Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Recuerdos 2
Lo primero que vio fue un techo.
Un techo enorme.
Blanco.
Decorado con molduras doradas.
Ella parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
[¿Qué?]
Intentó incorporarse.
Lo consiguió.
Miró alrededor.
La habitación era gigantesca.
Una cama elegante.
Cortinas.
Muebles antiguos.
Cristales que brillaban y generaban calor y luz
Un tocador.
Un enorme espejo.
Y vestidos.
Muchísimos vestidos.
Ella se quedó mirando.
[Esto no es mi casa.]
Se llevó una mano a la cabeza.
No le dolía.
De hecho, se sentía perfectamente bien.
[Entonces...]
Miró sus manos.
Eran más pequeñas.
Más delicadas.
Sus uñas estaban perfectamente cuidadas.
Llevaba un camisón largo.
Y su cabello...
Su cabello era morado.
Ella se quedó completamente quieta.
[Oh, no.]
Se levantó de la cama.
Caminó lentamente hacia el espejo.
Se detuvo frente a él.
Y allí estaba.
La joven de las imágenes.
El rostro hermoso.
Los ojos grandes.
El cabello morado.
El cuerpo voluptuoso.
La misma muchacha que había visto durante aquellos extraños recuerdos..
Ella abrió la boca.
—No puede ser...
Se tocó la mejilla.
La mujer del espejo hizo exactamente lo mismo.
Se pellizcó.
—¡Ay!
El reflejo también.
[¡No estoy soñando!]
Retrocedió.
Miró nuevamente el espejo.
[Esto tiene que ser una broma.]
Se acercó al tocador.
Había un recipiente con agua.
Se inclinó.
Miró su reflejo en el agua.
El mismo rostro.
El mismo cabello.
La misma expresión.
[Perfecto. Hasta el agua confirma que estoy viendo una cara que no es la mía.]
Comenzó a caminar de un lado a otro.
[Accidente.]
[Estoy muerta.]
[Después vi una película.]
[La película mostraba a esta chica.]
[Ahora estoy dentro de su cuerpo.]
Se detuvo.
[Espera...]
Una sonrisa nerviosa apareció en su rostro.
[¿Me reencarné?]
Se quedó callada.
[¡¿ME REENCARNÉ?!]
Su expresión pasó de sorpresa a absoluta incredulidad.
Después comenzó a reír.
—Ja...
Otra vez.
—Jajaja...
Se tapó la boca.
[Esto es absurdo.]
Miró nuevamente el espejo.
[¿De verdad yo reencarné?]
En ese momento escuchó un ruido en la puerta.
—¿Mi lady?
Ella se giró rápidamente.
—¡Pase!
La puerta se abrió.
Entró una doncella.
La muchacha hizo una pequeña reverencia.
—Buenos días, mi lady.
Ella la observó.
[Perfecto. Tenemos doncella.]
La doncella se acercó.
—¿Se siente mejor esta mañana?
—Sí... creo.
La doncella la miró con preocupación.
—¿Mi lady?
Ella decidió probar algo.
—¿Cómo me llamo?
La doncella quedó completamente confundida.
—¿Mi lady?
—Mi nombre.
—Caroline, mi lady.
Silencio.
[Una coincidencia.]
—¿Y mi apellido?
La doncella abrió aún más los ojos.
—Ashford.
[Ya son dos coincidencias.]
—¿Quién es mi madre?
—La duquesa Ashford.
[Claro.]
—¿Y mi padre?
La expresión de la doncella cambió.
—Su excelencia falleció hace algunos años, mi lady.
Ella tragó saliva.
[Exactamente igual que en los recuerdos.]
Pero todavía no estaba satisfecha.
—¿Tengo hermanos?
—No, mi lady. Usted es hija única.
[Perfecto.]
—¿Dónde estamos?
La doncella respondió con naturalidad:
—En la residencia principal del ducado Ashford.
La protagonista cerró los ojos.
Respiró profundamente.
Los abrió.
La doncella seguía allí.
Ella miró el espejo.
Después el agua.
Después sus manos.
Finalmente volvió a mirar a la doncella.
—¿Qué día es?
La doncella se lo dijo.
Ella calculó mentalmente.
Todo coincidía.
La época.
La familia.
La mansión.
La madre.
El padre fallecido.
Su condición de hija única.
Incluso los recuerdos que había visto.
Después de varias horas de preguntas discretas, pequeñas comprobaciones y una cantidad preocupante de pellizcos...
Finalmente aceptó la realidad.
Se dejó caer sobre la cama.
Miró el techo.
Y permaneció en silencio.
[Estoy reencarnada.]
Silencio.
[Estoy en otro mundo.]
Otro silencio.
[En el cuerpo de una noble.]
Silencio.
[Una noble que se llama Caroline Ashford.]
Se tapó el rostro con ambas manos.
[¡Me reencarné!]
Se incorporó de golpe.
—¡¿YO REENCARNÉ?!
La doncella, que todavía estaba en la habitación, dio un pequeño salto.
—¡¿Mi lady?!
Ella se quedó inmóvil.
[Compórtate.]
Se aclaró la garganta.
—Nada.
La doncella la miró con sospecha.
Ella sonrió.
Una sonrisa absolutamente inocente.
—Estoy... feliz.
La doncella pareció aún más confundida.
Ella volvió a mirar el espejo.
Esta vez con mucha más atención.
Caroline Ashford.
Una hermosa joven de cabello morado.
Hija única de una duquesa.
Rica.
Noble.
Educada.
Con una enorme mansión.
Y una biblioteca que, según sus recuerdos, estaba prácticamente llena de libros.
Ella sonrió lentamente.
[Espera.]
Sus ojos comenzaron a brillar.
[¿Dijo que tenía una biblioteca?]
Una sonrisa peligrosa apareció en su rostro.
[Entonces quizá...]
Miró alrededor.
[Quizá esta reencarnación no esté tan mal después de todo.]
🥲