😚😚😚😚 Me Decepcionas
Zulema Neme
El Malnacido del Abuelo no los va a Dejar en Paz 😚😚😚😚😚😚
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