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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:325.6k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Lo que duele quedarse

Capítulo 5

La puerta se abrió de golpe, chocando contra la pared con un estruendo seco que hizo eco en toda la casa. Isabella Park entró sin mirar atrás, sin detenerse, como si el simple hecho de cruzar ese umbral fuera lo único que la mantenía de pie. Su vestido blanco —ese que horas antes simbolizaba promesas, amor, un futuro— ahora estaba arrugado, sucio, arrastrando los restos de un día que jamás debió terminar así. El encaje estaba desordenado, el velo caía torcido sobre su espalda, y su cabello, antes perfectamente acomodado, ahora se pegaba a su rostro húmedo por las lágrimas. Pero nada de eso importaba tanto como su expresión… completamente rota, completamente perdida.

Su respiración era irregular, entrecortada, como si el aire no fuera suficiente para llenar el vacío que sentía en el pecho. Sus manos temblaban, sus dedos se contraían con fuerza, intentando sostener algo que ya no estaba.

—¡Isabella! —la voz de Victoria Carter rompió el silencio desde la sala.

Sara Parker también estaba ahí. Ambas se levantaron de inmediato, como si hubieran estado esperando ese momento con el corazón en un hilo, temiendo lo peor… y aun así no preparadas para verlo.

Isabella dio unos pasos más, pero su cuerpo parecía no responderle del todo. Se tambaleó ligeramente, apoyándose contra la pared como si en cualquier momento fuera a caer. Sus ojos recorrieron el lugar sin realmente ver nada, como si todo a su alrededor hubiera perdido sentido.

Y entonces habló.

—Lo vi… —murmuró, con la voz tan baja que parecía romperse en cada sílaba—. Yo… lo vi…

Victoria sintió un nudo en la garganta. Dio un paso hacia ella, dudando, como si cualquier movimiento pudiera hacerla colapsar.

—¿A quién…? —preguntó, aunque la respuesta ya pesaba en el ambiente.

Isabella soltó una risa amarga, vacía, completamente fuera de lugar.

—A Adrian… —dijo, y su nombre salió como un susurro lleno de veneno—. Lo vi con otra…

El silencio cayó como una losa.

Su mamá apretó los labios con fuerza, su expresión endureciéndose al instante.

—Estaba con ella… —continuó Isabella, negando lentamente, como si aún no pudiera creerlo—. Estaba con otra… y no solo eso… —su voz comenzó a temblar más—… la besó…

Sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo, pero esta vez no intentó detenerlas.

—La besó como si… —su voz se quebró por completo—… como si la amara…

Victoria llevó una mano a su boca, conteniendo la reacción.

—Y luego… —Isabella tragó saliva con dificultad—… se fue con ella… con su maleta… como si todo ya estuviera planeado… como si yo… como si yo nunca hubiera importado…

Su pecho subía y bajaba con dificultad.

—Todo este tiempo… —susurró, con la mirada perdida—. Todo este maldito tiempo me vio la cara de estúpida…

Sara no dudó más.

—Ese chico es una completa basura —dijo con firmeza, sin suavizar nada.

Pero Isabella apenas reaccionó.

Porque el dolor que tenía dentro iba mucho más allá de un insulto.

—Y yo creyéndole… —murmuró, casi para sí misma—. Creyendo en cada “te amo”… en cada promesa… en cada palabra que me decía…

Sus manos se apretaron con fuerza.

—Yo lo defendía… —añadió—. Yo lo elegía… siempre…

Un silencio pesado llenó la habitación.

—¿Y para qué…? —susurró, con la voz completamente rota—. ¿Para qué…?

Sara se acercó lentamente, con cuidado.

—Hija… ya no vale la pena seguir pensando en eso…

Pero Isabella levantó la mirada de golpe, desesperada.

—¿Y si fue mi culpa…? —preguntó, con una necesidad casi dolorosa de encontrar una respuesta.

Su amiga negó de inmediato.

—No—

—No digas eso —intervino Sara con firmeza—. Tú no tienes la culpa de lo que hizo.

Pero Isabella ya estaba cayendo en ese abismo.

—Seguro no fui suficiente… —murmuró, negando con la cabeza—. Seguro había algo mal en mí…

Sus ojos se llenaron de inseguridad.

—¿Acaso no era bonita…? —preguntó, con la voz temblando—. ¿No era suficiente para que se quedara…? ¿Qué me faltaba…? ¿Qué hice mal…?

Sus manos comenzaron a moverse con desesperación.

—¿O era fea…? —susurró, y esa palabra salió cargada de dolor.

—¡Isabella! —la llamó su mamá con firmeza—. Estás equivocada.

Pero ya no había forma de detenerla.

—¡Entonces dime por qué se fue! —gritó de pronto, perdiendo completamente el control—. ¡Dime por qué me dejó!

Su voz retumbó en toda la casa.

—¡¿Por qué me dejó por otra?! —gritó, con una desesperación que desgarraba el alma.

Y entonces… explotó.

