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FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Traiciones y engaños / Reencarnación / Completas
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

En mi primera vida, amé a Julián con todo mi corazón.

Le entregué mi confianza, mi fortuna y hasta la casa de mi familia.

¿Y cómo me lo agradeció?

Me asesinó.

Junto a Lucía, mi supuesta mejor amiga, me hizo firmar los documentos que necesitaban y después puso veneno en mi sopa. Morí creyendo que había perdido al amor de mi vida.

Pero desperté diez años antes.

Tengo diecisiete años. Estoy de nuevo en la escuela. Mi fortuna sigue intacta y el cucaracho que me mató todavía cree que puede manipularme.

Esta vez, no.

No necesito adelgazar para ser valiosa. No necesito comprar amor. Y definitivamente no necesito salvar a un hombre que solo quiere hundirme.

Voy a recuperar mi vida, proteger mi fortuna y descubrir quién soy lejos de ellos.

Porque en esta segunda oportunidad, Julián aprenderá una verdad muy sencilla:

La heredera gordita ya no lo quiere.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ARTE DEL COLAPSO

La humillación de los carteles difamatorios se convirtió en la condena definitiva de Julián. El ambiente en la Dirección era irrespirable. El director Benavides, tres representantes del comité disciplinario y el abogado de la escuela observaban en silencio las capturas de pantalla de las publicaciones anónimas y los videos de las cámaras de seguridad que mostraban a Julián pegando las hojas en la madrugada.

Julián estaba sentado en la silla de madera frente al escritorio, sudando a mares, flanqueado por su padre, quien tenía el rostro desencajado y la mirada llena de rabia por el inminente desastre legal y financiero de su familia.

Yo estaba sentada en el sillón de piel del rincón. Mantenía la espalda encorvada, las manos sobre el regazo temblando ligeramente y la mirada perdida en el suelo. A mi lado, Mateo permanecía de pie en silencio, como un guardia silencioso que se había rehusado a salir de la oficina hasta asegurarse de que yo estuviera a salvo.

—Señor Benavides, esto es un malentendido grotesco —declaró el padre de Julián, intentando mantener una postura firme pero con la voz temblorosa—. Mi hijo ha estado bajo un estrés abrumador por la cancelación repentina de la beca. Fue un acto de desesperación juvenil, no un delito. Exigimos que esto se maneje de forma interna sin la intervención de la policía.

—¿Desesperación juvenil? —intervino el abogado de mi familia con voz helada—. Su hijo ha cometido difamación, acoso cibernético grave y falsificación, sin contar la investigación abierta por el uso indebido de los fondos del auto y el collar de la abuela de la señorita Sofía. La Corporación Vargas no va a retirar los cargos.

Julián apretó los puños y se puso de pie bruscamente, perdiendo los papeles por completo.

—¡Ella lo planificó todo! —gritó Julián, señalándome con un dedo acusador mientras las venas de su cuello se hinchaban—. ¡Mírenla! ¡Se hace la santa, la víctima indefensa, pero me está arruinando la vida a propósito! ¡Es una serpiente manipuladora!

—¡Julián, cállate! —rugió su padre, intentando sentarlo a la fuerza.

—¡No me voy a callar! —siseó Julián, dando un paso agresivo hacia mi rincón—. ¡Sofía, dile la verdad a todos! ¡Diles que estás haciendo este circo porque no soportas que nunca te quise, porque solo era tu novio por lástima a tu físico!

Mateo dio un paso al frente de inmediato, bloqueando el avance de Julián con su cuerpo y mirándolo con una furia contenida que hizo que el propio director se levantara de su asiento.

Pero no hizo falta que Mateo hablara. Mi momento había llegado.

Llevé lentamente una mano a mi cabeza, dejando escapar un suspiro débil y ahogado. Cerré los ojos, haciendo que mi respiración se volviera entrecortada y rápida, simulando un ataque de hiperventilación por la presión.

—Yo... yo no puedo respirar... —murmuré con una voz casi inaudible, frágil como el cristal.

