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EL IDIOTA QUE VIVE EN MI CASA

EL IDIOTA QUE VIVE EN MI CASA

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Annie Williams, una joven de 23 años, disfruta de la vida sencilla que ha construido en su pequeño apartamento. Aunque sus padres poseen una enorme fortuna y le han pedido incontables veces que regrese a vivir con ellos, Annie se niega. No quiere una existencia rodeada de lujos; prefiere ganarse las cosas por sí misma y vivir bajo sus propias reglas.

Al otro lado del océano, Omar Moretti, un atractivo empresario italiano de 28 años, viaja a Estados Unidos para cerrar uno de los negocios más importantes de su carrera. Antes de partir, le encargó a su secretaria reservar una habitación de hotel, pero un imperdonable descuido dejó a Omar sin alojamiento al llegar al país.

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Capitulo 2

El avión aterrizó suavemente en la pista, pero Omar Moretti ya tenía los puños apretados sobre el reposabrazos. Llevaba dos horas revisando cifras, contratos y proyecciones en su cabeza; este trato era el más importante de su carrera, el que consolidaría su empresa en el mercado internacional. Nada podía salir mal. Nada debía salir mal.

Al llegar al mostrador del hotel, sacó su pasaporte y la tarjeta de presentación con su nombre impreso en letras doradas, y habló con esa voz firme y cortés que solía abrirle todas las puertas:

—Buenas tardes. Soy Omar Moretti. Tengo una reserva confirmada desde hace tres semanas a nombre de mi empresa.

La recepcionista tecleó unos segundos en su ordenador, frunció el ceño y volvió a revisar. Al levantar la mirada, su expresión era de disculpa:

—Lo siento mucho, señor Moretti. No aparece ninguna reserva a su nombre ni a nombre de su empresa en nuestro sistema.

Omar parpadeó, convencido de que había oído mal.

—¿Cómo que no aparece? Yo mismo revisé el correo de confirmación antes de subir al avión. Mi secretaria hizo la gestión personalmente. ¿Segura que no hay ningún error?

—He revisado tres veces, señor. No hay registro. Y lo lamento mucho, pero no tenemos ninguna habitación disponible en este momento —dijo ella con tono compasivo—. La ciudad está llena por el congreso de negocios. Todos los hoteles de la zona están completos.

La mandíbula de Omar se tensó. Sacó el teléfono y marcó el número de su secretaria sin dudarlo. Cuando ella contestó, su voz sonaba apresurada y nerviosa:

—¿Señor Moretti? ¿Ya ha llegado?

—Acabo de llegar al hotel y dicen que no hay ninguna reserva —soltó él, tratando de mantener la calma, aunque sus palabras eran tajantes—. ¿Qué es lo que ha pasado aquí?

Hubo un silencio al otro lado que le heló la sangre.

—Yo… yo la envié por correo electrónico la semana pasada —balbuceó ella—. Pero… creo que hubo un problema con la transferencia de datos… y olvidé confirmarlo por teléfono. Lo siento muchísimo, señor. Fue un descuido imperdonable.

—¿Un descuido? —repitió Omar, alzando la voz sin poder evitarlo, mientras la gente a su alrededor se giraba a mirarlo—. ¿Usted entiende que mañana tengo la reunión más importante de mi vida y ahora mismo no tengo ni un techo donde dormir? ¿Eso es solo un descuido?

—Buscaré una solución inmediatamente —suplicó ella, al borde de las lágrimas—. Llamaré a todos los contactos que tenga, buscaré en cada hotel…

—Hágalo —cortó él, tajante—. Y si en una hora no tiene nada, me avisa. Si no lo consigue, tendremos que hablar de su puesto.

Colgó y respiró hondo varias veces para no perder el control. Caminó unos pasos hacia la salida, arrastrando su maleta de cuero, y volvió a marcar, esta vez a su abogado y socio en la ciudad:

—Soy yo. Estoy en la puerta del hotel y no hay habitación. ¿Tienes alguna idea de dónde puedo quedarme?

—¿Qué dices? ¿Cómo ha podido pasar eso? —se sorprendió el otro—. Todo está ocupado. He preguntado a conocidos y nadie tiene espacio. Espera… tengo una amiga que vive cerca del centro. Vive sola en un apartamento pequeño, pero tal vez… solo tal vez, te deje quedarte unos días hasta que consigas algo.

—¿Unos días? —repitió Omar, mirando el reloj con desesperación—. Mañana es la reunión. No puedo quedarme en la calle. Llámala. Por favor, llámala ahora mismo.

—Lo haré. Pero te advierto: es una chica muy reservada, le gusta su espacio y no suele dejar entrar a nadie. No te hagas ilusiones.

—Me da igual —respondió él, mirando las luces de la ciudad que se encendían a su alrededor—. Ahora mismo me conformo con que no me llueva encima. Llámala. Ya.