Tomó un jarrón de la mesa y lo lanzó contra el suelo. El sonido del vidrio rompiéndose fue brutal, seco, definitivo. Luego un cuadro cayó, luego otro objeto, luego otro… sus manos temblaban mientras empujaba todo a su paso, como si necesitara destruir algo para no destruirse a sí misma.

—¡¿Por qué?! —gritaba entre lágrimas—. ¡¿Por qué yo?!

Sara y Victoria corrieron hacia ella.

La sujetaron.

La abrazaron con fuerza.

—¡Basta, Isabella! —dijo Sara, sosteniéndola con firmeza—. Ya basta…

Pero Isabella dejó de resistirse.

Y entonces… se derrumbó.

Su cuerpo perdió toda fuerza, cayendo entre ellas como si ya no pudiera sostenerse ni un segundo más. Se aferró a su madre, a su amiga, como si fueran lo único real en medio de todo ese caos.

El llanto la consumió por completo.

No era un llanto silencioso.

Era desgarrador.

Profundo.

Doloroso.

—Soy una idiota… —murmuró entre sollozos—. Fui una completa idiota…

Negaba una y otra vez.

—Estuve con alguien que solo jugaba conmigo… —continuó, con la voz rota—. Le di todo… todo… —su respiración era inestable—. Traté de hacerlo feliz… traté de que me amara… traté de ser suficiente…

Sus dedos se aferraban con fuerza.

—¿Para qué…? —susurró—. ¿Para qué…?

Nadie respondió.

Porque no había respuesta que arreglara eso.

—Para que todo se vaya a la mierda… —añadió, cerrando los ojos con fuerza.

Sara acariciaba su cabello, intentando calmarla.

Victoria la abrazaba, conteniendo su propia rabia.

Pero el dolor seguía ahí.

Intacto.

Profundo.

—No saben cuánto lo odio… —dijo Isabella finalmente, con la voz quebrada—. Lo detesto…

Su cuerpo seguía temblando.

—Lo odio tanto…

Pero incluso mientras lo decía…

su corazón seguía latiendo por él.

Y eso era lo peor.

Porque no importaba cuánto lo negara.

No importaba cuánto lo gritara.

No importaba cuánto intentara convencerse…

Ella no solo estaba rota por lo que él hizo.

Estaba rota… porque aún lo amaba.

Y amar a alguien que te destruye… es una de las peores formas de quedarse sin nada.

^^^Continuará…^^^

1
Sunshine
Porque no chequean lo que escriben, supuestamente ya leyó la carta y ahora resulta que no la ha leído, ya comienzan a cometer errores, no creo que termine esta novela y otra escritora que no leo más
Sunshine
Lo mejor que le paso a ella es que se fuera, es un hombre que no vale la pena, si se hubiera casado vivido con el unos 3 años y tendría ya 2 hijos y se aparece una mujer con dinero, lahubiera dejado sin importarle nada, ya que se sacuda las rodillas y se levante y siga adelante, en el camino se va sanando las heridas, se lo dice una mujer que dio otra oportunidad y se casó y a los 16 días se fue con la mujer con quien me engañaba, una supuesta amiga mía
Garcia Cruz Maria del Pilar
Ojalá se quede sin las 2, por hacerles daño
Yolanda Morocho
Adrian es un idiota el la abandonó y todavía tiene el descaro de reclamar q poco hombre
Carmi Graziano
Por te espabilas te
Solisbella ortuño
hay si recuperar memoria y o entregarse a ese cibsrde
Garcia Cruz Maria del Pilar
Pobre Isabela no sabe dónde se está metiendo, ella no tiene culpa, él es el desgraciado
Kissey Beltran
Adrian piensa que puede ir y dejar caer la bomba atomica hacer un desmadre y luego volver con cara de yo no fui diciendo perdon y todo se soluciona pero yo le pregunto que habria pasado si fuera alreves si Isabella fuera la que lo dejo plantado el es muy egoista solo piensa en el y todavia se hace la victima 🤦🤦🤦
Carmi Graziano
Ok vamos progresando
zora72009@hotmail.com
Estoy entendiendo mal??? Era Gabriel que se besaba otra? es lo que se entiende, pero quién si se besaba con otro tipo (según Isabella) era Irene, es así el cuento? sigo confundida con lo que comento Victoria
Maria Cantillo
vaya con la impuntualidad 🤭🤭🤭
Maria Cantillo
Es que compraste un ser incompleto malvado
Maria Cantillo
la perdió el mismo día lo que le costó fue enterarte bajo tierra 🤣🤣🤣
Maria Cantillo
es una pequeña broma del destino ojalá no sean tan malos 😢😢😢
zora72009@hotmail.com
Éste se va a quedar sin el chivo y sin el mecate
Yolanda Morocho
ya pasó más de un año y ella sigue sufriendo ya es hora de sacudirse y no darle importancia
Yolanda Morocho
ay ya ponte fuerte Isabela demuéstrale q no te importa verlo q ya no te afecta
Francisca Márquez mariscal
Excelente
Maria Cantillo
la vida al parecer se le puso dura y no avanza 🤭
Maria Cantillo
anda que brecha le quedó a este😂😂😂
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