—¿Sofía? —Mateo se giró de inmediato hacia mí, la severidad de su rostro cambiando a una preocupación genuina al verme.

Me puse de pie de forma torpe. Di un paso en falso, tambaleándome hacia adelante. Mis ojos se pusieron en blanco por un segundo y, calculando la trayectoria perfecta para caer suavemente sobre los brazos de Mateo sin hacerme daño, dejé que mi cuerpo se desplomara por completo.

—¡Sofía! —gritó el director.

Mateo me atrapó en el aire antes de que tocara el suelo. Sostuvo mi cuerpo con fuerza contra su pecho, tomándome en brazos con una agilidad impresionante.

—¡Está pálida! ¡No tiene pulso firme! —exclamó Mateo con la voz cargada de una alarma que retumbó en las cuatro paredes de la oficina—. ¡Llamen a una ambulancia ahora mismo!

—¡Ay Dios mío! —el director se tomó la cabeza con ambas manos—. ¡Llamen a los paramédicos! ¡Que despejen el pasillo!

En la penumbra fingida de mis párpados entreabiertos, pude ver el rostro de Julián. Había pasado de la rabia al terror absoluto. El padre de Julián se llevó la mano a la boca, comprendiendo las consecuencias: si la heredera de la familia Vargas sufría una descompensación médica o un colapso en medio de sus agresiones verbales, el impacto público y penal destruiría a su familia para siempre.

Mateo no esperó a la ambulancia. Me cargó en sus brazos y salió a paso veloz de la Dirección hacia la salida principal del colegio.

El pasillo estaba lleno de estudiantes. Al ver a Mateo corriendo conmigo en brazos, desmayada, pálida y con el rostro débil, los gritos de asombro e indignación estallaron por todas partes.

—¡Se desmayó Sofía! —¡Ese infeliz de Julián la estaba gritando en la Dirección! —¡Lo vi todo! ¡Casi la mata del susto! —¡Qué infamia! ¡Ojalá lo metan a la cárcel!

Mateo me sacó hasta la entrada principal, donde el auto blindado de mi familia acababa de estacionarse a toda prisa con el chofer y el médico privado que mi asistente había enviado tras mi señal previa.

Mateo me colocó con delicadeza en el asiento trasero del vehículo. Antes de alejarse, se inclinó para acomodarme el cabello sobre el rostro. Sus ojos oscuros estaban muy cerca de los míos y, al notar que la comisura de mis labios intentaba traicionarme con una sonrisa casi imperceptible, se inclinó un poco más y me susurró al oído con voz muy baja:

—Un diez de diez en dramatismo, florcita. Casi me das un susto de verdad.

Mantuve la compostura y dejé escapar un débil quejido fingido mientras el médico me colocaba una mascarilla de oxígeno para la escena. Mateo dio un paso atrás, cerrando la puerta del auto mientras la ambulancia del colegio llegaba con las sirenas encendidas para escoltarnos al hospital VIP de la ciudad.

El auto arrancó a toda velocidad.

Mientras el vehículo avanzaba con las sirenas sonando de fondo, me quité la mascarilla de oxígeno con elegancia, me acomodé en el asiento de piel y miré por la ventana polarizada.

El diagnóstico médico del hospital privado diría exactamente lo que yo necesitara: "Colapso nervioso severo por acoso sistemático y estrés traumático". Julián no solo enfrentaría cargos por fraude y difamación; ahora la opinión pública lo acusaría de haber enviado a la clínica a la única chica que lo había amado inocentemente.

El juego en el colegio había terminado; la cacería en los tribunales y los medios de comunicación acababa de empezar.

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Natu Iriart
es una gran historia, excelente desarrollo y redacción. No me gusta q se refiera a sí misma en 3ra persona pero esos son mis gustos, la verdad no afecta la historia. Mucha suerte 💯
EspirituCreativo: Gracias lectora...
total 1 replies
Enn Gómez
Un título poco peculiar 🤣 Me encantó.
EspirituCreativo: Jeje gracias lectora
total 1 replies
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