Mientras esperaba la respuesta, apoyó la espalda contra la pared del hotel y cerró los ojos. Había planeado cada detalle al milímetro, y un solo error de otra persona había hecho añicos todo su orden. Lo que no sabía era que su caos estaba a punto de chocar de frente con la vida más ordenada que había conocido nunca.

Pasaron cuarenta y siete minutos que a Omar le parecieron tres siglos. Daba vueltas de un lado a otro en la acera, marcando el pavimento con sus zapatos de cuero italiano, hasta que el teléfono volvió a sonar.

—¿Qué hay? —contestó de inmediato, casi arrancando el aparato de la oreja.

—He hablado con ella —dijo su socio, con voz algo tensa—. No le ha hecho ninguna gracia la idea. Dice que nunca ha alojado a nadie, que su casa es su espacio y no quiere a un desconocido dando vueltas por ahí.

—Por favor, insiste —suplicó Omar, bajando la voz, consciente de que sonaba desesperado—. Dile que no seré ninguna molestia. Que apenas me verá: saldré temprano, volveré tarde, solo usaré un lugar para dormir y ducharme. Le pagaré lo que pida, el doble, el triple. Lo que sea.

—Ya se lo he dicho. Y no quiere dinero. Dice que no se alquila su casa. Pero… al final, cuando le expliqué que estás en la calle y que tu reunión es vital, ha suspirado y ha dicho que lo pensará cinco minutos. Te llamará ella misma si acepta. No te muevas.

Omar colgó y se pasó una mano por el cabello, reviviéndolo. Nunca en su vida había tenido que mendigar un techo. Todo lo que tenía lo había conseguido con esfuerzo y disciplina, y ahora una torpeza ajena lo tenía suplicando por un rincón.

Cinco minutos. Fueron eternos. Hasta que el teléfono vibró de nuevo con un número desconocido. Contestó al primer tono:

—¿Sí?

—Buenas tardes —una voz femenina, serena y firme, sonó al otro lado—. Soy Annie Williams. Me han dicho que necesitas alojamiento por unos días.

—Señorita Williams, le agradezco infinitamente que me llame —dijo él, tratando de recuperar esa compostura que siempre lo caracterizaba—. Le aseguro que no seré ninguna carga. Solo necesito un sitio donde dormir y asearme. Estoy aquí por negocios importantes y…

—Escúcheme bien, señor Moretti —lo interrumpió ella con calma, sin alterarse—. Yo no acostumbro a dejar entrar a nadie en mi casa. Mi vida es ordenada y tranquila, y no quiero que eso cambie. Si acepta venir, será bajo unas condiciones muy claras: respetará mis horarios, mis cosas, mis reglas. No hará ruido, no traerá a nadie y se irá en cuanto encuentre un hotel. ¿Entendido?

Omar parpadeó, sorprendido por esa firmeza tan serena. No estaba acostumbrado a que nadie le pusiera condiciones, pero ahora mismo no tenía margen para negociar.

—Entendido. Acepto todas sus condiciones. Se lo prometo.

—Bien —dijo ella secamente—. Le paso la dirección. Venga ahora, pero no llegue tarde, porque a las diez apago las luces y no abro a nadie. Y traiga sus cosas ordenadas, porque no tengo espacio para desordenes.

—Allí estaré en veinte minutos. Y le prometo que seré el huésped más ordenado del mundo —dijo él, aunque en el fondo una pequeña vocecita le dijo que esa promesa iba a ser la más difícil de su vida.

—Ya veremos —fue lo último que respondió ella antes de colgar.

Omar guardó el teléfono, tomó su maleta y echó a andar. No sabía que esas palabras, dichas con tanta sencillez, estaban sellando el destino de dos mundos que estaban destinados a chocar… y a no querer separarse nunca.

 

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🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
siento que fue inmaduro. porque si no son novios parece un cavernícola marcando territorio. para ser estudiado debió acercarse oir y ver primero. pero actuó como perro con mal derrabia. pero bueno así fue y así seguirá. celos no es amor es inseguurdad😊. bueno niños siéntense y ponga límites sanos celar no es amor es no estar seguro de con quién estás. así que hablar a tiempo
🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
unos idiotas maniaticos del amor juntos jijiji😊 de acá vamos a salir idiotamente enamorado de esta pareja derechito al psiquiatra por amor a Omar y corregidonppr ella. espero la suegra no sea una fastidiosa..hay mucho caramelo y por ahora no a aparecido un amargo acá.
🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
🌹🌹🌹 primera barrera ya caída. espero que sigan hablando porque así se evitan problemas y malos entendidos
🇻🇪🌹❤️‍🔥Degne🔥❤️🇻🇪🤩😍
se encendió la chispa suprema del amor 🌹
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por lo menos.esta vez no hubo guerra entre ellos dos
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vaya parecen agua y aceite más bien
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tendra imagen la novela. me imagino a un hombre alto bello y ella de 1.65 de alta hermosa cabello largo tono castaño medio
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eso será un orden que harán un desorden de emociones y sentimientos 😊🌹.
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